CAPÍTULO 32.
JUSTIN.
Abrazo a Charlie fuertemente.
- Te quiero, ¿sabes? - digo besando su frente.
- Sí, lo sé. Y yo te quiero muchísimo más. - dice sonriendo. - ¿Sabes? Es raro sentir esto.
- Bueno... eso es normal cielo. Son los primeros meses... y no te has acostumbrado aún. - acaricio su brazo derecho.
- No es por eso. - dice.
- ¿Entonces?
- A lo que me refiero, es que hace unos años estabas haciendo trueques conmigo, y ahora míranos. - dice con un tono divertido en su voz.
- Bueno, las personas cambian por aquellas personas que les importa, ¿no?
- Quizás. - suelta una pequeña carcajada. - Pero los sentimientos, no siempre cambian. - murmura.
Sonrío, pero al momento esa sonrisa se desvanece.
- Charlie. - empiezo diciendo, captando su atención. - Cuando pasen unos años... ¿seguirás conmigo? - un nudo se forma en mi garganta.
Veo como frunce su entrecejo y se gira hacia mí con cuidado. Mirándome fijamente a los ojos, se sienta frente a mí.
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Si o no. - digo ignorando su pregunta.
Suspira frustrada y me agarra las manos, entrelazando sus dedos con los míos. Su mirada es serena, pero a la vez molesta.
- Justin, no entiendo a qué viene esa estúpida pregunta, cuando sabes perfectamente que te amo, y que nunca me voy a separar de ti. Por nada del mundo te dejaría solo. Eres todo lo que tengo ahora mismo. Tu y... - suelta mi mano derecha y se acaricia el vientre. Vuelve a cogerme la mano. - Te amo tanto que duele. - sus ojos verdes brillan más que nunca.
Suspiro pesadamente y la estrecho entre mis brazos, abrazándola fuerte.
- Te amo. - susurro antes de separarme un poco de ella y besar sus labios.
Unos meses antes.*
Miro a todos lados, no hay nadie. Ni siquiera los guardias, menudos profesionales están hechos. Tiro el chaleco roto al suelo y salgo de la habitación, yendo hacia la sala de vigilancia. Entro con cuidado para que nadie me vea.
- ¿En serio? - susurro. Están todos dormidos. Me encojo de hombros y desactivo todas las cámaras.
Río leve. Inocentes. Tan solo me he hecho el loco para que me llevaran aquí, y no a la cárcel.
Han pasado ya dos años desde que me ingresaron. ¿Charlie seguirá esperándome? Trago saliva.
Salto la valla y paso al otro lado. Se oye la alarma. Mierda. Empiezo a correr lo más rápido que puedo.
CHARLOTTE.
- ¡¿Cómo?! No, no puede ser. - oigo a Leah. Entro al salón, y la veo hablar por teléfono. - Pero... ¿cómo ha podido escaparse? ¿Cómo demonios lo ha hecho? ... Sí ... Está bien, gracias. - y cuelga.
- ¿Qué pasa? - pregunto.
- Justin se ha escapado del centro. - dice mirándome. Entonces Jeremy entra al salón.
- ¿Y qué te han dicho? - vuelvo a preguntar.
- Pues que si viene aquí los llamemos, y ya vendrán ellos a por él. - dice Leah.
Suspiro.
- Voy a mi cuarto a cambiarme. - Asiente. Subo las escaleras a paso ligero.
Entro en la habitación, que hace años compartía con Justin. Cuando me doy cuenta de que la ventana está abierta. Se me encoge el corazón. Cuando bajé estaba cerrada.
- Hola nena. - y antes de que me pueda girar para ver quién es me tapan la boca. - Shhh, Charlie soy yo mi amor. Tranquila. - Dios mío. Me destapa la boca.
- ¿Qué haces aquí? - susurro.
Sonríe.
- Vámonos. - dice agarrando una de mis manos. - Escapémonos juntos. - dice sonriendo.
- No Justin. No podemos. - niego con la cabeza y aparto mis manos de las suyas. La sonrisa de borra se su cara.
- ¿Por qué? ¿Crees que estoy loco? ¿Es eso? Porque no esto loco Charlie. - dice serio.
- Justin, tienes que volver al centro mi amor. Tienes que curarte. - acaricio sus mejillas. Me aparta las manos de su cara.
- Si te digo que no estoy loco, es porque no lo estoy. Me cago en la puta Charlie. ¿Por qué no me crees? - dice dolido.
Me quedo un rato mirándolo. ¿Y si es verdad? Mi corazón empieza a latir muy rápido. Muero mi labio inferior para evitar que las lágrimas empiecen a caer por mis mejillas.
- No sé qué pensar Justin. Estoy tan confundida. - susurro.
Niega con la cabeza.
- Entonces, ¿para qué coño he salido de ese sitio? ¡¿Para qué?! - grita, dándole una patada a la cama. Me sobresalto.
- Justin no grites. - suplico mientras las lágrimas empiezan a salir de mis ojos.
- No sabes todo lo que he sufrido en ese puto sitio, y lo he hecho por ti. Creía que iba a morir allí. No sabía cómo salir. ¿Y todo para qué? ¿Para que ahora no me creas? - dice mientras una lágrima sale de su ojo izquierdo. - He llorado más que en toda mi puta vida Charlie. Por favor, escápate conmigo nena. Te amo. No estoy loco, te lo juro. - se arrodilla frente a mí, con los ojos rojos y llorosos.
Sonrío.
- Pues levanta y vístete. - digo. Sonríe y se levanta, para abrazarme con fuerza. Sonreímos
- ¿Por qué no te has despedido de tu familia siquiera? - pregunto mirándolo. Está muy atento en la carretera.
- Porque se que no me creería, y me mandarían de nuevo a ese sitio. - dice serio.
Veo el dolor en sus ojos cristalizados. Decido callarme y mirar por la ventanilla.
- Nena... - giro la cabeza, mirándolo. - ¿Por qué no te duermes? Pareces muy cansada.
- Sí... es lo que voy a hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario