CAPÍTULO 8. KILLER.
- ¿Qué le estas haciendo a la nena? - pregunta mi hermana, mientras muchas lágrimas caen por sus mejillas.
- No, no Jazzy. No le estaba haciendo nad... - noto un pinchazo en la pierna. - ¡Ahhh! - grito, cayendo al suelo.
- ¡Hija de puta! - grita Zac. Miro mi muslo. Veo que tengo la navaja clavada. Miro a Charlotte. Ha sido ella.
- ¡Justin! - grita mi hermana, corriendo hacia mí. Agarro la navaja y tiro de ella, sacándola. Me levanto y veo como Zac agarra a Charlotte para que no se escape.
- Will llévate a Jazzy a mi cuarto por favor. Ahora voy yo. - digo. El asiente y coge a mi hermana de la mano llevándosela. Jazzy me mira y se va.
Miro a Charlotte. Está llorando.
- ¡Métele unas ostias Killer! ¡Se lo merece! - Grita Zac. Me acerco cojeando a Charlotte y la agarro del mentón.
- No. No soy tan cruel. ¿Sabes qué, Charlotte? No te iba a hacer nada. ¿Sabías eso? - digo.
Deja de llorar y me mira con tristeza.
- No te iba a tocar un puto centímetro. ¡No soy un puto salido de mierda joder! - digo agarrándola del brazo. - Suéltala Zac.
- Pero tío... estás sangrando por su culpa. - dice.
- Cállate y hazme caso joder. - digo tensando la mandíbula. Agacha la cabeza y la suelta. - Ven. - le digo a Charlotte.
Tiro de su brazo y nos dirigimos al cuarto de antes. La dejo entrar a ella antes, luego entro yo, cojeando y cierro la puerta detrás de mi.
- Lo siento, yo... no sabía que... - solloza mirándome la pierna.
- No importa. No es la primera vez que me pasa algo así. - digo, abriendo un cajón y sacando una botella de ron.
Me dirijo a la cama y me siento. Me quito la camiseta y le rompo la manga.
- ¿Qué haces? - pregunta mirándome.
- Pues no quiero que se me infecte, ¿sabes? - digo bajándome los pantalones y viendo la herida. - Joder para ser un niña has hecho una herida bien profunda.
- Dios mío. - se lleva las manos a la boca. - Lo siento, no quería hacerte tanto daño. No, no sé qué me ha pasado. - dice sin saber que hacer.
Río.
- Da igual, coño. Esto me lo curo yo en nada. - digo poniendo el trozo de manga entre mis dientes y mordiéndola con fuerza. Me echo el ron en la herida, mordiendo con más fuerza el trozo de tela.
- No, no. Déjame que te ayude. Te vas a hacer daño. - dice, agachándose frente a mi. Me quita la botella de la mano y, temblorosa, echa un poco en la herida de mi pierna.
Agarro con fuerza la manta de la cama.
- Mierda...tienes que...Joder. Espera. - dice levantándose. La miro y respira hondo, cerrando los ojos.
Se empieza a subir la camiseta. Se la saca entera, dejando al descubierto su sujetador.
- Perdón. - murmura. Vuelve a coger la botella y vierte un poco en mi herida.
Cierro los ojos con fuerza. Joder.
Vuelvo a abrir los ojos suspirando. Veo que me está mirando. Sorprendiéndome, con la mano libre, me agarra la mano, apretándola.
- Aprieta, y así podrás desahogarte. - dice. Niego con la cabeza, pero no me suelta la mano.
Vierte más alcohol en mi pierna y aprieto su mano, sin mucha fuerza.
- Aprieta mi mano Justin. - dice. - Sé que te estás conteniendo joder. Siento esta puta mierda. - dice, mientras los ojos se le llenan de lágrimas.
- Llama a Will. Dile que traiga algodón. Y una aguja. ¿Puedo confiar en que no te irás? - digo mirándola.
Asiente.
- Pero, no pienso salir sin camiseta.
- En ese armario hay una chaqueta mía, siempre dejo una ahí. - digo. Se levanta y va hacia el armario. Abriéndolo saca la chaqueta y se la pone.
Sale de la habitación y miro la herida. Está mejor que antes. Cojo la botella y le doy una gran sorbo.
Empiezo a beber de la botella. La puerta se abre, dejándome ver a Charlotte acompañada por Will.
Will se acerca a mi y aprieta la herida, que está atada con la camiseta de Charlotte.
Cojo la botella y vuelvo a beber.
- Venga. - digo. - Esto hay que coserlo tío. - digo mirándolo. Me mira y asiente. Me limpia la sangre y la herida la tapa con el algodón.
Charlotte no sabrá usar una navaja, pero la herida la ha hecho bastante profunda. Aunque no la culpo, la amenacé con despellejarla como a un conejo. Y se defendió. Aunque prefería que se hubiese defendido de otra forma.
Quita el algodón. Se gira mirando a Charlotte.
- ¿Puedes traerme hilo para coser la herida? Está en la cocina, en el mueble de la izquierda. - dice.
Ella asiente y sale de la habitación.
- Tío, esta herida tiene muy mala pinta.
- Me importa una puta mierda. Cósela y ya esperaremos a ver si se cura. - digo.
A los 3 minutos aproximadamente, aparece Charlotte con todo lo que le pidió Will.
- Tío esta no es la primera vez que te coso una herida, pero esta... Te va a doler muchísimo. Por experiencia. - dice, preparándolo todo.
Suspiro fuertemente. Sé que me va a doler, pero tengo que aguantar coño.
- Eh. - dice Will refiriéndose a Charlotte. Ella lo mira. - Tráeme del baño dos toallas de mano. - dice. Asiente y vuelve a salir. - Sabes que intentaré no hacerte daño, pero es imposible con esta herida. - dice negando con la cabeza.
Cojo la botella y le doy otro sorbo.
- Toma. - dice Charlotte, entrando y dándole las toallas a Will. Me da una y me la pongo entre los dientes. Mordiéndola.
- Prepárate Justin. - dice Will riéndose.
Coge la aguja mojandola con el ron para desinfectarla.
Y sin pensarlo dos veces, atraviesa la aguja por mi piel, haciendo que me entre un enorme escalorfío doloroso de pies a cabeza. Muerdo la toalla con más fuerza y aprieto las sábanas.
CHARLOTTE.
Veo la cara de dolor de Justin, mientras Will atraviesa la aguja por segunda vez en su piel.
- ¡Me cago en la puta! - grita Justin, escupiendo la toalla.
- Charlotte, haz algo para que se calme la niña. - dice Will riendo.
- ¡Ni puta gracia tío, ni puta gracia! - grita Justin.
- ¿Qué hago? - pregunto sin saber qué hacer.
- No sé, algo se te ocurrirá. Venga.
Asiento y me acerco a Justin, sentándome a su lado. Me mira.
- Justin, no pienses en nada de lo que está pasando. Piensa en algo, en algún sitio donde te gustaría estar ahora mismo. - digo, cogiendo su mano entre las mías. - Cierra los ojos, y olvida todo esto por unos minutos. Olvida el mundo real. Ve hacia donde quieres estar realmente. - digo acariciando sus manos.
Trago saliva y cierra los ojos. Va dejando de temblar y su ceño fruncido desaparece.
Miro a Will, que mira a Justin y luego a mi.
Sigue cosiendo la herida con cuidado. Y Justin está sonriendo.
- Kiley. - susurra Justin. Frunzo el ceño. Miro a Will y este sonríe tiernamente.
- ¿Quién es? - pregunto. Will se encoge de hombros mientras sonríe.
Will termina de coser la herida y moja un trozo de algodón en alcohol, para ponerlo encima de la herida cosida. Le pone una venda y hace un nudo.
- Ya está. - dice Will guardándolo todo. Justin sigue con los ojos cerrados. - Déjalo así, que se le ve muy tanquilo. Ah, y no te vuelvas a intentar escapar, porque Justin puede cambiar de humor.
Asiento no muy segura y se va, cerrando al puerta.
Al momento, Justin abre los ojos. Mira a todos lados y luego a mi.
- ¿Y Will? - pregunta.
- Se ha ido.
- ¿Ya me ha cosido la herida? - pregunta extrañado. Asiento. - Ah, bien.
Intenta levantarse.
- No, no, no. - digo agarrándolo del brazo y ayudándolo a sentarse de nuevo. - No puedes moverte hasta que tu herida se cure.
- Pues eso no va a poder ser. - dice levantándose Posa la pierna en el suelo y deja escapar un grito de dolor. - Tengo que verla, Charlie. Tengo que decirle que todo está bien joder. No quiero traumatizarla con toda esta puta mierda. - dice negando con la cabeza mientras me mira fijamente.
Suspiro.
- ¿La pequeña que estaba en el salón es tu hermana? - pregunto. Asiente. - Puedo ir a por ella y traerla contigo.
- Por favor.
- ¿Dónde está? - pregunto.
- Supongo que en mi habitación. En la del fondo a la izquierda. - me levanto y salgo de la habitación.
Toco el pomo de la puerta para abrirla pero oigo algo. Pego más la oreja, y consigo distinguir el sonido.
Abro la puerta y me quedo mirándola. Está allí, en el suelo. Tan pequeña e indefensa. Me da un vuelco al corazón.
