domingo, 5 de mayo de 2013

CAPÍTULO 3. KILLER.

Entonces, el les dice algo a los otros dos tíos y los tres dirigen su mirada al coche. A mí. Vuelve a mirar a uno de los tíos y asiente. Veo cómo se acerca al coche y abre mi puerta.
- Sal. - me dice. Lo miro a los ojos, tiene una mirada fría. Sus ojos están como apagados, siguen igual que cuando se los vi por primera vez. - No te lo voy a repetir otra vez. Sal del puto coche.
Trago saliva y agacho la cabeza desabrochando el cinturón. El se aparta para que pueda salir.
Salgo del coche y me agarra fuerte del brazo. Tira de mi, mientras nos dirigimos hacia los otros dos.
Levanto la mirada y me sonríen, mirándome de arriba abajo. Vuelvo a bajar la mirada. Tengo miedo.
- Con que ella es la hija del oficial... - dice uno de ellos.
- La misma.
- A ver, girate. - me dice. Lo miro arqueando las cejas.
- No. - contesto.
El chico de los ojos mieles se acerca a mi oído.
- Hazlo niñata de mierda. - masculla.
- ¿Para que me miren estos tíos asquerosos? ¡No soy una puta! - digo enfadada. Me agarra del brazo y me gira, para quedarme frente a el.
- ¿Cómo coño hay que decirte las cosas? - dice gritando, para luego darme un guantazo. Me llevo las manos a la mejilla golpeada. Me arde muchísimo. - Ni se te ocurra volver a hablarme de esa forma.
- Cálmate Bieber. Tan solo es una niña. - dice el otro. - A ver Charlotte...ven aquí preciosa.
Miro aún al chico de ojos miles que parece apellidarse Bieber. Su mirada es fría aún. Me hace un gesto para que le haga caso. Me giro, y me acerco a los otros dos tíos.
Uno de ellos me agarra la mano y tira de mi, hasta pegarme a él. Mantengo mi cara suficientemente alejada de él.
- Bieber, si no me traes la pasta mañana tendremos que hacer un intercambio ¿lo sabes? - dice el más alto mirándome fijamente a los ojos.
- Sí, y este es mi intercambio. Intentaré reunir lo que pueda, sino... te la llevarás. - dice él.
Frunzo el ceño y le meto un empujón al tío que me sostenía. Miro al chico de los ojos miles, a Bieber.
- ¡No pienso irme con el! ¡Llévame a mi casa ahora mismo! - grito asustada.
- ¡Cállate! Harás lo que yo te diga.- dice el. - John, mañana nos vemos. - dice despidiéndose.
- Sí, y que no se te olvide la pasta... o la chica.
- Tranquilo, no se me olvidará. - contesta Bieber. Noto como me agarra del brazo con más fuerza que antes. Veo como los otros tíos se van en su coche, dejándonos completamente solos.
- Quiero irme a mi casa... - digo mientras me empiezan a caer lágrimas por las mejillas.
- Eres un jodida zorra. ¿Quién coño te crees para hablarme de esa forma? ¿Eh? ¿Quién te crees? No me conoces para nada. ¡No tiene idea de lo que soy capaz de hacer! - grita mientras empieza a agarrarme cada vez más fuerte. - Llorar no te sirve para una puta mierda. Tan solo conseguirás que me enfade aún mas. - sigue gritando.
Suelto un sollozo, y lo único que consigo es otro guantazo más.
- ¡Deja ya de llorar joder! - me grita.
- Quiero irme a casa, déjame ir. Por favor. - Suplico. Empieza a reír a carcajadas. Tira de mi brazo con brutalidad.
Nos acercamos al coche y abre la puerta, metiéndome sin cuidado alguno. Me coloco bien y cierra de un portazo.
Me llevo las manos a la cara, llorando. Y es ahora, cuando Marc me viene a la mente. Todo lo que estoy haciendo es para salvarlo a el y a mi familia. A Erika.
Dejo de llorar y me seco las lágrimas rápidamente.
Cierra la puerta y arranca.


- ¿Me vas a lle...
- Sí joder, te voy a llevar a tu puta casa, cállate de una vez. - dice adentrándose en la carretera. Me mira. - Como digas algo de esto, sabes lo que pasa ¿verdad?
Asiento.
- Bien. - dice.

Para el coche justo en frente de la ventana de mi habitación.
- Espero que sepas escalar. - dice, encendiendo un cigarro.
- Pues fíjate tu que no. - murmuro. Noto como me mira.
- ¿Cómo? - dice.
Suspiro.
- Que no se escalar. - repito más fuerte.
- Madre mía niña, hay que dártelo todo masticado. - dice saliendo del coche.
Abro la puerta y salgo, viendo como él se pone a mi lado.
- Pero si es fácil escalar eso. Son 2 metros apenas. ¿Nunca has escalado por una cuerda en gimnasia o qué?
- No se me da bien la gimnasia. - digo agachando la cabeza.
- Bueno, pues entra por la puerta. - dice rodeando el coche. Mierda.
- ¡No! - grito sin querer. Se queda quito, mirándome. - Por favor, si mis padres me ven me van a preguntar dónde he estado. Por favor, ayúdame. - le suplico rodeando el coche y colocándome frente a el.
Me sigue mirando. Le da una última calada al cigarro y lo apaga con sus dedos, para luego tirarlo y dejar salir de su boca un gran aro de humo.
Trago saliva. Me agarra la mano, tirando de ella y caminando hacia mi ventana.
- A ver Charlotte, esto de difícil tiene poco. Así que ve subiendo poco a poco, yo te ayudo. -dice mirándome.
Asiento y hago lo que me dice.
- Para. - me dice. Me quedo quita y miro hacia abajo viendo como él, con facilidad sube poco a poco y coloca sus manos en mi culo.
- ¡No me toques el culo! - susurro.
Ríe.
- Entonces, ¿cómo coño te ayudo a subir?
- Por los pies. - digo.
- Hazme caso. - dice, luego suspira.
- Está bien, pero no te pases.
- Cállate y sigue escalando, que yo te empujo. - dice. Lo hago, y el me empuja por el culo, hasta que dejo de notar sus manos y me quedo sentada en el marco de mi ventana.
Lo miro y me hace un saludo militar con los dos dedos. Luego se monta en el coche y arranca.
Suspiro fuertemente y entro en mi habitación. Cierro la ventana y me tumbo en la cama.
¿Cómo coño he llegado hasta ese punto de mi vida? Ni idea, pero quiero que acabe ya...¿o no?
Me quedo dormida.

*

Siento unas manos tocándome el pelo. Abro los ojos con dificultad, porque estoy muerta de sueño. Veo que ya es de día, me giro y veo unos ojos miles mirándome fijamente.
- ¡Joder! - me pongo la mano en el pecho. - ¿Qué haces aquí? - pregunto susurrando.
Sonríe y se sienta en la cama, a mi lado.
- Pues no se, me aburría.
Me entran ganas de decirle algo, pero me lo guardo todo, no vaya a ser que me lleve otra hostia.
- ¿Y que se supone que tienes que hacer aquí? - pregunto sentándome en la cama.
- Hombre, verte dormir, es algo que me entretiene. - dice humedeciéndose los labios.
- Ah. - suelto. Arqueo una ceja y niego con la cabeza. - Pues sigue mirándome, porque tengo mucho sueño. - digo tumbándome de nuevo, y tapándome hasta arriba.
- Eres una cría. - dice sonriendo. Arque las cejas y me incorporo de nuevo.
Girándome lo miro.
- Vaya, gracias. Un detalle entrar por la ventana a mi cuarto e insultarme para animarme un poco más. - digo irónica.
Me mira divertido. Noto como le brillan los ojos.
- ¿Y qué te hace creer que he entrado por la ventana? - dice, acariciando mi hombro. Me entra un escalofrío.
- ¿Entonces?
- Bueno, parece que le caigo bastante bien a tu hermana. Erika me ha dejado entrar. Muy maja. - dice mostrando sus dientes. Tiene una sonrisa enorme.
Llaman a la puerta. Los dos dirigimos nuestras miradas hacia ella, mientras se abre. Mi hermana entra y cierra la puerta detrás suya.
Suspiro.
El de los ojos mieles ríe leve, mientras agacha la cabeza.
Mi hermana se acerca y se sienta en la cama.
- Así que engañas a Marc con el - dice Erika señalando al de los ojos miles.
- ¡No! - grito. Erika lo mira y sonríe. El la devuelve la sonrisa y me mira, arqueando las cejas. - En serio, cómo vengan mis padres y te pillen aquí... - digo mirándole a el.
- No están, se han ido a disfrutar de un domingo sin que les molestemos. Los convencí. - dice mi hermana. - Por cierto, ¿cómo te llamas?
Lo miro y veo cómo agacha la cabeza, luego la sube y mira a mi hermana.
- Justin. Me llamo Justin. - dice serio.
Justin. Le pega ese nombre. Aunque no parece que le guste mucho.
- Pues Charlie, Justin es mucho mejor que Marc. Marc es muy gilipollas. - dice Erika mirándome. Justin ríe a carcajadas y le suelto una hostia a mi hermana.
- No hables así de Marc. - digo molesta.
- Pero si es verdad. - dice Erika.
- ¿Ves esto? - le digo señalando mi mano - pues como no te calles de una vez lo verás en tu cara.
- Es que dice estar muy pillada por el chaval, pero luego ni está enamorada ni nada, tan sólo quiere llenar ese vacío que la reconcome por dentro. - dice Erika en un susurro a Justin, el cual no deja de reír.
- Erika sal de mi cuarto.
- Ay, pero deja a la chica, que me río mucho. - dice Justin.
- ¿No te ríes mucho con ella? Pues vete también. Dejadme dormir, coño. - digo tapándome de nuevo.
Oigo un murmuro. Erika sale de mi cuarto.
Me vuelvo a sentar en la cama y Justin me mira.
- ¿De qué parte estás? ¿No querías matarla? Adelante, te dejo. - digo.
Niega con la cabeza.
- ¿Porqué matar a una persona tan graciosa? No. Prefiero dejarla vivir. - dice mostrando una pequeña sonrisa.
- No tiene idea de lo pesados que son a veces los hermanos. Ni puta idea. - digo levantándome de la cama y yendo hacia el armario.
Noto un silencio incómodo. Me giro y lo veo mirando al suelo.
- ¿He dicho algo...? - pregunto. Me mira y niega con la cabeza.
- No, tan solo... - ríe tristemente. - Nada, déjalo. - dice levantándose. - Me voy, ya por la noche vendré.
Me mira y asiento. Sale de mi habitación sin decir nada más y cierra la puerta. Frunzo el ceño. Suspiro y abro mi armario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario