CAPÍTULO 37. KILLER.
JUSTIN.
- Sheryl eres la única en la que he podido confiar siempre. Gracias de verdad. - le muestro una pequeña sonrisa.
- De nada Justin. Charlie ha sido una completa gilipollas al irse con otro mientras nos hacia creer que estaba muerta. No sabe lo que se pierde. - posa su mano derecha en mi rodilla.
Suspiro y miro a Scarlett. No deja de reír, porque Allan le está haciendo cosquillas. El es su padrino. Son como uña y carne. Es imposible separarles. Sonrío ante aquella escena y vuelvo a mirar a Sheryl.
- No entiendo por qué te dejo... con lo pillada que se le veía. - dice negando con la cabeza.
- Tal vez se había cansado de mi. - suspiro. Oigo como bufa.
- Allan, ¿te puedes quedar con Scarlett un momento? - dice Sheryl. La miro.
- Claro. - responde Allan. Sheryl me agarra la mano izquierda y nos levantamos, frunzo el ceño. Subimos hasta mi habitación, y ella cierra la puerta.
- Justin, tienes que superar todo esto. Tu puedes superarlo, ¿vale? - posa sus manos sobre mis mejillas. - Tienes que decirle a Scarlett que su madre está viva. - suspira.
Muerdo mi labio.
- ¿Y si me odia por mentirle? - un nudo se forma en mi garganta.
- Eso no va a pasar. Scarlett te ama, te admira. - sonríe.
Me mojo los labios con la lengua. ¿Qué me esta pasando? Sí, llevo 10 años solo... ¿Pero con Sheryl? La verdad es que no es nada fea.
La agarro por la cintura y la pego a mí.
- Justin. - dice confusa. Y sin más, la beso. La empiezo a besar como un loco, pero ella no me sigue el beso.
Nos separamos, pero de nuevo vuelvo a pegar su cuerpo con el mío, y esta vez sí me sigue el beso. La cojo en brazos y nos tumbamos en la cama. Meto mi mano derecha bajo su camiseta. Pero se separa.
- Justin para. No sabes lo que estás haciendo.
- Créeme, se perfectamente lo que estoy haciendo. - sonrío divertido. Sonríe pero niega con la cabeza.
- Tu amas a Charlie. No puedes acostarte con una de sus mejores amigas. Sería de muy hijo de puta.
- Ella es una puta cerda. Me ha engañado con un tío al que ni siquiera le he visto la cara. ¿Me estás hablando en serio? Por favor Sheryl, no seas inocente. - me levando de encima suya, y me quedo sentado en el borde de la cama.
- Justin quizás ella lo hizo por algo.
- ¡No lo hizo por ninguna razón! ¡Es una guarra, la puta mujer que yo amo me ha engañado! ¡¿Crees que merece mi perdón por eso?! ¡Me ha dejado solo, con nuestra hija recién nacida! - me levanto de la cama. - Se ha hecho la muerta mientras yo lloraba, y ella se lo pasaba bien con un cabrón. - las lágrimas comienzan a salir de mis ojos.
- ¿Qué te pasa papá? - oigo como la puerta se abre, dejándome ver a mi hija y a Allan.
- ¡Que tu madre es una puta! ¡Que no está muerta, nos abandonó! ¡La odio! ¡Es la persona a la que más odio en esta puta mierda de vida! - grito mientras empiezo a pegarle patadas a la pared.
- Justin para joder. Vas a hacer llorar a tu hija. - Allan me agarra de los brazos.
- ¡Suéltame! - grito empujándolo. - ¡Scarlett tu madre es una zorra nos ha abandonado para irse con otro! - grito mirando a mi hija.
- Justin no la pongas en contra de su madre. - dice Sheryl.
- Es lo que se merece. El rechazo de su hija. Por puta. - me siento en el borde de la cama y las lágrimas empiezan a salir de mis ojos.
Scarlett se sienta a mi lado, y me agarra de la mano.
- Scarrlett, tu madre es muy buena. No tienes porque odiarla. - dice Allan.
- ¡Ha hecho sufrir a mi papá! - grita mi pequeña.
*
Pongo una toalla alrededor de mi cintura y salgo de la ducha.
- ¿Scarlett?
- ¿Si? - se oye de lejos. Voy hacia el salón sin esperar visitas.
- Oh nena, ¿qué te he dicho que hicieras si venía alguien? - pregunto al ver a Erika sentada en el sofá.
- ¿En serio Justin? - ríe Erika.
- Sí, en serio. - entro al salón y me acerco a ellas.
Se levanta y nos abrazamos.
- Te echaba de menos. - dice mientras nos separamos.
- Yo también a ti. - digo.
- Por cierto, me llevo a tu hija una semana. ¿Sobrevivirás sin ella estos días? - arquea una ceja.
Miro a Scarlett. Tiene una sonrisa de oreja a oreja.
- Creo que podré. - le guiño un ojo a Scarlett.
- Gracias papá. - grita de la emoción mientras me abraza fuertemente.
- No me la malcríes eh. - miro a Erika.
- Perdona pero eres tu el que no la deja ir con sus amigos. Y sí, me refiero a los chicos. ¿Por qué no la dejas ir con ellos? - dice frunciendo el ceño.
- ¿Yo? - me hago el ofendido.
- Papá es verdad.
- Largaos ya. - digo saliendo del salón mientras la risa de las dos inunda la habitación.
Erika, no te pareces en nada a tu hermana...
- Una cerveza. - le digo a la camarera que está tras la barra. Asiente y miro el bar. Gente jugando al billar o a las cartas, parejas besándose... Suspiro y un nudo se forma en mi garganta.
- Tome. - oigo a la camarera. Giro la cabeza y le tiendo el dinero.
- Gracias. - le sonrío y me bebo la cerveza de un solo trago.
- Vaya, ¿problemas personales? - oigo decir a la misma camarera. La miro y asiento.
- Has acertado. Un chupito de tequila guapa. - le guiño un ojo. Ríe y me lo sirve, junto a una pizca de sal y una rodaja de limón.
Cojo los granitos de sal y me los coloco en la mano. Agarro el vaso y me lo tomo, haciendo que mi garganta queme por el amargo sabor de la tequila. Chupo la sal de mi mano y muerdo el limón.
- El primero que no pone cara de asco al tomar eso. - oigo una voz femenina a mi lado. Giro la cabeza y veo a una pelirroja mirándome.
Tiene unos ojos grises preciosos, la piel blanca como la porcelana, unas pocas pecas por su cara y unos labios rojos. Joder cómo está.
Sonríe y se sienta un banco más cerca, justo a mi lado.
- Juliet, Juliet Evans. - tiende su mano.
- Justin Bieber. Un gusto preciosa. - agarro su mano y la llevo a mis labios, dándole un beso escaso.
Muerde su labio mientras sonríe.
- Eres bastante guapo Justin, ¿qué hace un hombre tan apuesto solo? - bebe de su licor de manzana sin apartar la mirada de mí.
- Podría preguntarle lo mismo, señorita Evans. - sonrío de lado. Ríe leve.
- Que caballero. - coloca un mechón de su pelo rojizo tras su oreja.
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