When you reach a certain point in your life, there are people out there, waiting to see you fall, but rather than let gravity take you down, sometimes you have to take matters into your own hands and fly.
viernes, 10 de mayo de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
CAPÍTULO 7. KILLER
JUSTIN.
Meto mi mano izquierda en los calzoncillos, y saco las llaves.
- Joder, que dolor. - digo. Oigo como ríe. La miro enarcando una ceja.
Está riéndose a carcajadas.
- Sí eso, tu ríete de mi. Que yo estoy sufriendo.
- Lo siento. - dice riendo. - Peor es que me ha hecho gracia. - ríe aún más. Sonrío y niego con la cabeza.
- Venga, a dormir Charlie. - digo. Me mira, dejando de reír. Pero con una pequeña sonrisa. - ¿Qué pasa?
- Me has llamado Charlie. - sonríe.
- Oh por dios, no te emociones. Sólo te he llamado con un diminutivo de tu nombre. - digo encogiéndome de hombros.
Asiente dándome la razón. La empujo por la espalda hasta la cama.
- Buena noche. - digo dirigiéndome hacia la puerta.
- ¡Espera! - grita. Me giro mirándola. - No me dejes sola. Por favor.
- Se supone que estás ''secuestrada''. Pero me das mucha pena. - digo cerrando la puerta con la llave.
Me acerco a la cama. Me tumbo y la miro. No deja de mirarme. Pero no a la cara, sino a mi torso desnudo.
- Eh. - digo. Me mira a los ojos. - Deja de mirarme y a dormir. - digo, metiendo las llaves de nuevo en mis calzoncillos.
- Pero ¿por qué cierras con llave? - dice tumbándose a mi lado.
- Hombre, no soy tonto. Venga Charlie duérmete que eres muy cansina. - digo cerrando los ojos.
Cuando estoy a punto de dormirme vuelve a hablar.
- Justin.
- ¿Qué? - respondo.
- ¿No te duele?
Abro los ojos y la miro.
- ¿El qué? - pregunto frunciendo el ceño.
Mira hacia mis calzoncillos y luego a mi.
- Pues un poco, para qué mentir. Pero como sé que quieres irte me meto las llaves ahí, y así estoy seguro de que no te escapas. - arqueo las cejas.
- ¿Quién te ha dicho que no puedo? - pregunta sonriendo.
- Charlie, seamos realistas. Tú eres una niña buena. No has tocado una polla en tu vida. - río leve.
- Eres un capullo. La tuya sí que no pienso tocarla. - dice cabreada. Se gira, dándome la espalda.
Río a carcajadas. Le miro el culo. Está demasiado buena.
Deja de reír y me saco las llaves de los calzoncillos, dejándolas en la mesita de noche.
Con mucho cuidado, me voy acercando a ella, hasta pasar mi brazo por su cintura.
- Justin, quítate ahora mismo de mi lado. - dice.
- Es que estás tan buena. Normal que John intentase eso contigo. Si es que vas provocando con ese culo, joder. - digo en su oído. Aparto un mechón de su pelo del cuello y me acerco más a ella.
- Justin en serio.
- Tranquila, no te voy a hacer nada. . digo acariciando su vientre.
Noto como su piel se eriza.
Empiezo a besar su cuello lentamente. Oliendo su aroma. ¿Por qué coño tiene que oler tan bien?
- Justin...
La giro, poniéndola bocarriba. Me coloco encima suya, sin poner mucho peso en ella.
La beso en los labios. No dejamos de besarnos.
Es difícil separarme de esos labios.
Termino separándome de ella, mientras los dos respiramos entrecortadamente.
Por muchas ganas que tenga de hacerlo con ella, no puedo. No ahora.
Me quito de encima suya, y cojo las llaves de la mesita de noche. Me levanto de la cama y sin mirarla, porqué se que si la miro volvería a la cama con ella, salgo de la habitación. Cerrando de nuevo con llave.
Ahora necesito a Anna. Voy hacia su cuarto, abro la puerta y veo que está dormida. Dejo las llaves en la mesa y me tumbo a su lado.
- Anna. - susurro a su oído. Abre los ojos y me mira.
- Joder Justin, me has asustado. - dice bostezando. Sonrío. - ¿Qué quieres? - pregunta mirándome.
- Hombre, ya sabes.
CHARLOTTE.
No puede ser. No, no he podido besar a Justin. Dios mío, me siento tan... sucia.
Ahora sí que quiero irme de aquí cuanto antes.
Me despierto y me levanto de la cama. Me acerco a la puerta, y cojo una pinza de mi pelo.
La meto en la cerradura, girándola como puedo. Hasta que se oye un 'click'. He abierto la puerta.
Sonrío, orgullosa de mi misma. Giro el pomo de la puerta con cuidado. Abro y me asomo. No hay nadie. Salgo y giro a la derecha. No sé por dónde ir.
Y entonces, recuerdo dónde está la puerta principal. Corro sigilosamente y cuando la veo al final del pasillo, miro a los lados. Me acerco con cuidado, y entonces veo a Justin en el salón.
Doy un paso atrás, quedándome quita.
- Entonces, ¿qué coño quieres hacer con esa niña? - dice uno.
- Ni puta idea tío. Aún estoy pensando en qué hacer con ella. Si simplemente cargármela, o no sé. - dice Justin.
El pecho se me contrae. Tengo que salir de aquí ya.
- Pero no la veo yo muy asustada. - dice el de antes.
- Bueno, ya encontraré una forma de asustarla. Hasta que me suplique que la deje en paz. Porque no me lo ha suplicado aún. - dice Justin divertido.
- Hola. - suena una voy detrás mía. Grito sin querer. Me giro y veo a una niña pequeña.
- ¡Eh! - se oye gritar. No hago caso. Veo una ventana al final del pasillo. Corro con todas mis fuerzas, llego y la abro, saltando de allí.
JUSTIN.
- ¡Mierda! ¡Maldita zorra! - grito dándole un puñetazo a la pared. Corriendo voy hacia la puerta principal y la abro saliendo. Miro a los lados. La veo correr.
Empiezo a correr detrás suya. La voy a alcanzar, por mucho que corra. Me voy acercando más y más a ella.
Hasta que la consigo coger por la cintura y la tiro al suelo. Me mira.
- ¡Eres una jodida perra! ¡Ahora si que la acabas de cagar niñata! - grito agarrándola del pelo. La levanto mientras ellas grita. - ¡Vas a conocer quién soy! ¡Vas a conocer a Killer! - le grito a la cara.
- ¡Suéltame! - grita ella resistiéndose. La meto un guantazo mientras caminamos de nuevo hacia la casa.
- ¡Callate la puta boca, mocosa de mierda! - grito enfadado. Llegamos a la casa. Will nos mira.
- ¿Qué vas a hacer? - pregunta.
Entramos y cierro la puerta de un portazo.
- Digamos que la voy a hacer lo mismo que a un conejo. - digo tensando mi mandíbula.
- Tío, es tan solo una niña. No puedes hacerle eso. - dice mirando a Charlotte.
- ¡Puedo hacer lo que me salga de los putos huevos! - grito.
Tiro de su pelo y la llevo al salón. Veo en el salón a Zac y a John mirando.
Charlotte me mira con miedo, y eso me gusta. Vamos a dejar las penas aparte, vamos a hacerlo bien.
- Zac ¿me pasas esa navaja? - digo sin dejar de mirar a Charlotte.
- Claro. - dice tirándomela. La cojo. Vuelvo a mirar a Charlotte, la cual mira la navaja.
- No, por favor. No. - suplica. Río sarcástico y abro la navaja.
- Ahora vas a aprender a respetarme. - digo mirándola.
- No, no por favor. Déjame. - dice mientras miles de lágrimas salen de sus ojos.
- Mantén la puta boca cerrada. - acerco la navaja a su mejilla. Ella empieza a gritar, pero no del dolor. Del miedo.
- ¿Justin? - suena una voz aguda. Jazzy. Suelto la navaja y a Charlotte. Levantándome me giro viendo a Jazzy mirándome con los ojos llenos de lágrimas.
- Jazz. - digo tragando saliva. Y entonces, todo se derrumba encima de mí. Mi hermana ha visto lo que soy capaz de hacer. Soy un puto gilipollas.
JUSTIN.
Meto mi mano izquierda en los calzoncillos, y saco las llaves.
- Joder, que dolor. - digo. Oigo como ríe. La miro enarcando una ceja.
Está riéndose a carcajadas.
- Sí eso, tu ríete de mi. Que yo estoy sufriendo.
- Lo siento. - dice riendo. - Peor es que me ha hecho gracia. - ríe aún más. Sonrío y niego con la cabeza.
- Venga, a dormir Charlie. - digo. Me mira, dejando de reír. Pero con una pequeña sonrisa. - ¿Qué pasa?
- Me has llamado Charlie. - sonríe.
- Oh por dios, no te emociones. Sólo te he llamado con un diminutivo de tu nombre. - digo encogiéndome de hombros.
Asiente dándome la razón. La empujo por la espalda hasta la cama.
- Buena noche. - digo dirigiéndome hacia la puerta.
- ¡Espera! - grita. Me giro mirándola. - No me dejes sola. Por favor.
- Se supone que estás ''secuestrada''. Pero me das mucha pena. - digo cerrando la puerta con la llave.
Me acerco a la cama. Me tumbo y la miro. No deja de mirarme. Pero no a la cara, sino a mi torso desnudo.
- Eh. - digo. Me mira a los ojos. - Deja de mirarme y a dormir. - digo, metiendo las llaves de nuevo en mis calzoncillos.
- Pero ¿por qué cierras con llave? - dice tumbándose a mi lado.
- Hombre, no soy tonto. Venga Charlie duérmete que eres muy cansina. - digo cerrando los ojos.
Cuando estoy a punto de dormirme vuelve a hablar.
- Justin.
- ¿Qué? - respondo.
- ¿No te duele?
Abro los ojos y la miro.
- ¿El qué? - pregunto frunciendo el ceño.
Mira hacia mis calzoncillos y luego a mi.
- Pues un poco, para qué mentir. Pero como sé que quieres irte me meto las llaves ahí, y así estoy seguro de que no te escapas. - arqueo las cejas.
- ¿Quién te ha dicho que no puedo? - pregunta sonriendo.
- Charlie, seamos realistas. Tú eres una niña buena. No has tocado una polla en tu vida. - río leve.
- Eres un capullo. La tuya sí que no pienso tocarla. - dice cabreada. Se gira, dándome la espalda.
Río a carcajadas. Le miro el culo. Está demasiado buena.
Deja de reír y me saco las llaves de los calzoncillos, dejándolas en la mesita de noche.
Con mucho cuidado, me voy acercando a ella, hasta pasar mi brazo por su cintura.
- Justin, quítate ahora mismo de mi lado. - dice.
- Es que estás tan buena. Normal que John intentase eso contigo. Si es que vas provocando con ese culo, joder. - digo en su oído. Aparto un mechón de su pelo del cuello y me acerco más a ella.
- Justin en serio.
- Tranquila, no te voy a hacer nada. . digo acariciando su vientre.
Noto como su piel se eriza.
Empiezo a besar su cuello lentamente. Oliendo su aroma. ¿Por qué coño tiene que oler tan bien?
- Justin...
La giro, poniéndola bocarriba. Me coloco encima suya, sin poner mucho peso en ella.
La beso en los labios. No dejamos de besarnos.
Es difícil separarme de esos labios.
Termino separándome de ella, mientras los dos respiramos entrecortadamente.
Por muchas ganas que tenga de hacerlo con ella, no puedo. No ahora.
Me quito de encima suya, y cojo las llaves de la mesita de noche. Me levanto de la cama y sin mirarla, porqué se que si la miro volvería a la cama con ella, salgo de la habitación. Cerrando de nuevo con llave.
Ahora necesito a Anna. Voy hacia su cuarto, abro la puerta y veo que está dormida. Dejo las llaves en la mesa y me tumbo a su lado.
- Anna. - susurro a su oído. Abre los ojos y me mira.
- Joder Justin, me has asustado. - dice bostezando. Sonrío. - ¿Qué quieres? - pregunta mirándome.
- Hombre, ya sabes.
CHARLOTTE.
No puede ser. No, no he podido besar a Justin. Dios mío, me siento tan... sucia.
Ahora sí que quiero irme de aquí cuanto antes.
Me despierto y me levanto de la cama. Me acerco a la puerta, y cojo una pinza de mi pelo.
La meto en la cerradura, girándola como puedo. Hasta que se oye un 'click'. He abierto la puerta.
Sonrío, orgullosa de mi misma. Giro el pomo de la puerta con cuidado. Abro y me asomo. No hay nadie. Salgo y giro a la derecha. No sé por dónde ir.
Y entonces, recuerdo dónde está la puerta principal. Corro sigilosamente y cuando la veo al final del pasillo, miro a los lados. Me acerco con cuidado, y entonces veo a Justin en el salón.
Doy un paso atrás, quedándome quita.
- Entonces, ¿qué coño quieres hacer con esa niña? - dice uno.
- Ni puta idea tío. Aún estoy pensando en qué hacer con ella. Si simplemente cargármela, o no sé. - dice Justin.
El pecho se me contrae. Tengo que salir de aquí ya.
- Pero no la veo yo muy asustada. - dice el de antes.
- Bueno, ya encontraré una forma de asustarla. Hasta que me suplique que la deje en paz. Porque no me lo ha suplicado aún. - dice Justin divertido.
- Hola. - suena una voy detrás mía. Grito sin querer. Me giro y veo a una niña pequeña.
- ¡Eh! - se oye gritar. No hago caso. Veo una ventana al final del pasillo. Corro con todas mis fuerzas, llego y la abro, saltando de allí.
JUSTIN.
- ¡Mierda! ¡Maldita zorra! - grito dándole un puñetazo a la pared. Corriendo voy hacia la puerta principal y la abro saliendo. Miro a los lados. La veo correr.
Empiezo a correr detrás suya. La voy a alcanzar, por mucho que corra. Me voy acercando más y más a ella.
Hasta que la consigo coger por la cintura y la tiro al suelo. Me mira.
- ¡Eres una jodida perra! ¡Ahora si que la acabas de cagar niñata! - grito agarrándola del pelo. La levanto mientras ellas grita. - ¡Vas a conocer quién soy! ¡Vas a conocer a Killer! - le grito a la cara.
- ¡Suéltame! - grita ella resistiéndose. La meto un guantazo mientras caminamos de nuevo hacia la casa.
- ¡Callate la puta boca, mocosa de mierda! - grito enfadado. Llegamos a la casa. Will nos mira.
- ¿Qué vas a hacer? - pregunta.
Entramos y cierro la puerta de un portazo.
- Digamos que la voy a hacer lo mismo que a un conejo. - digo tensando mi mandíbula.
- Tío, es tan solo una niña. No puedes hacerle eso. - dice mirando a Charlotte.
- ¡Puedo hacer lo que me salga de los putos huevos! - grito.
Tiro de su pelo y la llevo al salón. Veo en el salón a Zac y a John mirando.
Charlotte me mira con miedo, y eso me gusta. Vamos a dejar las penas aparte, vamos a hacerlo bien.
- Zac ¿me pasas esa navaja? - digo sin dejar de mirar a Charlotte.
- Claro. - dice tirándomela. La cojo. Vuelvo a mirar a Charlotte, la cual mira la navaja.
- No, por favor. No. - suplica. Río sarcástico y abro la navaja.
- Ahora vas a aprender a respetarme. - digo mirándola.
- No, no por favor. Déjame. - dice mientras miles de lágrimas salen de sus ojos.
- Mantén la puta boca cerrada. - acerco la navaja a su mejilla. Ella empieza a gritar, pero no del dolor. Del miedo.
- ¿Justin? - suena una voz aguda. Jazzy. Suelto la navaja y a Charlotte. Levantándome me giro viendo a Jazzy mirándome con los ojos llenos de lágrimas.
- Jazz. - digo tragando saliva. Y entonces, todo se derrumba encima de mí. Mi hermana ha visto lo que soy capaz de hacer. Soy un puto gilipollas.
miércoles, 8 de mayo de 2013
CAPÍTULO 6. KILLER.
JUSTIN.
Yendo hacia mi habitación, entro y veo a mi hermana dormida. Sonrío y cierro la puerta detrás mía.
Me quito la camiseta, dejándola en una silla que hay al lado del armario. Sin poder evitarlo Charlotte me viene a la cabeza.
Me quito los pantalones y lo dejo todo en la silla. Me tumbo en la cama, tapándome con la manta. Jazzy se gira hacia mi y me abraza.
Sonrío al ver la cara de ángel que tiene mi pequeña.
Ella es la única que me hace sonreír de oreja a oreja. Miro su brazo, las marcas rojas y el moratón que tiene. Ese gilipollas de Dan...
Miro a Jazzy, acordándome bastante de mi otra hermana, Kiley.
Sí... mi hermana Kiley. Era 3 años más pequeña que yo. Ahora ella vive con mi padre, en Seattle.
Ella y yo éramos como uña y carne. Estábamos siempre juntos, hasta que mi madre se volvió alcohólica y drogadicta. Fue cuando mi padre se llevó a Kiley. Alejándonos completamente de ella.
Suspiro con un tremendo nudo en la garganta. Me incorporo, quedándome sentado. Me llevo las manos a la cabeza. Joder. Venga Justin, no llores ahora.
- ¿Justin? - giro la cabeza, viendo a Jazzy mirándome. - ¿Qué pasa? - pregunta.
Sonrío. La enana me conoce demasiado. La cojo por la cintura y la pongo en mi regazo.
- Nada cariño, ¿por qué lo preguntas? - digo.
- Porque sé que estás mal. Tus pupilas aumentan, como si tuvieras ganas de llorar. - dice mirándome fijamente a los ojos, frunciendo el ceño.
Suspiro. ¿Cómo sabe tanto? Miro hacia abajo, no puedo llorar ahora, joder. No ahora.
Cierro los ojos, y los vuelvo a abrir mirando a mi hermana.
- A dormir Jazzy. - digo cogiéndola y tumbándola en la cama, a mi lado.
- Pero Justin...
- Jazzy es muy tarde. A dormir.
- Vale. - dice cerrando sus ojos.
Hago lo mismo y suspiro.
- Justin.
- ¿Qué? - respondo.
- Abrázame. - dice Jazzy. Abro los ojos mirándola. Me mira fijamente, con una pequeña sonrisa en su cara. Sonrío. Es preciosa.
- Pues claro que si cielo, ven aquí. - se acurruca en mi pecho. - ¿Mejor?
- Sí, mucho mejor. - dice riendo.
- Te quiero. - digo besando su frente.
- Yo más.
- Mentira, te va a crecer la nariz eh.
- ¡No miento! - ríe.
La separo de mi y empiezo a hacerle cosquillas. Ríe a carcajadas.
- ¡Para! - grita riendo. Sonrío y dejo de hacerle cosquillas. - Tengo calor. - dice dándole patadas a la sábana.
- A dormir.
Deja su cabeza apoyada en mi pecho, con mi mano izquierda acaricio su cabeza hasta quedarme completamente dormido.
CHARLOTTE.
Sentada en el borde de la cama, pienso en cómo irme de aquí cuanto antes.
Oigo como la puerta se abre, y dirijo mi mirada a ella. Veo al chico de antes con otro más. Me levanto, mirándolos.
- Hola preciosa. ¿Cómo estás? Mira, el es John, trabaja con nosotros. - dice el de antes.
Ese tal John me mira de arriba abajo, con cara de psicópata.
- Vaya Will, pues está realmente buena. No te importará que nos divirtamos un poco contigo, ¿verdad? - dice acercándose a mí.
Dios mío, ¿qué coño hago yo ahora? Joder. Doy pasos hacia atrás mientras, ellos se acercan más a mi.
- No tengas miedo. - dice John.
Choco mi espalda contra la pared, y él me agarra de la cintura.
- Por favor, dejadme en paz. - suplico, mientras empiezo a llorar.
- Shhh, tranquila. - dice poniendo su dedo indice en mis labios. Y sin pensarlo dos veces empieza a besar mi cuello.
Me caen miles de lágrimas y no se me ocurre otra cosa más que gritar.
- ¡Justin! ¡Justin! - grito.
JUSTIN.
Algo me despierta. Un grito. Charlotte.
- ¡Justin! ¡Justin! - grita de nuevo.
Cojo a mi hermana con delicadeza y la tumbo en la cama. Me ventano corriendo y voy hacia la habitación de Charlotte. ¿A qué coño vienen esos gritos?
Veo que al puerta está abierta. Frunzo el ceño. Entro y veo a John acercándose a Charlotte, mientras ella llora.
- Joder tío ¿qué coño haces? - digo negando con la cabeza. John para y me mira. Igual que Will, que también está ahí. - Nunca aprendéis ¿verdad? - digo apretando mis puños.
- No tío Justin...tan solo estábamos asustándola un poco. No íbamos a hacerle nada. - dice John riendo nervioso.
- Ya. - me acerco a él y me cruzo de brazos, mirándolo. Se rasca el pecho y con mi mano izquierda lo agarro por la camiseta. - Nunca vas a aprender.
- Tío, era un broma. Ah, suéltame. - dice John.
- Will, ¿tu te crees que yo soy tonto? - digo mirando al otro.
-No, no. ¿Porqué lo dices?
- Dame ahora mismo esas llaves si no quieres que te meta un balazo en la cabeza. - digo, extendiendo mi otra mano.
Agacha la cabeza y mete su mano derecha en el bolsillo, sacando las llaves y me las da.
- Bien hecho. - digo metiéndome las llaves en los calzoncillos.
Cojo a Will con la otra mano y me acerco a la puerta con ellos.
- No quiero volver a veros cerca de mi amiga Charlotte, ni tan solo mirarla a la cara, porqué os meteré una puta bala por el culo. ¿Lo pilláis? - digo.
- Sí, sí. - dicen al unísono.
Río y los echo fuera.
- A dormir coño. Que no son horas. - digo cerrando la puerta de golpe.
Suspiro y me giro, viendo a Charlotte sentada en el suelo. Quitándose las lágrimas.
Ahora mismo me está dando demasiada pena. Tan pequeñita, ahí, en un rincón quitándose las lágrimas que anteriormente derramó por culpa de mis simpáticos amigos.
Me acerco a ella, arrodillándome.
- Eh. - digo. Me mira. - tranquila. No te van a volver a molestar guapa. No llores, que me estás dando mucha pena. - digo acariciando su cabeza.
Asiente.
- Justin... - murmura.
- Dime. - no dejo de mirarla.
- ¿Me puedes abrazar? - pregunta con un hilo de voz. Trago saliva, la miro detenidamente.
- Claro. - digo. Cogiendo sus dos manos, nos levantamos.
La pego a mí, pasando mis brazos por alrededor suya. Abrazándola. Ella pasa sus brazos por mi cintura y se aferra a mi pecho.
JUSTIN.
Yendo hacia mi habitación, entro y veo a mi hermana dormida. Sonrío y cierro la puerta detrás mía.
Me quito la camiseta, dejándola en una silla que hay al lado del armario. Sin poder evitarlo Charlotte me viene a la cabeza.
Me quito los pantalones y lo dejo todo en la silla. Me tumbo en la cama, tapándome con la manta. Jazzy se gira hacia mi y me abraza.
Sonrío al ver la cara de ángel que tiene mi pequeña.
Ella es la única que me hace sonreír de oreja a oreja. Miro su brazo, las marcas rojas y el moratón que tiene. Ese gilipollas de Dan...
Miro a Jazzy, acordándome bastante de mi otra hermana, Kiley.
Sí... mi hermana Kiley. Era 3 años más pequeña que yo. Ahora ella vive con mi padre, en Seattle.
Ella y yo éramos como uña y carne. Estábamos siempre juntos, hasta que mi madre se volvió alcohólica y drogadicta. Fue cuando mi padre se llevó a Kiley. Alejándonos completamente de ella.
Suspiro con un tremendo nudo en la garganta. Me incorporo, quedándome sentado. Me llevo las manos a la cabeza. Joder. Venga Justin, no llores ahora.
- ¿Justin? - giro la cabeza, viendo a Jazzy mirándome. - ¿Qué pasa? - pregunta.
Sonrío. La enana me conoce demasiado. La cojo por la cintura y la pongo en mi regazo.
- Nada cariño, ¿por qué lo preguntas? - digo.
- Porque sé que estás mal. Tus pupilas aumentan, como si tuvieras ganas de llorar. - dice mirándome fijamente a los ojos, frunciendo el ceño.
Suspiro. ¿Cómo sabe tanto? Miro hacia abajo, no puedo llorar ahora, joder. No ahora.
Cierro los ojos, y los vuelvo a abrir mirando a mi hermana.
- A dormir Jazzy. - digo cogiéndola y tumbándola en la cama, a mi lado.
- Pero Justin...
- Jazzy es muy tarde. A dormir.
- Vale. - dice cerrando sus ojos.
Hago lo mismo y suspiro.
- Justin.
- ¿Qué? - respondo.
- Abrázame. - dice Jazzy. Abro los ojos mirándola. Me mira fijamente, con una pequeña sonrisa en su cara. Sonrío. Es preciosa.
- Pues claro que si cielo, ven aquí. - se acurruca en mi pecho. - ¿Mejor?
- Sí, mucho mejor. - dice riendo.
- Te quiero. - digo besando su frente.
- Yo más.
- Mentira, te va a crecer la nariz eh.
- ¡No miento! - ríe.
La separo de mi y empiezo a hacerle cosquillas. Ríe a carcajadas.
- ¡Para! - grita riendo. Sonrío y dejo de hacerle cosquillas. - Tengo calor. - dice dándole patadas a la sábana.
- A dormir.
Deja su cabeza apoyada en mi pecho, con mi mano izquierda acaricio su cabeza hasta quedarme completamente dormido.
CHARLOTTE.
Sentada en el borde de la cama, pienso en cómo irme de aquí cuanto antes.
Oigo como la puerta se abre, y dirijo mi mirada a ella. Veo al chico de antes con otro más. Me levanto, mirándolos.
- Hola preciosa. ¿Cómo estás? Mira, el es John, trabaja con nosotros. - dice el de antes.
Ese tal John me mira de arriba abajo, con cara de psicópata.
- Vaya Will, pues está realmente buena. No te importará que nos divirtamos un poco contigo, ¿verdad? - dice acercándose a mí.
Dios mío, ¿qué coño hago yo ahora? Joder. Doy pasos hacia atrás mientras, ellos se acercan más a mi.
- No tengas miedo. - dice John.
Choco mi espalda contra la pared, y él me agarra de la cintura.
- Por favor, dejadme en paz. - suplico, mientras empiezo a llorar.
- Shhh, tranquila. - dice poniendo su dedo indice en mis labios. Y sin pensarlo dos veces empieza a besar mi cuello.
Me caen miles de lágrimas y no se me ocurre otra cosa más que gritar.
- ¡Justin! ¡Justin! - grito.
JUSTIN.
Algo me despierta. Un grito. Charlotte.
- ¡Justin! ¡Justin! - grita de nuevo.
Cojo a mi hermana con delicadeza y la tumbo en la cama. Me ventano corriendo y voy hacia la habitación de Charlotte. ¿A qué coño vienen esos gritos?
Veo que al puerta está abierta. Frunzo el ceño. Entro y veo a John acercándose a Charlotte, mientras ella llora.
- Joder tío ¿qué coño haces? - digo negando con la cabeza. John para y me mira. Igual que Will, que también está ahí. - Nunca aprendéis ¿verdad? - digo apretando mis puños.
- No tío Justin...tan solo estábamos asustándola un poco. No íbamos a hacerle nada. - dice John riendo nervioso.
- Ya. - me acerco a él y me cruzo de brazos, mirándolo. Se rasca el pecho y con mi mano izquierda lo agarro por la camiseta. - Nunca vas a aprender.
- Tío, era un broma. Ah, suéltame. - dice John.
- Will, ¿tu te crees que yo soy tonto? - digo mirando al otro.
-No, no. ¿Porqué lo dices?
- Dame ahora mismo esas llaves si no quieres que te meta un balazo en la cabeza. - digo, extendiendo mi otra mano.
Agacha la cabeza y mete su mano derecha en el bolsillo, sacando las llaves y me las da.
- Bien hecho. - digo metiéndome las llaves en los calzoncillos.
Cojo a Will con la otra mano y me acerco a la puerta con ellos.
- No quiero volver a veros cerca de mi amiga Charlotte, ni tan solo mirarla a la cara, porqué os meteré una puta bala por el culo. ¿Lo pilláis? - digo.
- Sí, sí. - dicen al unísono.
Río y los echo fuera.
- A dormir coño. Que no son horas. - digo cerrando la puerta de golpe.
Suspiro y me giro, viendo a Charlotte sentada en el suelo. Quitándose las lágrimas.
Ahora mismo me está dando demasiada pena. Tan pequeñita, ahí, en un rincón quitándose las lágrimas que anteriormente derramó por culpa de mis simpáticos amigos.
Me acerco a ella, arrodillándome.
- Eh. - digo. Me mira. - tranquila. No te van a volver a molestar guapa. No llores, que me estás dando mucha pena. - digo acariciando su cabeza.
Asiente.
- Justin... - murmura.
- Dime. - no dejo de mirarla.
- ¿Me puedes abrazar? - pregunta con un hilo de voz. Trago saliva, la miro detenidamente.
- Claro. - digo. Cogiendo sus dos manos, nos levantamos.
La pego a mí, pasando mis brazos por alrededor suya. Abrazándola. Ella pasa sus brazos por mi cintura y se aferra a mi pecho.
martes, 7 de mayo de 2013
CAPÍTULO 5. KILLER.
Sentada en el borde de la cama espero a Justin. Me vienen a la mente los tíos asquerosos de ayer.
Me asomo por la ventana y veo un coche aparcado frente a mi casa. Es él.
Sale del coche. Salgo y me siento en el marco de mi ventana. Me mira y me hace una seña de que me va a coger, como ayer.
Trago saliva y me dejo caer, sintiendo unos fuertes brazos a mi alrededor. Lo miro a los ojos. Podría tirarme un día entero mirándolos...son preciosos.
- ¿Tienes el dinero? - pregunto con miedo.
No obtengo respuesta.
Nos metemos dentro del coche. Ni siquiera me mira.
*
Para el coche.
- Vamos. - dice. Asiento y salimos del coche. Hoy han venido tres tíos.
- ¿Tienes el dinero? - pregunta uno de ellos.
- No. - contesta Justin. Lo miro asustada, me mira y humedece sus labios.
- No, por favor. - suplico asustada mientras mis ojos se llenan de lágrimas.
- Lo siento nena, te vas con ellos. - dice soltándome y empujándome.
- Pero...
- ¡Haz lo que te digo joder! - grita enfadado.
Trago saliva.
- Ven aquí preciosa. - uno de los hombres me agarra del brazo y me gira, pegándome a el. - Nos lo pasaremos bien con ella.
Oigo la risa de Justin detrás mía. Los tres lo miran y giro la cabeza mirándolo. Ríe a carcajadas.
- ¿De qué coño te ríes? - le dice el que me está sujetando.
- Sois unos gilipollas. - dice Justin, dejando de reír Y rápidamente saca una pistola de su bolsillo trasero y sin pensarlo mucho dispara tres veces. Tengo miedo.
Miro al que me sujetaba, y los tres caen al suelo. Me aparto corriendo y noto una mano en mi cintura.
Me giro y Justin me tira acercándome a el.
- ¿Creías que te iba a dejar con esos gilipollas nena? - dice arqueando una ceja. Suspiro aliviada, sonrío y le abrazo.
- Dios míos, gracias. - susurro.
Es raro, pero me siento segura con el. Ahora sí.
- Bueno, vamos. - dice.
Asiento y nos metemos en el coche.
Llegamos a mi casa y cuando voy a salir, Justin me agarra del brazo, tirando de mi. Me siento de nuevo.
- ¿Qué pasa? - pregunto mirándolo. Está mirando por mi ventanilla.
- Espera aquí. Charlotte no salgas del coche. - dice mirándome amenazante.
JUSTIN.
Salgo del coche cerrando la puerta detrás de mi. Aquí hay algo raro.
Las luces de la casa, están todas apagadas. Frunzo el ceño, acercándome a la puerta de la entrada. Pego la oreja y puedo escuchar la voz del oficial, con otros hombres. Sonrío.
Vuelvo al coche y entro. Arranco.
- Pero Justin, tengo que irme a mi...
- Cállate. Tu padre sabe que vengo a por ti. Y ahora, es cuando esto va a dejar de ser un puto juego ¿entiendes? Hijo de puta... - mascullo sonriendo y negando con la cabeza.
- No Justin, déjame bajar. - dice.
- Charlotte, no siempre acabamos ganando todos. Pero yo sí. Siempre. Así que cierra la puta boca si no quieres que te ate a esa puta silla con las cuerdas que hay atrás. - amenazo.
Me adentro en la carretera y acelero.
- Justin, va enserio. ¡Para el coche! ¡No pienso ir a ningún lado contigo! - grita. Aprieto el volante.
Tenso la mandíbula.
- ¡Para el puto coche! - grita la puta histérica. Giro bruscamente, adentrándome en el campo. Freno de golpe.
Abro la puerta del coche y cierro de un portazo. Voy hacia el maletero y lo abro, cogiendo unas cuerdas.
Cierro el maletero de un golpe y rodeo el coche. Abro la puerta y agarro a Charlotte por el brazo, sacándola del coche.
- ¡Suéltame! ¡Ni se te ocurra atarme con eso! - grita. Le suelto el brazo y le meto un guantazo.
- ¡Cállate la puta boca! ¡Cállate joder! - grito.
Se queda callada, mirándome con miedo.
La cojo del brazo, girándola.
- Pon las muñecas juntas, a la espalda. - digo. No dice nada. Suspiro fuertemente y a la fuerza le cojo una muñeca, y luego la otra. No se resiste.
- Para la próxima vez, piensa antes de gritarme como una puta histérica. - digo. - Y da gracias, que no soy un puto salido.
La agarro del brazo y la meto en el coche.
Cierro la puerta y rodeo el coche, subiéndome. Miro a Charlotte. Está llorando. Pues que se joda.
Río leve y saco el paquete de tabaco, cogiendo un cigarro. Guardo la caja y con el mechero lo enciendo.
Miro de nuevo a Charlotte.
- Así te quiero siempre. Callada. - digo dándole una calada a mi cigarro. Arranco y me adentro de nuevo en la carretera.
Paro el coche, salgo y abro la puerta de Charllote sacándola.
Cierro la puerta y tiro de ella, andando hacia la puerta. Abro la puerta y entro con ella a rastras, porque ni andar quiere la muy zorra.
- Charlotte bonita, tienes dos piernas, así que úsalas. - grito.
- Pues no me grites. - dice en voz baja.
- Yo hago lo que quiero. - digo mirándola. Me mira y luego agacha la cabeza. Río sin ganas. - ¡Anna!
Al minuto Anna aparece medio dormida.
- ¿Qué quieres? - pregunta.
- ¿Y Jazzy?
- Dormida. - dice bostezando. - ¿Qué haces atando a esa chica? - dice mirando a Charlotte.
- Que es una pesada. - digo.
- ¿Quién es?
- Joder Anna, una amiga. Se queda a dormir. ¿Algo más que preguntar?
- No, no.
- Bien. - empiezo a andar hacia la habitación que queda libre, y me choco con Will, otro más con el que trabajo.
- Madre mía, ¿y esta niña? - dice mirando a Charlotte de arriba abajo.
- Vuelve a mirarme así y te meto una patada en los huevos que te quedas sin ellos. - dice ella.
Will me mira con los ojos como platos, empiezo a reírme. ¿De verdad lo ha dicho?
- No puede ser verdad que hayas dicho eso. - río a carcajadas.
- Es malota la niña. - dice Will yéndose.
Abro la puerta y entramos. Suelto a Charlotte y cierro la puerta detrás mía.
Me giro y veo que está quieta.
Me acerco a ella, cogiendo sus muñecas. Desato sus manos, dejando caer las cuerdas al suelo. Se acaricia las muñecas.
- ¿Qué piensas que te voy a hacer? - pregunto acercándome a ella. Da un paso hacia atrás. - Madre mía, tu te estás tomando en serio que te quiero... - hago un gesto con la cadera. - Pero no, tranquila. - digo acercándome a ella rápidamente. La agarro por la cintura y pego mi frente con la suya. - No puedo hacerle eso a una chica tan guapa. No soy tan malo como piensas. - digo jugando con un mechón de su pelo.
Mira al suelo, la agarro del mentón y levanto su cabeza.
- Que sepas que me gustas, pero nunca te haría eso. Créeme. - digo soltándola y separándome de ella.
La miro y le guiño el ojo, antes de salir de la habitación. Cierro la puerta con llave.
Sentada en el borde de la cama espero a Justin. Me vienen a la mente los tíos asquerosos de ayer.
Me asomo por la ventana y veo un coche aparcado frente a mi casa. Es él.
Sale del coche. Salgo y me siento en el marco de mi ventana. Me mira y me hace una seña de que me va a coger, como ayer.
Trago saliva y me dejo caer, sintiendo unos fuertes brazos a mi alrededor. Lo miro a los ojos. Podría tirarme un día entero mirándolos...son preciosos.
- ¿Tienes el dinero? - pregunto con miedo.
No obtengo respuesta.
Nos metemos dentro del coche. Ni siquiera me mira.
*
Para el coche.
- Vamos. - dice. Asiento y salimos del coche. Hoy han venido tres tíos.
- ¿Tienes el dinero? - pregunta uno de ellos.
- No. - contesta Justin. Lo miro asustada, me mira y humedece sus labios.
- No, por favor. - suplico asustada mientras mis ojos se llenan de lágrimas.
- Lo siento nena, te vas con ellos. - dice soltándome y empujándome.
- Pero...
- ¡Haz lo que te digo joder! - grita enfadado.
Trago saliva.
- Ven aquí preciosa. - uno de los hombres me agarra del brazo y me gira, pegándome a el. - Nos lo pasaremos bien con ella.
Oigo la risa de Justin detrás mía. Los tres lo miran y giro la cabeza mirándolo. Ríe a carcajadas.
- ¿De qué coño te ríes? - le dice el que me está sujetando.
- Sois unos gilipollas. - dice Justin, dejando de reír Y rápidamente saca una pistola de su bolsillo trasero y sin pensarlo mucho dispara tres veces. Tengo miedo.
Miro al que me sujetaba, y los tres caen al suelo. Me aparto corriendo y noto una mano en mi cintura.
Me giro y Justin me tira acercándome a el.
- ¿Creías que te iba a dejar con esos gilipollas nena? - dice arqueando una ceja. Suspiro aliviada, sonrío y le abrazo.
- Dios míos, gracias. - susurro.
Es raro, pero me siento segura con el. Ahora sí.
- Bueno, vamos. - dice.
Asiento y nos metemos en el coche.
Llegamos a mi casa y cuando voy a salir, Justin me agarra del brazo, tirando de mi. Me siento de nuevo.
- ¿Qué pasa? - pregunto mirándolo. Está mirando por mi ventanilla.
- Espera aquí. Charlotte no salgas del coche. - dice mirándome amenazante.
JUSTIN.
Salgo del coche cerrando la puerta detrás de mi. Aquí hay algo raro.
Las luces de la casa, están todas apagadas. Frunzo el ceño, acercándome a la puerta de la entrada. Pego la oreja y puedo escuchar la voz del oficial, con otros hombres. Sonrío.
Vuelvo al coche y entro. Arranco.
- Pero Justin, tengo que irme a mi...
- Cállate. Tu padre sabe que vengo a por ti. Y ahora, es cuando esto va a dejar de ser un puto juego ¿entiendes? Hijo de puta... - mascullo sonriendo y negando con la cabeza.
- No Justin, déjame bajar. - dice.
- Charlotte, no siempre acabamos ganando todos. Pero yo sí. Siempre. Así que cierra la puta boca si no quieres que te ate a esa puta silla con las cuerdas que hay atrás. - amenazo.
Me adentro en la carretera y acelero.
- Justin, va enserio. ¡Para el coche! ¡No pienso ir a ningún lado contigo! - grita. Aprieto el volante.
Tenso la mandíbula.
- ¡Para el puto coche! - grita la puta histérica. Giro bruscamente, adentrándome en el campo. Freno de golpe.
Abro la puerta del coche y cierro de un portazo. Voy hacia el maletero y lo abro, cogiendo unas cuerdas.
Cierro el maletero de un golpe y rodeo el coche. Abro la puerta y agarro a Charlotte por el brazo, sacándola del coche.
- ¡Suéltame! ¡Ni se te ocurra atarme con eso! - grita. Le suelto el brazo y le meto un guantazo.
- ¡Cállate la puta boca! ¡Cállate joder! - grito.
Se queda callada, mirándome con miedo.
La cojo del brazo, girándola.
- Pon las muñecas juntas, a la espalda. - digo. No dice nada. Suspiro fuertemente y a la fuerza le cojo una muñeca, y luego la otra. No se resiste.
- Para la próxima vez, piensa antes de gritarme como una puta histérica. - digo. - Y da gracias, que no soy un puto salido.
La agarro del brazo y la meto en el coche.
Cierro la puerta y rodeo el coche, subiéndome. Miro a Charlotte. Está llorando. Pues que se joda.
Río leve y saco el paquete de tabaco, cogiendo un cigarro. Guardo la caja y con el mechero lo enciendo.
Miro de nuevo a Charlotte.
- Así te quiero siempre. Callada. - digo dándole una calada a mi cigarro. Arranco y me adentro de nuevo en la carretera.
Paro el coche, salgo y abro la puerta de Charllote sacándola.
Cierro la puerta y tiro de ella, andando hacia la puerta. Abro la puerta y entro con ella a rastras, porque ni andar quiere la muy zorra.
- Charlotte bonita, tienes dos piernas, así que úsalas. - grito.
- Pues no me grites. - dice en voz baja.
- Yo hago lo que quiero. - digo mirándola. Me mira y luego agacha la cabeza. Río sin ganas. - ¡Anna!
Al minuto Anna aparece medio dormida.
- ¿Qué quieres? - pregunta.
- ¿Y Jazzy?
- Dormida. - dice bostezando. - ¿Qué haces atando a esa chica? - dice mirando a Charlotte.
- Que es una pesada. - digo.
- ¿Quién es?
- Joder Anna, una amiga. Se queda a dormir. ¿Algo más que preguntar?
- No, no.
- Bien. - empiezo a andar hacia la habitación que queda libre, y me choco con Will, otro más con el que trabajo.
- Madre mía, ¿y esta niña? - dice mirando a Charlotte de arriba abajo.
- Vuelve a mirarme así y te meto una patada en los huevos que te quedas sin ellos. - dice ella.
Will me mira con los ojos como platos, empiezo a reírme. ¿De verdad lo ha dicho?
- No puede ser verdad que hayas dicho eso. - río a carcajadas.
- Es malota la niña. - dice Will yéndose.
Abro la puerta y entramos. Suelto a Charlotte y cierro la puerta detrás mía.
Me giro y veo que está quieta.
Me acerco a ella, cogiendo sus muñecas. Desato sus manos, dejando caer las cuerdas al suelo. Se acaricia las muñecas.
- ¿Qué piensas que te voy a hacer? - pregunto acercándome a ella. Da un paso hacia atrás. - Madre mía, tu te estás tomando en serio que te quiero... - hago un gesto con la cadera. - Pero no, tranquila. - digo acercándome a ella rápidamente. La agarro por la cintura y pego mi frente con la suya. - No puedo hacerle eso a una chica tan guapa. No soy tan malo como piensas. - digo jugando con un mechón de su pelo.
Mira al suelo, la agarro del mentón y levanto su cabeza.
- Que sepas que me gustas, pero nunca te haría eso. Créeme. - digo soltándola y separándome de ella.
La miro y le guiño el ojo, antes de salir de la habitación. Cierro la puerta con llave.
lunes, 6 de mayo de 2013
CAPÍTULO 4. KILLER.
JUSTIN.
Llego a casa de mi madre, aparco y salgo del coche, tirando el cigarro que tenía entre mis labios. Lo piso y camino hacia la casa.
Llamo al timbre, y mi madre abre la puerta.
- Hola. - digo secamente.
- ¿A qué vienes? - pregunta.
- A ver a mi hermana. ¿O me lo vas a prohibir también?
- ¡Justin! - se oye una voz gritando. Miro dentro y veo a mi pequeña. Sonrío. Mi madre me deja pasar y voy corriendo hacia ella.
- Ven aquí. - digo cogiéndola en brazos. La beso en la mejilla y ella a mi también.
- Te he echado me menos Justin. - dice, apoyando su cabeza en mi hombro.
- Y yo cielo, y yo. Pero ahora estoy aquí. - digo sonriendo. Sonríe y me abraza.
Me pequeña. Mi Jazzy tan solo tiene 6 años. Es la niña de mis ojos, la única que me calma.
Miro a mi madre, la cual cierra la puerta y se va a la cocina. Zorra.
- Justin. - dice Jazzy. La miro.
- ¿Qué pasa? - pregunto mientas le acaricio el pelo.
- Quiero irme de aquí. - dice bajando su mirada hacia sus manos. Frunzo el ceño.
- ¿Por qué? Estás con mamá.
