Empiezo a subir las escaleras, hasta llegar al piso de arriba. Voy a mi cuarto y entro, cerrando la puerta detrás de mi.
Saco mi móvil y lo dejo en la cama. Me dirijo hacia el armario y cojo una camiseta de tirantes y unos shorts.
Me cambio y entonces suena el timbre. Bajo corriendo y abro, viendo a Maria. Mi mejor amiga.
- ¡Aaaaaah! - gritamos las dos, para luego abrazarnos.
- Te he echado de menos.
- Yo también, y eso que solamente llevamos dos días sin vernos. - reímos las dos. - Pasa. - digo mientras nos separamos.
Entra y cierro la puerta. Subimos corriendo a mi cuarto.
Nos sentamos en la cama y cojo mi móvil para dejarlo encima del escritorio.
- Bueno que he venido para decirte que hoy hay una fiesta a la que tu tienes que venir sí o sí. - dice arqueando las cejas seguidamente. Río leve.
- Maria, hoy no tengo muchas ganas de salir a ningún sitio. - digo.
- Oh venga, enróllate un poco nena. Antes salíamos todo el día, desde que estás con Marc no has salido ningún día conmigo. Parece que te has olvidado de mi. - dice algo seria.
Suspiro.
- Tienes razón. Me vendrá bien salir un poco. - digo sonriendo. Me mira y sonríe.
- ¡Esa es mi Charlie! - grita mientras se abalanza sobre mi. Nos caemos a la cama.
Empezamos a reírnos cuando mi móvil empieza a sonar. Miro quién es. De nuevo ''Desconocido.''
Me levando y salgo de la habitación, cerrando la puerta. Contesto.
- ¿Si?
- Charlotte ¿cómo estás? - pregunta la misma voz que antes.
- ¿Quién eres y cómo sabes mi nombre y mi número? - contesto borde.
- Eh, eh. Tranquila morena. Por cierto, tienes buen culo. Y tu amiga, la que está contigo ahora mismo en tu habitación, no veas como me pongo con estas vistas. - dice.
Me quedo callada. Entro corriendo en la habitación y me asomo por la ventana.
- Preciosa, no mires por la ventana, no me vas a ver. Da media vuelta, si quieres que todo salga bien cielo. - dice amenazante.
Lo hago y María me mira frunciendo el ceño.
- ¿Quién es? - vocaliza. Le hago una seña para que espere y vuelvo a salir de la habitación.
- Mira, seas quién seas, me estás cabreando. Déjame en paz si no quieres que...
- ¿Tu papi me meta a la cárcel? - acaba mi frase. Ríe a carcajadas. - No me hagas reír pequeña. Ahora, vuelve a tu habitación y echa a tu amiguita de tu casa. Haz lo que te digo, si no quieres que tu novio Marc pague por tu culpa. - amenaza con la voz ronca.
Trago saliva.
- Vamos, no me hagas esperar Charlie. No me gusta esperar. - dice.
- ¿Qué te he hecho? - pregunto con un hilo de voz.
- No, mejor... ¿qué no has hecho? Porque el culpable de todo, es tu puto padre. Ahora, haz lo que te digo y todo irá bien... de momento.
Entro en el cuarto.
- María, ¿a qué hora voy a tu casa? - pregunto.
- Pues a las 21:00. Ahora me tengo que ir. - dice levantándose. - Que no se te olvide.
Asiento y la abrazo.
- Adiós.
- Adiós. - digo. Sale de mi habitación y cierro la puerta de mi cuarto.
Me siento en el borde de la cama.
- Ya. - digo.
- Bien. No te voy a decir quién soy, porque nadie lo sabe. Y espero que nunca lo sepan. Tan solo quiero que estés atenta bonita. - dice. Trago saliva. - Tu novio tiene algo que me tendría que pertenecer a mí. Te lo diré más adelante. Ahora tan sólo, quiero que dejes de comunicarte con ese capullo, y que no le digas a nadie lo de estas llamadas, porque, si llegas a contárselas a alguien... esa persona pagará muy caro. A ti no te tocaré. - dice.
- ¿Quién eres? - pregunto yendo al grano.
Ríe.
- Impaciente como yo. Me gusta. Bien pues... ya que tú eres la hija del poli jefe, ¿qué mejor que zafarse un poco de ella? No te muerdas las uñas, no te pongas nerviosa. Deja tu pierna quita y céntrate.
Con miedo, dejo de morderme las uñas y dejo la pierna quita. Ese tío va muy enserio.
- Estas noche, vas a ir al almacén del viejo Jack que está a las afueras de Nueva York. ¿Sabes cuál es?
- Sí.
- Bien, pues vas a ir allí. A las doce de la noche tienes que estar allí. Sé puntual, no me gusta esperar. Te necesito para un pequeño negocio. Ya te contaré a la noche. Como se te ocurra decir algo de esto a alguien, te juro que me cargo a tu hermana, o a tu novio. Que veo que son las personas que más quieres. Sé que a tus padres también, pero papá no está contento con Marc ¿verdad? - dice divertido.
- Estaré allí. - digo.
Ríe.
- En serio, me encantas. Pero luego me entran ganas de soltarte dos hostias, para ver cómo sufre tu padre. Ese gilipollas. Bueno, te seguiré mirando hasta la noche. Nos vemos muñeca. - dice y luego cuelga.
Cuelgo y dejo el móvil a mi lado, en la cama. ¿Qué coño quiere ese tío? ¿Porqué yo, en vez de mi hermana? Aunque prefiero que me haya tocado a mí antes que a ella la verdad.
*
- Pero Charlotte, me prometiste que ibas a venir. - dice María tras el teléfono.
- No puedo joder, mi padre no me deja salir. - digo frotándome la frente.
- Está bien. - dice. Luego cuelga.
Suspiro pesadamente. Está cabreadísima, se le notaba en la voz.
Cuelgo y miro el reloj. Las 23:45. Tengo que salir ya. Mi móvil empieza a sonar. Lo cojo.
- Charlotte, date prisa, te estoy esperando. Sé que no puedes conducir, te hago un favor. - dice. Cuelga y cuelgo también..
Abro la ventana, y en realidad no está tan alta como parece.
Salgo y me quedo sentada en el filo de la ventana. Veo un coche a pocos metros de mi jardín. Alguien sale de su interior, pero lleva capucha, unas gafas y una gorra, así que no consigo identificarlo. Será él.
Se pone bajo mi ventana y hace un seña para que baje. Extiende sus brazos.
Suspiro fuertemente y sin pensármelo dos veces me dejo caer. Cayendo en sus brazos. Abro los ojos y lo miro. Tiene unos labios rosados.
Me deja en el suelo.
- Vamos. -dice. Asiento con miedo y nos acercamos al coche. Él entra en el coche y luego yo. - ¿Tus papis no te dejaban salir? - pregunta arrancando el coche.
- Cállate y hagamos lo que hay que hacer. - digo cruzándome de brazos. Noto como me mira. Me agarra del mentón y me gira la cabeza con fuerza, haciendo que lo mire.
- No me vuelvas a hablar así, si quieres conservar tu preciosa lengua ¿te queda claro niñata? - dice con la voz ronca.
No le contesto. Me suelta el mentón con brutalidad y arranca el coche. Suspiro y miro hacia delante.
Llegamos al almacén del viejo Jack. Mi padre me traída muchas veces aquí, porque el era amigo de Jack.
- No bajes hasta que yo venga a por ti. - dice mirándome. Asiento y sale del coche. Miro por la ventanilla, viendo como ese chico de ojos miles, saluda a unos tíos que hay ahí.
Se quita la capucha y la gorra, dejando ver un pelo marrón claro. Está de perfil, y para qué mentir...es guapísimo. Me pregunto de dónde coño habrá salido. Lo que sí no entiendo, es qué habrá hecho mi padre, para que ahora quiera pagarla con la hija mayor del oficial.
Y no sé porqué, pero no puedo apartar la mirada de él. Es como si me hubiera hechizado. Está hablando con esos tíos, que no tienen muy buena pinta, aunque el de ojos mieles tampoco. Él lleva los brazos tatuados, apenas se le ve la piel. Pero eso le da un toque sexy. ¿Qué estas diciendo Charlotte? Ese tío te está acosando, y te acaba de traer para negociar contigo, gilipollas.
Por una parte quiero largarme de aquí cuanto antes. Pero por otra, quiero quedarme. ¿Por qué? Ni yo misma lo sé.

No hay comentarios:
Publicar un comentario