Me mira y luego se seca las lágrimas. Odio ver a un niño pequeño llorar.
- Cariño, ¿por qué lloras? - pregunto.
- Tu les has hecho daño a Justin. ¡Le has herido! - grita llorando.
- Yo no quería hacerle daño. Ahora el está bien, y quiere verte. - sigo suspirando. Tiene razón, lo herí.
- ¿Dónde está?
- Tienes que venir conmigo. - digo. Me mira por unos segundos y asiente no muy convencida. - Ven, dame la mano. - digo. Asiente y me la da.
JUSTIN.
Gimiendo, me tumbo en la cama. Suelto un largo suspiro. No sentí nada después de que Charlotte me dijese todo eso. Ni si quiera me di cuenta cuando se fue Will.
Oigo la puerta abrirse y veo a Charlotte con Jazzy. Agarradas de la mano. Jazzy le suelta la mano y corre hacia mi.
Se sube en la cama y empiezo a reír. Me da un fuerte abrazo.
- ¿Estás bien Jus? - pregunta mirándome.
- Si cielo, estoy muy bien ahora, porque tengo a la nena conmigo. - digo agarrándola de la cintura y besándola en la mejilla.
Miro a Charlotte, la cual sonríe mirándonos.
- Oye Justin. - dice mi hermana separándose de mi.
- Dime.
- ¿No vas a poder jugar hoy conmigo? - pregunta.
- ¡Claro que si! Pero tendrá que ser aquí. Y si Charlotte quiere participar ¿la dejamos? - digo, mirando a Charlotte. Frunce el ceño y se señala a si misma. Asiento.
Jazzy la mira y sonríe.
- Vale. Ella puede ser mi hija y tu mi esposo. - dice sonriendo divertida. Empiezo a reír a carcajadas. Mi pequeña...
- Vaya, mi mamá es muy joven. - dice Charlotte riendo. Jazzy ríe ante el comentario de Charlotte.
- ¡Castigada! - grita Jazz riendo. Charlotte se acerca riendo aún.
- Eres tu muy graciosa ¿no? - dice Charlotte, mientras le empieza a hacer cosquillas. Jazzy no deja de reír tumbada en la cama.
Charlotte sonríe mientras sigue haciendo reír a mi hermana. Sonrío, como un completo idiota. Me gusta verlas juntas. ¿Raro? Mucho. Nunca he dejado a nadie acercarse tanto a mi hermana, ni siquiera a Anna. Aunque ella la cuida de vez en cuando.
- ¡Para Charlotte! ¡Me duele la tripa de tanto reír! - grita mi hermana riendo.
Sonrío de oreja a oreja. La risa de mi hermana es lo mejor que puedo escuchar en estos momentos.
ERIKA.
-Yo ya no sé qué más hacer Jake. ¡La niña sigue sin aparecer! No puedo más. - lloriquea mi madre.
Suspiro fuertemente, pensando en dónde puede estar Charlie.
- Tranquila, seguro que está en casa de alguna amiga suya, o de Marc. Pero vendrá a casa cariño. - dice mi padre, abrazando a mi madre.
Frunzo el ceño, y me viene a la cabeza el chico ese. Justin.
- ¿Habéis probado en llamarla al móvil? - pregunto. Mi padre me mira y asiente.
- Lo hemos probado todo. Esperaré hasta mañana y mandaré un grupo de búsqueda. - dice, separándose de mi madre.
- Pero papá, no creo que sea para tanto... - digo.
- ¡Si que lo es Erika! Seguro que ha sido el cabrón de Killer. Ese hijo de puta no nos dejará en paz hasta vernos hundidos. - dice mi padre apretando los puños con fuerza.
- ¿Killer? ¿Quién es? - pregunto.
- Es el hij... - me mira y niega con la cabeza. - Un asesino. Nada más. - dice mi padre, yéndose al salón.
Miro a mi madre. No deja de llorar.
- Mamá tu sabes algo de ese tal Killer. Cuéntamelo todo, y te diré con quién está Charlotte. - digo levantándome del sofá.
Me mira con los ojos como platos.
- ¿Sabes con quién está? - pregunta. Asiento.
- Pero tan solo te lo diré si me dices quién es Killer, y qué quiere de nosotros. - me cruzo de brazos.
Mira al suelo, incómoda. Luego me mira a mí y asiente.
CHARLOTTE.
- Jazzy estoy agotada, no me hagas sufrir más. - digo tirándome en la cama. Jazzy ríe.
- ¡Venga! ¡No seas vaga! - grita riendo.
- Me rindo, soy una vaga. - digo. Oigo la risa de Justin.
Jazzy sube a la cama, después de haberme tenido una hora corriendo tras ella por la habitación.
- Bueno, ¿a qué jugamos ahora? - pregunta Jazzy.
- A dormir. Venga niña, duerme un poco. - digo acariciando su cabeza.
- ¡No! Tenemos que jugar a algo más. Para hacer sentir bien a Justin. - dice mirando a su hermano.
- Oh nena, deberías ir a comer algo. Dile a Anna que te prepare algo, va. - dice Justin.
- ¿Seguro? - dice su hermana arqueando una ceja. El sonríe y asiente. - Vale, pero luego vuelvo. - dice acercándose a su hermano y dándole un beso en la mejilla. - Mejórate. - dice antes de darme a mí uno e irse.
- Es un amor. - digo sonriendo.
- Es así. - dice el sonriendo mientras me mira.
Se nota mucho que quiere a su hermana. Se le nota en los ojos. Se ve perfectamente la adoración que siente por ella al mirarla. Y no lo culpo, la niña enamora en seguida.
- Por cierto, ¿puedo preguntarte algo? - digo mirándolo. Me mira y asiente. - Sé que no es de mi incumbencia, pero, es una duda que tengo... ¿Quién es Kiley? - pregunto.
Sus ojos se vacían por un momento. Su boca se abre.
- ¿Dónde coño has oído ese nombre? - pregunta algo tenso.
- Lo nombraste cuando Will te curaba la herida. - digo nerviosa.
- Pues no, no es de tu incumbencia. - dice rascándose la nuca y mirando hacia su torso.
- Lo siento, yo solo... Da igual. - digo acompañado de un suspiro.
Noto su mirada clavada en mí. Oigo como suspira fuertemente.
- No... - dice. Lo miro. - No sientas nada. El que debería de sentirlo, soy yo. No debía haberte hablado así... Lo siento... - dice.
Frunzo el ceño y luego asiento.
- No, no importa. - digo.
- Pero a mi sí. - dice. - ¿Me pasas el móvil que está en mis pantalones? - pregunta.
- Claro. - digo levantándome. Me acerco al sillón y cojo el pantalón. Meto mi mano en sus bolsillos hasta dar con su móvil.
Lo agarro y se lo cedo, dejando el pantalón de nuevo en el sillón.
Entonces marca un número y se coloca el móvil en la oreja.
JAKE.
Golpeo el escritorio con fuerza, cuando mi móvil empieza a sonar. Lo cojo y contesto.
- Al habla Jake. ¿Quién es? - pregunto.
Se oye una risa. Frunzo el ceño. Es...
- Hola tito, ¿cómo estás? - Justin. Mi pulso va a mil por hora al oír esa voz. Esa puta voz.
No sabía que decir. No encontraba las palabras para gritarle lo hijo de puta que es.
- ¿Qué quieres ahora?
- Eh, no vengas de chulo. ¿Sabes quién está conmigo? - dice divertido. Frunzo el ceño. - Di hola Charlie. Es mi tito. - dice alejándo el teléfono.
- ¿Hola?
- ¡Charlotte! - grito.
- Ay mi querido e hijo de puta tito. Ya no te escucha. Por cierto, te he visitado unas cuantas veces, pero siempre que iba, estabas o dormido, o en comisaría. Después dices que no vamos a visitarte eh. - empieza a reír.
- Justin, como se te ocurra tocarla un pelo, te juro que estás muerto. - amenazo. Empieza a reír a carcajadas haciendo que me ponga tenso.
- No, tú estás muerto. De momento, ella estará un buen tiempo conmigo. No voy a hacerla nada, pero quién sabe, si puedo haceros una visita a mis titos y a mi prima. ¿No? Ella está bastante mayor ya...
Suspiro frustrado.
- Por Dios Justin, no nos hagas esto. - suplico.
- Haber pensado antes de cagarla. Ahora, que tengas un buen día. - dice para luego colgar.
Cuelgo y dejo el móvil en la mesa.
El muy cabrón tiene a mi hija... y lo peor es que se lo puede decir todo.
JUSTIN.
Suspiro y sonrío maléfico, dejando el móvil en la mesita. Miro a Charlotte, la cual mira a un sitio fijo. Y pensar que ella no es mi prima... un ventaja.
- Oye Charlie. - digo captando su atención. - ¿Sabes que no te voy a dejar ir a tu casa por ahora verdad?
Asiente lentamente.
- Pero no por eso tienes que estar triste. Te he librado de una familia que son todos unos hijos de puta. Sobre todo tu padre. Y tu madre. Tu hermana y tú sois las únicas normales. - suspiro.
Frunce el ceño.
- ¿Por qué son unos hijos de puta? - pregunta. Río.
- Créeme, no te gustaría saberlo. - digo riendo. Se sienta en la cama, mirándome fijamente.
- Justin, ¿por qué? - insiste.
- Ay pequeña Charlie, no te lo voy a decir. Por ahora. - digo mientras me empiezo a rascar la nuca.
Bufa como una niña pequeña, recordándome a Jazzy. Sonrío.
- Pero no te enfades. Si te lo digo ahora caerás en una depresión, te lo digo yo. Pero ya llegará el momento en que lo tengas que saber, tranquila. - digo acercándome más a ella. Acaricio su mejilla. - ¿Vale?
Asiente.
Cuando se entere... no será la misma. Porque exactamente lo mismo me pasó a mi.
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