CAPÍTULO 24. KILLER.
CHARLOTTE.
Me despierto y veo que estoy tumbada en una cama. Frunzo el ceño y me froto los ojos. La puerta se abre, dejándome ver a Justin con dos bolsas en las manos. Cierra la puerta con el pie y se gira, mirándome.
- ¿Dónde estamos? ¿De dónde vienes? ¿Qué haces con esas bolsas? - pregunto bostezando. Ríe y deja las bolsas encima de una mesa. Se acerca a la cama y se sienta a mi lado.
- Estamos en un motel. Vengo de la cafetería. En las bolsas traigo el desayuno. - dice sonriendo.
Sonrío y apoyo mi cabeza en su hombro. La sonrisa desaparece inmediatamente de mi cara.
- ¿Cuándo podremos ser felices de una vez? - pregunto mirándolo a los ojos. Su sonrisa desaparece y suspira.
- No lo sé nena. - rodea mi cintura con sus brazos. - Pero te prometo que haré todo lo posible para hacerte feliz el resto de nuestras vidas. - dice besando la parte superior de mi cabeza. Lo miro nuevamente.
- ¿Me lo prometes? - pregunto.
- Pues claro que sí nena, mereces ser muy feliz. Yo no tanto... pero quiero ser yo el que te haga feliz. - dice mientras me acaricia el brazo.
- Tengo hambre. - digo. Suelta una carcajada, haciendo que sus ojos se achinen y sus pómulos se hinchen. Sonrío aún más.
4 años más tarde.*
- ¡Justin, para! - digo riendo tirada en el sofá mientras Justin no deja de hacerme cosquillas. - Paaaara. - grito riendo.
El también ríe.
- ¿Cómo dices? No me entero. - dice riendo.
- ¡Para! - grito riendo más y más. - ¡Me meo! - grito. Justin para de hacerme cosquillas y me levanto yendo hacia la cocina.
- ¿Serás cerda? - dice riendo y empieza a correr detrás mía.
- Leah dile a tu hijo que pare. - grito riendo. Entro en la cocina y la veo. Me mira y me pongo detrás suya riendo.
- Justin tienes 24 años, eres muy mayorcito para correr detrás de Charlie. Y Charlie tu tienes 21 años y también eres muy mayorcita como para esconderte detrás mía. - dice Leah. Justin y yo estallamos en una gran carcajada.
- Lo siento Leah. - digo abrazándola por detrás y dándole un beso en la mejilla. La suelto para volver con Justin. - Pídeme perdón. - le digo.
- Sí claro. Esperate. - dice sonriendo.
- ¡Justin! - le regaña Leah. El ríe a carcajadas y me abraza, para luego empezar a darme besos por toda la cara.
- Perdóname mi amor. - me besa. Perdón - beso - por - beso - hacerte - beso - reír - beso - pero eres adorable. - después me da un beso en la boca.
- Justin tu madre... - murmuro entre dientes.
- Sois los dos muy adorables. - dice. - Os dejamos solos. Yo y Jazzy nos vamos a hacer la compra. No hagáis nada raro, por favor. - dice saliendo de la cocina.
Sentados en el sofá, estamos viendo Bob Esponja. No, no hay otra cosa que ver, además Patricio me cae bien.
Noto como Justin empieza a acariciarme la pierna. Le doy un manotazo en la mano.
- ¡Ah! - grita apartándola. Me muerdo el labio aguantando la risa. - ¿Por qué me pegas? - pregunta.
- Tu madre puede volver pronto. - digo riendo.
- ¿Estás en esos días del mes? - pregunta. Lo miro con la boca abierta.
- ¿Serás capullo? - digo tirándole del pelo.
- Ahhh. El pelo no. - grita. Empiezo a reír y le suelto.
Hace 4 años Justin prometió hacerme feliz... y ahora mismo lo somos. Ya no está metido en toda la mierda de antes, y me alegro. Ya no se junta con los chicos. Ellos aún siguen metiéndose en líos. Justin está bajo vigilancia. El mismo se entregó a la policía, pero le perdonaron debido a que Leah pagó un dineral para que no le metieran entre rejas.
Ahora Justin quiere devolver el dinero a su madre. Está trabajando como mecánico para conseguirlo, cosa que se le da muy bien.
Yo trabajo como camarera en una cafetería. No es que sea un gran trabajo, pero al menos puedo pagarle a Leah por vivir en su casa. Aunque ella se niega a que yo le pague, es una de mis necesidades.
A mi madre no la veo desde que me fui de casa. Ni a mi hermana. Y mucho menos a Jake. No pienso volver.
- Eres mala persona. - dice arreglándose el pelo.
- Uy perdone usted, señorita. - digo riendo. Arquea una ceja mirándome.
- Repito, eres mala persona. - dice. Río fuerte y me abalanzo sobre él, besándolo por toda la cara. Le abrazo.
- Te amo. - dice siguiéndome el abrazo. Sonrío en medio del abrazo.
- Solo tu haces que siempre tenga una sonrisa en la cara, ¿lo sabías? - digo.
- Vaya, ya somos dos. - dice. Me separo un poco de el y le beso los labios.
- Te adoro. - digo mirando fijamente sus ojos color miel.
- Pues anda que yo a ti. - vuelve a sonreír y sus ojos se achinan de nuevo de esa forma tan tierna.
Agarro su mano y entrelazo sus dedos y los míos. Me da un leve apretón y no puedo evitar sonreír.
- Eres mi mundo. - susurra con la voz ronca, acariciando mi mejilla con su mano libre.
- Tu el mío.
- Ya, pero yo lo he dicho antes. - dice burlándose de mi. Sonrío y deposito un beso en su frente.
- ¿Por qué te quiero tanto? - pregunto, mientras junto mi frente con la suya.
- No lo sé, dímelo tu. - sonríe como un niño inocente. Sonrío y le abrazo. Reímos los dos. Pero su risa se corta y deja paso a un gemido de dolor.
- ¿Justin? - susurro. Lo miro y sus ojos cerrados y sus dientes apretados hacen que me congele totalmente por dentro. - Dios míos Justin.
Suspira y abre los ojos mirándome. Finge una sonrisa.
- ¿Qué te pasa? - pregunto.
- Nada... ha sido... mi pecho se ha contraído. Pero ya estoy bien. - sonríe.
- ¿Estás seguro? - pregunto.
- Sí nena, no te preocupes. - dice dándome un beso en la mejilla.
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