jueves, 9 de mayo de 2013

CAPÍTULO 7. KILLER

JUSTIN.

Meto mi mano izquierda en los calzoncillos, y saco las llaves.
- Joder, que dolor. - digo. Oigo como ríe. La miro enarcando una ceja.
Está riéndose a carcajadas.
- Sí eso, tu ríete de mi. Que yo estoy sufriendo.
- Lo siento. - dice riendo. - Peor es que me ha hecho gracia. - ríe aún más. Sonrío y niego con la cabeza.
- Venga, a dormir Charlie. - digo. Me mira, dejando de reír. Pero con una pequeña sonrisa. - ¿Qué pasa?
- Me has llamado Charlie. - sonríe.
- Oh por dios, no te emociones. Sólo te he llamado con un diminutivo de tu nombre. - digo encogiéndome de hombros.
Asiente dándome la razón. La empujo por la espalda hasta la cama.
- Buena noche. - digo dirigiéndome hacia la puerta.
- ¡Espera! - grita. Me giro mirándola. - No me dejes sola. Por favor.
- Se supone que estás ''secuestrada''. Pero me das mucha pena. - digo cerrando la puerta con la llave.
Me acerco a la cama. Me tumbo y la miro. No deja de mirarme. Pero no a la cara, sino a mi torso desnudo.
- Eh. - digo. Me mira a los ojos. - Deja de mirarme y a dormir. - digo, metiendo las llaves de nuevo en mis calzoncillos.
- Pero ¿por qué cierras con llave? - dice tumbándose a mi lado.
- Hombre, no soy tonto. Venga Charlie duérmete que eres muy cansina. - digo cerrando los ojos.
Cuando estoy a punto de dormirme vuelve a hablar.
- Justin.
- ¿Qué? - respondo.
- ¿No te duele?
Abro los ojos y la miro.
- ¿El qué? - pregunto frunciendo el ceño.
Mira hacia mis calzoncillos y luego a mi.
- Pues un poco, para qué mentir. Pero como sé que quieres irte me meto las llaves ahí, y así estoy seguro de que no te escapas. - arqueo las cejas.
- ¿Quién te ha dicho que no puedo? - pregunta sonriendo.
- Charlie, seamos realistas. Tú eres una niña buena. No has tocado una polla en tu vida. - río leve.
- Eres un capullo. La tuya sí que no pienso tocarla. - dice cabreada. Se gira, dándome la espalda.
Río a carcajadas. Le miro el culo. Está demasiado buena.
Deja de reír y me saco las llaves de los calzoncillos, dejándolas en la mesita de noche.
Con mucho cuidado, me voy acercando a ella, hasta pasar mi brazo por su cintura.
- Justin, quítate ahora mismo de mi lado. - dice.
- Es que estás tan buena. Normal que John intentase eso contigo. Si es que vas provocando con ese culo, joder. - digo en su oído. Aparto un mechón de su pelo del cuello y me acerco más a ella.
- Justin en serio.
- Tranquila, no te voy a hacer nada. . digo acariciando su vientre.
Noto como su piel se eriza.
Empiezo a besar su cuello lentamente. Oliendo su aroma. ¿Por qué coño tiene que oler tan bien?
- Justin...
La giro, poniéndola bocarriba. Me coloco encima suya, sin poner mucho peso en ella.
La beso en los labios. No dejamos de besarnos.
Es difícil separarme de esos labios.
Termino separándome de ella, mientras los dos respiramos entrecortadamente.
Por muchas ganas que tenga de hacerlo con ella, no puedo. No ahora.
Me quito de encima suya, y cojo las llaves de la mesita de noche. Me levanto de la cama y sin mirarla, porqué se que si la miro volvería a la cama con ella, salgo de la habitación. Cerrando de nuevo con llave.
Ahora necesito a Anna. Voy hacia su cuarto, abro la puerta y veo que está dormida. Dejo las llaves en la mesa y me tumbo a su lado.
- Anna. - susurro a su oído. Abre los ojos y me mira.
- Joder Justin, me has asustado. - dice bostezando. Sonrío. - ¿Qué quieres? - pregunta mirándome.
- Hombre, ya sabes.

CHARLOTTE.

No puede ser. No, no he podido besar a Justin. Dios mío, me siento tan... sucia.
Ahora sí que quiero irme de aquí cuanto antes.

Me despierto y me levanto de la cama. Me acerco a la puerta, y cojo una pinza de mi pelo.
La meto en la cerradura, girándola como puedo. Hasta que se oye un 'click'. He abierto la puerta.
Sonrío, orgullosa de mi misma. Giro el pomo de la puerta con cuidado. Abro y me asomo. No hay nadie. Salgo y giro a la derecha. No sé por dónde ir.
Y entonces, recuerdo dónde está la puerta principal. Corro sigilosamente y cuando la veo al final del pasillo, miro a los lados. Me acerco con cuidado, y entonces veo a Justin en el salón.
Doy un paso atrás, quedándome quita.
- Entonces, ¿qué coño quieres hacer con esa niña? - dice uno.
- Ni puta idea tío. Aún estoy pensando en qué hacer con ella. Si simplemente cargármela, o no sé. - dice Justin.
El pecho se me contrae. Tengo que salir de aquí ya.
- Pero no la veo yo muy asustada. - dice el de antes.
- Bueno, ya encontraré una forma de asustarla. Hasta que me suplique que la deje en paz. Porque no me lo ha suplicado aún. - dice Justin divertido.
- Hola. - suena una voy detrás mía. Grito sin querer. Me giro y veo a una niña pequeña.
- ¡Eh! - se oye gritar. No hago caso. Veo una ventana al final del pasillo. Corro con todas mis fuerzas, llego y la abro, saltando de allí.

JUSTIN.

- ¡Mierda! ¡Maldita zorra! - grito dándole un puñetazo a la pared. Corriendo voy hacia la puerta principal y la abro saliendo. Miro a los lados. La veo correr.
Empiezo a correr detrás suya. La voy a alcanzar, por mucho que corra. Me voy acercando más y más a ella.
Hasta que la consigo coger por la cintura y la tiro al suelo. Me mira.
- ¡Eres una jodida perra! ¡Ahora si que la acabas de cagar niñata! - grito agarrándola del pelo. La levanto mientras ellas grita. - ¡Vas a conocer quién soy! ¡Vas a conocer a Killer! - le grito a la cara.
- ¡Suéltame! - grita ella resistiéndose. La meto un guantazo mientras caminamos de nuevo hacia la casa.
- ¡Callate la puta boca, mocosa de mierda! - grito enfadado. Llegamos a la casa. Will nos mira.
- ¿Qué vas a hacer? - pregunta.
Entramos y cierro la puerta de un portazo.
- Digamos que la voy a hacer lo mismo que a un conejo. - digo tensando mi mandíbula.
- Tío, es tan solo una niña. No puedes hacerle eso. - dice mirando a Charlotte.
- ¡Puedo hacer lo que me salga de los putos huevos! - grito.
Tiro de su pelo y la llevo al salón. Veo en el salón a Zac y a John mirando.
Charlotte me mira con miedo, y eso me gusta. Vamos a dejar las penas aparte, vamos a hacerlo bien.
- Zac ¿me pasas esa navaja? - digo sin dejar de mirar a Charlotte.
- Claro. - dice tirándomela. La cojo. Vuelvo a mirar a Charlotte, la cual mira la navaja.
- No, por favor. No. - suplica. Río sarcástico y abro la navaja.
- Ahora vas a aprender a respetarme. - digo mirándola.
- No, no por favor. Déjame. - dice mientras miles de lágrimas salen de sus ojos.
- Mantén la puta boca cerrada. - acerco la navaja a su mejilla. Ella empieza a gritar, pero no del dolor. Del miedo.
- ¿Justin? - suena una voz aguda. Jazzy. Suelto la navaja y a Charlotte. Levantándome me giro viendo a Jazzy mirándome con los ojos llenos de lágrimas.
- Jazz. - digo tragando saliva. Y entonces, todo se derrumba encima de mí. Mi hermana ha visto lo que soy capaz de hacer. Soy un puto gilipollas.

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