CAPÍTULO 28. KILLER.
Veo como Marc se levanta y echa a correr.
- ¡Mierda! Charlie, lo siento no... no quería darte. - digo arrodillado delante de ella. - Perdóname. - siento mucho odio hacia mí ahora mismo.
Quita las manos de su nariz. Está sangrando, por la boca y por la nariz. Se mira las manos llenas de sangre.
- Lo siento. Por favor perdóname. Sabes que nunca te haría daño. - digo tragando saliva.
Niega con la cabeza. La ayudo a levantarse.
- Lo siento soy gilipollas. - digo.
- No importa. Volvamos a casa, ya está. - dice.
- Si que importa.
*
Termino de curarle la herida del labio, pero su nariz no deja de sangrar. Me siento como una mierda. No... no puedo ni mirarla a la cara de la vergüenza que me doy.
- Justin está bien, ¿vale? Sé que no me has dado queriendo. Con eso me basta. - dice. Niego con la cabeza.
- No es lo mismo Charlie. Joder... soy un puto bruto, ¿sabes cómo me siento ahora? Me siento sucio por lo que te he hecho. - digo mirándola a los ojos.
Coloco un poco de algodón en su nariz, para que deje de sangrar. Así al menos no se mareará tanto.
Me acaricia las mejillas con delicadeza.
- Está bien, ¿vale? No pasa nada. Te perdono. Pero... ten más cuidado. Sabes que estás bajo vigilancia Justin. - dice con su voz angelical.
Asiento resentido. Aún así me siento vacío. Me envuelve en sus brazos y me da un beso en la mejilla. Un beso tierno.
- Te quiero Justin. Ya no pienses más en eso, por favor. - me abraza fuerte. Pero no puedo corresponderle el abrazo. No sabiendo que yo... he sido capaz de hacerle daño.
Un mes después.*
- Justin, ¿qué ocurre? Hace unos días que estás muy raro... - dice mi madre. Trago saliva.
- Es que... hace unos días estaba con Charlie paseando y... - le conté todo. - Yo no puedo perdonarme semejante cosa. - paso mis manos por mi pelo y empiezo a tirar de el frustrado.
- Hijo... si ella te ha dicho que todo está bien... es porque sabe que lo has hecho sin querer. - dice. - No te comas más la cabeza con eso y pienso cómo le pedirás matrimonio. - sonríe.
- Está bien. - asiento.
*
- Jazzy déjame. - oigo a Charlie. Entro al salón viéndola correr. Jazzy detrás de Charlie. Riendo.
- ¿Qué está pasando aquí? - pregunto sonriendo. Me miran y dejan de correr.
- ¡Justin! - gritan a la vez como dos niñas pequeñas. Frunzo el ceño sonriendo divertido. Vienen corriendo hacia mi y me abrazan, una por el cuello y la otra por la cintura.
- Jazzy, ve a bañarte. - grita mi madre desde la cocina.
- ¡Voy! Os dejo. - dice mi hermana saliendo del salón. Reímos.
Mira a Charlie y beso su mejilla. Sonríe.
- ¿Sabes qué? Hoy he reservado una habitación en el hotel para nosotros dos. - susurro.
Se separa de mi mirándome.
- ¿En serio? - pregunta sorprendida. Siento. - ¡Genial! - dice sonriendo.
- Pero primero... iremos a un sitio. Tengo que enseñarte algo. - añado.
- ¿El qué? - pregunta entusiasmada.
- Es una sorpresa. - digo. Bufa. Río leve y la beso en los labios. - Sabes que te amo ¿verdad? - digo pegando nuestras frentes la una con la otra.
Asiente con una gran sonrisa.
- Quién me diría que yo me iba a enamorar de mi secuestrador. - ríe leve. Nos abrazamos.
Ella es la que ahora me da fuerzas para seguir adelante. Ella y mi familia.
- Sigue andando. Eh cuidado, una piedra. - la guío. Ríe nerviosa y sigo agarrándola por la cintura para guiarla. Hasta que llegamos al barranco del descampado. Desde donde se ve todo Madrid.
Estoy nervioso. ¿Y si no acepta casarse conmigo? Ahora es cuando me viene ese pensamiento a la cabeza.
- Y listo. - desato el pañuelo de sus ojos y se lo quito. - Abre los ojos. - susurro en su oído.
La abrazo por la cintura y apoyo mi barbilla en su hombro derecho. Veo cómo abre los ojos, y al momento se abren exageradamente, al igual que su boca.
- Justin... - murmura. - Es... es precioso. - consigue decir. La giro hacia mí, viendo su sonrisa. Sonrío. - ¿Para qué tanto? - pregunta.
- Bueno... - me separo de ella y agarro una de sus manos entre las mías. - Yo... tan solo he hecho esto para demostrarte que eres lo más importante que tengo. Sin contar a mi hermana y a mi madre. Eres especial Charlie. Eres la chica más curiosa del mundo, y me encanta esa faceta tuya. - río nervioso y ella sonríe. - Y... estoy muy nervioso. - río de nuevo. Me aprieta la mano, animándome a seguir. - Te amo Charlotte. Eres lo mejor que tengo. Encajas a la perfección con mi madre y mi hermana... me has perdonado todas las cosas que te he hecho, que no han sido pocas. Te aprecio. Has dejado a tu familia por mí... Pero lo que te quería decir es, que eres la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida. Quiero que al despertarme cada mañana tu estés ahí, durmiendo a mi lado. Quiero que seas tu la que me regañe siempre por las cosas que haga mal. Charlotte, quiero que seas tu a la que vea frente al altar dentro de un año. - abre los ojos exageradamente. Meto mi mano en el bolsillo, sacando la caja de terciopelo. Se la tiendo y suelto su mano. Abro la pequeña cajita que contiene el anillo. - ¿Quieres casarte conmigo? - pregunto con la voz temblorosa.
Se lleva las manos a la boca. Sus ojos se cristalizan en un momento y una lágrima resbala por su mejilla.
- Justin... - susurra con la voz ahogada.
Trago saliva.
- Di sí o no. Pero dí algo, no me dejes así. - digo riendo nervioso.
Las lágrimas empiezan a caer de sus ojos verdes, asiente con la cabeza rápidamente y se abalanza a mis brazos. Abrazándome fuerte.
Suspiro y le sigo el abrazo.
- Claro que sí. - susurra en mi oído. Suelta un sollozo. Nos separamos y coloco el anillo en el dedo anular de su mano izquierda.
- No llores. - sonrío tristemente.
- Lo siento, es... no me lo esperaba. Además te habrá costado muchísimo. - dice refiriéndose al anillo.
- Que no tonta. Es perfecto para ti. Lo tenía en mente desde hace unas semanas... y tenía que hacerlo. Espero que no te arrepientas de haberle dicho que sí a alguien como yo. - digo rasando mi nuca.
Pone sus manos sobre mis hombros y yo las mías sobre sus caderas.
- Nunca me arrepentiré de esto. Eres todo lo que necesito ahora mismo... eres lo mejor que tengo Justin. - dice mirándome a los ojos sincera. Trago saliva con dificultad y la beso. La beso en los labios. Sin lengua. Un beso tierno. Demostrando mi amor en un solo beso.
Me separo de ella y la abrazo nuevamente.
- Gracias por hacerme tan feliz Charlie. - susurro escondiendo mi rostro entre su cabello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario