CAPÍTULO 35. KILLER.
3 meses después.
JUSTIN.
Miro a Charlie mientras habla con sus amigas en la cocina.
- Tío, ¿soy yo, o tu novia está muy rara? - oigo la voz de Allan a mi lado.
- No, no eres tu. Está así desde hace 2 meses, y no entiendo qué va mal. - suspiro.
- Bah no será nada. No te ralles. Por cierto, ¿le has dicho ya ha Charlie para quién trabajas? - pregunta.
Niego con la cabeza soltando otro suspiro.
- No sé cómo decírselo... Es difícil. - digo pasando la mano por mi pelo.
CHARLOTTE.
- Tía, ¿estás más gorda o es mi imaginación? - Sheryl me acaricia la barriga. Le aparto la mano de un manotazo. - ¡Ah! - se queja.
- Cállate, joder. - le suplico en forma de amenaza. Miro hacia el salón y veo a Justin y Allan riendo.
- ¿Qué pasa? - pregunta Sammantha dándole un sorbo a su vaso.
- Hace tres meses que no me baja. - susurro.
Todas se quedan mirándome con la boca abierta.
- ¿A vosotros no os han enseñado a usar el condón? - dice demasiado alto Maddie.
Me llevo la mano a la frente y maldigo en voz baja.
- Tienes que decírselo a Justin. - Sammantha deja el vaso en la encimera.
- No. - me niego.
- Bien. - Sheryl asiente. - ¡Justin ven un momento! - grita.
- ¿Qué pasa? - Justin entra en la cocina y mira a Sheryl. Todas nos quedamos calladas. Maddie me da un codazo.
- Cariño... es que, te, te tengo que contar una cosa. - tartamudeo mientras juego con mis dedos.
- Charlie, ¿estás bien? - se acerca a mí.
- No, osea sí. Pero, es... no puedo. - me rindo.
- A ver Justin, te lo digo yo. - oigo a Sheryl. Justin la mira. - A tu novia hace tres meses que no le baja la regla. - dice.
- ¿Y qué pasa? ¿Es malo? - pregunta.
- Depende de si quieres o no tener un crío. - suelta Maddie. Trago saliva y veo a Allan entrando a la cocina con los ojos como platos.
- ¡¿Estás embarazada?! - grita Justin girándose hacia mí.
- No lo sé.
- ¡Que sí! ¡Va a tener un puto niño! ¡Y es tuyo! - grita Sammantha cansada.
- ¡¿Pero tu no tomabas la píldora?! - grita. Está rojo como un tomate, de lo furioso que está.
- Creía que tu cabeza te daba para ponerte un puto condón. ¿Yo qué sabía? - digo defendiéndome.
- Madre mía. - Allan ríe y todos le miramos. - Lo siento. - deja de reír.
- Joder Charlie, yo no estoy preparado para cambiarle los pañales a un puto crío. ¡No me gustan los críos! - va hacia la puerta de la cocina y le mete una patada.
- ¡¿Y tus hermanas qué?! - pregunto furiosa.
- ¡No es lo mismo! ¡Mis padres se encargaban de ellas, no yo! - grita, mientras la vena de su cuello se hincha y parece que va a reventar en cualquier momento.
- Justin cálmate. - Sheryl se acerca a él despacio. El se calma poco a poco y Sheryl apoya su brazo en el hombro de este. - Vas a ver como vas a querer a ese bebé. Lo vas a amar por encima de todo. - Justin me mira y asiente.
- ¿Por qué no vais al médico este que está a dos manzanas de aquí? A ver si hay o no bebé. - dice Allan.
- Será lo mejor. - digo.
Maddie me abraza y le sigo el abrazo.
- No pasa nada ¿vale? No estés mal. Todo saldrá bien. - me besa en la mejilla y asiento.
Los chicos se han marchado, y Justin no deja de andar de un lado al otro del salón.
Suspiro.
- Justin, ¿vamos? - digo. Se para y me mira. Asiente. - Lo siento. - susurro.
- No lo sientas mi amor. Ven aquí. - me abraza y le sigo el abrazo. - Vamos a tener a ese bebé y lo vamos a criar juntos, no voy a dejarte sola en esto ¿vale? - se separa de mí y agarra mis mejillas entre sus manos. - Vamos a ser felices de una puta vez. - susurra y pega sus labios con los míos.
*
- Túmbese ahí. - me dice el doctor. Asiento y me tumbo en la camilla. - Puede sentarse si quiere. - le dice a Justin.
- No gracias, estoy bien. - contesta sonriendo. Me agarra una mano, y el médico me sube un poco la camiseta. Mis nervios aumentan.
Vierte un gel frío en mi vientre y se me eriza la piel. Lo extiende todo, y luego va pasando una especie de mando por él.
- Vamos a ver. - miramos todos a una pantalla. Se ve todo oscuro. - De momento no se ve nada. - carraspea.
Pasa el mando por debajo de mi ombligo. Aprieto la mano de Justin y el me devuelve el apretón. Mis nervios están por encima del cielo. Dios. - Veo algo. - retrocede y deja el mando quieto. - Exactamente. Estás embarazada Charlotte. 14 semanas. - dice el doctor sonriendo.
Trago saliva con dificultad, y miro a Justin. Tiene los ojos cristalizados. Miro la pantalla.
- Pero no lo veo. - digo.
- Mira, aquí está. - dice señalando la parte inferior de la pantalla. Lo veo.
- Oh Dios mío, lo veo. - río nerviosa. - Es muy pequeño. - mis ojos se humedecen y pronto, algunas lágrimas caen por mis mejillas.
- Enhorabuena a los dos. - dice el doctor. No dejo de sonreír. - Dentro de ti, es está creando una nueva vida. Siéntete muy afortunada Charlotte. - apaga la pantalla y me limpia el gel del vientre.
JUSTIN.
Abrazo a Charlie fuertemente.
- Te quiero, ¿sabes? - digo besando su frente.
- Sí, lo sé. Y yo te quiero muchísimo más. - dice sonriendo. - ¿Sabes? Es raro sentir esto.
- Bueno... eso es normal cielo. Son los primeros meses... y no te has acostumbrado aún. - acaricio su brazo derecho.
- No es por eso. - dice.
- ¿Entonces?
- A lo que me refiero, es que hace unos años estabas haciendo trueques conmigo, y ahora míranos. - dice con un tono divertido en su voz.
- Bueno, las personas cambian por aquellas personas que les importa, ¿no?
- Quizás. - suelta una pequeña carcajada. - Pero los sentimientos, no siempre cambian. - murmura.
Sonrío, pero al momento esa sonrisa se desvanece.
- Charlie. - empiezo diciendo, captando su atención. - Cuando pasen unos años... ¿seguirás conmigo? - un nudo se forma en mi garganta.
Veo como frunce su entrecejo y se gira hacia mí con cuidado. Mirándome fijamente a los ojos, se sienta frente a mí.
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Si o no. - digo ignorando su pregunta.
Suspira frustrada y me agarra las manos, entrelazando sus dedos con los míos. Su mirada es serena, pero a la vez molesta.
- Justin, no entiendo a qué viene esa estúpida pregunta, cuando sabes perfectamente que te amo, y que nunca me voy a separar de ti. Por nada del mundo te dejaría solo. Eres todo lo que tengo ahora mismo. Tu y... - suelta mi mano derecha y se acaricia el vientre. Vuelve a cogerme la mano. - Te amo tanto que duele. - sus ojos verdes brillan más que nunca.
Suspiro pesadamente y la estrecho entre mis brazos, abrazándola fuerte.
- Te amo. - susurro antes de separarme un poco de ella y besar sus labios.
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