martes, 7 de mayo de 2013

CAPÍTULO 5. KILLER.

Sentada en el borde de la cama espero a Justin. Me vienen a la mente los tíos asquerosos de ayer.
Me asomo por la ventana y veo un coche aparcado frente a mi casa. Es él.
Sale del coche. Salgo y me siento en el marco de mi ventana. Me mira y me hace una seña de que me va a coger, como ayer.
Trago saliva y me dejo caer, sintiendo unos fuertes brazos a mi alrededor. Lo miro a los ojos. Podría tirarme un día entero mirándolos...son preciosos.
- ¿Tienes el dinero? - pregunto con miedo.
No obtengo respuesta.
Nos metemos dentro del coche. Ni siquiera me mira.

*

Para el coche.
- Vamos. - dice. Asiento y salimos del coche. Hoy han venido tres tíos.
- ¿Tienes el dinero? - pregunta uno de ellos.
- No. - contesta Justin. Lo miro asustada, me mira y humedece sus labios.
- No, por favor. - suplico asustada mientras mis ojos se llenan de lágrimas.
- Lo siento nena, te vas con ellos. - dice soltándome y empujándome.
- Pero...
- ¡Haz lo que te digo joder! - grita enfadado.
Trago saliva.
- Ven aquí preciosa. - uno de los hombres me agarra del brazo y me gira, pegándome a el. - Nos lo pasaremos bien con ella.
Oigo la risa de Justin detrás mía. Los tres lo miran y giro la cabeza mirándolo. Ríe a carcajadas.
- ¿De qué coño te ríes? - le dice el que me está sujetando.
- Sois unos gilipollas. - dice Justin, dejando de reír  Y rápidamente saca una pistola de su bolsillo trasero y sin pensarlo mucho dispara tres veces. Tengo miedo.
Miro al que me sujetaba, y los tres caen al suelo. Me aparto corriendo y noto una mano en mi cintura.
Me giro y Justin me tira acercándome a el.
- ¿Creías que te iba a dejar con esos gilipollas nena? - dice arqueando una ceja. Suspiro aliviada, sonrío y le abrazo.
- Dios míos, gracias. - susurro.
Es raro, pero me siento segura con el. Ahora sí.
- Bueno, vamos. - dice.
Asiento y nos metemos en el coche.
Llegamos a mi casa y cuando voy a salir, Justin me agarra del brazo, tirando de mi. Me siento de nuevo.
- ¿Qué pasa? - pregunto mirándolo. Está mirando por mi ventanilla.
- Espera aquí. Charlotte no salgas del coche. - dice mirándome amenazante.

JUSTIN.

Salgo del coche cerrando la puerta detrás de mi. Aquí hay algo raro.
Las luces de la casa, están todas apagadas. Frunzo el ceño, acercándome a la puerta de la entrada. Pego la oreja y puedo escuchar la voz del oficial, con otros hombres. Sonrío.
Vuelvo al coche y entro. Arranco.
- Pero Justin, tengo que irme a mi...
- Cállate. Tu padre sabe que vengo a por ti. Y ahora, es cuando esto va a dejar de ser un puto juego ¿entiendes? Hijo de puta... - mascullo sonriendo y negando con la cabeza.
- No Justin, déjame bajar. - dice.
- Charlotte, no siempre acabamos ganando todos. Pero yo sí. Siempre. Así que cierra la puta boca si no quieres que te ate a esa puta silla con las cuerdas que hay atrás. - amenazo.
Me adentro en la carretera y acelero.
- Justin, va enserio. ¡Para el coche! ¡No pienso ir a ningún lado contigo! - grita. Aprieto el volante.
Tenso la mandíbula.
- ¡Para el puto coche! - grita la puta histérica. Giro bruscamente, adentrándome en el campo. Freno de golpe.
Abro la puerta del coche y cierro de un portazo. Voy hacia el maletero y lo abro, cogiendo unas cuerdas.
Cierro el maletero de un golpe y rodeo el coche. Abro la puerta y agarro a Charlotte por el brazo, sacándola del coche.
- ¡Suéltame! ¡Ni se te ocurra atarme con eso! - grita. Le suelto el brazo y le meto un guantazo.
- ¡Cállate la puta boca! ¡Cállate joder! - grito.
Se queda callada, mirándome con miedo.
La cojo del brazo, girándola.
- Pon las muñecas juntas, a la espalda. - digo. No dice nada. Suspiro fuertemente y a la fuerza le cojo una muñeca, y luego la otra. No se resiste.
- Para la próxima vez, piensa antes de gritarme como una puta histérica. - digo. - Y da gracias, que no soy un puto salido.
La agarro del brazo y la meto en el coche.
Cierro la puerta y rodeo el coche, subiéndome. Miro a Charlotte. Está llorando. Pues que se joda.
Río leve y saco el paquete de tabaco, cogiendo un cigarro. Guardo la caja y con el mechero lo enciendo.
Miro de nuevo a Charlotte.
- Así te quiero siempre. Callada. - digo dándole una calada a mi cigarro. Arranco y me adentro de nuevo en la carretera.
Paro el coche, salgo y abro la puerta de Charllote sacándola.
Cierro la puerta y tiro de ella, andando hacia la puerta. Abro la puerta y entro con ella a rastras, porque ni andar quiere la muy zorra.
- Charlotte bonita, tienes dos piernas, así que úsalas. - grito.
- Pues no me grites. - dice en voz baja.
- Yo hago lo que quiero. - digo mirándola. Me mira y luego agacha la cabeza. Río sin ganas. - ¡Anna!
Al minuto Anna aparece medio dormida.
- ¿Qué quieres? - pregunta.
- ¿Y Jazzy?
- Dormida. - dice bostezando. - ¿Qué haces atando a esa chica? - dice mirando a Charlotte.
- Que es una pesada. - digo.
- ¿Quién es?
- Joder Anna, una amiga. Se queda a dormir. ¿Algo más que preguntar?
- No, no.
- Bien. - empiezo a andar hacia la habitación que queda libre, y me choco con Will, otro más con el que trabajo.
- Madre mía, ¿y esta niña? - dice mirando a Charlotte de arriba abajo.
- Vuelve a mirarme así y te meto una patada en los huevos que te quedas sin ellos. - dice ella.
Will me mira con los ojos como platos, empiezo a reírme. ¿De verdad lo ha dicho?
- No puede ser verdad que hayas dicho eso. - río a carcajadas.
- Es malota la niña. - dice Will yéndose.
Abro la puerta y entramos. Suelto a Charlotte y cierro la puerta detrás mía.
Me giro y veo que está quieta.
Me acerco a ella, cogiendo sus muñecas. Desato sus manos, dejando caer las cuerdas al suelo. Se acaricia las muñecas.
- ¿Qué piensas que te voy a hacer? - pregunto acercándome a ella. Da un paso hacia atrás. - Madre mía, tu te estás tomando en serio que te quiero... - hago un gesto con la cadera. - Pero no, tranquila. - digo acercándome a ella rápidamente. La agarro por la cintura y pego mi frente con la suya. - No puedo hacerle eso a una chica tan guapa. No soy tan malo como piensas. - digo jugando con un mechón de su pelo.
Mira al suelo, la agarro del mentón y levanto su cabeza.
- Que sepas que me gustas, pero nunca te haría eso. Créeme. - digo soltándola y separándome de ella.
La miro y le guiño el ojo, antes de salir de la habitación. Cierro la puerta con llave.

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