CAPÍTULO 40. KILLER.
CHARLOTTE.
- ¡Allan déjame! - grita Scarlett sin dejar de reír. Allan no deja de hacerle cosquillas.
- Allan no seas pesado. - digo negando con la cabeza.
- Está bien. - deja de hacerle cosquillas y se acomoda en el sofá.
Termino de pegar las fotos en el álbum. Con mi mano derecha acaricio una en la que salimos Justin, Scarlett y yo. Cuando nuestra hija acababa de nacer. Sonrío, pero no puedo evitar soltar una lágrima.
¿Cómo es que sigo igual de enamorada de él que el primer día? Han pasado tantas cosas desde que nos conocimos...
- Mamá, ¿otras vez llorando? - levanto la mirada, viendo a Scarlett sonreír. Suspiro y asiento. - Papá nos prometió que volvería, y lo va a cumplir. Ya verás como vuelve. No pierdas la esperanza. - Me abraza y me besa en la mejilla.
- Nunca la pierdo. - sonreímos a la vez.
Cierro el álbum despacio, para no arrugar ninguna de sus páginas. Me levanto, y voy hacia mi habitación, dejando el álbum en la estantería.
Voy hacia la ventana abierta, viendo la preciosidad de la noche. Me arrodillo, y miro al cielo, miles de estrellas hacen compañía a la luna.
- Justin te echo tanto de menos. - susurro mientras cierro los ojos y dejo que la brisa acaricie mi rostro.
Vuelvo a abrir los ojos y veo que la calle está despejada. No hay ni un alma, excepto un hombre, que está saliendo de un co...
Me levanto y lo miro mejor. Me tapo la boca con ambas manos.
- ¡Justin! - grito. Se gira asustado y me mira. Sonríe y salgo de mi habitación corriendo.
Salgo de la casa y le veo reír, andando con dos ramos de flores en las manos. Corro hacia él y me abalanzo, abrazándolo. Empieza a reír fuerte, mientras yo lloro.
- ¡Charlie! - grita riendo.
- Mi amor. - digo llorando. Empiezo a besarle una y otra vez en las mejillas. - Te amo.
- Yo también cariño. - su risa cesa y nos separamos. Me da uno de los ramos y río tontamente. - Te dije que volvería. - me guiña un ojo y le agarro por la nuca, para después pegar nuestros labios después de 4 años.
Nos separamos y juntamos nuestras frentes.
- No te vuelvas a ir. - murmuro.
- No me volveré a ir. He venido aquí para quedarme. No iré a ninguna parte, si no es con vosotras dos. - sonríe. - ¿Dónde está mi pequeña? - pregunta.
- Ya no es tan pequeña. Tiene 16 años. - digo.
- Ya, pero sigue siendo mi pequeña. - sonríe. - Vamos. - me da la mano y entrelazamos nuestros dedos.
Entramos en la casa.
- Scarlett, te buscan. - digo alzando un poco la voz.
- ¿Quién? - sale del salón. - ¡Papá! - grita y corre hacia él, mientras lo abraza como si no hubiese mañana. - Joder papá, te echaba tanto de menos. - sonrío al verlos abrazados.
- Yo también a vosotras cariño. - se separan, y Justin le da el otro ramo a Scarlett. Ella ríe y le da unos cuantos besos en la mejilla. - Estás muy grande ya. - dice mirándola de arriba abajo. - No tendrás novio, ¿verdad? - pregunta fulminándola con la mirada.
- No papá, tranquilo. - dice ella riendo.
- Mejor. - asiente con la cabeza y le pego en el brazo. - Desde que he vuelto no has dejado de pegarme. - me mira bromeando.
- Eso por haberte ido. - digo encogiéndome de hombros.
- Mira que eres rencorosa. - sonríe de esa forma tan bonita que solo el sabe.
- No sabes cuando. - muevo mis cejas.
- ¡Justin! - Allan ríe y viene hacia nosotros. - Te echaba de menos cabrón. - se abrazan y se dan unas palmadas en la espalda.
- Era hora de volver. - me mira y me guiña un ojo. Sonríe sin poder evitarlo. Sigue tan guapo como siempre.
- ¿Sigues siendo Killer? - pregunta Allan curioso. Justin niega con la cabeza.
- Eso es pasado. Quiero vivir el presente y el futuro. Y mi futuro, es estar con estas dos chicas. - suspira. - Pero ahora, si vuelve algún hijo de puta del pasado, no tendré otro remedio que volver a ser Killer.
- Papá, ¿por qué te llaman Killer? - pregunta Scarlett confusa.
- Me llaman Killer porque soy el mejor asesino que ha habido sobre la faz de la tierra...
Pasaron los años. Scarlett empezó a salir con un chico. Justin y Charlie siguen juntos, mientras ven crecer a su hija junto a aquel chico.
No volvieron a tener problemas, hasta que descubrieron que el novio de Scarlett, era el hijo de Jason McCann, el mayor enemigo de Killer...
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No puedo creer que por fin haya acabado la novela. Gracias por todo, por todos los comentarios positivos y también por los negativos, porque me han ayudado a mejor en cada capítulo. Os dejo mi ask por si queréis decirme algo.
When you reach a certain point in your life, there are people out there, waiting to see you fall, but rather than let gravity take you down, sometimes you have to take matters into your own hands and fly.
viernes, 30 de agosto de 2013
CAPÍTULO 39. KILLER.
5 meses después.*
Scarlett llega corriendo a casa y viene corriendo hacia mí.
- Papá, te diré un secreto, pero nada de esto a mamá. - susurra. Arqueo una ceja, esbozando una sonrisa.
- ¿Las notas? - asiente haciendo una mueca. - ¿Cuántas? - me incorporo mirándola mejor.
Muerde su labio y levanta tres dedos.
- ¿Que te han quedado tres? - giramos la cabeza, viendo a Charlie casi echando humo.
- Mamá, míralo por el lado positivo, el trimestre pasado fueron seis. - empiezo a reír y Charlie viene corriendo hacia mí.
- No me pegues. - grito cubriéndome. Scarlett empieza a reír.
- Justin, ¿seis? ¿No la ayudas? - dice cruzándose de brazos.
- Joder, es que ser policía tiene sus límites. Y es que ha estado una semana con tu hermana. La habrá desorientado. - me encojo de hombros.
Suspira y mira a Scarlett, que está mirando fijamente la pantalla de su móvil.
- Pero bien que la consientes. - me mira igual que mi madre cuando hacía algo malo de pequeño.
- Tendrá que tener algún medio para comunicarse con sus amigos. - me defiendo.
- Pues señorita, te quedas sin móvil lo que queda de verano. - dice quitándole el móvil a Scarlett. Mi hija me mira.
- No puedes hacer eso mamá. - Charlie sale del salón con el móvil en la mano. - Papá tienes que hacer algo. - dice poniéndose frente a mí.
- Cielo es tu madre. Tienes que hacer lo que ella te diga. - cojo la lata de cerveza y le doy un trago.
Scarlett se levanta y le pega una patada a la puerta.
- Scarlett. - me levanto, pero se va del salón.
- Ya veo que tiene el mismo genio que tu. - me giro y veo a Charlie cruzada de brazos. Asiento y me acerco a ella. La agarro por la cintura.
- Tienes que darle tiempo ¿vale? No está acostumbrada a todo esto. - beso su mejilla.
Suspira y me abraza.
- Te he echado de menos. - susurro.
- Yo también a ti. - dice y me empieza a besar.
Oigo un grito. Scarlett. Me levanto rápidamente del sofá y empiezo a subir corriendo las escaleras hasta el cuarto de mi hija. Entro en su habitación... tarde.
- ¡Mierda! - grito al ver la habitación vacía y la ventana abierta.
*
Cargo la pistola y entro en el almacén de Marc y James.
- Hombre, pero mira quién ha venido a visitarnos Marc. - masculla James. Giro la cabeza y le veo.
- ¿Te has dado cuenta de que tu querida hija ya no estaba en su habitación? - Esta vez habla Marc. Le veo cruzado de brazos frente a mí.
- Como toques a mi hija, mi cara será lo último que veas cabrón. - mascullo. James me agarra por detrás, haciendo que la pistola caiga de mi mano. - ¡Suéltame! - grito intentado empujarle.
- Ian trae aquí a la nena. - Marc le habla a un tío que se encuentra detrás suya. - Agárralo bien, no creo que le guste ver a su hija... así. - James aprieta sus manos, agarrándome con más fuerzas.
- ¡¿Qué le habéis hecho?! - grito.
- Tranquilo, que lo haremos todo con tu permiso. - dice Marc. Empieza a reír a carcajadas. Scarlett entra por la puerta junto a otro tío. Está en ropa interior.
- ¡Dejadla en paz hijos de puta! - intento soltarme de su agarre, pero no hay manera. - ¡Como la toquéis os juro que os mato a todos!
Scarlett no deja de llorar, y eso me destroza por completo.
- ¡Dejadla ir! ¡Me tenéis aquí! ¡Matarme de una puta vez! - grito suplicando.
Marc agarra a mi hija por la cintura.
- Vamos a ver cómo saben esos labios. - la besa forzándola. Scarlett intenta apartarse pero no puede.
Le hago una llave a James, dejándolo tirado en el suelo. Cojo la pistola
- Suéltala. - mascullo. La suelta rápidamente. Scarlett corre hacia mí y la pongo detrás mía, protegiéndola. - Te vas a arrepentir por haber hecho todo esto a mi familia, hijo de puta. - le cejo la pistola a mi hija. - Apúntalo mientras. - asiente con miedo. Me quito la camiseta y se la doy. Se la pone.
Saco una navaja del bolsillo de mis pantalones y Marc me mira con miedo.
- Se acabó el juego. - digo acercándome lentamente a Marc. - ¿La has hecho algo? - pregunto. Niega con la cabeza, asustado.
Alguien me agarra por detrás, y sé que es Ian, porque James sigue tumbado en el suelo.
- Suéltame. - digo. Marc aprovecha y me quita la navaja. Está a punto de clavármela cuando dos disparos nos interrumpen. Marc cae de rodillas al suelo, y siento cómo Ian deja de agarrarme, para caer tumbado.
¿Qué coño...?
Giro la cabeza, viendo a mi hija con la pistola entre sus manos. La tira al suelo, y corre hacía mí abrazándome con fuerza por la cintura.
- Ya, tranquila cariño. - digo abrazándola. Le doy un beso en la parte superior de su cabeza y la cojo en brazos. Llora en mi hombro. - Ya ha pasado todo. - susurro.
Ella me ha salvado... Mi hija ha matado a dos personas para salvarme...
Acelero. Las sirenas de los coches patrulla sigue sonando detrás nuestra.
- Justin siguen persiguiéndonos. - dice Charlie asustada. Le doy una calada al cigarro y le cedo mi pistola.
- Apunta a las ruedas. - Asiente y se asoma con cuidado por la ventanilla. Miro por el retrovisor al asiento trasero, en el que está sentada mi hija. - Nena. - me mira por el espejo. - Todo va a salir bien, ¿vale? Confía en mí. - Asiente. Le guiño un ojo y acelero.
Oigo dos disparos y Charlie me devuelve la pistola.
- ¿Le has dado? - pregunto.
- Sí. - sonrío y acelero más. Dirección Bahamas.
*
Abrazo a Allan.
- Cuídalas, por favor. - susurro.
- Te lo prometo tío. No les va a pasar nada. - susurra. Me separo de él y asiento.
- Gracias, eres el único en el que puedo confiar. - sonríe. Las miro, mientras hablan animadas con Sheryl.
Me acerco a ellas, y mi hija me sonríe. Le devuelvo la sonrisa.
- Charlie, os quedareis aquí por un tiempo, ¿vale? - trago saliva. Frunce su entrecejo.
- ¿Os? - pregunta confundida.
- Yo... tengo que huir. No os puedo poner en riesgo. No puedo permitir que os encuentren por mi culpa... - suspiro.
- No, no puedes irte. - Scarlett lloriquea.
- Me tengo que ir cielo, no puedo quedarme. - me pongo a su altura. - Mientras os quedáis con Allan y Sheryl. - rodeo sus mejillas con mis manos. - Cuida de mamá ¿vale? - digo abrazándola.
- ¿Volverás? - pregunta soltando un sollozo.
- Volveré. Te lo prometo. - sonrío tristemente. Se abalanza sobre a mis brazos, la abrazo con todas mis fuerzas. - Te lo prometo pequeña. - susurro.
Me separo de ella y beso su frente. Me incorporo y miro a Charlie. Llora.
Me acerco a ella y nos abrazamos. Empieza a llorar más fuerte aún, sobre mi hombro.
- No llores mi amor, esto no es un adiós. Es un hasta luego. - murmuro.
- Te amo. Ten cuidado por favor. - besa mi cuello.
- Lo tendré. Volveré, te lo prometo. Te amo. - sonríe leve y nos separamos un poco.
Le limpio las lágrimas de su hermoso rostro y nos besamos. Nos separamos.
- Cuando vuelva, prometo que nos casaremos. - murmuro. Sonríe y me vuelve a besar.
Me monto en mi coche, y me asomo por la ventanilla, viendo a Charlie y a Scarlett abrazada llorando.
- ¡Hasta luego! - grito leve. - No lloréis más eh. - les lanzo un beso y Scarlett hace como si lo atrapase con su mano. Sonrío y arranco. Me alejo y saco mi mano por la ventanilla, saludándolas. Por el espejo, puedo verlas sonreír.
Y esa imagen, fue la que se me quedó grabada en la cabeza durante 4 años...
5 meses después.*
Scarlett llega corriendo a casa y viene corriendo hacia mí.
- Papá, te diré un secreto, pero nada de esto a mamá. - susurra. Arqueo una ceja, esbozando una sonrisa.
- ¿Las notas? - asiente haciendo una mueca. - ¿Cuántas? - me incorporo mirándola mejor.
Muerde su labio y levanta tres dedos.
- ¿Que te han quedado tres? - giramos la cabeza, viendo a Charlie casi echando humo.
- Mamá, míralo por el lado positivo, el trimestre pasado fueron seis. - empiezo a reír y Charlie viene corriendo hacia mí.
- No me pegues. - grito cubriéndome. Scarlett empieza a reír.
- Justin, ¿seis? ¿No la ayudas? - dice cruzándose de brazos.
- Joder, es que ser policía tiene sus límites. Y es que ha estado una semana con tu hermana. La habrá desorientado. - me encojo de hombros.
Suspira y mira a Scarlett, que está mirando fijamente la pantalla de su móvil.
- Pero bien que la consientes. - me mira igual que mi madre cuando hacía algo malo de pequeño.
- Tendrá que tener algún medio para comunicarse con sus amigos. - me defiendo.
- Pues señorita, te quedas sin móvil lo que queda de verano. - dice quitándole el móvil a Scarlett. Mi hija me mira.
- No puedes hacer eso mamá. - Charlie sale del salón con el móvil en la mano. - Papá tienes que hacer algo. - dice poniéndose frente a mí.
- Cielo es tu madre. Tienes que hacer lo que ella te diga. - cojo la lata de cerveza y le doy un trago.
Scarlett se levanta y le pega una patada a la puerta.
- Scarlett. - me levanto, pero se va del salón.
- Ya veo que tiene el mismo genio que tu. - me giro y veo a Charlie cruzada de brazos. Asiento y me acerco a ella. La agarro por la cintura.
- Tienes que darle tiempo ¿vale? No está acostumbrada a todo esto. - beso su mejilla.
Suspira y me abraza.
- Te he echado de menos. - susurro.
- Yo también a ti. - dice y me empieza a besar.
Oigo un grito. Scarlett. Me levanto rápidamente del sofá y empiezo a subir corriendo las escaleras hasta el cuarto de mi hija. Entro en su habitación... tarde.
- ¡Mierda! - grito al ver la habitación vacía y la ventana abierta.
*
Cargo la pistola y entro en el almacén de Marc y James.
- Hombre, pero mira quién ha venido a visitarnos Marc. - masculla James. Giro la cabeza y le veo.
- ¿Te has dado cuenta de que tu querida hija ya no estaba en su habitación? - Esta vez habla Marc. Le veo cruzado de brazos frente a mí.
- Como toques a mi hija, mi cara será lo último que veas cabrón. - mascullo. James me agarra por detrás, haciendo que la pistola caiga de mi mano. - ¡Suéltame! - grito intentado empujarle.
- Ian trae aquí a la nena. - Marc le habla a un tío que se encuentra detrás suya. - Agárralo bien, no creo que le guste ver a su hija... así. - James aprieta sus manos, agarrándome con más fuerzas.
- ¡¿Qué le habéis hecho?! - grito.
- Tranquilo, que lo haremos todo con tu permiso. - dice Marc. Empieza a reír a carcajadas. Scarlett entra por la puerta junto a otro tío. Está en ropa interior.
- ¡Dejadla en paz hijos de puta! - intento soltarme de su agarre, pero no hay manera. - ¡Como la toquéis os juro que os mato a todos!
Scarlett no deja de llorar, y eso me destroza por completo.
- ¡Dejadla ir! ¡Me tenéis aquí! ¡Matarme de una puta vez! - grito suplicando.
Marc agarra a mi hija por la cintura.
- Vamos a ver cómo saben esos labios. - la besa forzándola. Scarlett intenta apartarse pero no puede.
Le hago una llave a James, dejándolo tirado en el suelo. Cojo la pistola
- Suéltala. - mascullo. La suelta rápidamente. Scarlett corre hacia mí y la pongo detrás mía, protegiéndola. - Te vas a arrepentir por haber hecho todo esto a mi familia, hijo de puta. - le cejo la pistola a mi hija. - Apúntalo mientras. - asiente con miedo. Me quito la camiseta y se la doy. Se la pone.
Saco una navaja del bolsillo de mis pantalones y Marc me mira con miedo.
- Se acabó el juego. - digo acercándome lentamente a Marc. - ¿La has hecho algo? - pregunto. Niega con la cabeza, asustado.
Alguien me agarra por detrás, y sé que es Ian, porque James sigue tumbado en el suelo.
- Suéltame. - digo. Marc aprovecha y me quita la navaja. Está a punto de clavármela cuando dos disparos nos interrumpen. Marc cae de rodillas al suelo, y siento cómo Ian deja de agarrarme, para caer tumbado.
¿Qué coño...?
Giro la cabeza, viendo a mi hija con la pistola entre sus manos. La tira al suelo, y corre hacía mí abrazándome con fuerza por la cintura.
- Ya, tranquila cariño. - digo abrazándola. Le doy un beso en la parte superior de su cabeza y la cojo en brazos. Llora en mi hombro. - Ya ha pasado todo. - susurro.
Ella me ha salvado... Mi hija ha matado a dos personas para salvarme...
Acelero. Las sirenas de los coches patrulla sigue sonando detrás nuestra.
- Justin siguen persiguiéndonos. - dice Charlie asustada. Le doy una calada al cigarro y le cedo mi pistola.
- Apunta a las ruedas. - Asiente y se asoma con cuidado por la ventanilla. Miro por el retrovisor al asiento trasero, en el que está sentada mi hija. - Nena. - me mira por el espejo. - Todo va a salir bien, ¿vale? Confía en mí. - Asiente. Le guiño un ojo y acelero.
Oigo dos disparos y Charlie me devuelve la pistola.
- ¿Le has dado? - pregunto.
- Sí. - sonrío y acelero más. Dirección Bahamas.
*
Abrazo a Allan.
- Cuídalas, por favor. - susurro.
- Te lo prometo tío. No les va a pasar nada. - susurra. Me separo de él y asiento.
- Gracias, eres el único en el que puedo confiar. - sonríe. Las miro, mientras hablan animadas con Sheryl.
Me acerco a ellas, y mi hija me sonríe. Le devuelvo la sonrisa.
- Charlie, os quedareis aquí por un tiempo, ¿vale? - trago saliva. Frunce su entrecejo.
- ¿Os? - pregunta confundida.
- Yo... tengo que huir. No os puedo poner en riesgo. No puedo permitir que os encuentren por mi culpa... - suspiro.
- No, no puedes irte. - Scarlett lloriquea.
- Me tengo que ir cielo, no puedo quedarme. - me pongo a su altura. - Mientras os quedáis con Allan y Sheryl. - rodeo sus mejillas con mis manos. - Cuida de mamá ¿vale? - digo abrazándola.
- ¿Volverás? - pregunta soltando un sollozo.
- Volveré. Te lo prometo. - sonrío tristemente. Se abalanza sobre a mis brazos, la abrazo con todas mis fuerzas. - Te lo prometo pequeña. - susurro.
Me separo de ella y beso su frente. Me incorporo y miro a Charlie. Llora.
Me acerco a ella y nos abrazamos. Empieza a llorar más fuerte aún, sobre mi hombro.
- No llores mi amor, esto no es un adiós. Es un hasta luego. - murmuro.
- Te amo. Ten cuidado por favor. - besa mi cuello.
- Lo tendré. Volveré, te lo prometo. Te amo. - sonríe leve y nos separamos un poco.
Le limpio las lágrimas de su hermoso rostro y nos besamos. Nos separamos.
- Cuando vuelva, prometo que nos casaremos. - murmuro. Sonríe y me vuelve a besar.
Me monto en mi coche, y me asomo por la ventanilla, viendo a Charlie y a Scarlett abrazada llorando.
- ¡Hasta luego! - grito leve. - No lloréis más eh. - les lanzo un beso y Scarlett hace como si lo atrapase con su mano. Sonrío y arranco. Me alejo y saco mi mano por la ventanilla, saludándolas. Por el espejo, puedo verlas sonreír.
Y esa imagen, fue la que se me quedó grabada en la cabeza durante 4 años...
miércoles, 28 de agosto de 2013
CAPÍTULO 38. KILLER.
JUSTIN.
- Ay Justin, sé que eres un buen chico. - mi tía Aria acaricia mi mejilla. - No entiendo por qué Charlotte te ha hecho todo esto. - suspira.
- No sé tía, algo me dice que hay algo que Charlie me esconde. Ya no sé qué pensar de todo esto. - cierro los ojos y respiro hondo.
- Pues habla con ella. Trágate tu orgullo por una vez, y ve a hablar con ella. Por mucho que te cueste, hazlo. No seas cabezón y acabes como tu tío. - y es que tiene razón. Tengo que ir antes de que sea demasiado tarde.
- Está bien. - me levanto del sofá y mi tía también. - Gracias tía. Muchas gracias. - la abrazo y la beso en la mejilla.
- De nada cariño. Arregla las cosas, Scarlett necesita a sus padres juntos. - susurra
La miro y trago saliva. Asiento lentamente.
*
Miro mi móvil. ¿La llamo? Trago saliva...
Marco su número y me coloco el móvil en la oreja.
- ¿Justin? - contesta.
- Sí eh... hola Charlotte. - carraspeo. - Yo, es que... verás. Quería, quería quedar contigo y hablar. - rasco mi nuca con nerviosismo.
- Claro. ¿Hoy? - noto cierta alegría en su voz.
- Sí, por qué no. ¿Sabes dónde vivo? - me levanto de la cama y me echo el pelo hacia atrás.
- Sí. ¿A qué hora?
- ¿Qué tal ya? Necesito hablar contigo sobre algo muy importante. - suspiro frustrado.
- Vale, nos vemos.
- Vale adiós.
- Justin... espera.
- ¿Qué pasa? - pregunto asombrado.
- Gracias. - y cuelga. ¿Por qué me ha dado las gracias?
*
Menos mal que he dejado a Scarlett con Erika. El timbre suena y voy hacia la puerta. Abro sin más, y veo a la mujer más preciosa frente a mí.
- Hola. - intento sonreír.
- Hola. - sonríe leve.
- Pasa. - me aparto para que pueda pasar y cierro la puerta.
Joder, ¿por qué estoy tan nervioso? Claro, porque tengo delante a la mujer que me mintió para irse con otro.
Vamos al salón y nos sentamos en el sofá.
- Charlotte yo... yo siento que me escondes algo. - digo mirándola fijamente a los ojos.
Asiente.
- Yo... yo... - respira hondo. - Me obligaron. - sus ojos se humedecen. Frunzo mi entrecejo.
- ¿Qué? - pregunto. No entiendo nada.
Suspira pesadamente.
- Justin yo te amo con toda mi alma. Yo sabía para quién trabajabas.
- Espera...
- James. - me interrumpe, y siento como mi corazón se contrae. - James me llamó una noche, mientras tu estabas dormido. Yo no sabía quién era, hasta que me lo explicó. Scarlett ya había nacido y me dijo que si no hacía todo lo que el quería, os mataría a los dos. - las lágrimas empiezan a resbalar por sus mejillas. - Me dijo que fingiera mi muerte, que me escapara con el. - la miro fijamente. - James trabaja para Marc, mi ex y para su hermano Jason. - suelta un sollozo. - Me llevó con Marc y el... el me violó. - tapa su cara con sus manos y empieza a llorar.
El tiempo se para por unos segundos, y sin poder evitarlo la atraigo hacia mí. Abrazándola con todas mis fuerzas. Y no sé qué decir ahora...
- Perdóname Justin... se que debí decírtelo cuando aún estaba a tiempo pero yo... tenía miedo. Perdóname mi amor. - solloza en mi pecho.
La separo de mi, y rodeo sus mejillas con mis manos, obligándola a mirarme.
- Perdóname tu a mi, por ser gilipollas y no darme cuenta de lo que estaba pasando. Perdóname por ocultarte para quién trabajaba, por no contarte la verdad, por joderte todos estos años... - acaricio su mejilla derecha. - Te amo. He intentado olvidarte de todas las manera posibles, pero eres la única. - dicho eso, la beso.
Un enorme cosquilleo recorre todo mi cuerpo.
Después de diez años sin poder besarla... Pensar todas las cosas malas que he dicho sobre ella, y en realidad ella solo estaba tratando de protegernos a Scarlett y a mi.
Nos separamos y nos abrazamos de nuevo.
- Te amo. - susurra soltando un nuevo sollozo.
- Y yo Charlie, y yo.
JUSTIN.
- Ay Justin, sé que eres un buen chico. - mi tía Aria acaricia mi mejilla. - No entiendo por qué Charlotte te ha hecho todo esto. - suspira.
- No sé tía, algo me dice que hay algo que Charlie me esconde. Ya no sé qué pensar de todo esto. - cierro los ojos y respiro hondo.
- Pues habla con ella. Trágate tu orgullo por una vez, y ve a hablar con ella. Por mucho que te cueste, hazlo. No seas cabezón y acabes como tu tío. - y es que tiene razón. Tengo que ir antes de que sea demasiado tarde.
- Está bien. - me levanto del sofá y mi tía también. - Gracias tía. Muchas gracias. - la abrazo y la beso en la mejilla.
- De nada cariño. Arregla las cosas, Scarlett necesita a sus padres juntos. - susurra
La miro y trago saliva. Asiento lentamente.
*
Miro mi móvil. ¿La llamo? Trago saliva...
Marco su número y me coloco el móvil en la oreja.
- ¿Justin? - contesta.
- Sí eh... hola Charlotte. - carraspeo. - Yo, es que... verás. Quería, quería quedar contigo y hablar. - rasco mi nuca con nerviosismo.
- Claro. ¿Hoy? - noto cierta alegría en su voz.
- Sí, por qué no. ¿Sabes dónde vivo? - me levanto de la cama y me echo el pelo hacia atrás.
- Sí. ¿A qué hora?
- ¿Qué tal ya? Necesito hablar contigo sobre algo muy importante. - suspiro frustrado.
- Vale, nos vemos.
- Vale adiós.
- Justin... espera.
- ¿Qué pasa? - pregunto asombrado.
- Gracias. - y cuelga. ¿Por qué me ha dado las gracias?
*
Menos mal que he dejado a Scarlett con Erika. El timbre suena y voy hacia la puerta. Abro sin más, y veo a la mujer más preciosa frente a mí.
- Hola. - intento sonreír.
- Hola. - sonríe leve.
- Pasa. - me aparto para que pueda pasar y cierro la puerta.
Joder, ¿por qué estoy tan nervioso? Claro, porque tengo delante a la mujer que me mintió para irse con otro.
Vamos al salón y nos sentamos en el sofá.
- Charlotte yo... yo siento que me escondes algo. - digo mirándola fijamente a los ojos.
Asiente.
- Yo... yo... - respira hondo. - Me obligaron. - sus ojos se humedecen. Frunzo mi entrecejo.
- ¿Qué? - pregunto. No entiendo nada.
Suspira pesadamente.
- Justin yo te amo con toda mi alma. Yo sabía para quién trabajabas.
- Espera...
- James. - me interrumpe, y siento como mi corazón se contrae. - James me llamó una noche, mientras tu estabas dormido. Yo no sabía quién era, hasta que me lo explicó. Scarlett ya había nacido y me dijo que si no hacía todo lo que el quería, os mataría a los dos. - las lágrimas empiezan a resbalar por sus mejillas. - Me dijo que fingiera mi muerte, que me escapara con el. - la miro fijamente. - James trabaja para Marc, mi ex y para su hermano Jason. - suelta un sollozo. - Me llevó con Marc y el... el me violó. - tapa su cara con sus manos y empieza a llorar.
El tiempo se para por unos segundos, y sin poder evitarlo la atraigo hacia mí. Abrazándola con todas mis fuerzas. Y no sé qué decir ahora...
- Perdóname Justin... se que debí decírtelo cuando aún estaba a tiempo pero yo... tenía miedo. Perdóname mi amor. - solloza en mi pecho.
La separo de mi, y rodeo sus mejillas con mis manos, obligándola a mirarme.
- Perdóname tu a mi, por ser gilipollas y no darme cuenta de lo que estaba pasando. Perdóname por ocultarte para quién trabajaba, por no contarte la verdad, por joderte todos estos años... - acaricio su mejilla derecha. - Te amo. He intentado olvidarte de todas las manera posibles, pero eres la única. - dicho eso, la beso.
Un enorme cosquilleo recorre todo mi cuerpo.
Después de diez años sin poder besarla... Pensar todas las cosas malas que he dicho sobre ella, y en realidad ella solo estaba tratando de protegernos a Scarlett y a mi.
Nos separamos y nos abrazamos de nuevo.
- Te amo. - susurra soltando un nuevo sollozo.
- Y yo Charlie, y yo.
martes, 27 de agosto de 2013
CAPÍTULO 37. KILLER.
JUSTIN.
- Sheryl eres la única en la que he podido confiar siempre. Gracias de verdad. - le muestro una pequeña sonrisa.
- De nada Justin. Charlie ha sido una completa gilipollas al irse con otro mientras nos hacia creer que estaba muerta. No sabe lo que se pierde. - posa su mano derecha en mi rodilla.
Suspiro y miro a Scarlett. No deja de reír, porque Allan le está haciendo cosquillas. El es su padrino. Son como uña y carne. Es imposible separarles. Sonrío ante aquella escena y vuelvo a mirar a Sheryl.
- No entiendo por qué te dejo... con lo pillada que se le veía. - dice negando con la cabeza.
- Tal vez se había cansado de mi. - suspiro. Oigo como bufa.
- Allan, ¿te puedes quedar con Scarlett un momento? - dice Sheryl. La miro.
- Claro. - responde Allan. Sheryl me agarra la mano izquierda y nos levantamos, frunzo el ceño. Subimos hasta mi habitación, y ella cierra la puerta.
- Justin, tienes que superar todo esto. Tu puedes superarlo, ¿vale? - posa sus manos sobre mis mejillas. - Tienes que decirle a Scarlett que su madre está viva. - suspira.
Muerdo mi labio.
- ¿Y si me odia por mentirle? - un nudo se forma en mi garganta.
- Eso no va a pasar. Scarlett te ama, te admira. - sonríe.
Me mojo los labios con la lengua. ¿Qué me esta pasando? Sí, llevo 10 años solo... ¿Pero con Sheryl? La verdad es que no es nada fea.
La agarro por la cintura y la pego a mí.
- Justin. - dice confusa. Y sin más, la beso. La empiezo a besar como un loco, pero ella no me sigue el beso.
Nos separamos, pero de nuevo vuelvo a pegar su cuerpo con el mío, y esta vez sí me sigue el beso. La cojo en brazos y nos tumbamos en la cama. Meto mi mano derecha bajo su camiseta. Pero se separa.
- Justin para. No sabes lo que estás haciendo.
- Créeme, se perfectamente lo que estoy haciendo. - sonrío divertido. Sonríe pero niega con la cabeza.
- Tu amas a Charlie. No puedes acostarte con una de sus mejores amigas. Sería de muy hijo de puta.
- Ella es una puta cerda. Me ha engañado con un tío al que ni siquiera le he visto la cara. ¿Me estás hablando en serio? Por favor Sheryl, no seas inocente. - me levando de encima suya, y me quedo sentado en el borde de la cama.
- Justin quizás ella lo hizo por algo.
- ¡No lo hizo por ninguna razón! ¡Es una guarra, la puta mujer que yo amo me ha engañado! ¡¿Crees que merece mi perdón por eso?! ¡Me ha dejado solo, con nuestra hija recién nacida! - me levanto de la cama. - Se ha hecho la muerta mientras yo lloraba, y ella se lo pasaba bien con un cabrón. - las lágrimas comienzan a salir de mis ojos.
- ¿Qué te pasa papá? - oigo como la puerta se abre, dejándome ver a mi hija y a Allan.
- ¡Que tu madre es una puta! ¡Que no está muerta, nos abandonó! ¡La odio! ¡Es la persona a la que más odio en esta puta mierda de vida! - grito mientras empiezo a pegarle patadas a la pared.
- Justin para joder. Vas a hacer llorar a tu hija. - Allan me agarra de los brazos.
- ¡Suéltame! - grito empujándolo. - ¡Scarlett tu madre es una zorra nos ha abandonado para irse con otro! - grito mirando a mi hija.
- Justin no la pongas en contra de su madre. - dice Sheryl.
- Es lo que se merece. El rechazo de su hija. Por puta. - me siento en el borde de la cama y las lágrimas empiezan a salir de mis ojos.
Scarlett se sienta a mi lado, y me agarra de la mano.
- Scarrlett, tu madre es muy buena. No tienes porque odiarla. - dice Allan.
- ¡Ha hecho sufrir a mi papá! - grita mi pequeña.
*
Pongo una toalla alrededor de mi cintura y salgo de la ducha.
- ¿Scarlett?
- ¿Si? - se oye de lejos. Voy hacia el salón sin esperar visitas.
- Oh nena, ¿qué te he dicho que hicieras si venía alguien? - pregunto al ver a Erika sentada en el sofá.
- ¿En serio Justin? - ríe Erika.
- Sí, en serio. - entro al salón y me acerco a ellas.
Se levanta y nos abrazamos.
- Te echaba de menos. - dice mientras nos separamos.
- Yo también a ti. - digo.
- Por cierto, me llevo a tu hija una semana. ¿Sobrevivirás sin ella estos días? - arquea una ceja.
Miro a Scarlett. Tiene una sonrisa de oreja a oreja.
- Creo que podré. - le guiño un ojo a Scarlett.
- Gracias papá. - grita de la emoción mientras me abraza fuertemente.
- No me la malcríes eh. - miro a Erika.
- Perdona pero eres tu el que no la deja ir con sus amigos. Y sí, me refiero a los chicos. ¿Por qué no la dejas ir con ellos? - dice frunciendo el ceño.
- ¿Yo? - me hago el ofendido.
- Papá es verdad.
- Largaos ya. - digo saliendo del salón mientras la risa de las dos inunda la habitación.
Erika, no te pareces en nada a tu hermana...
- Una cerveza. - le digo a la camarera que está tras la barra. Asiente y miro el bar. Gente jugando al billar o a las cartas, parejas besándose... Suspiro y un nudo se forma en mi garganta.
- Tome. - oigo a la camarera. Giro la cabeza y le tiendo el dinero.
- Gracias. - le sonrío y me bebo la cerveza de un solo trago.
- Vaya, ¿problemas personales? - oigo decir a la misma camarera. La miro y asiento.
- Has acertado. Un chupito de tequila guapa. - le guiño un ojo. Ríe y me lo sirve, junto a una pizca de sal y una rodaja de limón.
Cojo los granitos de sal y me los coloco en la mano. Agarro el vaso y me lo tomo, haciendo que mi garganta queme por el amargo sabor de la tequila. Chupo la sal de mi mano y muerdo el limón.
- El primero que no pone cara de asco al tomar eso. - oigo una voz femenina a mi lado. Giro la cabeza y veo a una pelirroja mirándome.
Tiene unos ojos grises preciosos, la piel blanca como la porcelana, unas pocas pecas por su cara y unos labios rojos. Joder cómo está.
Sonríe y se sienta un banco más cerca, justo a mi lado.
- Juliet, Juliet Evans. - tiende su mano.
- Justin Bieber. Un gusto preciosa. - agarro su mano y la llevo a mis labios, dándole un beso escaso.
Muerde su labio mientras sonríe.
- Eres bastante guapo Justin, ¿qué hace un hombre tan apuesto solo? - bebe de su licor de manzana sin apartar la mirada de mí.
- Podría preguntarle lo mismo, señorita Evans. - sonrío de lado. Ríe leve.
- Que caballero. - coloca un mechón de su pelo rojizo tras su oreja.
JUSTIN.
- Sheryl eres la única en la que he podido confiar siempre. Gracias de verdad. - le muestro una pequeña sonrisa.
- De nada Justin. Charlie ha sido una completa gilipollas al irse con otro mientras nos hacia creer que estaba muerta. No sabe lo que se pierde. - posa su mano derecha en mi rodilla.
Suspiro y miro a Scarlett. No deja de reír, porque Allan le está haciendo cosquillas. El es su padrino. Son como uña y carne. Es imposible separarles. Sonrío ante aquella escena y vuelvo a mirar a Sheryl.
- No entiendo por qué te dejo... con lo pillada que se le veía. - dice negando con la cabeza.
- Tal vez se había cansado de mi. - suspiro. Oigo como bufa.
- Allan, ¿te puedes quedar con Scarlett un momento? - dice Sheryl. La miro.
- Claro. - responde Allan. Sheryl me agarra la mano izquierda y nos levantamos, frunzo el ceño. Subimos hasta mi habitación, y ella cierra la puerta.
- Justin, tienes que superar todo esto. Tu puedes superarlo, ¿vale? - posa sus manos sobre mis mejillas. - Tienes que decirle a Scarlett que su madre está viva. - suspira.
Muerdo mi labio.
- ¿Y si me odia por mentirle? - un nudo se forma en mi garganta.
- Eso no va a pasar. Scarlett te ama, te admira. - sonríe.
Me mojo los labios con la lengua. ¿Qué me esta pasando? Sí, llevo 10 años solo... ¿Pero con Sheryl? La verdad es que no es nada fea.
La agarro por la cintura y la pego a mí.
- Justin. - dice confusa. Y sin más, la beso. La empiezo a besar como un loco, pero ella no me sigue el beso.
Nos separamos, pero de nuevo vuelvo a pegar su cuerpo con el mío, y esta vez sí me sigue el beso. La cojo en brazos y nos tumbamos en la cama. Meto mi mano derecha bajo su camiseta. Pero se separa.
- Justin para. No sabes lo que estás haciendo.
- Créeme, se perfectamente lo que estoy haciendo. - sonrío divertido. Sonríe pero niega con la cabeza.
- Tu amas a Charlie. No puedes acostarte con una de sus mejores amigas. Sería de muy hijo de puta.
- Ella es una puta cerda. Me ha engañado con un tío al que ni siquiera le he visto la cara. ¿Me estás hablando en serio? Por favor Sheryl, no seas inocente. - me levando de encima suya, y me quedo sentado en el borde de la cama.
- Justin quizás ella lo hizo por algo.
- ¡No lo hizo por ninguna razón! ¡Es una guarra, la puta mujer que yo amo me ha engañado! ¡¿Crees que merece mi perdón por eso?! ¡Me ha dejado solo, con nuestra hija recién nacida! - me levanto de la cama. - Se ha hecho la muerta mientras yo lloraba, y ella se lo pasaba bien con un cabrón. - las lágrimas comienzan a salir de mis ojos.
- ¿Qué te pasa papá? - oigo como la puerta se abre, dejándome ver a mi hija y a Allan.
- ¡Que tu madre es una puta! ¡Que no está muerta, nos abandonó! ¡La odio! ¡Es la persona a la que más odio en esta puta mierda de vida! - grito mientras empiezo a pegarle patadas a la pared.
- Justin para joder. Vas a hacer llorar a tu hija. - Allan me agarra de los brazos.
- ¡Suéltame! - grito empujándolo. - ¡Scarlett tu madre es una zorra nos ha abandonado para irse con otro! - grito mirando a mi hija.
- Justin no la pongas en contra de su madre. - dice Sheryl.
- Es lo que se merece. El rechazo de su hija. Por puta. - me siento en el borde de la cama y las lágrimas empiezan a salir de mis ojos.
Scarlett se sienta a mi lado, y me agarra de la mano.
- Scarrlett, tu madre es muy buena. No tienes porque odiarla. - dice Allan.
- ¡Ha hecho sufrir a mi papá! - grita mi pequeña.
*
Pongo una toalla alrededor de mi cintura y salgo de la ducha.
- ¿Scarlett?
- ¿Si? - se oye de lejos. Voy hacia el salón sin esperar visitas.
- Oh nena, ¿qué te he dicho que hicieras si venía alguien? - pregunto al ver a Erika sentada en el sofá.
- ¿En serio Justin? - ríe Erika.
- Sí, en serio. - entro al salón y me acerco a ellas.
Se levanta y nos abrazamos.
- Te echaba de menos. - dice mientras nos separamos.
- Yo también a ti. - digo.
- Por cierto, me llevo a tu hija una semana. ¿Sobrevivirás sin ella estos días? - arquea una ceja.
Miro a Scarlett. Tiene una sonrisa de oreja a oreja.
- Creo que podré. - le guiño un ojo a Scarlett.
- Gracias papá. - grita de la emoción mientras me abraza fuertemente.
- No me la malcríes eh. - miro a Erika.
- Perdona pero eres tu el que no la deja ir con sus amigos. Y sí, me refiero a los chicos. ¿Por qué no la dejas ir con ellos? - dice frunciendo el ceño.
- ¿Yo? - me hago el ofendido.
- Papá es verdad.
- Largaos ya. - digo saliendo del salón mientras la risa de las dos inunda la habitación.
Erika, no te pareces en nada a tu hermana...
- Una cerveza. - le digo a la camarera que está tras la barra. Asiente y miro el bar. Gente jugando al billar o a las cartas, parejas besándose... Suspiro y un nudo se forma en mi garganta.
- Tome. - oigo a la camarera. Giro la cabeza y le tiendo el dinero.
- Gracias. - le sonrío y me bebo la cerveza de un solo trago.
- Vaya, ¿problemas personales? - oigo decir a la misma camarera. La miro y asiento.
- Has acertado. Un chupito de tequila guapa. - le guiño un ojo. Ríe y me lo sirve, junto a una pizca de sal y una rodaja de limón.
Cojo los granitos de sal y me los coloco en la mano. Agarro el vaso y me lo tomo, haciendo que mi garganta queme por el amargo sabor de la tequila. Chupo la sal de mi mano y muerdo el limón.
- El primero que no pone cara de asco al tomar eso. - oigo una voz femenina a mi lado. Giro la cabeza y veo a una pelirroja mirándome.
Tiene unos ojos grises preciosos, la piel blanca como la porcelana, unas pocas pecas por su cara y unos labios rojos. Joder cómo está.
Sonríe y se sienta un banco más cerca, justo a mi lado.
- Juliet, Juliet Evans. - tiende su mano.
- Justin Bieber. Un gusto preciosa. - agarro su mano y la llevo a mis labios, dándole un beso escaso.
Muerde su labio mientras sonríe.
- Eres bastante guapo Justin, ¿qué hace un hombre tan apuesto solo? - bebe de su licor de manzana sin apartar la mirada de mí.
- Podría preguntarle lo mismo, señorita Evans. - sonrío de lado. Ríe leve.
- Que caballero. - coloca un mechón de su pelo rojizo tras su oreja.
lunes, 26 de agosto de 2013
CAPÍTULO 36. KILLER.
KILEY.
Suspiro y beso el pecho de James.
- Te amo. - suspiro haciendo dibujitos con mi dedo en su pecho desnudo.
- Lo sé nena. - acaricia mi brazo y me entra un escalofrío.
- James, ¿qué piensas hacer con mi hermano? - pregunto mirándole.
- De momento... nada. Todo va bien, tu hermano es un gran traficante. Y lo hace todo a su hora. ¿Por qué voy a hacerle algo malo? - dice. Sonrío y lo abrazo.
- Gracias.
- No las des mi vida. - dice acariciándome el pelo.
JAZZY.
El teléfono empieza a sonar y corro hacia él, lo cojo y descuelgo.
- ¿Si? ¿Quién es? - respondo.
- ¿Kiley? - oigo una voz masculina que me hace sonreír.
- Soy Jazzy. - respondo.
- ¿Jazzy? ¡Nena! ¿Cómo estás? Soy Justin. - río leve.
- ¡Justin! ¡Te echo de menos! Estoy bien, ¿y tú? ¿Y Charlie? - ríe.
- Estamos muy bien nena, yo también te echo de menos. - dice.
- Me alegro. ¿Dónde estáis? Juro no decir nada. - digo.
- En las Bahamas. - responde.
- ¡Que guay! - grito ilusionada.
- Jazzy, ¿con quién hablas? - veo a mi padre entrar al salón.
- Con un amigo. - contesto rápidamente.
- ¿Qué amigo? - frunce el ceño.
- Uno de mi clase, no lo conoces.
- Pues cuelga ya. Sabes que estamos esperando a que tu hermano llame para volver a ingresarle en ese centro de una vez. - dice.
- ¡Mi hermano no está loco! ¡No le vais a volver a encerrar! - grito.
- Jazzy, mi vida cálmate. Todo saldrá bien, ¿vale? No le digas a nadie dónde estamos cariño, por favor. - suplica mi hermano.
- No se lo diré a nadie, te lo juro. - digo.
- Esa es mi chica, te quiero. Tengo que colgar, por la noche te llamo. Estate atenta. Te quiero mucho cielo. - dice.
- Está bien. Te quiero. - y cuelgo. Mi padre me mira y niega con la cabeza.
- Era él, ¿verdad?
- Ya te he dicho que era un amigo. - dejo el teléfono sobre la mesa y me levanto, yendo hacia mi habitación.
JUSTIN.
Sonrío, ni quiera parecía Jazzy... Suspiro y marco el número de James.
- ¿Si? - una voz femenina muy familiar contesta.
Me quedo callado, hasta que me doy cuenta de quién es esa voz.
- ¿Kiley? - se hace un silencio y la llamada se corta. Quito el teléfono de mi oreja y lo miro.
Trago saliva y tiro el teléfono al suelo con todas mis fuerzas.
- ¡Me cago en la puta! - grito mientras le doy una patada a la puerta.
El día del parto.*
- Venga una vez más. - dice una de las enfermeras.
- ¡No puedo! - grita Charlie apretando mi mano con fuerza.
- Claro que puedes mi amor. Venga. - digo besando su mano.
- Ya está. Es una niña preciosa. - los llantos de la pequeña invaden la habitación. Charlie suelta mi mano, cayendo rendida.
Beso su frente.
- Muy bien cielo. - susurro. Sonríe.
- Toma Charlotte. Tu hija. - la enfermera le tiende en sus brazos débiles a la pequeña, envuelta en una manta.
Las lágrimas salen de mis ojos sin poder evitarlo. Charlie sonríe y besa la cabecita de la pequeña.
- Scarlett, nuestra pequeña. - susurra Charlie. Sonrío y acaricio la cabecita de Scarlett.
Tiene los ojos verdes, iguales que los de Charlie, y el pelo un rubio cobrizo.
Meses después.*
Scarlett ríe por mis caras raras. Le saco la lengua y ríe de nuevo.
La cojo en brazos y beso su mejilla.
- Por fin. Mírate tío. - Allan entra al salón. Lo miro y sonrío.
- La amo. - la pequeña juega con la cadena de plata que cuelga de mi cuello.
- Es realmente preciosa. - Allan acaricia la mejilla de mi hija. Sonrío.
- Justin, me voy a la cafetería, he quedado con una amiga allí. - Charlie entra al salón y me besa en la mejilla.
- Vale, diviértete. - sonrío.
- Eso espero. - sonríe y besa a Scarlett. - Adiós mi amor. Te quiero. - le dice a la pequeña. - Adiós Allan. - se despide de él y se va.
CHARLOTTE.
- ¿Preparada? - pregunta James tras el teléfono.
- Sí. - contesto.
- Ahora te saco. En cuanto incendie la cafetería te sacaré de allí. No te preocupes. - dice.
- Vale.
Cuelga y guardo el móvil en mi bolsillo delantero.
Salgo corriendo por la puerta trasera, mientras me tapo la boca con el pañuelo que cuelga de mi cuello.
James me está esperando fuera.
- Creía que no ibas a salir. - suspira al verme. Sonrío y corro hacia él, lo abrazo y lo beso en los labios.
JUSTIN.
Mi teléfono empieza a sonar. Dejo a Scarlett en el sofá con su peluche, y descuelgo.
- ¿Si? - contesto.
- ¿Justin Bieber?
- Sí, ¿quién habla? - frunzo el ceño.
- El agente Felson, queríamos informarle de que su novia Charlotte ha tenido un incidente en la cafetería ______. - dice. El corazón se me para.
- ¿Qué? ¿Qué ha pasado?
- La cafetería _____ está destrozada debido a un incendio. El cuerpo de su novia no ha aparecido, creemos que ha podido ser carbonizada. Lo siento.
Mis ojos se humedecen por completo, cuelgo y me siento en el sofá.
- No puede ser. - susurro mientras mis mejillas se mojan a causa de las lágrimas. - No puede estar muerta. - me levanto y salgo del salón, yendo hacia la habitación le pego una patada a la puerta con fuerza. - ¡No puede haber muerto joder! - grito. - Charlie... mi pequeña. - murmuro y tiro la cómoda.
Oigo a Scarlett llorar y empiezo a sollozar.
Han cambiado bastante las cosas. Después de la muerte de mi novia, yo y Scarlett volvimos a Madrid. Me entregue para hacer saber que no estaba loco ni tenia nada en la cabeza. Pasó 1 año para mi juicio y me declararon inocente, debido a que todas las muertes que causé, fueron en defensa propia. Me dieron un puesto en el cuerpo de policía.
Yo obedecí, y ahora soy agente. Me han nombrado hace unas semanas.
Han pasado como 10 años desde que vi por última vez a Charlie. Hace 8 hice las paces con mi padre, y ahora vivo con mi hija en nuestra casa.
Scarlett ya tiene 10 años. Es preciosa. Con los ojos verdes de Charlie, la piel pálida y un pelo largo de un rubio cobrizo.
- Papá, ¿cómo era mamá? - pregunta Scarlett mientras paseamos por el mismo parque por el que yo solía pasear de pequeño
Una sonrisa se forma en mi cara. La miro y ríe leve.
- Era la mujer más guapa que había visto jamás cariño. Era preciosa. - contesto. La veo hacer una mueca con sus labios. - Pero tu eres más guapa. - Río fuerte y me da un leve codazo en el costado.
Nos sentamos en uno de los bancos del parque.
- Me hubiese gustado mucho que siguiera con nosotros papá. - dice acompañado de un suspiro de cansancio.
Sonrío tristemente.
- A mi también cariño. Pero así es la vida, y tienes que ser fuerte. - acaricio la mejilla de mi pequeña.
Me mira y me muestra una pequeña sonrisa.
Oigo la risa de una mujer, una risa que jamás podré olvidar. Giro mi cabeza. Siento cómo el corazón me empieza a latir más y más fuerte, al ver a una chica clavada a Charlie, mientras ríe a causa de un hombre que camina a su lado diciéndole tonterías. Me cuesta tragar saliva.
Es ella, es Charlie. La mujer que supuestamente me amaba... Mis ojos se humedecen y vuelvo a girar mi cabeza, hacia mi hija.
- ¿Mamá te quería mucho? - pregunta Scarlett. Intento mostrar una pequeña sonrisa.
- Eso creía yo cariño. Pero tu madre como yo la quería tanto, no se conformaba conmigo. - digo intentando que ella me escuche.
- ¿No te quería? - pregunta frunciendo su entrecejo.
- No mi amor, pero yo a ella la amaba con todas mis fuerzas. Y si le pasaba algo, yo era el primero en ir a ayudarla. Siempre trataba de hacerla reír, yo quería que fuese muy feliz... pero parece que yo era poca cosas para ella. - suspiro.
- Pues ella estaba muy equivocada... porque eres el hombre más guapo del mundo, y el más listo, y el más bueno y el más todo. - dice. Sonrío y la abrazo, besando la parte superior de su cabeza.
- Gracias pequeña. Ojalá te haya escuchado. - digo. - Volvamos a casa. - me levanto del banco y ella me sigue.
Me agarra la mano y pasamos justo por enfrente de ella, de la mujer a la que amé, amo y amaré el resto de mi vida.
Giro la cabeza, y la miro. Me está mirando, con la boca entreabierta y los ojos llorosos.
Le muestro una media sonrisa y le guiño un ojo. Vocaliza un "lo siento" y niego con la cabeza. Giro nuevamente mi cabeza y salimos del parque.
- ¡Justin! ¡Justin! - oigo sus gritos.
- Papá, una mujer te está llamando. - dice Scarlett.
- No sé quién es. Vamonos cielo. - digo. Se encoje de hombros.
Y seguimos por nuestro camino, dejando el pasado atrás. Dejando a la mujer que me decía "te amo" en un triste y feliz pasado, para olvidarla de una vez por todas.
KILEY.
Suspiro y beso el pecho de James.
- Te amo. - suspiro haciendo dibujitos con mi dedo en su pecho desnudo.
- Lo sé nena. - acaricia mi brazo y me entra un escalofrío.
- James, ¿qué piensas hacer con mi hermano? - pregunto mirándole.
- De momento... nada. Todo va bien, tu hermano es un gran traficante. Y lo hace todo a su hora. ¿Por qué voy a hacerle algo malo? - dice. Sonrío y lo abrazo.
- Gracias.
- No las des mi vida. - dice acariciándome el pelo.
JAZZY.
El teléfono empieza a sonar y corro hacia él, lo cojo y descuelgo.
- ¿Si? ¿Quién es? - respondo.
- ¿Kiley? - oigo una voz masculina que me hace sonreír.
- Soy Jazzy. - respondo.
- ¿Jazzy? ¡Nena! ¿Cómo estás? Soy Justin. - río leve.
- ¡Justin! ¡Te echo de menos! Estoy bien, ¿y tú? ¿Y Charlie? - ríe.
- Estamos muy bien nena, yo también te echo de menos. - dice.
- Me alegro. ¿Dónde estáis? Juro no decir nada. - digo.
- En las Bahamas. - responde.
- ¡Que guay! - grito ilusionada.
- Jazzy, ¿con quién hablas? - veo a mi padre entrar al salón.
- Con un amigo. - contesto rápidamente.
- ¿Qué amigo? - frunce el ceño.
- Uno de mi clase, no lo conoces.
- Pues cuelga ya. Sabes que estamos esperando a que tu hermano llame para volver a ingresarle en ese centro de una vez. - dice.
- ¡Mi hermano no está loco! ¡No le vais a volver a encerrar! - grito.
- Jazzy, mi vida cálmate. Todo saldrá bien, ¿vale? No le digas a nadie dónde estamos cariño, por favor. - suplica mi hermano.
- No se lo diré a nadie, te lo juro. - digo.
- Esa es mi chica, te quiero. Tengo que colgar, por la noche te llamo. Estate atenta. Te quiero mucho cielo. - dice.
- Está bien. Te quiero. - y cuelgo. Mi padre me mira y niega con la cabeza.
- Era él, ¿verdad?
- Ya te he dicho que era un amigo. - dejo el teléfono sobre la mesa y me levanto, yendo hacia mi habitación.
JUSTIN.
Sonrío, ni quiera parecía Jazzy... Suspiro y marco el número de James.
- ¿Si? - una voz femenina muy familiar contesta.
Me quedo callado, hasta que me doy cuenta de quién es esa voz.
- ¿Kiley? - se hace un silencio y la llamada se corta. Quito el teléfono de mi oreja y lo miro.
Trago saliva y tiro el teléfono al suelo con todas mis fuerzas.
- ¡Me cago en la puta! - grito mientras le doy una patada a la puerta.
El día del parto.*
- Venga una vez más. - dice una de las enfermeras.
- ¡No puedo! - grita Charlie apretando mi mano con fuerza.
- Claro que puedes mi amor. Venga. - digo besando su mano.
- Ya está. Es una niña preciosa. - los llantos de la pequeña invaden la habitación. Charlie suelta mi mano, cayendo rendida.
Beso su frente.
- Muy bien cielo. - susurro. Sonríe.
- Toma Charlotte. Tu hija. - la enfermera le tiende en sus brazos débiles a la pequeña, envuelta en una manta.
Las lágrimas salen de mis ojos sin poder evitarlo. Charlie sonríe y besa la cabecita de la pequeña.
- Scarlett, nuestra pequeña. - susurra Charlie. Sonrío y acaricio la cabecita de Scarlett.
Tiene los ojos verdes, iguales que los de Charlie, y el pelo un rubio cobrizo.
Meses después.*
Scarlett ríe por mis caras raras. Le saco la lengua y ríe de nuevo.
La cojo en brazos y beso su mejilla.
- Por fin. Mírate tío. - Allan entra al salón. Lo miro y sonrío.
- La amo. - la pequeña juega con la cadena de plata que cuelga de mi cuello.
- Es realmente preciosa. - Allan acaricia la mejilla de mi hija. Sonrío.
- Justin, me voy a la cafetería, he quedado con una amiga allí. - Charlie entra al salón y me besa en la mejilla.
- Vale, diviértete. - sonrío.
- Eso espero. - sonríe y besa a Scarlett. - Adiós mi amor. Te quiero. - le dice a la pequeña. - Adiós Allan. - se despide de él y se va.
CHARLOTTE.
- ¿Preparada? - pregunta James tras el teléfono.
- Sí. - contesto.
- Ahora te saco. En cuanto incendie la cafetería te sacaré de allí. No te preocupes. - dice.
- Vale.
Cuelga y guardo el móvil en mi bolsillo delantero.
Salgo corriendo por la puerta trasera, mientras me tapo la boca con el pañuelo que cuelga de mi cuello.
James me está esperando fuera.
- Creía que no ibas a salir. - suspira al verme. Sonrío y corro hacia él, lo abrazo y lo beso en los labios.
JUSTIN.
Mi teléfono empieza a sonar. Dejo a Scarlett en el sofá con su peluche, y descuelgo.
- ¿Si? - contesto.
- ¿Justin Bieber?
- Sí, ¿quién habla? - frunzo el ceño.
- El agente Felson, queríamos informarle de que su novia Charlotte ha tenido un incidente en la cafetería ______. - dice. El corazón se me para.
- ¿Qué? ¿Qué ha pasado?
- La cafetería _____ está destrozada debido a un incendio. El cuerpo de su novia no ha aparecido, creemos que ha podido ser carbonizada. Lo siento.
Mis ojos se humedecen por completo, cuelgo y me siento en el sofá.
- No puede ser. - susurro mientras mis mejillas se mojan a causa de las lágrimas. - No puede estar muerta. - me levanto y salgo del salón, yendo hacia la habitación le pego una patada a la puerta con fuerza. - ¡No puede haber muerto joder! - grito. - Charlie... mi pequeña. - murmuro y tiro la cómoda.
Oigo a Scarlett llorar y empiezo a sollozar.
Han cambiado bastante las cosas. Después de la muerte de mi novia, yo y Scarlett volvimos a Madrid. Me entregue para hacer saber que no estaba loco ni tenia nada en la cabeza. Pasó 1 año para mi juicio y me declararon inocente, debido a que todas las muertes que causé, fueron en defensa propia. Me dieron un puesto en el cuerpo de policía.
Yo obedecí, y ahora soy agente. Me han nombrado hace unas semanas.
Han pasado como 10 años desde que vi por última vez a Charlie. Hace 8 hice las paces con mi padre, y ahora vivo con mi hija en nuestra casa.
Scarlett ya tiene 10 años. Es preciosa. Con los ojos verdes de Charlie, la piel pálida y un pelo largo de un rubio cobrizo.
- Papá, ¿cómo era mamá? - pregunta Scarlett mientras paseamos por el mismo parque por el que yo solía pasear de pequeño
Una sonrisa se forma en mi cara. La miro y ríe leve.
- Era la mujer más guapa que había visto jamás cariño. Era preciosa. - contesto. La veo hacer una mueca con sus labios. - Pero tu eres más guapa. - Río fuerte y me da un leve codazo en el costado.
Nos sentamos en uno de los bancos del parque.
- Me hubiese gustado mucho que siguiera con nosotros papá. - dice acompañado de un suspiro de cansancio.
Sonrío tristemente.
- A mi también cariño. Pero así es la vida, y tienes que ser fuerte. - acaricio la mejilla de mi pequeña.
Me mira y me muestra una pequeña sonrisa.
Oigo la risa de una mujer, una risa que jamás podré olvidar. Giro mi cabeza. Siento cómo el corazón me empieza a latir más y más fuerte, al ver a una chica clavada a Charlie, mientras ríe a causa de un hombre que camina a su lado diciéndole tonterías. Me cuesta tragar saliva.
Es ella, es Charlie. La mujer que supuestamente me amaba... Mis ojos se humedecen y vuelvo a girar mi cabeza, hacia mi hija.
- ¿Mamá te quería mucho? - pregunta Scarlett. Intento mostrar una pequeña sonrisa.
- Eso creía yo cariño. Pero tu madre como yo la quería tanto, no se conformaba conmigo. - digo intentando que ella me escuche.
- ¿No te quería? - pregunta frunciendo su entrecejo.
- No mi amor, pero yo a ella la amaba con todas mis fuerzas. Y si le pasaba algo, yo era el primero en ir a ayudarla. Siempre trataba de hacerla reír, yo quería que fuese muy feliz... pero parece que yo era poca cosas para ella. - suspiro.
- Pues ella estaba muy equivocada... porque eres el hombre más guapo del mundo, y el más listo, y el más bueno y el más todo. - dice. Sonrío y la abrazo, besando la parte superior de su cabeza.
- Gracias pequeña. Ojalá te haya escuchado. - digo. - Volvamos a casa. - me levanto del banco y ella me sigue.
Me agarra la mano y pasamos justo por enfrente de ella, de la mujer a la que amé, amo y amaré el resto de mi vida.
Giro la cabeza, y la miro. Me está mirando, con la boca entreabierta y los ojos llorosos.
Le muestro una media sonrisa y le guiño un ojo. Vocaliza un "lo siento" y niego con la cabeza. Giro nuevamente mi cabeza y salimos del parque.
- ¡Justin! ¡Justin! - oigo sus gritos.
- Papá, una mujer te está llamando. - dice Scarlett.
- No sé quién es. Vamonos cielo. - digo. Se encoje de hombros.
Y seguimos por nuestro camino, dejando el pasado atrás. Dejando a la mujer que me decía "te amo" en un triste y feliz pasado, para olvidarla de una vez por todas.
sábado, 24 de agosto de 2013
CAPÍTULO 35. KILLER.
3 meses después.
JUSTIN.
Miro a Charlie mientras habla con sus amigas en la cocina.
- Tío, ¿soy yo, o tu novia está muy rara? - oigo la voz de Allan a mi lado.
- No, no eres tu. Está así desde hace 2 meses, y no entiendo qué va mal. - suspiro.
- Bah no será nada. No te ralles. Por cierto, ¿le has dicho ya ha Charlie para quién trabajas? - pregunta.
Niego con la cabeza soltando otro suspiro.
- No sé cómo decírselo... Es difícil. - digo pasando la mano por mi pelo.
CHARLOTTE.
- Tía, ¿estás más gorda o es mi imaginación? - Sheryl me acaricia la barriga. Le aparto la mano de un manotazo. - ¡Ah! - se queja.
- Cállate, joder. - le suplico en forma de amenaza. Miro hacia el salón y veo a Justin y Allan riendo.
- ¿Qué pasa? - pregunta Sammantha dándole un sorbo a su vaso.
- Hace tres meses que no me baja. - susurro.
Todas se quedan mirándome con la boca abierta.
- ¿A vosotros no os han enseñado a usar el condón? - dice demasiado alto Maddie.
Me llevo la mano a la frente y maldigo en voz baja.
- Tienes que decírselo a Justin. - Sammantha deja el vaso en la encimera.
- No. - me niego.
- Bien. - Sheryl asiente. - ¡Justin ven un momento! - grita.
- ¿Qué pasa? - Justin entra en la cocina y mira a Sheryl. Todas nos quedamos calladas. Maddie me da un codazo.
- Cariño... es que, te, te tengo que contar una cosa. - tartamudeo mientras juego con mis dedos.
- Charlie, ¿estás bien? - se acerca a mí.
- No, osea sí. Pero, es... no puedo. - me rindo.
- A ver Justin, te lo digo yo. - oigo a Sheryl. Justin la mira. - A tu novia hace tres meses que no le baja la regla. - dice.
- ¿Y qué pasa? ¿Es malo? - pregunta.
- Depende de si quieres o no tener un crío. - suelta Maddie. Trago saliva y veo a Allan entrando a la cocina con los ojos como platos.
- ¡¿Estás embarazada?! - grita Justin girándose hacia mí.
- No lo sé.
- ¡Que sí! ¡Va a tener un puto niño! ¡Y es tuyo! - grita Sammantha cansada.
- ¡¿Pero tu no tomabas la píldora?! - grita. Está rojo como un tomate, de lo furioso que está.
- Creía que tu cabeza te daba para ponerte un puto condón. ¿Yo qué sabía? - digo defendiéndome.
- Madre mía. - Allan ríe y todos le miramos. - Lo siento. - deja de reír.
- Joder Charlie, yo no estoy preparado para cambiarle los pañales a un puto crío. ¡No me gustan los críos! - va hacia la puerta de la cocina y le mete una patada.
- ¡¿Y tus hermanas qué?! - pregunto furiosa.
- ¡No es lo mismo! ¡Mis padres se encargaban de ellas, no yo! - grita, mientras la vena de su cuello se hincha y parece que va a reventar en cualquier momento.
- Justin cálmate. - Sheryl se acerca a él despacio. El se calma poco a poco y Sheryl apoya su brazo en el hombro de este. - Vas a ver como vas a querer a ese bebé. Lo vas a amar por encima de todo. - Justin me mira y asiente.
- ¿Por qué no vais al médico este que está a dos manzanas de aquí? A ver si hay o no bebé. - dice Allan.
- Será lo mejor. - digo.
Maddie me abraza y le sigo el abrazo.
- No pasa nada ¿vale? No estés mal. Todo saldrá bien. - me besa en la mejilla y asiento.
Los chicos se han marchado, y Justin no deja de andar de un lado al otro del salón.
Suspiro.
- Justin, ¿vamos? - digo. Se para y me mira. Asiente. - Lo siento. - susurro.
- No lo sientas mi amor. Ven aquí. - me abraza y le sigo el abrazo. - Vamos a tener a ese bebé y lo vamos a criar juntos, no voy a dejarte sola en esto ¿vale? - se separa de mí y agarra mis mejillas entre sus manos. - Vamos a ser felices de una puta vez. - susurra y pega sus labios con los míos.
*
- Túmbese ahí. - me dice el doctor. Asiento y me tumbo en la camilla. - Puede sentarse si quiere. - le dice a Justin.
- No gracias, estoy bien. - contesta sonriendo. Me agarra una mano, y el médico me sube un poco la camiseta. Mis nervios aumentan.
Vierte un gel frío en mi vientre y se me eriza la piel. Lo extiende todo, y luego va pasando una especie de mando por él.
- Vamos a ver. - miramos todos a una pantalla. Se ve todo oscuro. - De momento no se ve nada. - carraspea.
Pasa el mando por debajo de mi ombligo. Aprieto la mano de Justin y el me devuelve el apretón. Mis nervios están por encima del cielo. Dios. - Veo algo. - retrocede y deja el mando quieto. - Exactamente. Estás embarazada Charlotte. 14 semanas. - dice el doctor sonriendo.
Trago saliva con dificultad, y miro a Justin. Tiene los ojos cristalizados. Miro la pantalla.
- Pero no lo veo. - digo.
- Mira, aquí está. - dice señalando la parte inferior de la pantalla. Lo veo.
- Oh Dios mío, lo veo. - río nerviosa. - Es muy pequeño. - mis ojos se humedecen y pronto, algunas lágrimas caen por mis mejillas.
- Enhorabuena a los dos. - dice el doctor. No dejo de sonreír. - Dentro de ti, es está creando una nueva vida. Siéntete muy afortunada Charlotte. - apaga la pantalla y me limpia el gel del vientre.
JUSTIN.
Abrazo a Charlie fuertemente.
- Te quiero, ¿sabes? - digo besando su frente.
- Sí, lo sé. Y yo te quiero muchísimo más. - dice sonriendo. - ¿Sabes? Es raro sentir esto.
- Bueno... eso es normal cielo. Son los primeros meses... y no te has acostumbrado aún. - acaricio su brazo derecho.
- No es por eso. - dice.
- ¿Entonces?
- A lo que me refiero, es que hace unos años estabas haciendo trueques conmigo, y ahora míranos. - dice con un tono divertido en su voz.
- Bueno, las personas cambian por aquellas personas que les importa, ¿no?
- Quizás. - suelta una pequeña carcajada. - Pero los sentimientos, no siempre cambian. - murmura.
Sonrío, pero al momento esa sonrisa se desvanece.
- Charlie. - empiezo diciendo, captando su atención. - Cuando pasen unos años... ¿seguirás conmigo? - un nudo se forma en mi garganta.
Veo como frunce su entrecejo y se gira hacia mí con cuidado. Mirándome fijamente a los ojos, se sienta frente a mí.
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Si o no. - digo ignorando su pregunta.
Suspira frustrada y me agarra las manos, entrelazando sus dedos con los míos. Su mirada es serena, pero a la vez molesta.
- Justin, no entiendo a qué viene esa estúpida pregunta, cuando sabes perfectamente que te amo, y que nunca me voy a separar de ti. Por nada del mundo te dejaría solo. Eres todo lo que tengo ahora mismo. Tu y... - suelta mi mano derecha y se acaricia el vientre. Vuelve a cogerme la mano. - Te amo tanto que duele. - sus ojos verdes brillan más que nunca.
Suspiro pesadamente y la estrecho entre mis brazos, abrazándola fuerte.
- Te amo. - susurro antes de separarme un poco de ella y besar sus labios.
3 meses después.
JUSTIN.
Miro a Charlie mientras habla con sus amigas en la cocina.
- Tío, ¿soy yo, o tu novia está muy rara? - oigo la voz de Allan a mi lado.
- No, no eres tu. Está así desde hace 2 meses, y no entiendo qué va mal. - suspiro.
- Bah no será nada. No te ralles. Por cierto, ¿le has dicho ya ha Charlie para quién trabajas? - pregunta.
Niego con la cabeza soltando otro suspiro.
- No sé cómo decírselo... Es difícil. - digo pasando la mano por mi pelo.
CHARLOTTE.
- Tía, ¿estás más gorda o es mi imaginación? - Sheryl me acaricia la barriga. Le aparto la mano de un manotazo. - ¡Ah! - se queja.
- Cállate, joder. - le suplico en forma de amenaza. Miro hacia el salón y veo a Justin y Allan riendo.
- ¿Qué pasa? - pregunta Sammantha dándole un sorbo a su vaso.
- Hace tres meses que no me baja. - susurro.
Todas se quedan mirándome con la boca abierta.
- ¿A vosotros no os han enseñado a usar el condón? - dice demasiado alto Maddie.
Me llevo la mano a la frente y maldigo en voz baja.
- Tienes que decírselo a Justin. - Sammantha deja el vaso en la encimera.
- No. - me niego.
- Bien. - Sheryl asiente. - ¡Justin ven un momento! - grita.
- ¿Qué pasa? - Justin entra en la cocina y mira a Sheryl. Todas nos quedamos calladas. Maddie me da un codazo.
- Cariño... es que, te, te tengo que contar una cosa. - tartamudeo mientras juego con mis dedos.
- Charlie, ¿estás bien? - se acerca a mí.
- No, osea sí. Pero, es... no puedo. - me rindo.
- A ver Justin, te lo digo yo. - oigo a Sheryl. Justin la mira. - A tu novia hace tres meses que no le baja la regla. - dice.
- ¿Y qué pasa? ¿Es malo? - pregunta.
- Depende de si quieres o no tener un crío. - suelta Maddie. Trago saliva y veo a Allan entrando a la cocina con los ojos como platos.
- ¡¿Estás embarazada?! - grita Justin girándose hacia mí.
- No lo sé.
- ¡Que sí! ¡Va a tener un puto niño! ¡Y es tuyo! - grita Sammantha cansada.
- ¡¿Pero tu no tomabas la píldora?! - grita. Está rojo como un tomate, de lo furioso que está.
- Creía que tu cabeza te daba para ponerte un puto condón. ¿Yo qué sabía? - digo defendiéndome.
- Madre mía. - Allan ríe y todos le miramos. - Lo siento. - deja de reír.
- Joder Charlie, yo no estoy preparado para cambiarle los pañales a un puto crío. ¡No me gustan los críos! - va hacia la puerta de la cocina y le mete una patada.
- ¡¿Y tus hermanas qué?! - pregunto furiosa.
- ¡No es lo mismo! ¡Mis padres se encargaban de ellas, no yo! - grita, mientras la vena de su cuello se hincha y parece que va a reventar en cualquier momento.
- Justin cálmate. - Sheryl se acerca a él despacio. El se calma poco a poco y Sheryl apoya su brazo en el hombro de este. - Vas a ver como vas a querer a ese bebé. Lo vas a amar por encima de todo. - Justin me mira y asiente.
- ¿Por qué no vais al médico este que está a dos manzanas de aquí? A ver si hay o no bebé. - dice Allan.
- Será lo mejor. - digo.
Maddie me abraza y le sigo el abrazo.
- No pasa nada ¿vale? No estés mal. Todo saldrá bien. - me besa en la mejilla y asiento.
Los chicos se han marchado, y Justin no deja de andar de un lado al otro del salón.
Suspiro.
- Justin, ¿vamos? - digo. Se para y me mira. Asiente. - Lo siento. - susurro.
- No lo sientas mi amor. Ven aquí. - me abraza y le sigo el abrazo. - Vamos a tener a ese bebé y lo vamos a criar juntos, no voy a dejarte sola en esto ¿vale? - se separa de mí y agarra mis mejillas entre sus manos. - Vamos a ser felices de una puta vez. - susurra y pega sus labios con los míos.
*
- Túmbese ahí. - me dice el doctor. Asiento y me tumbo en la camilla. - Puede sentarse si quiere. - le dice a Justin.
- No gracias, estoy bien. - contesta sonriendo. Me agarra una mano, y el médico me sube un poco la camiseta. Mis nervios aumentan.
Vierte un gel frío en mi vientre y se me eriza la piel. Lo extiende todo, y luego va pasando una especie de mando por él.
- Vamos a ver. - miramos todos a una pantalla. Se ve todo oscuro. - De momento no se ve nada. - carraspea.
Pasa el mando por debajo de mi ombligo. Aprieto la mano de Justin y el me devuelve el apretón. Mis nervios están por encima del cielo. Dios. - Veo algo. - retrocede y deja el mando quieto. - Exactamente. Estás embarazada Charlotte. 14 semanas. - dice el doctor sonriendo.
Trago saliva con dificultad, y miro a Justin. Tiene los ojos cristalizados. Miro la pantalla.
- Pero no lo veo. - digo.
- Mira, aquí está. - dice señalando la parte inferior de la pantalla. Lo veo.
- Oh Dios mío, lo veo. - río nerviosa. - Es muy pequeño. - mis ojos se humedecen y pronto, algunas lágrimas caen por mis mejillas.
- Enhorabuena a los dos. - dice el doctor. No dejo de sonreír. - Dentro de ti, es está creando una nueva vida. Siéntete muy afortunada Charlotte. - apaga la pantalla y me limpia el gel del vientre.
JUSTIN.
Abrazo a Charlie fuertemente.
- Te quiero, ¿sabes? - digo besando su frente.
- Sí, lo sé. Y yo te quiero muchísimo más. - dice sonriendo. - ¿Sabes? Es raro sentir esto.
- Bueno... eso es normal cielo. Son los primeros meses... y no te has acostumbrado aún. - acaricio su brazo derecho.
- No es por eso. - dice.
- ¿Entonces?
- A lo que me refiero, es que hace unos años estabas haciendo trueques conmigo, y ahora míranos. - dice con un tono divertido en su voz.
- Bueno, las personas cambian por aquellas personas que les importa, ¿no?
- Quizás. - suelta una pequeña carcajada. - Pero los sentimientos, no siempre cambian. - murmura.
Sonrío, pero al momento esa sonrisa se desvanece.
- Charlie. - empiezo diciendo, captando su atención. - Cuando pasen unos años... ¿seguirás conmigo? - un nudo se forma en mi garganta.
Veo como frunce su entrecejo y se gira hacia mí con cuidado. Mirándome fijamente a los ojos, se sienta frente a mí.
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Si o no. - digo ignorando su pregunta.
Suspira frustrada y me agarra las manos, entrelazando sus dedos con los míos. Su mirada es serena, pero a la vez molesta.
- Justin, no entiendo a qué viene esa estúpida pregunta, cuando sabes perfectamente que te amo, y que nunca me voy a separar de ti. Por nada del mundo te dejaría solo. Eres todo lo que tengo ahora mismo. Tu y... - suelta mi mano derecha y se acaricia el vientre. Vuelve a cogerme la mano. - Te amo tanto que duele. - sus ojos verdes brillan más que nunca.
Suspiro pesadamente y la estrecho entre mis brazos, abrazándola fuerte.
- Te amo. - susurro antes de separarme un poco de ella y besar sus labios.
CAPÍTULO 34.
JUSTIN.
Me despierto y a mi lado veo a Charlie dormida en posición fetal. Me levanto de la cama.
Abro el cajón de la mesita de noche, sacando un paquete de cigarrillos. Cojo el mechero y coloco un cigarro entre mis labios, dándole una calada.
Dejo el paquete y el mechero encima de la mesita, y empiezo a andar por la habitación con el cigarro entre los labios.
Jay es un chico de James, es su sobrino. Y se cree que puede hacer lo que le salga de la polla. Pues no tío, no. Ese gilipollas no sabe con quién se está metiendo.
- Justin, ¿qué haces fumando? ¿No lo habías dejado? - oigo la voz adormilada de Charlie. Me giro mirándola. Me está mirando con un ojo abierto y el otro cerrado, a causa de la luz.
- Pues no, no lo he dejado. - le doy otra calada y suelto el humo poco después.
- Ah, ¿no? Bien. - se levanta y se acerca a mí. Coloco el cigarro entre mis labios, pero al segundo me lo quita y se lo pone entre los suyos, le da una calada y me lo devuelve.
- ¿Qué coño Charlie? - digo nada más reaccionar.
- Si tu fumas, yo fumo. - me guiña un ojo y va hacia el armario.
- No bonita. - digo acercándome a ella. La agarro del brazo y la giro hacia mí. - Ni se te ocurra volver a hacer eso, o volveremos a las mismas andadas que hace 7 años. - aprieto su brazo.
- ¿Me estás amenazando con volverme a meter hostias o hacer pactos conmigo como si yo fuera un puto objeto? - me mira molesta.
- No, pero parece que no me conoces del todo cariño, no sabes lo que soy capaz de hacer. Has visto lo mínimo que hago... pero si vieras lo que puedo llegar a hacer, te irías de aquí. - río sarcástico.
Me mira seria.
- Eres un gilipollas cuando quieres. Te estás luciendo. - dice empujándome.
- Vamos Charlie, era una broma nena.
- Pues las bromas te las dejas aparte. - se gira y abre el armario. Río leve y la abrazo por la cintura, apoyando mi barbilla en su hombro.
- Perdóname, venga. - beso su mejilla.
Aparta mis manos.
- Vete, me quiero cambiar. - dice seca.
- Venga ya Charlie, ¿en serio? No es nada de lo que no haya visto ya. - bufo.
- Largo. - me mira seria.
Suspiro y salgo de la habitación.
CHARLOTTE.
Me pongo una lencería que compré hace poco.
Oigo unos golpecitos en la puerta.
- Charlie, perdóname cariño. A veces soy un poco bruto. - dice Justin. Aguanto la risa y voy hacia la puerta, abro y me apoyo en la pared. - ¿Eso significa que sí me perdonas? - dice mirándome de arriba abajo.
Me encojo de hombros.
- Nena, estás muy buena. - suspira y me mira a los ojos.
Poso mis manos en sus hombros, y el las suyas en mis caderas. Empieza a besarme.
Nos tumbamos en la cama. Acaricia mi vientre con sus pulgares.
JUSTIN.
Beso su cuello, pequeños besos duraderos. Me deshago de sus pantalones y los dejo en el suelo. Llevo mis manos al cierre de su sujetador y lo desabrocho.
NARRADORA.
Justin la mira a los ojos y ella a el. Siguen haciendo el amor mientras se miran a los ojos, así demostrando todo su amor el uno por el otro. Justin empieza a recordar. El tiempo va marcha atrás y Justin con él...
- Justin, quítate ahora mismo de mi lado. - dice.
- Es que estás tan buena. Normal que Jhon intentase eso contigo. Si es que vas provocando con ese culo, joder. - digo en su oído. Aparto un mechón de pelo de su cuello y me acerco más a ella.
- Justin en serio.
- Tranquila, no te voy a hacer nada. - digo acariciando su vientre.
Noto como su piel se eriza.
Empiezo a besar su cuello lentamente. Oliendo su aroma. ¿Por qué coño tiene que oler tan bien?
- Justin...
La giro, poniéndola bocarriba. Me coloco encima suya, sin poner mucho peso en ella.
La beso en los labios. Sin lengua.
Nos dejamos de besar.
Es difícil separarme de esos labios.
Termino separándome de ella, mientras los dos respiramos entrecortadamente.
Por muchas ganas que tenga de hacerlo con ella, no puedo. No ahora. Ni nunca.
Sonríe ante ese recuerdo.
Justin deja caer su cuerpo encima del de Charlie. Sus respiraciones son agitadas.
JUSTIN.
Me despierto y a mi lado veo a Charlie dormida en posición fetal. Me levanto de la cama.
Abro el cajón de la mesita de noche, sacando un paquete de cigarrillos. Cojo el mechero y coloco un cigarro entre mis labios, dándole una calada.
Dejo el paquete y el mechero encima de la mesita, y empiezo a andar por la habitación con el cigarro entre los labios.
Jay es un chico de James, es su sobrino. Y se cree que puede hacer lo que le salga de la polla. Pues no tío, no. Ese gilipollas no sabe con quién se está metiendo.
- Justin, ¿qué haces fumando? ¿No lo habías dejado? - oigo la voz adormilada de Charlie. Me giro mirándola. Me está mirando con un ojo abierto y el otro cerrado, a causa de la luz.
- Pues no, no lo he dejado. - le doy otra calada y suelto el humo poco después.
- Ah, ¿no? Bien. - se levanta y se acerca a mí. Coloco el cigarro entre mis labios, pero al segundo me lo quita y se lo pone entre los suyos, le da una calada y me lo devuelve.
- ¿Qué coño Charlie? - digo nada más reaccionar.
- Si tu fumas, yo fumo. - me guiña un ojo y va hacia el armario.
- No bonita. - digo acercándome a ella. La agarro del brazo y la giro hacia mí. - Ni se te ocurra volver a hacer eso, o volveremos a las mismas andadas que hace 7 años. - aprieto su brazo.
- ¿Me estás amenazando con volverme a meter hostias o hacer pactos conmigo como si yo fuera un puto objeto? - me mira molesta.
- No, pero parece que no me conoces del todo cariño, no sabes lo que soy capaz de hacer. Has visto lo mínimo que hago... pero si vieras lo que puedo llegar a hacer, te irías de aquí. - río sarcástico.
Me mira seria.
- Eres un gilipollas cuando quieres. Te estás luciendo. - dice empujándome.
- Vamos Charlie, era una broma nena.
- Pues las bromas te las dejas aparte. - se gira y abre el armario. Río leve y la abrazo por la cintura, apoyando mi barbilla en su hombro.
- Perdóname, venga. - beso su mejilla.
Aparta mis manos.
- Vete, me quiero cambiar. - dice seca.
- Venga ya Charlie, ¿en serio? No es nada de lo que no haya visto ya. - bufo.
- Largo. - me mira seria.
Suspiro y salgo de la habitación.
CHARLOTTE.
Me pongo una lencería que compré hace poco.
Oigo unos golpecitos en la puerta.
- Charlie, perdóname cariño. A veces soy un poco bruto. - dice Justin. Aguanto la risa y voy hacia la puerta, abro y me apoyo en la pared. - ¿Eso significa que sí me perdonas? - dice mirándome de arriba abajo.
Me encojo de hombros.
- Nena, estás muy buena. - suspira y me mira a los ojos.
Poso mis manos en sus hombros, y el las suyas en mis caderas. Empieza a besarme.
Nos tumbamos en la cama. Acaricia mi vientre con sus pulgares.
JUSTIN.
Beso su cuello, pequeños besos duraderos. Me deshago de sus pantalones y los dejo en el suelo. Llevo mis manos al cierre de su sujetador y lo desabrocho.
NARRADORA.
Justin la mira a los ojos y ella a el. Siguen haciendo el amor mientras se miran a los ojos, así demostrando todo su amor el uno por el otro. Justin empieza a recordar. El tiempo va marcha atrás y Justin con él...
- Justin, quítate ahora mismo de mi lado. - dice.
- Es que estás tan buena. Normal que Jhon intentase eso contigo. Si es que vas provocando con ese culo, joder. - digo en su oído. Aparto un mechón de pelo de su cuello y me acerco más a ella.
- Justin en serio.
- Tranquila, no te voy a hacer nada. - digo acariciando su vientre.
Noto como su piel se eriza.
Empiezo a besar su cuello lentamente. Oliendo su aroma. ¿Por qué coño tiene que oler tan bien?
- Justin...
La giro, poniéndola bocarriba. Me coloco encima suya, sin poner mucho peso en ella.
La beso en los labios. Sin lengua.
Nos dejamos de besar.
Es difícil separarme de esos labios.
Termino separándome de ella, mientras los dos respiramos entrecortadamente.
Por muchas ganas que tenga de hacerlo con ella, no puedo. No ahora. Ni nunca.
Sonríe ante ese recuerdo.
Justin deja caer su cuerpo encima del de Charlie. Sus respiraciones son agitadas.
jueves, 22 de agosto de 2013
CAPÍTULO 33. KILLER.
CHARLOTTE.
Me despierto al notar que Justin me está dando besos en la mejilla. Río leve y abro los ojos viendo su sonrisa.
- Buenos días preciosa. - dice, para después darme un beso en los labios. Sonrío sobre sus labios, pero le sigo el beso. Nos separamos y me vuelve a besar la mejilla.
- Bonita. - susurra acariciando mi vientre.
Me sonrojo ante su comentario y oigo su risa.
- Adoro cuando te sonrojas, eres tan tímida a veces. - dice acariciando mi brazo.
Y ahora que me doy cuenta, no sé dónde nos encontramos.
- ¿Dónde estamos? - pregunto.
- En el paraíso tropical. - susurra besando mi cuello.
- ¿Dónde? - vuelvo a preguntar.
- En las Bahamas. - dice. Abro los ojos de par en par y lo aparto de mí, mirándolo fijamente a los ojos.
- ¿Estás de coña?
Empieza a reír y niega con la cabeza. Se levanta de la cama y me coge en brazos.
- ¡Justin! - grito por la sorpresa. Sigue riendo y me lleva hasta un balcón, lo abre y sale al exterior conmigo en brazos. - ¡Justin que me voy a caer! - grito aferrándome a él.
- Claro que no. - me deja en el suelo y me giro, viendo la playa.
- Dios mío es precioso. - digo tapándome la boca con las manos. Justin me abraza por la cintura y me aprieta contra él.
- No más que tu. - besa mi mejilla.
Río tontamente y me giro hacia él, posando mis manos en sus hombros y mirándolo fijamente a sus ojos color miel.
- Gracias. - murmuro. No deja de sonreír y eso es lo que me encanta de él. Que a pesar de todo, sigue sonriendo como nunca.
- Gracias a ti, por hacerme feliz de esta forma. - Nos empezamos a besar lentamente.
Noto como cada vez retrocedemos más y más. Recuerdo que estamos en un balcón y me aferro nuevamente a él, dejando de besarlo.
- Al final me caigo. - digo. Justin ríe.
- Créeme, me tiraría yo antes de dejarte caer a ti. - dice. Lo miro y le doy un codazo. - Ah, ¿por qué me pegas? - pregunta riendo.
- Por tonto. - río con él.
4 meses después.*
JUSTIN.
- Sí, ya tengo tu dinero. La pregunta es, ¿tienes lo que te he pedido? - dice James.
- De sobra. - respondo. - ¿A qué hora?
- A las 00:00. Sé puntual. O si no, ya sabes lo que haré si no me lo traes a esa hora. - dice y cuelga. Suspiro y cuelgo, dejando el móvil sobre la mesa del salón.
Charlie entra al salón con una sonrisa de oreja a oreja y se sienta a mi lado en el sofá. La miro y me dedica una de esas hermosas sonrisas.
- ¿Ocurre algo? - pregunta algo extrañada.
- No, ¿por qué lo preguntas nena? - me echo hacia atrás acariciando su pierna.
- Te noto tenso. - lleva su mano izquierda a mi mentón y lo acaricia.
- Estoy bien, no te preocupes. - sonrío para calmarla y me devuelve la sonrisa.
- Esta noche he quedado con las chicas, para ir a un local que está a dos manzanas de casa. ¿Te quieres venir? - posa sus brazos en mis hombros.
- No puedo cielo, tengo que hacer turno de noche. - digo besando su mejilla.
- Justin, nunca vienes conmigo a ningún sitio. Mis amigas siquiera te han visto dos veces en lo que llevamos viviendo aquí. ¿En qué demonios trabajas que nunca me hablas de ello? - dice molesta.
- Porque nunca me has preguntado en qué trabajo. Yo qué sabía que te molestaba, creía que era feliz. - digo levantándome del sofá.
- ¿Feliz? ¿Llamas feliz a no tener nunca a mi prometido por las noches para mí sola? ¿Llamas feliz a tener de todo menos a un novio dándome cariño las noches que lo paso mal? ¡No puedo dormir la mayoría de las noches porque mi novio no está a mi lado, durmiendo! Porque está siempre yo qué sé dónde. - grita y sus ojos se cristalizan.
- ¡No sabía nada Charlie! ¡Nunca te quejas! ¡Nunca me has dicho nada de todo esto! - grito frustrado.
- ¡Porque no tenemos ni un puto segundo para hablar! ¿No te das cuenta? ¡Porque todo el rato te llaman del "trabajo" - dice haciendo unas comillas con sus dedos. - ¡Porque todo el rato que tenemos para nosotros solo lo perdemos discutiendo o con cualquier gilipollez. - las lágrimas salen de sus ojos cuando termina la frase.
- ¡¿A qué mierdas vienen esas comillas?!
- ¡Pues no sé! ¡Tu sabrás! - grita limpiando sus lágrimas.
Me quedo mirándola serio. Con la mandíbula tensa.
- ¿Piensas que te estoy engañando? - pregunto cruzándome de brazos.
Me mira y suspira.
- Justin, yo no he querido dec...
- No, déjalo. Si piensas que te estoy engañando, allá tu con tus putos pensamientos de mierda. - digo, y salgo del salón. Voy hacia la puerta principal y salgo de casa. Estoy cansado de que no confíen en mí.
CHARLOTTE.
Me termino de preparar y me miro al espejo.
Salgo de la habitación y me choco con Justin. Se queda mirándome fijamente.
- Justin, ¿podemos hablar antes de que me vaya? - digo con tono de suplica.
Asiente.
- Mira, yo sí confío en ti mi amor. Eres la única persona en la que puedo confiar, porque sé que no me vas a fallar nunca. Es más, nunca lo has hecho. Siento haberte dicho eso... solo estaba molesta. - digo acompañado de un suspiro.
Y me abraza, después de darme un beso en la mejilla.
- Yo nunca te engañaría, nunca. - susurra en mi oído.
- Lo sé. Te quiero mucho.
- Te amo.
JUSTIN.
- Muy bien Bieber, siempre es un placer hacer negocios contigo. Eres un máquina. - dice James sosteniendo los dos paquetes.
- El dinero James. Tengo prisa. - digo cruzado de brazos.
Me mira sonriendo divertido y le hace una seña a Sam, el que le protege el culo. Este asiente, y con un maletín se acerca a mí.
Me lo tiende y lo cojo.
- Bueno pues... hasta otro encuentro Killer. - dice James. Tenso mi mandíbula y asiento con la cabeza. Para luego dar media vuelta y desaparecer del gran almacén.
CHARLOTTE.
Bailo al ritmo de la música que pone el DJ junto a Sheryl. No dejamos de reír, beber y bailar...
De repente noto una mano en mi cintura, y alguien me empieza a besar el cuello. Me dejo llevar, aunque no sé quién es. Me giro, y me encuentro con unos ojos azules, una nariz pequeña y unos labios finos y alineados.
Me atrae hacia él, y pega sus labios con los míos. Me intento separar de él, pero me tiene muy bien sujeta.
Cuando me doy cuenta de que Allan me ha separado de ese chico.
- Aléjate de ella Jay. - le da un empujón al chico.
- La perra bien que se dejó llevar cuando la cogí por la cintura y la besé el cuello. - muerde sus labios mientras me mira.
- Charlie, vamos a casa. - me dice Allan. Asiento con la cabeza rápidamente.
Allan llama a la puerta de mi casa. Pronto se oyen unos pasos y la puerta de abre, dejando ver a Justin en bóxer y con el pelo despeinado.
- Hola bro. - le dice a Allan mientras le da un pequeño abrazo. Me mira.
- Justin, ten cuidado con Charlie. Jay esta noche estaba en el club y... bueno parece ser que vio a tu novia sola, e intentó hacer algo con ella. - dice Allan.
- ¿Cómo? ¿Te ha hecho algo nena? ¿Estás bien? - se acerca a mí y me agarra las manos.
- Estoy bien. - respondo.
- Bieber. - dice Allan. - Cuando miré hacia Charlie, Jay la estaba besando, mientras que ella intentaba separarse. Los tuve que separar yo tío. - dice.
- Hijo de puta. - masculla Justin.
- Tío no te preocupes, Jay es un cagado. Me voy. Adiós enana. - dice Allan. Lo abrazo y se va.
Bostezo y entro en la casa, seguida por Justin.
CHARLOTTE.
Me despierto al notar que Justin me está dando besos en la mejilla. Río leve y abro los ojos viendo su sonrisa.
- Buenos días preciosa. - dice, para después darme un beso en los labios. Sonrío sobre sus labios, pero le sigo el beso. Nos separamos y me vuelve a besar la mejilla.
- Bonita. - susurra acariciando mi vientre.
Me sonrojo ante su comentario y oigo su risa.
- Adoro cuando te sonrojas, eres tan tímida a veces. - dice acariciando mi brazo.
Y ahora que me doy cuenta, no sé dónde nos encontramos.
- ¿Dónde estamos? - pregunto.
- En el paraíso tropical. - susurra besando mi cuello.
- ¿Dónde? - vuelvo a preguntar.
- En las Bahamas. - dice. Abro los ojos de par en par y lo aparto de mí, mirándolo fijamente a los ojos.
- ¿Estás de coña?
Empieza a reír y niega con la cabeza. Se levanta de la cama y me coge en brazos.
- ¡Justin! - grito por la sorpresa. Sigue riendo y me lleva hasta un balcón, lo abre y sale al exterior conmigo en brazos. - ¡Justin que me voy a caer! - grito aferrándome a él.
- Claro que no. - me deja en el suelo y me giro, viendo la playa.
- Dios mío es precioso. - digo tapándome la boca con las manos. Justin me abraza por la cintura y me aprieta contra él.
- No más que tu. - besa mi mejilla.
Río tontamente y me giro hacia él, posando mis manos en sus hombros y mirándolo fijamente a sus ojos color miel.
- Gracias. - murmuro. No deja de sonreír y eso es lo que me encanta de él. Que a pesar de todo, sigue sonriendo como nunca.
- Gracias a ti, por hacerme feliz de esta forma. - Nos empezamos a besar lentamente.
Noto como cada vez retrocedemos más y más. Recuerdo que estamos en un balcón y me aferro nuevamente a él, dejando de besarlo.
- Al final me caigo. - digo. Justin ríe.
- Créeme, me tiraría yo antes de dejarte caer a ti. - dice. Lo miro y le doy un codazo. - Ah, ¿por qué me pegas? - pregunta riendo.
- Por tonto. - río con él.
4 meses después.*
JUSTIN.
- Sí, ya tengo tu dinero. La pregunta es, ¿tienes lo que te he pedido? - dice James.
- De sobra. - respondo. - ¿A qué hora?
- A las 00:00. Sé puntual. O si no, ya sabes lo que haré si no me lo traes a esa hora. - dice y cuelga. Suspiro y cuelgo, dejando el móvil sobre la mesa del salón.
Charlie entra al salón con una sonrisa de oreja a oreja y se sienta a mi lado en el sofá. La miro y me dedica una de esas hermosas sonrisas.
- ¿Ocurre algo? - pregunta algo extrañada.
- No, ¿por qué lo preguntas nena? - me echo hacia atrás acariciando su pierna.
- Te noto tenso. - lleva su mano izquierda a mi mentón y lo acaricia.
- Estoy bien, no te preocupes. - sonrío para calmarla y me devuelve la sonrisa.
- Esta noche he quedado con las chicas, para ir a un local que está a dos manzanas de casa. ¿Te quieres venir? - posa sus brazos en mis hombros.
- No puedo cielo, tengo que hacer turno de noche. - digo besando su mejilla.
- Justin, nunca vienes conmigo a ningún sitio. Mis amigas siquiera te han visto dos veces en lo que llevamos viviendo aquí. ¿En qué demonios trabajas que nunca me hablas de ello? - dice molesta.
- Porque nunca me has preguntado en qué trabajo. Yo qué sabía que te molestaba, creía que era feliz. - digo levantándome del sofá.
- ¿Feliz? ¿Llamas feliz a no tener nunca a mi prometido por las noches para mí sola? ¿Llamas feliz a tener de todo menos a un novio dándome cariño las noches que lo paso mal? ¡No puedo dormir la mayoría de las noches porque mi novio no está a mi lado, durmiendo! Porque está siempre yo qué sé dónde. - grita y sus ojos se cristalizan.
- ¡No sabía nada Charlie! ¡Nunca te quejas! ¡Nunca me has dicho nada de todo esto! - grito frustrado.
- ¡Porque no tenemos ni un puto segundo para hablar! ¿No te das cuenta? ¡Porque todo el rato te llaman del "trabajo" - dice haciendo unas comillas con sus dedos. - ¡Porque todo el rato que tenemos para nosotros solo lo perdemos discutiendo o con cualquier gilipollez. - las lágrimas salen de sus ojos cuando termina la frase.
- ¡¿A qué mierdas vienen esas comillas?!
- ¡Pues no sé! ¡Tu sabrás! - grita limpiando sus lágrimas.
Me quedo mirándola serio. Con la mandíbula tensa.
- ¿Piensas que te estoy engañando? - pregunto cruzándome de brazos.
Me mira y suspira.
- Justin, yo no he querido dec...
- No, déjalo. Si piensas que te estoy engañando, allá tu con tus putos pensamientos de mierda. - digo, y salgo del salón. Voy hacia la puerta principal y salgo de casa. Estoy cansado de que no confíen en mí.
CHARLOTTE.
Me termino de preparar y me miro al espejo.
Salgo de la habitación y me choco con Justin. Se queda mirándome fijamente.
- Justin, ¿podemos hablar antes de que me vaya? - digo con tono de suplica.
Asiente.
- Mira, yo sí confío en ti mi amor. Eres la única persona en la que puedo confiar, porque sé que no me vas a fallar nunca. Es más, nunca lo has hecho. Siento haberte dicho eso... solo estaba molesta. - digo acompañado de un suspiro.
Y me abraza, después de darme un beso en la mejilla.
- Yo nunca te engañaría, nunca. - susurra en mi oído.
- Lo sé. Te quiero mucho.
- Te amo.
JUSTIN.
- Muy bien Bieber, siempre es un placer hacer negocios contigo. Eres un máquina. - dice James sosteniendo los dos paquetes.
- El dinero James. Tengo prisa. - digo cruzado de brazos.
Me mira sonriendo divertido y le hace una seña a Sam, el que le protege el culo. Este asiente, y con un maletín se acerca a mí.
Me lo tiende y lo cojo.
- Bueno pues... hasta otro encuentro Killer. - dice James. Tenso mi mandíbula y asiento con la cabeza. Para luego dar media vuelta y desaparecer del gran almacén.
CHARLOTTE.
Bailo al ritmo de la música que pone el DJ junto a Sheryl. No dejamos de reír, beber y bailar...
De repente noto una mano en mi cintura, y alguien me empieza a besar el cuello. Me dejo llevar, aunque no sé quién es. Me giro, y me encuentro con unos ojos azules, una nariz pequeña y unos labios finos y alineados.
Me atrae hacia él, y pega sus labios con los míos. Me intento separar de él, pero me tiene muy bien sujeta.
Cuando me doy cuenta de que Allan me ha separado de ese chico.
- Aléjate de ella Jay. - le da un empujón al chico.
- La perra bien que se dejó llevar cuando la cogí por la cintura y la besé el cuello. - muerde sus labios mientras me mira.
- Charlie, vamos a casa. - me dice Allan. Asiento con la cabeza rápidamente.
Allan llama a la puerta de mi casa. Pronto se oyen unos pasos y la puerta de abre, dejando ver a Justin en bóxer y con el pelo despeinado.
- Hola bro. - le dice a Allan mientras le da un pequeño abrazo. Me mira.
- Justin, ten cuidado con Charlie. Jay esta noche estaba en el club y... bueno parece ser que vio a tu novia sola, e intentó hacer algo con ella. - dice Allan.
- ¿Cómo? ¿Te ha hecho algo nena? ¿Estás bien? - se acerca a mí y me agarra las manos.
- Estoy bien. - respondo.
- Bieber. - dice Allan. - Cuando miré hacia Charlie, Jay la estaba besando, mientras que ella intentaba separarse. Los tuve que separar yo tío. - dice.
- Hijo de puta. - masculla Justin.
- Tío no te preocupes, Jay es un cagado. Me voy. Adiós enana. - dice Allan. Lo abrazo y se va.
Bostezo y entro en la casa, seguida por Justin.
miércoles, 21 de agosto de 2013
CAPÍTULO 32.
JUSTIN.
Abrazo a Charlie fuertemente.
- Te quiero, ¿sabes? - digo besando su frente.
- Sí, lo sé. Y yo te quiero muchísimo más. - dice sonriendo. - ¿Sabes? Es raro sentir esto.
- Bueno... eso es normal cielo. Son los primeros meses... y no te has acostumbrado aún. - acaricio su brazo derecho.
- No es por eso. - dice.
- ¿Entonces?
- A lo que me refiero, es que hace unos años estabas haciendo trueques conmigo, y ahora míranos. - dice con un tono divertido en su voz.
- Bueno, las personas cambian por aquellas personas que les importa, ¿no?
- Quizás. - suelta una pequeña carcajada. - Pero los sentimientos, no siempre cambian. - murmura.
Sonrío, pero al momento esa sonrisa se desvanece.
- Charlie. - empiezo diciendo, captando su atención. - Cuando pasen unos años... ¿seguirás conmigo? - un nudo se forma en mi garganta.
Veo como frunce su entrecejo y se gira hacia mí con cuidado. Mirándome fijamente a los ojos, se sienta frente a mí.
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Si o no. - digo ignorando su pregunta.
Suspira frustrada y me agarra las manos, entrelazando sus dedos con los míos. Su mirada es serena, pero a la vez molesta.
- Justin, no entiendo a qué viene esa estúpida pregunta, cuando sabes perfectamente que te amo, y que nunca me voy a separar de ti. Por nada del mundo te dejaría solo. Eres todo lo que tengo ahora mismo. Tu y... - suelta mi mano derecha y se acaricia el vientre. Vuelve a cogerme la mano. - Te amo tanto que duele. - sus ojos verdes brillan más que nunca.
Suspiro pesadamente y la estrecho entre mis brazos, abrazándola fuerte.
- Te amo. - susurro antes de separarme un poco de ella y besar sus labios.
Unos meses antes.*
Miro a todos lados, no hay nadie. Ni siquiera los guardias, menudos profesionales están hechos. Tiro el chaleco roto al suelo y salgo de la habitación, yendo hacia la sala de vigilancia. Entro con cuidado para que nadie me vea.
- ¿En serio? - susurro. Están todos dormidos. Me encojo de hombros y desactivo todas las cámaras.
Río leve. Inocentes. Tan solo me he hecho el loco para que me llevaran aquí, y no a la cárcel.
Han pasado ya dos años desde que me ingresaron. ¿Charlie seguirá esperándome? Trago saliva.
Salto la valla y paso al otro lado. Se oye la alarma. Mierda. Empiezo a correr lo más rápido que puedo.
CHARLOTTE.
- ¡¿Cómo?! No, no puede ser. - oigo a Leah. Entro al salón, y la veo hablar por teléfono. - Pero... ¿cómo ha podido escaparse? ¿Cómo demonios lo ha hecho? ... Sí ... Está bien, gracias. - y cuelga.
- ¿Qué pasa? - pregunto.
- Justin se ha escapado del centro. - dice mirándome. Entonces Jeremy entra al salón.
- ¿Y qué te han dicho? - vuelvo a preguntar.
- Pues que si viene aquí los llamemos, y ya vendrán ellos a por él. - dice Leah.
Suspiro.
- Voy a mi cuarto a cambiarme. - Asiente. Subo las escaleras a paso ligero.
Entro en la habitación, que hace años compartía con Justin. Cuando me doy cuenta de que la ventana está abierta. Se me encoge el corazón. Cuando bajé estaba cerrada.
- Hola nena. - y antes de que me pueda girar para ver quién es me tapan la boca. - Shhh, Charlie soy yo mi amor. Tranquila. - Dios mío. Me destapa la boca.
- ¿Qué haces aquí? - susurro.
Sonríe.
- Vámonos. - dice agarrando una de mis manos. - Escapémonos juntos. - dice sonriendo.
- No Justin. No podemos. - niego con la cabeza y aparto mis manos de las suyas. La sonrisa de borra se su cara.
- ¿Por qué? ¿Crees que estoy loco? ¿Es eso? Porque no esto loco Charlie. - dice serio.
- Justin, tienes que volver al centro mi amor. Tienes que curarte. - acaricio sus mejillas. Me aparta las manos de su cara.
- Si te digo que no estoy loco, es porque no lo estoy. Me cago en la puta Charlie. ¿Por qué no me crees? - dice dolido.
Me quedo un rato mirándolo. ¿Y si es verdad? Mi corazón empieza a latir muy rápido. Muero mi labio inferior para evitar que las lágrimas empiecen a caer por mis mejillas.
- No sé qué pensar Justin. Estoy tan confundida. - susurro.
Niega con la cabeza.
- Entonces, ¿para qué coño he salido de ese sitio? ¡¿Para qué?! - grita, dándole una patada a la cama. Me sobresalto.
- Justin no grites. - suplico mientras las lágrimas empiezan a salir de mis ojos.
- No sabes todo lo que he sufrido en ese puto sitio, y lo he hecho por ti. Creía que iba a morir allí. No sabía cómo salir. ¿Y todo para qué? ¿Para que ahora no me creas? - dice mientras una lágrima sale de su ojo izquierdo. - He llorado más que en toda mi puta vida Charlie. Por favor, escápate conmigo nena. Te amo. No estoy loco, te lo juro. - se arrodilla frente a mí, con los ojos rojos y llorosos.
Sonrío.
- Pues levanta y vístete. - digo. Sonríe y se levanta, para abrazarme con fuerza. Sonreímos
- ¿Por qué no te has despedido de tu familia siquiera? - pregunto mirándolo. Está muy atento en la carretera.
- Porque se que no me creería, y me mandarían de nuevo a ese sitio. - dice serio.
Veo el dolor en sus ojos cristalizados. Decido callarme y mirar por la ventanilla.
- Nena... - giro la cabeza, mirándolo. - ¿Por qué no te duermes? Pareces muy cansada.
- Sí... es lo que voy a hacer.
JUSTIN.
Abrazo a Charlie fuertemente.
- Te quiero, ¿sabes? - digo besando su frente.
- Sí, lo sé. Y yo te quiero muchísimo más. - dice sonriendo. - ¿Sabes? Es raro sentir esto.
- Bueno... eso es normal cielo. Son los primeros meses... y no te has acostumbrado aún. - acaricio su brazo derecho.
- No es por eso. - dice.
- ¿Entonces?
- A lo que me refiero, es que hace unos años estabas haciendo trueques conmigo, y ahora míranos. - dice con un tono divertido en su voz.
- Bueno, las personas cambian por aquellas personas que les importa, ¿no?
- Quizás. - suelta una pequeña carcajada. - Pero los sentimientos, no siempre cambian. - murmura.
Sonrío, pero al momento esa sonrisa se desvanece.
- Charlie. - empiezo diciendo, captando su atención. - Cuando pasen unos años... ¿seguirás conmigo? - un nudo se forma en mi garganta.
Veo como frunce su entrecejo y se gira hacia mí con cuidado. Mirándome fijamente a los ojos, se sienta frente a mí.
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Si o no. - digo ignorando su pregunta.
Suspira frustrada y me agarra las manos, entrelazando sus dedos con los míos. Su mirada es serena, pero a la vez molesta.
- Justin, no entiendo a qué viene esa estúpida pregunta, cuando sabes perfectamente que te amo, y que nunca me voy a separar de ti. Por nada del mundo te dejaría solo. Eres todo lo que tengo ahora mismo. Tu y... - suelta mi mano derecha y se acaricia el vientre. Vuelve a cogerme la mano. - Te amo tanto que duele. - sus ojos verdes brillan más que nunca.
Suspiro pesadamente y la estrecho entre mis brazos, abrazándola fuerte.
- Te amo. - susurro antes de separarme un poco de ella y besar sus labios.
Unos meses antes.*
Miro a todos lados, no hay nadie. Ni siquiera los guardias, menudos profesionales están hechos. Tiro el chaleco roto al suelo y salgo de la habitación, yendo hacia la sala de vigilancia. Entro con cuidado para que nadie me vea.
- ¿En serio? - susurro. Están todos dormidos. Me encojo de hombros y desactivo todas las cámaras.
Río leve. Inocentes. Tan solo me he hecho el loco para que me llevaran aquí, y no a la cárcel.
Han pasado ya dos años desde que me ingresaron. ¿Charlie seguirá esperándome? Trago saliva.
Salto la valla y paso al otro lado. Se oye la alarma. Mierda. Empiezo a correr lo más rápido que puedo.
CHARLOTTE.
- ¡¿Cómo?! No, no puede ser. - oigo a Leah. Entro al salón, y la veo hablar por teléfono. - Pero... ¿cómo ha podido escaparse? ¿Cómo demonios lo ha hecho? ... Sí ... Está bien, gracias. - y cuelga.
- ¿Qué pasa? - pregunto.
- Justin se ha escapado del centro. - dice mirándome. Entonces Jeremy entra al salón.
- ¿Y qué te han dicho? - vuelvo a preguntar.
- Pues que si viene aquí los llamemos, y ya vendrán ellos a por él. - dice Leah.
Suspiro.
- Voy a mi cuarto a cambiarme. - Asiente. Subo las escaleras a paso ligero.
Entro en la habitación, que hace años compartía con Justin. Cuando me doy cuenta de que la ventana está abierta. Se me encoge el corazón. Cuando bajé estaba cerrada.
- Hola nena. - y antes de que me pueda girar para ver quién es me tapan la boca. - Shhh, Charlie soy yo mi amor. Tranquila. - Dios mío. Me destapa la boca.
- ¿Qué haces aquí? - susurro.
Sonríe.
- Vámonos. - dice agarrando una de mis manos. - Escapémonos juntos. - dice sonriendo.
- No Justin. No podemos. - niego con la cabeza y aparto mis manos de las suyas. La sonrisa de borra se su cara.
- ¿Por qué? ¿Crees que estoy loco? ¿Es eso? Porque no esto loco Charlie. - dice serio.
- Justin, tienes que volver al centro mi amor. Tienes que curarte. - acaricio sus mejillas. Me aparta las manos de su cara.
- Si te digo que no estoy loco, es porque no lo estoy. Me cago en la puta Charlie. ¿Por qué no me crees? - dice dolido.
Me quedo un rato mirándolo. ¿Y si es verdad? Mi corazón empieza a latir muy rápido. Muero mi labio inferior para evitar que las lágrimas empiecen a caer por mis mejillas.
- No sé qué pensar Justin. Estoy tan confundida. - susurro.
Niega con la cabeza.
- Entonces, ¿para qué coño he salido de ese sitio? ¡¿Para qué?! - grita, dándole una patada a la cama. Me sobresalto.
- Justin no grites. - suplico mientras las lágrimas empiezan a salir de mis ojos.
- No sabes todo lo que he sufrido en ese puto sitio, y lo he hecho por ti. Creía que iba a morir allí. No sabía cómo salir. ¿Y todo para qué? ¿Para que ahora no me creas? - dice mientras una lágrima sale de su ojo izquierdo. - He llorado más que en toda mi puta vida Charlie. Por favor, escápate conmigo nena. Te amo. No estoy loco, te lo juro. - se arrodilla frente a mí, con los ojos rojos y llorosos.
Sonrío.
- Pues levanta y vístete. - digo. Sonríe y se levanta, para abrazarme con fuerza. Sonreímos
- ¿Por qué no te has despedido de tu familia siquiera? - pregunto mirándolo. Está muy atento en la carretera.
- Porque se que no me creería, y me mandarían de nuevo a ese sitio. - dice serio.
Veo el dolor en sus ojos cristalizados. Decido callarme y mirar por la ventanilla.
- Nena... - giro la cabeza, mirándolo. - ¿Por qué no te duermes? Pareces muy cansada.
- Sí... es lo que voy a hacer.
KILLER.
Justin ha escapado del centro psiquiátrico, para así poder reunirse con Charlie. Juntos, han viajado hasta las Bahamas donde comenzarán una vida llena de lujos y demás, a causa de que Justin está metido en un nuevo negocio...
Charlie no sabe a qué se dedica su aún prometido, ya que el no tiene el más mínimo interés en contarle nada.
Las Bahamas son un sitio maravilloso para pasar las vacaciones, pero es mucho mejor vivir allí.
Charlie está encantada con la vida que le da su amado. Ella tiene muchísimo amigas allí, todas pertenecientes a familias adineradas de su misma clase.
Pero muy pronto, algo sucederá en sus vidas... algo que hará que todo de un giro de 180 grados.
Justin ha escapado del centro psiquiátrico, para así poder reunirse con Charlie. Juntos, han viajado hasta las Bahamas donde comenzarán una vida llena de lujos y demás, a causa de que Justin está metido en un nuevo negocio...
Charlie no sabe a qué se dedica su aún prometido, ya que el no tiene el más mínimo interés en contarle nada.
Las Bahamas son un sitio maravilloso para pasar las vacaciones, pero es mucho mejor vivir allí.
Charlie está encantada con la vida que le da su amado. Ella tiene muchísimo amigas allí, todas pertenecientes a familias adineradas de su misma clase.
Pero muy pronto, algo sucederá en sus vidas... algo que hará que todo de un giro de 180 grados.
martes, 20 de agosto de 2013
CAPÍTULO 31. KILLER.
Jason, Jason, Jason... río sarcástico y empiezo a correr. Tengo un plan perfecto. ¿Y quién sabe? Quizás, hasta acabe en la cárcel después de todo.
*
Llego al taller del viejo Austin. Guardo mi vieja navaja en el bolsillo trasero del pantalón y entro en el taller. Todo está oscuro.
- ¿Jason? - digo. Suena eco.
- Hombre Justin, cuánto tiempo. - suena la voz de Jason a mis espaldas. Me giro. viéndolo sonreír.
- ¿Dónde está mi familia? Si quieres hablamos, pero quiero verlos primero. - digo.
- Allí, al final. Rapidito. - dice cansado. Asiento y camino rápido hacia la parte trasera.
- ¡Suéltame! - grita una voz femenina. Kiley.
Abro la puerta y veo a Marc agarrando a Kiley del brazo. Giro un poco la cabeza y veo a un hombre, a mi madre y a Jazzy atadas a unas sillas.
- Te estábamos esperando cabrón... - dice Marc empujando a mi hermana, haciendo que caiga al suelo.
Gime del dolor.
Sonrío y cierro la puerta despacio. Veo que tiene un cerrojo, lo echo y miro a Marc.
- Eh, ¿pero qué coño haces? - frunce el ceño.
- Kiley, hazme el favor de taparle los ojos a Jazzy. - se levanta y va hacia mi hermana pequeña. Le tapa los ojos rápidamente. Saco mi navaja del bolsillo trasero.
- Vamos hazlo. No tienes huevos. - dice sonriendo cínico.
- ¿Ah no? ¿Tu crees? Un segundo. Kiley desata a mamá y a Jeremy. - digo.
- Vale. - contesta nerviosa.
Los veo a todos desatados.
Agarro a Marc por la camiseta, empujándolo hacia la pared.
- Como se te ocurra moverte de aquí o hacer cualquier otra cosa te mato hijo de puta. - lo amenazo. Y ahora sí, lo veo asustado.
Me acerco rápido a la ventana y la abro lo más rápido que puedo.
- Salid, vamos. - digo.
- Hijo pero tú... - dice mi madre.
- Iros ya, luego iré con vosotros. ¿Y Charlie? - pregunto.
- No lo sé. - contesta.
Salen todos y cierro la ventana. Vuelvo con Marc.
- ¿Dónde está mi novia? - digo acercándome a él.
- No te lo vas a creer. - dice volviendo a sonreír. Frunzo el ceño. - Ahora mismo debe estar follando con mi hermano. Parece que se llevan bastante bien. - dice sonriendo.
Sonrío sarcástico y le clavo la navaja en la barriga.
- ¡Ah! - grita. Lo dejo caer en el suelo y salgo de la habitación.
Corro por todo el taller, y entonces oigo unos gemidos. El corazón se me para.
Sigo lo gemidos, y llego hasta una puerta. Intento abrirla, pero está cerrada.
- ¡Jason! - grito aporreando la puerta. - ¡Abre la puta puerta! - empiezo a pegar patadas a la puerta con fuerza, hasta que la abre.
Viendo cómo Jason está tumbado encima de Charlie, trago saliva con dificultad. No están haciendo nada. Simplemente él la está besando el cuello.
- Justin. - susurra Charlie.
Agarro a Jason por el cuello y lo tumbo en el suelo de un golpe. Me pongo encima suya.
- ¿La has drogado? - grito acercando la navaja a su cara. Empieza a reír a carcajadas.
- Qué listo. Se cree que soy tu. Parece que no le sientan bien las anfetaminas. - estalla en otra carcajada.
Río sin ganas.
- A ver si esto te hace gracia. - hundo la navaja en su brazo. Su risa desaparece, y empieza a gritar del dolor. - ¡Venga ríete! - grito rajando su mejilla. - Hijo de puta. - río fuerte y le clavo la navaja en el cuello. Su sangre empieza a chorrear por mi mano. Muere.
- ¡Alto! ¡Policía! - gritan entrando en la habitación. Estallo en una carcajada.
- ¡Gilipollas de mierda! - vuelvo a reír. - ¡Soltadme! - grito resistiéndome. - ¡Charlie nadie te dará más placer que yo! ¡Nadie! - grito mirando a Charlie, sentada en el borde de la cama, medio dormida. - ¡Me amas solo a mi y lo sabes bien perra! - grito.
NARRADORA.
Charlie está drogada. No sabe lo que ha pasado. A Justin se lo llevaron a rastras. Fuera del taller está su familia, viéndole gritar como un loco.
- ¡Hijos de puta! ¡He matado a ese cabrón! - grita Justin mientras se lo llevan.
La familia no puede contener las lágrimas al verle así.
Justin estaba loco. Loco de verdad.
- ¡Hombre pero si están aquí mis amigos! - grita Justin parándose y viendo a Jhon, Will, Zac, Anna y James. - ¡Will vigila a la perra de Charlie! ¡Que nadie se la folle! ¡Volveré pronto! ¡Killer va a volver! - grita.
2 meses después.*
JUSTIN.
- ¿No has tenido suficiente con que te haya clavado la navaja? - grito viendo el "fantasma" de Jason en la habitación. - ¡Lo volvería a hacer encantado si no tuviera esta cosa puesta! - digo refiriéndome a la camisa de fuerza.
Oigo unos golpes en la puerta.
- Bieber, mira quién ha venido a verte. - dice el guardia. Levanto mi cabeza y unos ojos verdes aparecen por la rejilla de la puerta de hierro.
- Charlie... - susurro.
Jason, Jason, Jason... río sarcástico y empiezo a correr. Tengo un plan perfecto. ¿Y quién sabe? Quizás, hasta acabe en la cárcel después de todo.
*
Llego al taller del viejo Austin. Guardo mi vieja navaja en el bolsillo trasero del pantalón y entro en el taller. Todo está oscuro.
- ¿Jason? - digo. Suena eco.
- Hombre Justin, cuánto tiempo. - suena la voz de Jason a mis espaldas. Me giro. viéndolo sonreír.
- ¿Dónde está mi familia? Si quieres hablamos, pero quiero verlos primero. - digo.
- Allí, al final. Rapidito. - dice cansado. Asiento y camino rápido hacia la parte trasera.
- ¡Suéltame! - grita una voz femenina. Kiley.
Abro la puerta y veo a Marc agarrando a Kiley del brazo. Giro un poco la cabeza y veo a un hombre, a mi madre y a Jazzy atadas a unas sillas.
- Te estábamos esperando cabrón... - dice Marc empujando a mi hermana, haciendo que caiga al suelo.
Gime del dolor.
Sonrío y cierro la puerta despacio. Veo que tiene un cerrojo, lo echo y miro a Marc.
- Eh, ¿pero qué coño haces? - frunce el ceño.
- Kiley, hazme el favor de taparle los ojos a Jazzy. - se levanta y va hacia mi hermana pequeña. Le tapa los ojos rápidamente. Saco mi navaja del bolsillo trasero.
- Vamos hazlo. No tienes huevos. - dice sonriendo cínico.
- ¿Ah no? ¿Tu crees? Un segundo. Kiley desata a mamá y a Jeremy. - digo.
- Vale. - contesta nerviosa.
Los veo a todos desatados.
Agarro a Marc por la camiseta, empujándolo hacia la pared.
- Como se te ocurra moverte de aquí o hacer cualquier otra cosa te mato hijo de puta. - lo amenazo. Y ahora sí, lo veo asustado.
Me acerco rápido a la ventana y la abro lo más rápido que puedo.
- Salid, vamos. - digo.
- Hijo pero tú... - dice mi madre.
- Iros ya, luego iré con vosotros. ¿Y Charlie? - pregunto.
- No lo sé. - contesta.
Salen todos y cierro la ventana. Vuelvo con Marc.
- ¿Dónde está mi novia? - digo acercándome a él.
- No te lo vas a creer. - dice volviendo a sonreír. Frunzo el ceño. - Ahora mismo debe estar follando con mi hermano. Parece que se llevan bastante bien. - dice sonriendo.
Sonrío sarcástico y le clavo la navaja en la barriga.
- ¡Ah! - grita. Lo dejo caer en el suelo y salgo de la habitación.
Corro por todo el taller, y entonces oigo unos gemidos. El corazón se me para.
Sigo lo gemidos, y llego hasta una puerta. Intento abrirla, pero está cerrada.
- ¡Jason! - grito aporreando la puerta. - ¡Abre la puta puerta! - empiezo a pegar patadas a la puerta con fuerza, hasta que la abre.
Viendo cómo Jason está tumbado encima de Charlie, trago saliva con dificultad. No están haciendo nada. Simplemente él la está besando el cuello.
- Justin. - susurra Charlie.
Agarro a Jason por el cuello y lo tumbo en el suelo de un golpe. Me pongo encima suya.
- ¿La has drogado? - grito acercando la navaja a su cara. Empieza a reír a carcajadas.
- Qué listo. Se cree que soy tu. Parece que no le sientan bien las anfetaminas. - estalla en otra carcajada.
Río sin ganas.
- A ver si esto te hace gracia. - hundo la navaja en su brazo. Su risa desaparece, y empieza a gritar del dolor. - ¡Venga ríete! - grito rajando su mejilla. - Hijo de puta. - río fuerte y le clavo la navaja en el cuello. Su sangre empieza a chorrear por mi mano. Muere.
- ¡Alto! ¡Policía! - gritan entrando en la habitación. Estallo en una carcajada.
- ¡Gilipollas de mierda! - vuelvo a reír. - ¡Soltadme! - grito resistiéndome. - ¡Charlie nadie te dará más placer que yo! ¡Nadie! - grito mirando a Charlie, sentada en el borde de la cama, medio dormida. - ¡Me amas solo a mi y lo sabes bien perra! - grito.
NARRADORA.
Charlie está drogada. No sabe lo que ha pasado. A Justin se lo llevaron a rastras. Fuera del taller está su familia, viéndole gritar como un loco.
- ¡Hijos de puta! ¡He matado a ese cabrón! - grita Justin mientras se lo llevan.
La familia no puede contener las lágrimas al verle así.
Justin estaba loco. Loco de verdad.
- ¡Hombre pero si están aquí mis amigos! - grita Justin parándose y viendo a Jhon, Will, Zac, Anna y James. - ¡Will vigila a la perra de Charlie! ¡Que nadie se la folle! ¡Volveré pronto! ¡Killer va a volver! - grita.
2 meses después.*
JUSTIN.
- ¿No has tenido suficiente con que te haya clavado la navaja? - grito viendo el "fantasma" de Jason en la habitación. - ¡Lo volvería a hacer encantado si no tuviera esta cosa puesta! - digo refiriéndome a la camisa de fuerza.
Oigo unos golpes en la puerta.
- Bieber, mira quién ha venido a verte. - dice el guardia. Levanto mi cabeza y unos ojos verdes aparecen por la rejilla de la puerta de hierro.
- Charlie... - susurro.
lunes, 19 de agosto de 2013
CAPÍTULO 30. KILLER.
JUSTIN.
Salgo del taller cuando mi móvil empieza a sonar. Miro quién es. Charlie. Sonrío y descuelgo.
- ¿Justin? - dice nada más descolgar.
- ¿Ocurre algo? - pregunto.
- Justin, ven a recogerme a la cafetería. Veo a un tío muy extraño con una gorra y gafas de sol que no deja de mirarme. - dice asustada.
Frunzo el ceño.
- Cielo, no te muevas de ahí. Llego en nada. - cuelgo y corro hacia mi coche.
Aprieto el volante. ¿Y si es Jason? Mierda.
Acelero todo lo que puedo. Necesito llegar lo antes posible.
*
Llego y la veo esperando en la acera. Está bien, menos mal. Entra en el coche al darse cuenta de que he llegado y cierra la puerta detrás suya.
- ¿Dónde está ese tío? - pregunto mirando fuera del coche.
- Se ha ido hace un rato. - dice suspirando.
- Vale. Vamos a recoger a Jazzy. Saldrá en nada.
JAZZY.
Espero fuera del colegio a Justin, que es el que siempre viene a recogerme.
- Hola. - oigo detrás mía. Me giro, y veo a un hombre sonriendo, de la edad de mi hermano más o menos.
- Hola. - respondo.
- ¿Tú eres Jazzy? - pregunta sonriendo aún.
- Sí, ¿cómo lo sabes? - pregunto extrañada. Sonríe leve.
- Soy un amigo de tu hermano. El me ha dicho que no podía venir a recogerte, y como tu mami está trabajando, me lo ha pedido a mí. - sonríe abiertamente.
- ¿Eres amigo de mi hermano? - pregunto. Asiente.
- Me llamo Jason. - dice tendiendo su mano. La miro y la estrecho sonriendo. - ¿Qué tal si te llevo a casa? -pregunta amablemente.
- Vale. - sonrío. Agarra mi mano y empieza a andar. Yo le sigo.
JUSTIN.
Aparco frente a la escuela, pero no veo a mi hermana fuera como de costumbre. Frunzo el ceño.
- Ahora vengo. - digo bajando del coche. Me acerco a una profesora. - Perdone, ¿usted conoce a Jazzy Bieber? - pregunto.
- Sí, ¿es usted su hermano?
- Sí. ¿Ha salido ya? - pregunto rascando mi nuca.
- Sus clases han acabado hace un cuarto de hora. Hace nada la he visto aquí, y me dijo que le estaba esperando a usted. - dice.
Bufo y miro a mi alrededor. ¿Dónde estás enana?
- Perdón hijo, - escucho la voz de una anciana. La miro. - he visto antes a una niña de pelo castaño que se parecía mucho a usted. - dice. - Se fue con un joven de tu edad. - añade.
El tiempo se para por unos instantes. Jason hijo de puta. Lo de Charlie era una trampa. Trago saliva.
- Muchas gracias señora. - le agradezco y vuelvo corriendo al coche. Me meto dentro y Charlie me mira.
- ¿Dónde está? - pregunta.
- Jason se la ha llevado. - digo con la voz quebrada.
- ¡¿Cómo?! - dice asustada. Mi móvil empieza a sonar. Descuelgo.
- Hola amigo mío. - suena la voz de Jason al otro lado del teléfono. - ¿Qué tal? Tu hermanita se ha tenido que venir a mi casa, porque en la tuya no había nadie, ¿verdad Jazzy? - dice riendo.
- ¡Jus... - suena la voz de mi hermana y después se oye un guantazo.
- ¡Ni se te ocurra tocarla otra vez hijo de puta! - grito, golpeando el volante con fuerza.
- Ahora vas a sentir todo lo que yo sentí cuando acabaste con mi familia. Ahora, no vas a poder ni siquiera despedirte de ella. Marc se va a encargar de grabar ese vídeo, ya sabes, sobre el que te habló el otro día. - dice riendo.
- No... no la toquéis. ¡Es una niña de 10 años, joder! No podéis hacerle esto. - las lágrimas empiezas a salir de mis ojos. - Matarme a mí, pero dejarla en paz a ella. Dejad a mi familia Jason, por favor. - trago saliva.
- Hombre pero no llores. Venga Jazzy, dile algo a tu hermanito que está triste. - dice. Oigo el sollozo de mi hermana, muerdo mi labio. - Pero no llores, que sino el se deprime más. Menuda familia. - dice. - Escúchame. Tu has elegido a tu chica antes que a tu hermana. Has preferido ir a recoger a Charlotte porque un extraño la miraba antes que ir a por tu hermana. Salúdala de mi parte. - ríe. - Tu hermana no se merece esto, y es una pena, porque es muy maja ella. Pero... esto es así. Porque con lo McCann no se mete nadie Bieber. - dice, y cuelga.
Cuelgo y apoyo mi frente en el volante llorando. Todo esto es por mi culpa.
JAZZY.
- A ver Jazzy, ¿por dónde empezamos? - pregunta otro chico. Se acerca a mi y me agarra del brazo. - Pero no llores cariño. - coge una cámara y me enfoca. - Mira a la cámara cielo. - dice. - Haz caso y volverás con tu hermano. - miro de inmediato a la cámara. - Solo es para mandárselo y que vea cómo estás. Porque lo echas de menos ¿verdad? - dice. Asiento. - Pues nada. Mañana grabamos otro trocito. Ahora le mandaré esta cinta. Adiós guapa. - dice besando mi mejilla. Me aparto y se va de la habitación, dejándome sola.
Cojo mi mochila del colegio y la abro, la vuelco y todos los libros empiezan a caer. Suspiro. Cojo un pañuelo y seco mis mejillas mojadas por las lágrimas.
Justin, por favor, ven a por mi.
NARRADORA.
Jason y Marc entran con cuidado en la casa de Jeremy, pero Kiley los ve.
- ¡Papá! - grita.
Pero es demasiado tarde. Los dos la agarran a la fuerza, y le ponen un pañuelo con cloroformo en la nariz, haciendo que se duerma por completo.
Jason se encarga de Jeremy, el cual estaba desayunando. Con fuerza, lo duerme de un solo golpe.
*
Ya de vuelta a su casa, los ata a todos a sillas diferentes. Jazzy no deja de llorar, y no sabe quiénes son Kiley y Jeremy que aún siguen dormidos.
- Ve a por Charlotte. Yo voy a por Leah. - dice Jason a su hermano.
CHARLOTTE.
Termino mi jornada. La cafetería se ha quedado vacía desde hace unos minutos. Suspiro, las lágrimas vuelven a caer por mis mejillas. Salgo de la cafetería entre sollozos y cierro.
- ¿Charlotte? - oigo detrás mía. Me giro y veo a Marc.
- Ah, hola Marc. - seco mis mejillas.
- ¿Ocurre algo? - pregunta.
- No es solo... que estoy un poco estresada. - digo.
- ¿Quieres venir a mi casa, te tomas algo y me lo cuentas? - pregunta amablemente. Suspiro y asiento.
- Claro, por qué no.
JUSTIN.
- ¡Me cago en todo joder! - maldigo dándole una patada al coche con fuerza y haciéndome daño en el pie.
Oigo como me llega un mensaje. Saco mi móvil y lo abro.
"Hola Bieber. Recuerda que ahora tu hermana está conmigo. Pero no solo ella. También están mamá, papá, Kiley y... adivina quién más. Charlotte. Quiero verte ahora mismo en el garaje del viejo Austin. Ya sabes, donde hacías tus viejos trueques, Killer. Si no apareces aquí en 20 minutos, no te molestes en venir, solo mira tu móvil y verás las fotos de tu querida familia muerta."
JUSTIN.
Salgo del taller cuando mi móvil empieza a sonar. Miro quién es. Charlie. Sonrío y descuelgo.
- ¿Justin? - dice nada más descolgar.
- ¿Ocurre algo? - pregunto.
- Justin, ven a recogerme a la cafetería. Veo a un tío muy extraño con una gorra y gafas de sol que no deja de mirarme. - dice asustada.
Frunzo el ceño.
- Cielo, no te muevas de ahí. Llego en nada. - cuelgo y corro hacia mi coche.
Aprieto el volante. ¿Y si es Jason? Mierda.
Acelero todo lo que puedo. Necesito llegar lo antes posible.
*
Llego y la veo esperando en la acera. Está bien, menos mal. Entra en el coche al darse cuenta de que he llegado y cierra la puerta detrás suya.
- ¿Dónde está ese tío? - pregunto mirando fuera del coche.
- Se ha ido hace un rato. - dice suspirando.
- Vale. Vamos a recoger a Jazzy. Saldrá en nada.
JAZZY.
Espero fuera del colegio a Justin, que es el que siempre viene a recogerme.
- Hola. - oigo detrás mía. Me giro, y veo a un hombre sonriendo, de la edad de mi hermano más o menos.
- Hola. - respondo.
- ¿Tú eres Jazzy? - pregunta sonriendo aún.
- Sí, ¿cómo lo sabes? - pregunto extrañada. Sonríe leve.
- Soy un amigo de tu hermano. El me ha dicho que no podía venir a recogerte, y como tu mami está trabajando, me lo ha pedido a mí. - sonríe abiertamente.
- ¿Eres amigo de mi hermano? - pregunto. Asiente.
- Me llamo Jason. - dice tendiendo su mano. La miro y la estrecho sonriendo. - ¿Qué tal si te llevo a casa? -pregunta amablemente.
- Vale. - sonrío. Agarra mi mano y empieza a andar. Yo le sigo.
JUSTIN.
Aparco frente a la escuela, pero no veo a mi hermana fuera como de costumbre. Frunzo el ceño.
- Ahora vengo. - digo bajando del coche. Me acerco a una profesora. - Perdone, ¿usted conoce a Jazzy Bieber? - pregunto.
- Sí, ¿es usted su hermano?
- Sí. ¿Ha salido ya? - pregunto rascando mi nuca.
- Sus clases han acabado hace un cuarto de hora. Hace nada la he visto aquí, y me dijo que le estaba esperando a usted. - dice.
Bufo y miro a mi alrededor. ¿Dónde estás enana?
- Perdón hijo, - escucho la voz de una anciana. La miro. - he visto antes a una niña de pelo castaño que se parecía mucho a usted. - dice. - Se fue con un joven de tu edad. - añade.
El tiempo se para por unos instantes. Jason hijo de puta. Lo de Charlie era una trampa. Trago saliva.
- Muchas gracias señora. - le agradezco y vuelvo corriendo al coche. Me meto dentro y Charlie me mira.
- ¿Dónde está? - pregunta.
- Jason se la ha llevado. - digo con la voz quebrada.
- ¡¿Cómo?! - dice asustada. Mi móvil empieza a sonar. Descuelgo.
- Hola amigo mío. - suena la voz de Jason al otro lado del teléfono. - ¿Qué tal? Tu hermanita se ha tenido que venir a mi casa, porque en la tuya no había nadie, ¿verdad Jazzy? - dice riendo.
- ¡Jus... - suena la voz de mi hermana y después se oye un guantazo.
- ¡Ni se te ocurra tocarla otra vez hijo de puta! - grito, golpeando el volante con fuerza.
- Ahora vas a sentir todo lo que yo sentí cuando acabaste con mi familia. Ahora, no vas a poder ni siquiera despedirte de ella. Marc se va a encargar de grabar ese vídeo, ya sabes, sobre el que te habló el otro día. - dice riendo.
- No... no la toquéis. ¡Es una niña de 10 años, joder! No podéis hacerle esto. - las lágrimas empiezas a salir de mis ojos. - Matarme a mí, pero dejarla en paz a ella. Dejad a mi familia Jason, por favor. - trago saliva.
- Hombre pero no llores. Venga Jazzy, dile algo a tu hermanito que está triste. - dice. Oigo el sollozo de mi hermana, muerdo mi labio. - Pero no llores, que sino el se deprime más. Menuda familia. - dice. - Escúchame. Tu has elegido a tu chica antes que a tu hermana. Has preferido ir a recoger a Charlotte porque un extraño la miraba antes que ir a por tu hermana. Salúdala de mi parte. - ríe. - Tu hermana no se merece esto, y es una pena, porque es muy maja ella. Pero... esto es así. Porque con lo McCann no se mete nadie Bieber. - dice, y cuelga.
Cuelgo y apoyo mi frente en el volante llorando. Todo esto es por mi culpa.
JAZZY.
- A ver Jazzy, ¿por dónde empezamos? - pregunta otro chico. Se acerca a mi y me agarra del brazo. - Pero no llores cariño. - coge una cámara y me enfoca. - Mira a la cámara cielo. - dice. - Haz caso y volverás con tu hermano. - miro de inmediato a la cámara. - Solo es para mandárselo y que vea cómo estás. Porque lo echas de menos ¿verdad? - dice. Asiento. - Pues nada. Mañana grabamos otro trocito. Ahora le mandaré esta cinta. Adiós guapa. - dice besando mi mejilla. Me aparto y se va de la habitación, dejándome sola.
Cojo mi mochila del colegio y la abro, la vuelco y todos los libros empiezan a caer. Suspiro. Cojo un pañuelo y seco mis mejillas mojadas por las lágrimas.
Justin, por favor, ven a por mi.
NARRADORA.
Jason y Marc entran con cuidado en la casa de Jeremy, pero Kiley los ve.
- ¡Papá! - grita.
Pero es demasiado tarde. Los dos la agarran a la fuerza, y le ponen un pañuelo con cloroformo en la nariz, haciendo que se duerma por completo.
Jason se encarga de Jeremy, el cual estaba desayunando. Con fuerza, lo duerme de un solo golpe.
*
Ya de vuelta a su casa, los ata a todos a sillas diferentes. Jazzy no deja de llorar, y no sabe quiénes son Kiley y Jeremy que aún siguen dormidos.
- Ve a por Charlotte. Yo voy a por Leah. - dice Jason a su hermano.
CHARLOTTE.
Termino mi jornada. La cafetería se ha quedado vacía desde hace unos minutos. Suspiro, las lágrimas vuelven a caer por mis mejillas. Salgo de la cafetería entre sollozos y cierro.
- ¿Charlotte? - oigo detrás mía. Me giro y veo a Marc.
- Ah, hola Marc. - seco mis mejillas.
- ¿Ocurre algo? - pregunta.
- No es solo... que estoy un poco estresada. - digo.
- ¿Quieres venir a mi casa, te tomas algo y me lo cuentas? - pregunta amablemente. Suspiro y asiento.
- Claro, por qué no.
JUSTIN.
- ¡Me cago en todo joder! - maldigo dándole una patada al coche con fuerza y haciéndome daño en el pie.
Oigo como me llega un mensaje. Saco mi móvil y lo abro.
"Hola Bieber. Recuerda que ahora tu hermana está conmigo. Pero no solo ella. También están mamá, papá, Kiley y... adivina quién más. Charlotte. Quiero verte ahora mismo en el garaje del viejo Austin. Ya sabes, donde hacías tus viejos trueques, Killer. Si no apareces aquí en 20 minutos, no te molestes en venir, solo mira tu móvil y verás las fotos de tu querida familia muerta."
domingo, 18 de agosto de 2013
CAPÍTULO 29. KILLER.
CHARLOTTE.
Me despierto por el resplandor que entra por la ventana. Suspiro. Miro a mi lado y veo a Justin tumbado boca-arriba con la cabeza girada en mi dirección. Durmiendo como un angelito.
Sonrío tontamente al ver sus ojos hinchados de dormir, su pelo despeinado, su torso desnudo...
Me fijo en mi mano. En el precioso anillo de oro blanco que me ha regalado. Se me encoge el corazón y empieza a latir más y más rápido.
¿Conoces esa sensación de saber que realmente le importas a alguien?
Toda mi vida me he sentido sola, mis padres nunca me han dado el suficiente cariño que yo necesitaba... Siempre discutían, o hacían cualquier cosa... menos darme cariño y preocuparse por mí. Siempre estaban con Erika, a mi me dejaban de lado. Como una basura, como lo que soy para ellos...
Suspiro frustrada. Sacudo mi cabeza, alejando esos pensamientos de mi mente. Ahora mismo, lo único que me importa es que dentro de un año seré la esposa de Justin. Y por fin, podremos estar juntos de verdad. Unidos para siempre.
Me acomodo en la cama despacio, para no despertar a Justin. Me acerco más a el y acaricio su mejilla dulcemente.
- ¿Qué harías tu sin este chico? - pregunta una voz en mi interior.
- Solo sé, que sin el no podría seguir adelante.
Acaricio su pelo, echándolo hacia atrás.
Sonrío al ver cómo hace una mueca, al notar cómo una mosca se posa sobre su nariz. Río leve. La mosca desaparece por unos instantes, pero después vuelve a posarse sobre su nariz.
Vuelve a irse. Ahora se posa sobre sus labios. Aguanto la risa y se da una hostia en la boca. La mosca sale volando y el se despierta al instante.
Estallo en una carcajada.
- ¿Qué ha pasado? - pregunta mirándome sonriendo. Lo miro riendo aún. Pobrecito. Estaba tan mono durmiendo...
- Cariño, te has metido una hostia tu solo. - digo mientras mi risa cesa. Ríe y se vuelve a tumbar.
Me tumbo junto a el.
- ¿Te he dicho alguna vez que adoro tu risa? - pregunta. Lo miro, me está mirando sonriendo.
- ¿Te he dicho alguna vez que eres lo mejor que me ha pasado en la vida, Killer? - digo sonriendo.
Sonríe de lado.
- Killer suena muy bien saliendo de tu boca nena. - dice. Se tumba encima mía apoyando sus manos a los lados.
Noto algo frío en mi pecho. Miro y es su cadena de plata. La que tanto me gusta. Ríe leve y pega sus labios con los míos.
NARRADORA.
Justin y Charlie siguen en la cama, él no deja de besarla. La ama con toda su alma.
- Te amo. - susurra Justin en el oído de su novia.
La noche anterior ha sido como un cuento de hadas para Charlie. No se esperaba para nada que Justin le pidiese la mano en un lugar tan precioso como ese. Es más, no se esperaba que le pidiese la mano, porque recordemos que el es Killer. Nunca dejará de ser ese chico peligroso con sus tatuajes y corpulento cuerpo. Pero Charlie le ha hecho ver la vida de otra manera.
Ahora, ¿quién sabe lo que pasará? No siempre todo va a ser tan bonito y tan romántico...
Jason mientras tanto, en la otra punta de la ciudad, resuelve los últimos detalles del plan para acabar con Justin... Pero no matarlo, sino algo que le destrozará por dentro por completo.
Jason sabe cuál es el punto débil de Justin, y piensa acabar con el como sea, para vengar la muerte de sus padres, a los cuáles Justin tuvo que matar por una razón desconocida aún... Y con eso, volverá Killer. Para vengar lo que Jason hará dentro de muy poco.
CHARLOTTE.
Me despierto por el resplandor que entra por la ventana. Suspiro. Miro a mi lado y veo a Justin tumbado boca-arriba con la cabeza girada en mi dirección. Durmiendo como un angelito.
Sonrío tontamente al ver sus ojos hinchados de dormir, su pelo despeinado, su torso desnudo...
Me fijo en mi mano. En el precioso anillo de oro blanco que me ha regalado. Se me encoge el corazón y empieza a latir más y más rápido.
¿Conoces esa sensación de saber que realmente le importas a alguien?
Toda mi vida me he sentido sola, mis padres nunca me han dado el suficiente cariño que yo necesitaba... Siempre discutían, o hacían cualquier cosa... menos darme cariño y preocuparse por mí. Siempre estaban con Erika, a mi me dejaban de lado. Como una basura, como lo que soy para ellos...
Suspiro frustrada. Sacudo mi cabeza, alejando esos pensamientos de mi mente. Ahora mismo, lo único que me importa es que dentro de un año seré la esposa de Justin. Y por fin, podremos estar juntos de verdad. Unidos para siempre.
Me acomodo en la cama despacio, para no despertar a Justin. Me acerco más a el y acaricio su mejilla dulcemente.
- ¿Qué harías tu sin este chico? - pregunta una voz en mi interior.
- Solo sé, que sin el no podría seguir adelante.
Acaricio su pelo, echándolo hacia atrás.
Sonrío al ver cómo hace una mueca, al notar cómo una mosca se posa sobre su nariz. Río leve. La mosca desaparece por unos instantes, pero después vuelve a posarse sobre su nariz.
Vuelve a irse. Ahora se posa sobre sus labios. Aguanto la risa y se da una hostia en la boca. La mosca sale volando y el se despierta al instante.
Estallo en una carcajada.
- ¿Qué ha pasado? - pregunta mirándome sonriendo. Lo miro riendo aún. Pobrecito. Estaba tan mono durmiendo...
- Cariño, te has metido una hostia tu solo. - digo mientras mi risa cesa. Ríe y se vuelve a tumbar.
Me tumbo junto a el.
- ¿Te he dicho alguna vez que adoro tu risa? - pregunta. Lo miro, me está mirando sonriendo.
- ¿Te he dicho alguna vez que eres lo mejor que me ha pasado en la vida, Killer? - digo sonriendo.
Sonríe de lado.
- Killer suena muy bien saliendo de tu boca nena. - dice. Se tumba encima mía apoyando sus manos a los lados.
Noto algo frío en mi pecho. Miro y es su cadena de plata. La que tanto me gusta. Ríe leve y pega sus labios con los míos.
NARRADORA.
Justin y Charlie siguen en la cama, él no deja de besarla. La ama con toda su alma.
- Te amo. - susurra Justin en el oído de su novia.
La noche anterior ha sido como un cuento de hadas para Charlie. No se esperaba para nada que Justin le pidiese la mano en un lugar tan precioso como ese. Es más, no se esperaba que le pidiese la mano, porque recordemos que el es Killer. Nunca dejará de ser ese chico peligroso con sus tatuajes y corpulento cuerpo. Pero Charlie le ha hecho ver la vida de otra manera.
Ahora, ¿quién sabe lo que pasará? No siempre todo va a ser tan bonito y tan romántico...
Jason mientras tanto, en la otra punta de la ciudad, resuelve los últimos detalles del plan para acabar con Justin... Pero no matarlo, sino algo que le destrozará por dentro por completo.
Jason sabe cuál es el punto débil de Justin, y piensa acabar con el como sea, para vengar la muerte de sus padres, a los cuáles Justin tuvo que matar por una razón desconocida aún... Y con eso, volverá Killer. Para vengar lo que Jason hará dentro de muy poco.
CAPÍTULO 28. KILLER.
Veo como Marc se levanta y echa a correr.
- ¡Mierda! Charlie, lo siento no... no quería darte. - digo arrodillado delante de ella. - Perdóname. - siento mucho odio hacia mí ahora mismo.
Quita las manos de su nariz. Está sangrando, por la boca y por la nariz. Se mira las manos llenas de sangre.
- Lo siento. Por favor perdóname. Sabes que nunca te haría daño. - digo tragando saliva.
Niega con la cabeza. La ayudo a levantarse.
- Lo siento soy gilipollas. - digo.
- No importa. Volvamos a casa, ya está. - dice.
- Si que importa.
*
Termino de curarle la herida del labio, pero su nariz no deja de sangrar. Me siento como una mierda. No... no puedo ni mirarla a la cara de la vergüenza que me doy.
- Justin está bien, ¿vale? Sé que no me has dado queriendo. Con eso me basta. - dice. Niego con la cabeza.
- No es lo mismo Charlie. Joder... soy un puto bruto, ¿sabes cómo me siento ahora? Me siento sucio por lo que te he hecho. - digo mirándola a los ojos.
Coloco un poco de algodón en su nariz, para que deje de sangrar. Así al menos no se mareará tanto.
Me acaricia las mejillas con delicadeza.
- Está bien, ¿vale? No pasa nada. Te perdono. Pero... ten más cuidado. Sabes que estás bajo vigilancia Justin. - dice con su voz angelical.
Asiento resentido. Aún así me siento vacío. Me envuelve en sus brazos y me da un beso en la mejilla. Un beso tierno.
- Te quiero Justin. Ya no pienses más en eso, por favor. - me abraza fuerte. Pero no puedo corresponderle el abrazo. No sabiendo que yo... he sido capaz de hacerle daño.
Un mes después.*
- Justin, ¿qué ocurre? Hace unos días que estás muy raro... - dice mi madre. Trago saliva.
- Es que... hace unos días estaba con Charlie paseando y... - le conté todo. - Yo no puedo perdonarme semejante cosa. - paso mis manos por mi pelo y empiezo a tirar de el frustrado.
- Hijo... si ella te ha dicho que todo está bien... es porque sabe que lo has hecho sin querer. - dice. - No te comas más la cabeza con eso y pienso cómo le pedirás matrimonio. - sonríe.
- Está bien. - asiento.
*
- Jazzy déjame. - oigo a Charlie. Entro al salón viéndola correr. Jazzy detrás de Charlie. Riendo.
- ¿Qué está pasando aquí? - pregunto sonriendo. Me miran y dejan de correr.
- ¡Justin! - gritan a la vez como dos niñas pequeñas. Frunzo el ceño sonriendo divertido. Vienen corriendo hacia mi y me abrazan, una por el cuello y la otra por la cintura.
- Jazzy, ve a bañarte. - grita mi madre desde la cocina.
- ¡Voy! Os dejo. - dice mi hermana saliendo del salón. Reímos.
Mira a Charlie y beso su mejilla. Sonríe.
- ¿Sabes qué? Hoy he reservado una habitación en el hotel para nosotros dos. - susurro.
Se separa de mi mirándome.
- ¿En serio? - pregunta sorprendida. Siento. - ¡Genial! - dice sonriendo.
- Pero primero... iremos a un sitio. Tengo que enseñarte algo. - añado.
- ¿El qué? - pregunta entusiasmada.
- Es una sorpresa. - digo. Bufa. Río leve y la beso en los labios. - Sabes que te amo ¿verdad? - digo pegando nuestras frentes la una con la otra.
Asiente con una gran sonrisa.
- Quién me diría que yo me iba a enamorar de mi secuestrador. - ríe leve. Nos abrazamos.
Ella es la que ahora me da fuerzas para seguir adelante. Ella y mi familia.
- Sigue andando. Eh cuidado, una piedra. - la guío. Ríe nerviosa y sigo agarrándola por la cintura para guiarla. Hasta que llegamos al barranco del descampado. Desde donde se ve todo Madrid.
Estoy nervioso. ¿Y si no acepta casarse conmigo? Ahora es cuando me viene ese pensamiento a la cabeza.
- Y listo. - desato el pañuelo de sus ojos y se lo quito. - Abre los ojos. - susurro en su oído.
La abrazo por la cintura y apoyo mi barbilla en su hombro derecho. Veo cómo abre los ojos, y al momento se abren exageradamente, al igual que su boca.
- Justin... - murmura. - Es... es precioso. - consigue decir. La giro hacia mí, viendo su sonrisa. Sonrío. - ¿Para qué tanto? - pregunta.
- Bueno... - me separo de ella y agarro una de sus manos entre las mías. - Yo... tan solo he hecho esto para demostrarte que eres lo más importante que tengo. Sin contar a mi hermana y a mi madre. Eres especial Charlie. Eres la chica más curiosa del mundo, y me encanta esa faceta tuya. - río nervioso y ella sonríe. - Y... estoy muy nervioso. - río de nuevo. Me aprieta la mano, animándome a seguir. - Te amo Charlotte. Eres lo mejor que tengo. Encajas a la perfección con mi madre y mi hermana... me has perdonado todas las cosas que te he hecho, que no han sido pocas. Te aprecio. Has dejado a tu familia por mí... Pero lo que te quería decir es, que eres la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida. Quiero que al despertarme cada mañana tu estés ahí, durmiendo a mi lado. Quiero que seas tu la que me regañe siempre por las cosas que haga mal. Charlotte, quiero que seas tu a la que vea frente al altar dentro de un año. - abre los ojos exageradamente. Meto mi mano en el bolsillo, sacando la caja de terciopelo. Se la tiendo y suelto su mano. Abro la pequeña cajita que contiene el anillo. - ¿Quieres casarte conmigo? - pregunto con la voz temblorosa.
Se lleva las manos a la boca. Sus ojos se cristalizan en un momento y una lágrima resbala por su mejilla.
- Justin... - susurra con la voz ahogada.
Trago saliva.
- Di sí o no. Pero dí algo, no me dejes así. - digo riendo nervioso.
Las lágrimas empiezan a caer de sus ojos verdes, asiente con la cabeza rápidamente y se abalanza a mis brazos. Abrazándome fuerte.
Suspiro y le sigo el abrazo.
- Claro que sí. - susurra en mi oído. Suelta un sollozo. Nos separamos y coloco el anillo en el dedo anular de su mano izquierda.
- No llores. - sonrío tristemente.
- Lo siento, es... no me lo esperaba. Además te habrá costado muchísimo. - dice refiriéndose al anillo.
- Que no tonta. Es perfecto para ti. Lo tenía en mente desde hace unas semanas... y tenía que hacerlo. Espero que no te arrepientas de haberle dicho que sí a alguien como yo. - digo rasando mi nuca.
Pone sus manos sobre mis hombros y yo las mías sobre sus caderas.
- Nunca me arrepentiré de esto. Eres todo lo que necesito ahora mismo... eres lo mejor que tengo Justin. - dice mirándome a los ojos sincera. Trago saliva con dificultad y la beso. La beso en los labios. Sin lengua. Un beso tierno. Demostrando mi amor en un solo beso.
Me separo de ella y la abrazo nuevamente.
- Gracias por hacerme tan feliz Charlie. - susurro escondiendo mi rostro entre su cabello.
Veo como Marc se levanta y echa a correr.
- ¡Mierda! Charlie, lo siento no... no quería darte. - digo arrodillado delante de ella. - Perdóname. - siento mucho odio hacia mí ahora mismo.
Quita las manos de su nariz. Está sangrando, por la boca y por la nariz. Se mira las manos llenas de sangre.
- Lo siento. Por favor perdóname. Sabes que nunca te haría daño. - digo tragando saliva.
Niega con la cabeza. La ayudo a levantarse.
- Lo siento soy gilipollas. - digo.
- No importa. Volvamos a casa, ya está. - dice.
- Si que importa.
*
Termino de curarle la herida del labio, pero su nariz no deja de sangrar. Me siento como una mierda. No... no puedo ni mirarla a la cara de la vergüenza que me doy.
- Justin está bien, ¿vale? Sé que no me has dado queriendo. Con eso me basta. - dice. Niego con la cabeza.
- No es lo mismo Charlie. Joder... soy un puto bruto, ¿sabes cómo me siento ahora? Me siento sucio por lo que te he hecho. - digo mirándola a los ojos.
Coloco un poco de algodón en su nariz, para que deje de sangrar. Así al menos no se mareará tanto.
Me acaricia las mejillas con delicadeza.
- Está bien, ¿vale? No pasa nada. Te perdono. Pero... ten más cuidado. Sabes que estás bajo vigilancia Justin. - dice con su voz angelical.
Asiento resentido. Aún así me siento vacío. Me envuelve en sus brazos y me da un beso en la mejilla. Un beso tierno.
- Te quiero Justin. Ya no pienses más en eso, por favor. - me abraza fuerte. Pero no puedo corresponderle el abrazo. No sabiendo que yo... he sido capaz de hacerle daño.
Un mes después.*
- Justin, ¿qué ocurre? Hace unos días que estás muy raro... - dice mi madre. Trago saliva.
- Es que... hace unos días estaba con Charlie paseando y... - le conté todo. - Yo no puedo perdonarme semejante cosa. - paso mis manos por mi pelo y empiezo a tirar de el frustrado.
- Hijo... si ella te ha dicho que todo está bien... es porque sabe que lo has hecho sin querer. - dice. - No te comas más la cabeza con eso y pienso cómo le pedirás matrimonio. - sonríe.
- Está bien. - asiento.
*
- Jazzy déjame. - oigo a Charlie. Entro al salón viéndola correr. Jazzy detrás de Charlie. Riendo.
- ¿Qué está pasando aquí? - pregunto sonriendo. Me miran y dejan de correr.
- ¡Justin! - gritan a la vez como dos niñas pequeñas. Frunzo el ceño sonriendo divertido. Vienen corriendo hacia mi y me abrazan, una por el cuello y la otra por la cintura.
- Jazzy, ve a bañarte. - grita mi madre desde la cocina.
- ¡Voy! Os dejo. - dice mi hermana saliendo del salón. Reímos.
Mira a Charlie y beso su mejilla. Sonríe.
- ¿Sabes qué? Hoy he reservado una habitación en el hotel para nosotros dos. - susurro.
Se separa de mi mirándome.
- ¿En serio? - pregunta sorprendida. Siento. - ¡Genial! - dice sonriendo.
- Pero primero... iremos a un sitio. Tengo que enseñarte algo. - añado.
- ¿El qué? - pregunta entusiasmada.
- Es una sorpresa. - digo. Bufa. Río leve y la beso en los labios. - Sabes que te amo ¿verdad? - digo pegando nuestras frentes la una con la otra.
Asiente con una gran sonrisa.
- Quién me diría que yo me iba a enamorar de mi secuestrador. - ríe leve. Nos abrazamos.
Ella es la que ahora me da fuerzas para seguir adelante. Ella y mi familia.
- Sigue andando. Eh cuidado, una piedra. - la guío. Ríe nerviosa y sigo agarrándola por la cintura para guiarla. Hasta que llegamos al barranco del descampado. Desde donde se ve todo Madrid.
Estoy nervioso. ¿Y si no acepta casarse conmigo? Ahora es cuando me viene ese pensamiento a la cabeza.
- Y listo. - desato el pañuelo de sus ojos y se lo quito. - Abre los ojos. - susurro en su oído.
La abrazo por la cintura y apoyo mi barbilla en su hombro derecho. Veo cómo abre los ojos, y al momento se abren exageradamente, al igual que su boca.
- Justin... - murmura. - Es... es precioso. - consigue decir. La giro hacia mí, viendo su sonrisa. Sonrío. - ¿Para qué tanto? - pregunta.
- Bueno... - me separo de ella y agarro una de sus manos entre las mías. - Yo... tan solo he hecho esto para demostrarte que eres lo más importante que tengo. Sin contar a mi hermana y a mi madre. Eres especial Charlie. Eres la chica más curiosa del mundo, y me encanta esa faceta tuya. - río nervioso y ella sonríe. - Y... estoy muy nervioso. - río de nuevo. Me aprieta la mano, animándome a seguir. - Te amo Charlotte. Eres lo mejor que tengo. Encajas a la perfección con mi madre y mi hermana... me has perdonado todas las cosas que te he hecho, que no han sido pocas. Te aprecio. Has dejado a tu familia por mí... Pero lo que te quería decir es, que eres la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida. Quiero que al despertarme cada mañana tu estés ahí, durmiendo a mi lado. Quiero que seas tu la que me regañe siempre por las cosas que haga mal. Charlotte, quiero que seas tu a la que vea frente al altar dentro de un año. - abre los ojos exageradamente. Meto mi mano en el bolsillo, sacando la caja de terciopelo. Se la tiendo y suelto su mano. Abro la pequeña cajita que contiene el anillo. - ¿Quieres casarte conmigo? - pregunto con la voz temblorosa.
Se lleva las manos a la boca. Sus ojos se cristalizan en un momento y una lágrima resbala por su mejilla.
- Justin... - susurra con la voz ahogada.
Trago saliva.
- Di sí o no. Pero dí algo, no me dejes así. - digo riendo nervioso.
Las lágrimas empiezan a caer de sus ojos verdes, asiente con la cabeza rápidamente y se abalanza a mis brazos. Abrazándome fuerte.
Suspiro y le sigo el abrazo.
- Claro que sí. - susurra en mi oído. Suelta un sollozo. Nos separamos y coloco el anillo en el dedo anular de su mano izquierda.
- No llores. - sonrío tristemente.
- Lo siento, es... no me lo esperaba. Además te habrá costado muchísimo. - dice refiriéndose al anillo.
- Que no tonta. Es perfecto para ti. Lo tenía en mente desde hace unas semanas... y tenía que hacerlo. Espero que no te arrepientas de haberle dicho que sí a alguien como yo. - digo rasando mi nuca.
Pone sus manos sobre mis hombros y yo las mías sobre sus caderas.
- Nunca me arrepentiré de esto. Eres todo lo que necesito ahora mismo... eres lo mejor que tengo Justin. - dice mirándome a los ojos sincera. Trago saliva con dificultad y la beso. La beso en los labios. Sin lengua. Un beso tierno. Demostrando mi amor en un solo beso.
Me separo de ella y la abrazo nuevamente.
- Gracias por hacerme tan feliz Charlie. - susurro escondiendo mi rostro entre su cabello.
jueves, 15 de agosto de 2013
CAPÍTULO 27. KILLER.
JASON MCCANN.
- Eh, ¿aún no tienes nada? - le pregunto a Marc.
Bufa y niega con la cabeza.
- Bieber parece no estar en la banda de esos gilipollas. - dice mi hermano.
- No importa. Sabemos dónde y con quién está. Es lo más importante. Y lo mejor es... que vas a recuperar a Charlotte. - digo. Me mira y sonríe.
- Tengo un plan. - dice arqueando las cejas.
- Soy todo oídos...
CHARLOTTE.
- ¡Justin! ¡Ah! ¡Bájame! - grito riendo.
- ¿Por qué tendría que hacerlo? - ríe.
Me deja en el sofá y empieza a hacerme cosquillas.
*
JUSTIN.
- Mamá, ¿puedo hablar contigo? - digo asomando la cabeza por la puerta de su dormitorio. Se gira mirándome.
Frunce el ceño.
- Claro. - dice. Entro y cierro la puerta.
Camino hacia ella.
- ¿Qué ocurre? - pregunta algo preocupada.
- Es que... bueno, no sé cómo decirte esto. - digo rascándome la nuca.
Abre los ojos exageradamente y se lleva las manos a la boca.
- ¿Charlie está embarazada? - pregunta horrorizada.
- ¿Qué? No. Claro que no. - grito sin querer. Suelta un suspiro de alivio y ríe. - Es que... mamá yo... yo quiero casarme con ella.
Sonríe abiertamente.
- ¡Eso es genial Justin! Creo que voy a llorar. - dice mordiéndose un labio. Sonrió.
- Y bueno, me gustaría que me ayudaras a elegir el anillo... ya sabes para pedir su mano y todo eso. - digo nervioso. Trago saliva con dificultad.
Asiente sonriendo.
- Claro que sí.
*
- ¿Tiene alguna idea de qué tipo de anillo quiere? - pregunta el dependiente.
- Sí, tengo una idea en la mente. Me gustaría que fuera de oro blanco, con un diamante grande en el centro, y al rededor del anillo diamantes más pequeños. - digo.
- Entiendo. Pero el oro blanco es muy caro, y más los diamantes. - dice el dependiente.
- No se preocupe, tengo bastante dinero ahorrado. Créame, me llegará para comprar ese anillo. - sonrío convencido.
Miro a mi madre y me sonríe.
CHARLOTTE.
- ¡Jazzy! - grito y empiezo a reír. Se acaba de caer al bajar corriendo las escaleras. Empieza a reír también, tirada en el suelo. - ¿Estás bien? - pregunto entre risas. La levanto. No deja de reír.
- Sí, sí. - dice riendo.
- Creía que te había perdido. - digo bromeando.
- ¡Oh Dios mío! - grita siguiéndome el juego. Se abraza a mí. - Tengo miedo. Creo que voy a morir por este golpe. - dice. Las dos estallamos en una carcajada.
Mi móvil empieza a sonar. Frunzo el ceño. Me separo de Jazzy y me alejo un poco. Saco el móvil del bolsillo y descuelgo.
- ¿Si?
- ¿Charlie? - trago saliva. Dios mío. Erika. En ese momento la puerta se abre y Justin y Leah entran al salón.
- Hola cielo. ¿Cómo estás? - pregunto. La echo de menos. Mucho.
- Bien. Necesito verte. Hace mucho que no nos vemos. - dice.
- Lo sé... te echo de menos. - digo. Noto la mirada de Justin en mí, frunciendo el ceño.
- Y yo. Sabes, papá y mamá se han divorciado. El se ha ido de Madrid.
- ¿En serio? Joder... como han cambiado las cosas. Bueno... ¿cuándo vamos a quedar cielo? - pregunto.
- No sé. ¿Mañana?
- Vale. Cuando salga de trabajar te llamo. Quedamos en la cafetería del centro. ¿Sabes cuál es?
- Sí. Allí te veo. Te quiero hermanita. - ríe leve.
- Adiós cielo. - cuelgo.
Me guardo el móvil en el bolsillo y veo que Justin me está mirando serio.
- Hola. - sonrío. ¿Pasa algo?
- No.. Hola amor. - sonríe y me agarra fuertemente de la cintura atrayéndome hacia él. Me besa en los labios.
Me quedo sorprendida. Cuando se separa de mi me guiña un ojo.
- ¿Y esto? - pregunto.
- Te quiero. - dice. - ¿Salimos a dar un paseo?
- Vale. - contesto emocionada. Sonríe.
*
- ¿Con quién hablabas antes? - pregunta mientras caminamos.
- Con mi hermana. - sonrío.
- ¿Te ha llamado ella? - pregunta nuevamente.
- Sí, hacia mucho que no hablábamos. Mañana hemos quedado.
- Me alegro. - lo miro. Está sonriendo.
- ¿Charlotte? - oigo una voz que jamás podré olvidar. Levanto la cabeza. Marc...
- Marc, qu... que sorpresa. - digo fingiendo entusiasmo. Sonríe.
Justin y yo tenemos las manos unidas. Noto un fuerte apretón en mi mano.
JUSTIN.
Mira por donde...
- Cuanto tiempo... estás guapísima. - dice mirándola de arriba abajo.
- Gracias. - contesta Charlie. - ¿Cómo estás?
- Bueno... desde que me dejaste no levanté cabeza. Supongo que él es ahora el afortunado. - me mira.
Tenso mi mandíbula.
- Sí, estoy con él. Justin, él es Marc. Marc, él es Justin. - dice mi novia.
- Mucho gusto. - tiende su mano. Miro la mano y luego lo miro directamente a los ojos.
Humedezco mis labios.
- Piérdete. - mascullo.
- Justin... - dice Charlie.
- Vaya, no pareces ser muy educado. - dice el gilipollas.
Suelto la mano de Charlie y me acerco a el.
- No tengo ni pizca de educación con los hijos de puta como tú y tu hermano. - digo agarrando su camisa con fuerza.
- Justin para.
- No tienes huevos de darme delante de esta puta. - susurra, haciendo que Charlie no le escuche. - Además... he oído que estás bajo vigilancia. - susurra nuevamente.
- Justin por favor, suéltalo. - suplica Charlie.
- Me das pena gilipollas. Voy a ir a por tu hermana, y luego me la voy a follar. Te grabaré un vídeo. - habla en susurros.
- Hijo de puta. - lo empujo haciendo que caiga al suelo. Me pongo encima suya y empiezo a pegarle.
- ¡Justin para! ¡Para por favor! ¡Vas a acabar en la cárcel! - grita Charlie. - ¡Déjale! - agarra uno de mis brazos y sin darme cuenta... Oigo un grito de dolor. No por parte de Marc. Ya nadie me agarra del brazo.
Me levanto corriendo y me giro, viendo a Charlie con las manos en la nariz sollozando.
JASON MCCANN.
- Eh, ¿aún no tienes nada? - le pregunto a Marc.
Bufa y niega con la cabeza.
- Bieber parece no estar en la banda de esos gilipollas. - dice mi hermano.
- No importa. Sabemos dónde y con quién está. Es lo más importante. Y lo mejor es... que vas a recuperar a Charlotte. - digo. Me mira y sonríe.
- Tengo un plan. - dice arqueando las cejas.
- Soy todo oídos...
CHARLOTTE.
- ¡Justin! ¡Ah! ¡Bájame! - grito riendo.
- ¿Por qué tendría que hacerlo? - ríe.
Me deja en el sofá y empieza a hacerme cosquillas.
*
JUSTIN.
- Mamá, ¿puedo hablar contigo? - digo asomando la cabeza por la puerta de su dormitorio. Se gira mirándome.
Frunce el ceño.
- Claro. - dice. Entro y cierro la puerta.
Camino hacia ella.
- ¿Qué ocurre? - pregunta algo preocupada.
- Es que... bueno, no sé cómo decirte esto. - digo rascándome la nuca.
Abre los ojos exageradamente y se lleva las manos a la boca.
- ¿Charlie está embarazada? - pregunta horrorizada.
- ¿Qué? No. Claro que no. - grito sin querer. Suelta un suspiro de alivio y ríe. - Es que... mamá yo... yo quiero casarme con ella.
Sonríe abiertamente.
- ¡Eso es genial Justin! Creo que voy a llorar. - dice mordiéndose un labio. Sonrió.
- Y bueno, me gustaría que me ayudaras a elegir el anillo... ya sabes para pedir su mano y todo eso. - digo nervioso. Trago saliva con dificultad.
Asiente sonriendo.
- Claro que sí.
*
- ¿Tiene alguna idea de qué tipo de anillo quiere? - pregunta el dependiente.
- Sí, tengo una idea en la mente. Me gustaría que fuera de oro blanco, con un diamante grande en el centro, y al rededor del anillo diamantes más pequeños. - digo.
- Entiendo. Pero el oro blanco es muy caro, y más los diamantes. - dice el dependiente.
- No se preocupe, tengo bastante dinero ahorrado. Créame, me llegará para comprar ese anillo. - sonrío convencido.
Miro a mi madre y me sonríe.
CHARLOTTE.
- ¡Jazzy! - grito y empiezo a reír. Se acaba de caer al bajar corriendo las escaleras. Empieza a reír también, tirada en el suelo. - ¿Estás bien? - pregunto entre risas. La levanto. No deja de reír.
- Sí, sí. - dice riendo.
- Creía que te había perdido. - digo bromeando.
- ¡Oh Dios mío! - grita siguiéndome el juego. Se abraza a mí. - Tengo miedo. Creo que voy a morir por este golpe. - dice. Las dos estallamos en una carcajada.
Mi móvil empieza a sonar. Frunzo el ceño. Me separo de Jazzy y me alejo un poco. Saco el móvil del bolsillo y descuelgo.
- ¿Si?
- ¿Charlie? - trago saliva. Dios mío. Erika. En ese momento la puerta se abre y Justin y Leah entran al salón.
- Hola cielo. ¿Cómo estás? - pregunto. La echo de menos. Mucho.
- Bien. Necesito verte. Hace mucho que no nos vemos. - dice.
- Lo sé... te echo de menos. - digo. Noto la mirada de Justin en mí, frunciendo el ceño.
- Y yo. Sabes, papá y mamá se han divorciado. El se ha ido de Madrid.
- ¿En serio? Joder... como han cambiado las cosas. Bueno... ¿cuándo vamos a quedar cielo? - pregunto.
- No sé. ¿Mañana?
- Vale. Cuando salga de trabajar te llamo. Quedamos en la cafetería del centro. ¿Sabes cuál es?
- Sí. Allí te veo. Te quiero hermanita. - ríe leve.
- Adiós cielo. - cuelgo.
Me guardo el móvil en el bolsillo y veo que Justin me está mirando serio.
- Hola. - sonrío. ¿Pasa algo?
- No.. Hola amor. - sonríe y me agarra fuertemente de la cintura atrayéndome hacia él. Me besa en los labios.
Me quedo sorprendida. Cuando se separa de mi me guiña un ojo.
- ¿Y esto? - pregunto.
- Te quiero. - dice. - ¿Salimos a dar un paseo?
- Vale. - contesto emocionada. Sonríe.
*
- ¿Con quién hablabas antes? - pregunta mientras caminamos.
- Con mi hermana. - sonrío.
- ¿Te ha llamado ella? - pregunta nuevamente.
- Sí, hacia mucho que no hablábamos. Mañana hemos quedado.
- Me alegro. - lo miro. Está sonriendo.
- ¿Charlotte? - oigo una voz que jamás podré olvidar. Levanto la cabeza. Marc...
- Marc, qu... que sorpresa. - digo fingiendo entusiasmo. Sonríe.
Justin y yo tenemos las manos unidas. Noto un fuerte apretón en mi mano.
JUSTIN.
Mira por donde...
- Cuanto tiempo... estás guapísima. - dice mirándola de arriba abajo.
- Gracias. - contesta Charlie. - ¿Cómo estás?
- Bueno... desde que me dejaste no levanté cabeza. Supongo que él es ahora el afortunado. - me mira.
Tenso mi mandíbula.
- Sí, estoy con él. Justin, él es Marc. Marc, él es Justin. - dice mi novia.
- Mucho gusto. - tiende su mano. Miro la mano y luego lo miro directamente a los ojos.
Humedezco mis labios.
- Piérdete. - mascullo.
- Justin... - dice Charlie.
- Vaya, no pareces ser muy educado. - dice el gilipollas.
Suelto la mano de Charlie y me acerco a el.
- No tengo ni pizca de educación con los hijos de puta como tú y tu hermano. - digo agarrando su camisa con fuerza.
- Justin para.
- No tienes huevos de darme delante de esta puta. - susurra, haciendo que Charlie no le escuche. - Además... he oído que estás bajo vigilancia. - susurra nuevamente.
- Justin por favor, suéltalo. - suplica Charlie.
- Me das pena gilipollas. Voy a ir a por tu hermana, y luego me la voy a follar. Te grabaré un vídeo. - habla en susurros.
- Hijo de puta. - lo empujo haciendo que caiga al suelo. Me pongo encima suya y empiezo a pegarle.
- ¡Justin para! ¡Para por favor! ¡Vas a acabar en la cárcel! - grita Charlie. - ¡Déjale! - agarra uno de mis brazos y sin darme cuenta... Oigo un grito de dolor. No por parte de Marc. Ya nadie me agarra del brazo.
Me levanto corriendo y me giro, viendo a Charlie con las manos en la nariz sollozando.
miércoles, 14 de agosto de 2013
CAPÍTULO 26. KILLER.
- No Justin, no he visto quién era... - respondo, suspirando.
- Tranquila, me encargaré personalmente de averiguar quién ha sido. - acaricia mi frente. - Ese hijo de puta me las va a pagar muy caro.
*
Miro mi muñeca y bufo. Entonces, Justin entra corriendo, cierra la puerta con pestillo y corre hacia mí con una bandeja con comida basura. Nos miramos y reímos.
- ¿Cómo has conseguido entrar con eso? - pregunto riendo. Me siento sobre la camilla con las piernas cruzadas y el en frente mía con la bandeja de en medio de los dos.
- Bueno, como la comida de aquí es una asco... he pensado traerte algo más bueno y menos saludable. - ríe mirándome. Niego con la cabeza.
- Gracias. - sonrío.
- Se me ha olvidado darte algo. - dice.
- ¿El qu... - me interrumpe incorporándose y dándome un beso en los labios. Un beso tierno. Se separa y vuelve a ponerse como antes. - Ah. - digo sonriendo.
Me guiña un ojo. ¿Qué haría yo sin este chico?
Nos comemos las hamburguesas entre risas debido a que Justin no deja de mancharse todo el rato.
- Eres un desastre. - río fuerte, mirando su nariz llena de ketchup.
- No es mi culpa que hayan echado tanto. - coge una servilleta y se limpia toda la cara.
Terminamos de comer todo lo que había en la bandeja. Justin se levanta con la bandeja en las manos y se acerca a la ventana. La abre y llama a alguien.
- ¿Me puedes tirar esta bandeja? Es que si salgo con ella al pasillo me echan de aquí. - oigo decir a Justin. Río leve.
- Claro. - dice una chica cogiendo la bandeja.
- Gracias cariño. - le guiña un ojo y cierra la ventana.
Vuelve a la camilla, se siente a mi lado y me abraza no muy fuerte, para no hacerme daño. Me besa en la mejilla varias veces, haciéndome reír.
- Justin. - me quejo riendo. Sonríe y me acaricia la mejilla.
- Te quiero mucho Charlie. - dice mirándome a los ojos. Sonrío.
- Yo también te quiero. Mucho. - digo.
ANNA.
- ¡Eres un gilipollas Zac! ¿Cómo coño se te ha ocurrido atropellar a Charlie? - grita Will. - ¿La has matado? - pregunta alterado.
- No, no creo. Es tan solo un aviso para Bieber. - sonríe malicioso.
- No vamos a hacer nada con ellos Zac. Reza para que Charlie esté bien. Ni se te ocurra ir por tu cuenta porque te juro que te mato yo mismo. - le amenaza Jhon. - Como Justin se llegue a enterar de que has sido tu... te mata.
- Que lo intente. - dice desafiante.
Semanas después.*
JUSTIN.
- Jazzy no me tires del... ¡Ahhh! - grito mientras mi hermana me tira del pelo. Ella y Charlie ríen a carcajadas.
- Jazzy, deja a tu hermano. No te lo repito más. - dice mi madre desde la cocina.
Pero ella sigue. La cojo y la cuelgo de mis hombros. Soltando mi pelo, empieza a patalear.
- ¡Bájame! - grita riendo.
- No. Ahora te aguantas. - empiezo a caminar con ella por todo el salón.
- ¿Qué haces? - pregunta Charlie sin poder dejar de reír.
- Hacer que esta enana me deje. - Jazzy deja de patalear y sigue riendo. - Si sigues riendo, te dolerá la tripa enana. - digo bajándola, y poniéndola en el sofá junto a Charlie.
Sigue riendo. Niego con la cabeza, mientras Charlie ríe junto a ella.
Me quito la camiseta muerto de calor y la dejo en el respaldo de la silla. Noto como alguien a mis espaldas, me sube los pantalones. Me giro viendo a Jazzy reír a Charlie frente a mí.
- ¿Pero qué haces? - pregunto riendo. Me vuelvo a bajar los pantalones dejando ver mis calzoncillos.
- Es que se te habían caído. - dice Jazzy.
Las dos empiezan a reír. Las miro arqueando una ceja.
- Nena, ¿quieres ver una peli? - pregunto a Jazzy acercándome a ella.
- No, me voy con mamá. - dice.
- Bien. ¡Mamá! - grito.
- ¿Qué pasa? - dice mi madre entrando al salón.
- ¿Os vais ya? - pregunto.
- Sí... ¿nos estás echando? - dice sonriendo.
- ¿Yo? No... ¿por qué haría eso? - digo negando con la cabeza.
Mi madre ríe y coge a Jazzy de la mano.
- Volveremos en un rato. - dice, para después salir.
Cojo a Charlie en brazos y juntos subimos las escaleras hasta nuestro cuarto.
CHARLOTTE.
Nuestros cuerpos desnudos se rozan el uno con el otro, erizándome la piel por completo. Justin empieza a besarme por el cuello.
De repente oigo unos pisotones. Los dos nos miramos sorprendidos.
- No puede ser... - digo.
- ¡Justin! - grita Jazzy. La puerta se abre. - Hol... - Intentamos taparnos con las sábanas pero Justin cae al suelo. - Oops. - dice Jazzy tampandose la boca con las dos manos.
- Hola Jazzy. - dice Justin forzando una sonrisa.
La habitación se queda en silencio.
- Enana... ¿por qué no te vas a ver la tele? Y no le cuentes a mamá nada de esto, ¿vale? - dice Justin subiéndose a la cama.
- Me iré... si me decís lo que estabais haciendo. - dice sonriendo.
- Bueno... - digo. - Estabamos...
- Verás enana estábamos haciendo sexo. Que seguro sabes lo que es pero te gusta ver a tu hermano torpe y analfabeto explicar este tema ¿verdad que si? - digo.
- Estoy algo informada. Pero sí, me gusta oírte explicar cosas que no te van. - ríe mi hermana.
- Bueno pues eso... los hombres...
- ¡Justin! - me regaña Charlie.
- Es que no sé cómo explicarlo.
Jazzy empieza a reír. Sonrío divertido.
- Lo siento. A ver enana, como le cuentes algo de esto a mamá le diré que no haces los deberes y que se los copias en clase a tus amigas. - la chantajeo.
Mi hermana se queda callada mirándome y fulminándome con la mirada.
- No Justin, no he visto quién era... - respondo, suspirando.
- Tranquila, me encargaré personalmente de averiguar quién ha sido. - acaricia mi frente. - Ese hijo de puta me las va a pagar muy caro.
*
Miro mi muñeca y bufo. Entonces, Justin entra corriendo, cierra la puerta con pestillo y corre hacia mí con una bandeja con comida basura. Nos miramos y reímos.
- ¿Cómo has conseguido entrar con eso? - pregunto riendo. Me siento sobre la camilla con las piernas cruzadas y el en frente mía con la bandeja de en medio de los dos.
- Bueno, como la comida de aquí es una asco... he pensado traerte algo más bueno y menos saludable. - ríe mirándome. Niego con la cabeza.
- Gracias. - sonrío.
- Se me ha olvidado darte algo. - dice.
- ¿El qu... - me interrumpe incorporándose y dándome un beso en los labios. Un beso tierno. Se separa y vuelve a ponerse como antes. - Ah. - digo sonriendo.
Me guiña un ojo. ¿Qué haría yo sin este chico?
Nos comemos las hamburguesas entre risas debido a que Justin no deja de mancharse todo el rato.
- Eres un desastre. - río fuerte, mirando su nariz llena de ketchup.
- No es mi culpa que hayan echado tanto. - coge una servilleta y se limpia toda la cara.
Terminamos de comer todo lo que había en la bandeja. Justin se levanta con la bandeja en las manos y se acerca a la ventana. La abre y llama a alguien.
- ¿Me puedes tirar esta bandeja? Es que si salgo con ella al pasillo me echan de aquí. - oigo decir a Justin. Río leve.
- Claro. - dice una chica cogiendo la bandeja.
- Gracias cariño. - le guiña un ojo y cierra la ventana.
Vuelve a la camilla, se siente a mi lado y me abraza no muy fuerte, para no hacerme daño. Me besa en la mejilla varias veces, haciéndome reír.
- Justin. - me quejo riendo. Sonríe y me acaricia la mejilla.
- Te quiero mucho Charlie. - dice mirándome a los ojos. Sonrío.
- Yo también te quiero. Mucho. - digo.
ANNA.
- ¡Eres un gilipollas Zac! ¿Cómo coño se te ha ocurrido atropellar a Charlie? - grita Will. - ¿La has matado? - pregunta alterado.
- No, no creo. Es tan solo un aviso para Bieber. - sonríe malicioso.
- No vamos a hacer nada con ellos Zac. Reza para que Charlie esté bien. Ni se te ocurra ir por tu cuenta porque te juro que te mato yo mismo. - le amenaza Jhon. - Como Justin se llegue a enterar de que has sido tu... te mata.
- Que lo intente. - dice desafiante.
Semanas después.*
JUSTIN.
- Jazzy no me tires del... ¡Ahhh! - grito mientras mi hermana me tira del pelo. Ella y Charlie ríen a carcajadas.
- Jazzy, deja a tu hermano. No te lo repito más. - dice mi madre desde la cocina.
Pero ella sigue. La cojo y la cuelgo de mis hombros. Soltando mi pelo, empieza a patalear.
- ¡Bájame! - grita riendo.
- No. Ahora te aguantas. - empiezo a caminar con ella por todo el salón.
- ¿Qué haces? - pregunta Charlie sin poder dejar de reír.
- Hacer que esta enana me deje. - Jazzy deja de patalear y sigue riendo. - Si sigues riendo, te dolerá la tripa enana. - digo bajándola, y poniéndola en el sofá junto a Charlie.
Sigue riendo. Niego con la cabeza, mientras Charlie ríe junto a ella.
Me quito la camiseta muerto de calor y la dejo en el respaldo de la silla. Noto como alguien a mis espaldas, me sube los pantalones. Me giro viendo a Jazzy reír a Charlie frente a mí.
- ¿Pero qué haces? - pregunto riendo. Me vuelvo a bajar los pantalones dejando ver mis calzoncillos.
- Es que se te habían caído. - dice Jazzy.
Las dos empiezan a reír. Las miro arqueando una ceja.
- Nena, ¿quieres ver una peli? - pregunto a Jazzy acercándome a ella.
- No, me voy con mamá. - dice.
- Bien. ¡Mamá! - grito.
- ¿Qué pasa? - dice mi madre entrando al salón.
- ¿Os vais ya? - pregunto.
- Sí... ¿nos estás echando? - dice sonriendo.
- ¿Yo? No... ¿por qué haría eso? - digo negando con la cabeza.
Mi madre ríe y coge a Jazzy de la mano.
- Volveremos en un rato. - dice, para después salir.
Cojo a Charlie en brazos y juntos subimos las escaleras hasta nuestro cuarto.
CHARLOTTE.
Nuestros cuerpos desnudos se rozan el uno con el otro, erizándome la piel por completo. Justin empieza a besarme por el cuello.
De repente oigo unos pisotones. Los dos nos miramos sorprendidos.
- No puede ser... - digo.
- ¡Justin! - grita Jazzy. La puerta se abre. - Hol... - Intentamos taparnos con las sábanas pero Justin cae al suelo. - Oops. - dice Jazzy tampandose la boca con las dos manos.
- Hola Jazzy. - dice Justin forzando una sonrisa.
La habitación se queda en silencio.
- Enana... ¿por qué no te vas a ver la tele? Y no le cuentes a mamá nada de esto, ¿vale? - dice Justin subiéndose a la cama.
- Me iré... si me decís lo que estabais haciendo. - dice sonriendo.
- Bueno... - digo. - Estabamos...
- Verás enana estábamos haciendo sexo. Que seguro sabes lo que es pero te gusta ver a tu hermano torpe y analfabeto explicar este tema ¿verdad que si? - digo.
- Estoy algo informada. Pero sí, me gusta oírte explicar cosas que no te van. - ríe mi hermana.
- Bueno pues eso... los hombres...
- ¡Justin! - me regaña Charlie.
- Es que no sé cómo explicarlo.
Jazzy empieza a reír. Sonrío divertido.
- Lo siento. A ver enana, como le cuentes algo de esto a mamá le diré que no haces los deberes y que se los copias en clase a tus amigas. - la chantajeo.
Mi hermana se queda callada mirándome y fulminándome con la mirada.
CAPÍTULO 25. KILLER.
CHARLOTTE.
- ¿Y Justin? - pregunto a Leah la cual está preparando el almuerzo. - No le he visto en toda la mañana.
- No lo sé cielo. - dice.
Voy hacia el salón y veo a Jazzy tumbada en el sofá viendo la tele. Me mira y sonríe. Le devuelvo la sonrisa.
- ¿No tienes deberes enana? - pregunto sentándome a su lado.
- Ya los he hecho. - sonríe.
- Madre mía que lista. - digo riendo.
- Que sarcástica.
- No, lo digo en serio. - reímos las dos mientras la puerta del salón se abre.
Dirigimos nuestras miradas hacia ella y vemos a Justin entrar al salón. Nos mira y sonríe leve.
- Justin, tu novia es muy sarcástica conmigo. - ríe Jazzy.
- ¡Oye! - me quejo mirándola. Ríe a carcajadas y empiezo a hacerle cosquillas.
- ¡Para Charlie! - grita riendo, pero yo me tumbo encima suya haciéndola reír más.
Reímos a carcajadas, entonces miro a Justin. Está de pie, junto a la puerta mirándonos con una sonrisa en la cara pero apenado.
Me levanto y Jazzy me pega con su pequeña mano en la pierna.
- Tu y yo la vamos a tener. - la señalo acusándola. Ríe y me guiña un ojo.
Me acerco a Justin y pongo mis manos sobre sus hombros.
- ¿Qué te pasa? Estás raro. - digo mirándolo fijamente.
Me mira a los ojos, luego mira por la ventana. Agarra una de mis manos y salimos del salón. Subimos las escaleras hacia nuestro cuarto. Cierra la puerta y se gira, mirándome.
- Siento que tengo que contártelo. No quiero... pero necesito hacerlo. - dice, con la voz ronca.
- Justin, ¿qué ocurre? ¿Dónde has estado esta mañana? - pregunto acercándome a el. Mira al suelo y cierra los ojos con fuerza. - Justin no me asustes. ¿Ha pasado algo malo verdad? - digo mientras los ojos se me llenan de lágrimas.
- ¡No! No es nada malo. He exagerado un poco pero es que... - hace una pequeña pausa. - quiero hacer el amor. - suelta de golpe acompañado de una risa nerviosa.
Frunzo el ceño y estallo en una carcajada.
- ¿Tanto lío para eso? - pregunto riendo. Se encoge de hombros. - Pues lo siento, pero estoy mala. - suspiro.
- No pasa nada. - sonríe.
Está raro. Y no sé por qué. Me duele verlo así, porque siento que me esconde algo...
- ¿Seguro que estás bien? - pregunto acercándome a el y acariciando sus mejillas. Sonríe.
- Pues claro que sí nena. ¿Qué me va a pasar a mi? - ríe leve. Sonrío y le beso en los labios.
- Te amo. - digo.
- Yo más.
1 semana más tarde.*
JUSTIN.
Poniendo la última pieza del motor, bajo el capó del coche y me limpio las manos con un trapo que cuelga de mi cinturón.
Los párpados me empiezan a pesar. Empiezo a toser fuertemente.
- Eh, ¿un ataque de tos Bieber? - preguntan detrás mía. Me giro y veo a Kurt, mi jefe.
- Más o menos. - digo dejando de toser.
- Joder, esa tos es igual que la que mi padre tenía cuando tuvo cáncer de pulmón. - dice apoyándose en un coche.
- ¿Tu padre tuvo cáncer? - pregunto. Asiente. - ¿Le operaron?
- Así es. Pero... la operación era muy complicada y murió. - suspira.
Me empiezo a poner nervioso. Necesito un cigarro.
- ¿Qué te pasa tío? - pregunta. - Estás muy pálido. - dice metiéndose bajo el coche en el que anteriormente estaba apoyado.
- Nada. - digo volviendo al coche.
CHARLOTTE.
Salgo de la cafetería. Por fin he acabado.
Mi móvil empieza a sonar. Descuelgo.
- ¿Si?
- Cariño, ¿cuándo sales del trabajo? - es Justin.
- Acabo de salir ahora mismo, ya voy para casa. - digo.
- ¿Te recojo?
- No, no hace falta. Llego en seguida. No te preocupes.
- Está bien. - suspira. - Pero no tardes nena. Te echo de menos.
Sonrío. El semáforo está en rojo, así que cruzo la calle.
- Bueno, te dejo. - digo. - Nos vemos en casa. Te quiero. - sonrío.
- Yo más. - cuelgo.
Miro a mi izquierda y veo un coche negro acercándose demasiado rápido hacia mí.
Todo se vuelve negro.
JUSTIN.
Llego a casa y el teléfono empieza a sonar.
- ¡Ya voy yo! - grito. Voy hacia el teléfono y lo cojo. - ¿Si?
- ¿Familia Bieber? - pregunta un hombre.
- Sí, ¿ocurre algo?
- ¿Es usted familiar de Charlotte Lynn Bieber? - pregunta de nuevo.
- Lógicamente, por eso lleva el apellido Bieber. ¿Qué pasa? ¿De dónde llaman? - pregunto sentándome en el sofá. Mi madre y mi hermana me miran.
- Charlotte ha tenido un accidente. Un coche la ha atropellado. Ahora mismo está en urgencias.
- ¿Qué? No puede ser. Si hace unos minutos he hablado con ella. - digo mientras noto como me cuesta respirar.
- Lo siento, está muy grave. Es el hospital _______. - dice.
Aprieto con fuerza el teléfono. Cuelgo y me levanto.
- ¿Qué ha pasado? - pregunta mi madre asustada. Corro hacia la puerta. Cojo las llaves y salgo de casa, montándome en el coche y arrancando.
- ¿Cómo está Charlie? - pregunto desquiciado al doctor.
- Estamos haciendo todo lo posible. Ya le hemos dicho por teléfono que está muy grave. - dice.
- ¡Dígame cómo está! ¡Déjese de gilipolleces! - grito.
- Justin cálmate. - dice mi madre.
- ¿Cómo coño quieres que me calme? Charlie está ahí dentro y nadie me dice si va a salir o no de esta. ¡Como se muera os mato a todos! ¡Como se muera me meto un tiro aquí joder! - grito.
- Justin, por favor. - vuelve a decir mi madre.
- ¡Déjame en paz! ¿Quién coño ha atropellado a Charlie? - grito pegando patadas a la pared.
- Justin , por favor cálmate. - grita mi madre agarrándome del brazo. - Hijo por favor, cálmate. Lo único que vas a conseguir es que te echen de aquí y no te dejen ver a Charlie.
- Le rogamos que se calme. Está usted en un hospital. - dice una enfermera.
- Me importa una puta mierda dónde esté. Quiero que Charlie salga sana y salva de aquí sino no me haré responsable de lo que pase. Aquí nadie me conoce. - grito. Después me siento en una silla, al lado de mi hermana.
Mi madre se aleja de nosotros para poder hablar con una enfermera y con el doctor.
- Charlie va a estar bien. - suena la voz angelical de Jazzy. La miro.
- Eso espero. - digo suspirando.
- Vamos Justin, conoces mejor que nadie a Charlie. Es un hueso duro de roer, y sabemos que no le pasará nada. - sonríe. Paso mi brazo por sus hombros, abrazándola. Le doy un beso en la frente.
- Gracias enana. - susurro.
- A los desconocidos. - responde. Río leve.
CHARLOTTE.
Abro los ojos, y me doy cuenta de que estoy en una habitación de hospital. Me duele mucho la cabeza.
A mi lado hay una enfermera.
- Perdone, ¿hay alguien esperándome fuera? - pregunto.
- Sí. Su novio junto a una mujer y una niña pequeña. - sonríe. Sonrío leve.
- Hágalos pasar, por favor.
- Ahora mismo. - asiente sonriendo y sale de la habitación.
Fuera, oigo algo que me hace reír:
- Te dije que estaría bien. - suena la voz de Jazzy.
- ¿Pero qué eres? ¿Vidente o algo así? Porque si es eso dímelo y te llevo a la tele y así me gano algo de dinero. - dice Justin. Río fuerte, aunque me duele todo. - ¡Charlie! - grita entrando corriendo. Me abraza no muy fuerte. - Creía que te iba a perder nena. - besa mi frente.
- De mi no te libras. - río leve. Se separa de mi, sentándose a un lado de la camilla. Sonríe.
De repente su rostro se vuelve serio.
- Cariño, ¿has conseguido ver quién conducía el coche? - pregunta.
Me quedo pensando, intentando recordar, hasta que...
CHARLOTTE.
- ¿Y Justin? - pregunto a Leah la cual está preparando el almuerzo. - No le he visto en toda la mañana.
- No lo sé cielo. - dice.
Voy hacia el salón y veo a Jazzy tumbada en el sofá viendo la tele. Me mira y sonríe. Le devuelvo la sonrisa.
- ¿No tienes deberes enana? - pregunto sentándome a su lado.
- Ya los he hecho. - sonríe.
- Madre mía que lista. - digo riendo.
- Que sarcástica.
- No, lo digo en serio. - reímos las dos mientras la puerta del salón se abre.
Dirigimos nuestras miradas hacia ella y vemos a Justin entrar al salón. Nos mira y sonríe leve.
- Justin, tu novia es muy sarcástica conmigo. - ríe Jazzy.
- ¡Oye! - me quejo mirándola. Ríe a carcajadas y empiezo a hacerle cosquillas.
- ¡Para Charlie! - grita riendo, pero yo me tumbo encima suya haciéndola reír más.
Reímos a carcajadas, entonces miro a Justin. Está de pie, junto a la puerta mirándonos con una sonrisa en la cara pero apenado.
Me levanto y Jazzy me pega con su pequeña mano en la pierna.
- Tu y yo la vamos a tener. - la señalo acusándola. Ríe y me guiña un ojo.
Me acerco a Justin y pongo mis manos sobre sus hombros.
- ¿Qué te pasa? Estás raro. - digo mirándolo fijamente.
Me mira a los ojos, luego mira por la ventana. Agarra una de mis manos y salimos del salón. Subimos las escaleras hacia nuestro cuarto. Cierra la puerta y se gira, mirándome.
- Siento que tengo que contártelo. No quiero... pero necesito hacerlo. - dice, con la voz ronca.
- Justin, ¿qué ocurre? ¿Dónde has estado esta mañana? - pregunto acercándome a el. Mira al suelo y cierra los ojos con fuerza. - Justin no me asustes. ¿Ha pasado algo malo verdad? - digo mientras los ojos se me llenan de lágrimas.
- ¡No! No es nada malo. He exagerado un poco pero es que... - hace una pequeña pausa. - quiero hacer el amor. - suelta de golpe acompañado de una risa nerviosa.
Frunzo el ceño y estallo en una carcajada.
- ¿Tanto lío para eso? - pregunto riendo. Se encoge de hombros. - Pues lo siento, pero estoy mala. - suspiro.
- No pasa nada. - sonríe.
Está raro. Y no sé por qué. Me duele verlo así, porque siento que me esconde algo...
- ¿Seguro que estás bien? - pregunto acercándome a el y acariciando sus mejillas. Sonríe.
- Pues claro que sí nena. ¿Qué me va a pasar a mi? - ríe leve. Sonrío y le beso en los labios.
- Te amo. - digo.
- Yo más.
1 semana más tarde.*
JUSTIN.
Poniendo la última pieza del motor, bajo el capó del coche y me limpio las manos con un trapo que cuelga de mi cinturón.
Los párpados me empiezan a pesar. Empiezo a toser fuertemente.
- Eh, ¿un ataque de tos Bieber? - preguntan detrás mía. Me giro y veo a Kurt, mi jefe.
- Más o menos. - digo dejando de toser.
- Joder, esa tos es igual que la que mi padre tenía cuando tuvo cáncer de pulmón. - dice apoyándose en un coche.
- ¿Tu padre tuvo cáncer? - pregunto. Asiente. - ¿Le operaron?
- Así es. Pero... la operación era muy complicada y murió. - suspira.
Me empiezo a poner nervioso. Necesito un cigarro.
- ¿Qué te pasa tío? - pregunta. - Estás muy pálido. - dice metiéndose bajo el coche en el que anteriormente estaba apoyado.
- Nada. - digo volviendo al coche.
CHARLOTTE.
Salgo de la cafetería. Por fin he acabado.
Mi móvil empieza a sonar. Descuelgo.
- ¿Si?
- Cariño, ¿cuándo sales del trabajo? - es Justin.
- Acabo de salir ahora mismo, ya voy para casa. - digo.
- ¿Te recojo?
- No, no hace falta. Llego en seguida. No te preocupes.
- Está bien. - suspira. - Pero no tardes nena. Te echo de menos.
Sonrío. El semáforo está en rojo, así que cruzo la calle.
- Bueno, te dejo. - digo. - Nos vemos en casa. Te quiero. - sonrío.
- Yo más. - cuelgo.
Miro a mi izquierda y veo un coche negro acercándose demasiado rápido hacia mí.
Todo se vuelve negro.
JUSTIN.
Llego a casa y el teléfono empieza a sonar.
- ¡Ya voy yo! - grito. Voy hacia el teléfono y lo cojo. - ¿Si?
- ¿Familia Bieber? - pregunta un hombre.
- Sí, ¿ocurre algo?
- ¿Es usted familiar de Charlotte Lynn Bieber? - pregunta de nuevo.
- Lógicamente, por eso lleva el apellido Bieber. ¿Qué pasa? ¿De dónde llaman? - pregunto sentándome en el sofá. Mi madre y mi hermana me miran.
- Charlotte ha tenido un accidente. Un coche la ha atropellado. Ahora mismo está en urgencias.
- ¿Qué? No puede ser. Si hace unos minutos he hablado con ella. - digo mientras noto como me cuesta respirar.
- Lo siento, está muy grave. Es el hospital _______. - dice.
Aprieto con fuerza el teléfono. Cuelgo y me levanto.
- ¿Qué ha pasado? - pregunta mi madre asustada. Corro hacia la puerta. Cojo las llaves y salgo de casa, montándome en el coche y arrancando.
- ¿Cómo está Charlie? - pregunto desquiciado al doctor.
- Estamos haciendo todo lo posible. Ya le hemos dicho por teléfono que está muy grave. - dice.
- ¡Dígame cómo está! ¡Déjese de gilipolleces! - grito.
- Justin cálmate. - dice mi madre.
- ¿Cómo coño quieres que me calme? Charlie está ahí dentro y nadie me dice si va a salir o no de esta. ¡Como se muera os mato a todos! ¡Como se muera me meto un tiro aquí joder! - grito.
- Justin, por favor. - vuelve a decir mi madre.
- ¡Déjame en paz! ¿Quién coño ha atropellado a Charlie? - grito pegando patadas a la pared.
- Justin , por favor cálmate. - grita mi madre agarrándome del brazo. - Hijo por favor, cálmate. Lo único que vas a conseguir es que te echen de aquí y no te dejen ver a Charlie.
- Le rogamos que se calme. Está usted en un hospital. - dice una enfermera.
- Me importa una puta mierda dónde esté. Quiero que Charlie salga sana y salva de aquí sino no me haré responsable de lo que pase. Aquí nadie me conoce. - grito. Después me siento en una silla, al lado de mi hermana.
Mi madre se aleja de nosotros para poder hablar con una enfermera y con el doctor.
- Charlie va a estar bien. - suena la voz angelical de Jazzy. La miro.
- Eso espero. - digo suspirando.
- Vamos Justin, conoces mejor que nadie a Charlie. Es un hueso duro de roer, y sabemos que no le pasará nada. - sonríe. Paso mi brazo por sus hombros, abrazándola. Le doy un beso en la frente.
- Gracias enana. - susurro.
- A los desconocidos. - responde. Río leve.
CHARLOTTE.
Abro los ojos, y me doy cuenta de que estoy en una habitación de hospital. Me duele mucho la cabeza.
A mi lado hay una enfermera.
- Perdone, ¿hay alguien esperándome fuera? - pregunto.
- Sí. Su novio junto a una mujer y una niña pequeña. - sonríe. Sonrío leve.
- Hágalos pasar, por favor.
- Ahora mismo. - asiente sonriendo y sale de la habitación.
Fuera, oigo algo que me hace reír:
- Te dije que estaría bien. - suena la voz de Jazzy.
- ¿Pero qué eres? ¿Vidente o algo así? Porque si es eso dímelo y te llevo a la tele y así me gano algo de dinero. - dice Justin. Río fuerte, aunque me duele todo. - ¡Charlie! - grita entrando corriendo. Me abraza no muy fuerte. - Creía que te iba a perder nena. - besa mi frente.
- De mi no te libras. - río leve. Se separa de mi, sentándose a un lado de la camilla. Sonríe.
De repente su rostro se vuelve serio.
- Cariño, ¿has conseguido ver quién conducía el coche? - pregunta.
Me quedo pensando, intentando recordar, hasta que...
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