- Es que el novio de mamá me da miedo. - dice mirándome a los ojos.
- ¿Dan? - pregunto. Asiente. - ¿Qué pasa con el?
Se queda callada y me abraza, apoyando su cabeza en mi hombro y comenzando a llorar.
- No cielo, no llores. Cuéntame, ¿qué te ha hecho? - acaricio su espalda.
Se separa de mi y se limpia las lágrimas. Y entonces, me fijo en su brazo. Unas marcas rojas y un pequeño moratón. Le agarro el brazo y la miro.
- ¿Fue él? - me mira y asiente. - Ahora vuelvo. - digo mientras me dirijo hacia la cocina, viendo a mi madre beber un vaso de whisky.
Me mira y deja el vaso en la mesa.
- ¿Ya te vas? - pregunta.
- ¡Has dejado que ese gilipollas tocara a Jazzy! - grito cabreado.
- ¿Qué? - pregunta frunciendo el ceño.
- No te hagas la tonta. Que sepas, que esto ha sido la gota que ha colmado el vaso. ¡No vas a volver a ver a Jazzy en tu puta vida!
Salgo de la cocina y veo a Jazzy llorando en el salón.
- Jazzy, nos vamos.
- ¿Dónde?
- Te irás a vivir conmigo. En mi casa hay una habitación para ti. Para que juegues allí ¿vale? - digo poniéndome a su lado de cuclillas. Me mira y sonríe.
Veo como coge una pequeña mochila y empieza a meter sus cosas.
- ¡Justin, ni se te ocurra llevártela! - dice mi madre entrado. Me pongo de pie y la miro.
- Cállate y vete de aquí. Sigue bebiendo esa botella de whisky o lo que sea, pero olvida que estamos aquí. No voy a dejar que vuelvas a ver a Jazzy. - digo.
- Justin...
- ¡Cállate de una puta vez joder! - grito, asustando a Jazzy. - Sal de aquí de una vez borracha de mierda. ¡Fuera! - grito señalando la puerta.
Sin mirarme a la cara, se da la vuelta y sale. Miro a Jazzy que está metiendo sus cosas aun, aunque algo más seria. Suspiro y me acerco a ella.
- Venga cielo, no quiero volver aquí nunca más. - digo acariciando su cabeza. Me mira y asiente.
- Ya tengo todo lo que voy a necesitar. - dice sonriendo. Sonrío y la agarro de la mano mientras salimos de la habitación. Oigo a mi madre hablando con alguien.
Mi hermana me aprieta la mano.
- Tranquila. - digo. Entramos al salón, viendo a Dan hablando con mi madre. Me mira.
- ¿Dónde coño vas con la niña? - dice girándose.
Me pongo de cuclillas a la altura de Jazzy.
- Cielo ve al coche. Está abierto. Ahora voy, ¿vale? - asiente, la beso en la mejilla y se va fuera.
Me levanto y Dan se me acerca.
- Jazzy debe de estar con su madre. Es una niña. No puede llevártela. - dice Dan mirándome.
- Exactamente, Jazzy es una niña. Y a los niños pequeños no se les pega. Ni se les hace lo que tu le has hecho a mi hermana, gilipollas. - digo apretando los puños.
Ríe con desagrado.
- Tu querida hermana se merecía que la diera una buena paliza. La mocosa no deja de dar por culo.
Sonrío falsamente, y con mi mano derecha le suelto un puñetazo.
- Lo primero, es mi hermana. Hermana de Killer, ¿entiendes tío? Ahora mismo, podría matarte con la pistola que tengo en el bolsillo trasero. Pero me das tanta pena, que sería un desprecio de balas. Y la ''mocosa'' tiene un nombre precioso. Jazmin. Como te vuelva a ver cerca de mi hermana, que no lo creo, porque no tendrás huevos de acercarte a mi casa, te mato. ¿Lo entiendes? - lo amenazo.
- ¡Justin suéltalo! - grita mi madre.
- Mira, tu novia está preocupada por ti. - digo mientras cojo a Dan por la camiseta y le levanto.
- Justin por favor... - grita otra vez mi madre.
Le suelto un puñetazo y cae al sueño, mientras un charco de sangre se va formando a su alrededor.
Me acerco al coche, viendo a mi hermana sentada en la parte de atrás. Me mira a través del cristal, pongo cara rara y ríe. Sonrío y entro en el coche.
CHARLOTTE.
- Marc, te echo de menos. - digo, mientras me siento en el borde de la cama. Oigo como suspira.
- No sabes lo que siento ahora mismo. Me siento vacío. Te necesito conmigo. - dice. Sonrío tristemente.
- Todo esto es una mierda. - digo tumbándome en la cama.
- Ya verás como cuando hable con tu padre todo irá bien. Ten paciencia.
- De acuerdo. Pero esto es una mierda.
- Ya ves, tener que hablar por aquí, es una putada. Quiero verte... - dice dulcemente.
JUSTIN.
- Anna, por favor te lo pido. Quédate con mi hermana mientras yo estoy fuera. - digo suplicándole.
Anna es la novia de James, uno de los que trabaja conmigo en todo esto. Tiene cuatro años más que yo. Está muy buena, para qué mentir. Ella tiene 23 y yo 19.
- Joder Justin, siempre que te conviene acudes a la tonta de Anna. - dice. Me siento en el sofá a su lado.
- Venga, no seas perra. Que se que tu eres muy buena. Va. - pongo cara de bueno. - Además si me cuidas a Jazzy...te prometo, bueno, ya sabes. - digo posando mi mano sobre su espalda. - James no está ¿entiendes? - digo acercándome a ella. La agarro de la barbilla y la beso.
Suspira.
- Está bien. Yo la cuido. - dice sonriendo.
- ¿Ves como todo es posible? - me levanto. - Ven, que está en mi cuarto.
Asiente y se levanta. Vamos hacia mi cuarto y abro la puerta. Allí está Jazzy, sentada en la cama peinando a una muñeca con sus dedos.
- Jazzy - digo. Me mira y sonríe. - Ven Anna, pasa.
Cierro la puerta y nos sentamos en la cama, junto a Jazzy.
- Justin, se me ha olvidado el peine de la muñeca en casa- dice Jazzy mirándome.
- No te preocupes, mañana te lo traigo. - acaricio su cabeza. - Mira, ella es Anna. Una amiga mía, y va a jugar contigo mientras yo esté fuera, que tengo que hacer muchas cosas cielo.
Suspira mirando a Anna.
- Pero, ¿vas a volver? - pregunta.
- Pues claro que sí mi niña. Voy a dormir contigo. Y mañana si tengo tiempo, juego contigo, ¿qué te parece?
Ríe y se abalanza sobre mi cuello, abrazándome. La abrazo y beso su mejilla.
Se separa de mi. Mira a Anna.
- ¿Eres la novia de mi hermano? - pregunta Jazzy. Reímos.
- No, soy su amiga. Yo ya tengo novio.
- Ah, ¿y quién es? Quiero conocer al novio de mi niñera.
- Eres igual que tu hermano eh. - dice Anna, acariciando su mejilla.
- Ya te has ganado la confianza de mi hermana. Me voy ya, que llego tarde. - le doy un beso a Jazzy y hago una seña a Anna para que venga conmigo.
Se levanta.
- Adiós Jus.
- Adiós cielo. - le guiño un ojo. Sonríe y salimos de la habitación. Cierro al puerta. - Anna, por favor, cuídala como si fuera tu hermana. Por favor.
Sonríe.
- Tranquilo. No va a pasar nada. Vete tranquilo.
- Gracias. - sonrío.
JUSTIN.
Llego a casa de mi madre, aparco y salgo del coche, tirando el cigarro que tenía entre mis labios. Lo piso y camino hacia la casa.
Llamo al timbre, y mi madre abre la puerta.
- Hola. - digo secamente.
- ¿A qué vienes? - pregunta.
- A ver a mi hermana. ¿O me lo vas a prohibir también?
- ¡Justin! - se oye una voz gritando. Miro dentro y veo a mi pequeña. Sonrío. Mi madre me deja pasar y voy corriendo hacia ella.
- Ven aquí. - digo cogiéndola en brazos. La beso en la mejilla y ella a mi también.
- Te he echado me menos Justin. - dice, apoyando su cabeza en mi hombro.
- Y yo cielo, y yo. Pero ahora estoy aquí. - digo sonriendo. Sonríe y me abraza.
Me pequeña. Mi Jazzy tan solo tiene 6 años. Es la niña de mis ojos, la única que me calma.
Miro a mi madre, la cual cierra la puerta y se va a la cocina. Zorra.
- Justin. - dice Jazzy. La miro.
- ¿Qué pasa? - pregunto mientas le acaricio el pelo.
- Quiero irme de aquí. - dice bajando su mirada hacia sus manos. Frunzo el ceño.
- ¿Por qué? Estás con mamá.
- Es que el novio de mamá me da miedo. - dice mirándome a los ojos.
- ¿Dan? - pregunto. Asiente. - ¿Qué pasa con el?
Se queda callada y me abraza, apoyando su cabeza en mi hombro y comenzando a llorar.
- No cielo, no llores. Cuéntame, ¿qué te ha hecho? - acaricio su espalda.
Se separa de mi y se limpia las lágrimas. Y entonces, me fijo en su brazo. Unas marcas rojas y un pequeño moratón. Le agarro el brazo y la miro.
- ¿Fue él? - me mira y asiente. - Ahora vuelvo. - digo mientras me dirijo hacia la cocina, viendo a mi madre beber un vaso de whisky.
Me mira y deja el vaso en la mesa.
- ¿Ya te vas? - pregunta.
- ¡Has dejado que ese gilipollas tocara a Jazzy! - grito cabreado.
- ¿Qué? - pregunta frunciendo el ceño.
- No te hagas la tonta. Que sepas, que esto ha sido la gota que ha colmado el vaso. ¡No vas a volver a ver a Jazzy en tu puta vida!
Salgo de la cocina y veo a Jazzy llorando en el salón.
- Jazzy, nos vamos.
- ¿Dónde?
- Te irás a vivir conmigo. En mi casa hay una habitación para ti. Para que juegues allí ¿vale? - digo poniéndome a su lado de cuclillas. Me mira y sonríe.
Veo como coge una pequeña mochila y empieza a meter sus cosas.
- ¡Justin, ni se te ocurra llevártela! - dice mi madre entrado. Me pongo de pie y la miro.
- Cállate y vete de aquí. Sigue bebiendo esa botella de whisky o lo que sea, pero olvida que estamos aquí. No voy a dejar que vuelvas a ver a Jazzy. - digo.
- Justin...
- ¡Cállate de una puta vez joder! - grito, asustando a Jazzy. - Sal de aquí de una vez borracha de mierda. ¡Fuera! - grito señalando la puerta.
Sin mirarme a la cara, se da la vuelta y sale. Miro a Jazzy que está metiendo sus cosas aun, aunque algo más seria. Suspiro y me acerco a ella.
- Venga cielo, no quiero volver aquí nunca más. - digo acariciando su cabeza. Me mira y asiente.
- Ya tengo todo lo que voy a necesitar. - dice sonriendo. Sonrío y la agarro de la mano mientras salimos de la habitación. Oigo a mi madre hablando con alguien.
Mi hermana me aprieta la mano.
- Tranquila. - digo. Entramos al salón, viendo a Dan hablando con mi madre. Me mira.
- ¿Dónde coño vas con la niña? - dice girándose.
Me pongo de cuclillas a la altura de Jazzy.
- Cielo ve al coche. Está abierto. Ahora voy, ¿vale? - asiente, la beso en la mejilla y se va fuera.
Me levanto y Dan se me acerca.
- Jazzy debe de estar con su madre. Es una niña. No puede llevártela. - dice Dan mirándome.
- Exactamente, Jazzy es una niña. Y a los niños pequeños no se les pega. Ni se les hace lo que tu le has hecho a mi hermana, gilipollas. - digo apretando los puños.
Ríe con desagrado.
- Tu querida hermana se merecía que la diera una buena paliza. La mocosa no deja de dar por culo.
Sonrío falsamente, y con mi mano derecha le suelto un puñetazo.
- Lo primero, es mi hermana. Hermana de Killer, ¿entiendes tío? Ahora mismo, podría matarte con la pistola que tengo en el bolsillo trasero. Pero me das tanta pena, que sería un desprecio de balas. Y la ''mocosa'' tiene un nombre precioso. Jazmin. Como te vuelva a ver cerca de mi hermana, que no lo creo, porque no tendrás huevos de acercarte a mi casa, te mato. ¿Lo entiendes? - lo amenazo.
- ¡Justin suéltalo! - grita mi madre.
- Mira, tu novia está preocupada por ti. - digo mientras cojo a Dan por la camiseta y le levanto.
- Justin por favor... - grita otra vez mi madre.
Le suelto un puñetazo y cae al sueño, mientras un charco de sangre se va formando a su alrededor.
Me acerco al coche, viendo a mi hermana sentada en la parte de atrás. Me mira a través del cristal, pongo cara rara y ríe. Sonrío y entro en el coche.
CHARLOTTE.
- Marc, te echo de menos. - digo, mientras me siento en el borde de la cama. Oigo como suspira.
- No sabes lo que siento ahora mismo. Me siento vacío. Te necesito conmigo. - dice. Sonrío tristemente.
- Todo esto es una mierda. - digo tumbándome en la cama.
- Ya verás como cuando hable con tu padre todo irá bien. Ten paciencia.
- De acuerdo. Pero esto es una mierda.
- Ya ves, tener que hablar por aquí, es una putada. Quiero verte... - dice dulcemente.
JUSTIN.
- Anna, por favor te lo pido. Quédate con mi hermana mientras yo estoy fuera. - digo suplicándole.
Anna es la novia de James, uno de los que trabaja conmigo en todo esto. Tiene cuatro años más que yo. Está muy buena, para qué mentir. Ella tiene 23 y yo 19.
- Joder Justin, siempre que te conviene acudes a la tonta de Anna. - dice. Me siento en el sofá a su lado.
- Venga, no seas perra. Que se que tu eres muy buena. Va. - pongo cara de bueno. - Además si me cuidas a Jazzy...te prometo, bueno, ya sabes. - digo posando mi mano sobre su espalda. - James no está ¿entiendes? - digo acercándome a ella. La agarro de la barbilla y la beso.
Suspira.
- Está bien. Yo la cuido. - dice sonriendo.
- ¿Ves como todo es posible? - me levanto. - Ven, que está en mi cuarto.
Asiente y se levanta. Vamos hacia mi cuarto y abro la puerta. Allí está Jazzy, sentada en la cama peinando a una muñeca con sus dedos.
- Jazzy - digo. Me mira y sonríe. - Ven Anna, pasa.
Cierro la puerta y nos sentamos en la cama, junto a Jazzy.
- Justin, se me ha olvidado el peine de la muñeca en casa- dice Jazzy mirándome.
- No te preocupes, mañana te lo traigo. - acaricio su cabeza. - Mira, ella es Anna. Una amiga mía, y va a jugar contigo mientras yo esté fuera, que tengo que hacer muchas cosas cielo.
Suspira mirando a Anna.
- Pero, ¿vas a volver? - pregunta.
- Pues claro que sí mi niña. Voy a dormir contigo. Y mañana si tengo tiempo, juego contigo, ¿qué te parece?
Ríe y se abalanza sobre mi cuello, abrazándome. La abrazo y beso su mejilla.
Se separa de mi. Mira a Anna.
- ¿Eres la novia de mi hermano? - pregunta Jazzy. Reímos.
- No, soy su amiga. Yo ya tengo novio.
- Ah, ¿y quién es? Quiero conocer al novio de mi niñera.
- Eres igual que tu hermano eh. - dice Anna, acariciando su mejilla.
- Ya te has ganado la confianza de mi hermana. Me voy ya, que llego tarde. - le doy un beso a Jazzy y hago una seña a Anna para que venga conmigo.
Se levanta.
- Adiós Jus.
- Adiós cielo. - le guiño un ojo. Sonríe y salimos de la habitación. Cierro al puerta. - Anna, por favor, cuídala como si fuera tu hermana. Por favor.
Sonríe.
- Tranquilo. No va a pasar nada. Vete tranquilo.
- Gracias. - sonrío.
domingo, 5 de mayo de 2013
CAPÍTULO 3. KILLER.
Entonces, el les dice algo a los otros dos tíos y los tres dirigen su mirada al coche. A mí. Vuelve a mirar a uno de los tíos y asiente. Veo cómo se acerca al coche y abre mi puerta.
- Sal. - me dice. Lo miro a los ojos, tiene una mirada fría. Sus ojos están como apagados, siguen igual que cuando se los vi por primera vez. - No te lo voy a repetir otra vez. Sal del puto coche.
Trago saliva y agacho la cabeza desabrochando el cinturón. El se aparta para que pueda salir.
Salgo del coche y me agarra fuerte del brazo. Tira de mi, mientras nos dirigimos hacia los otros dos.
Levanto la mirada y me sonríen, mirándome de arriba abajo. Vuelvo a bajar la mirada. Tengo miedo.
- Con que ella es la hija del oficial... - dice uno de ellos.
- La misma.
- A ver, girate. - me dice. Lo miro arqueando las cejas.
- No. - contesto.
El chico de los ojos mieles se acerca a mi oído.
- Hazlo niñata de mierda. - masculla.
- ¿Para que me miren estos tíos asquerosos? ¡No soy una puta! - digo enfadada. Me agarra del brazo y me gira, para quedarme frente a el.
- ¿Cómo coño hay que decirte las cosas? - dice gritando, para luego darme un guantazo. Me llevo las manos a la mejilla golpeada. Me arde muchísimo. - Ni se te ocurra volver a hablarme de esa forma.
- Cálmate Bieber. Tan solo es una niña. - dice el otro. - A ver Charlotte...ven aquí preciosa.
Miro aún al chico de ojos miles que parece apellidarse Bieber. Su mirada es fría aún. Me hace un gesto para que le haga caso. Me giro, y me acerco a los otros dos tíos.
Uno de ellos me agarra la mano y tira de mi, hasta pegarme a él. Mantengo mi cara suficientemente alejada de él.
- Bieber, si no me traes la pasta mañana tendremos que hacer un intercambio ¿lo sabes? - dice el más alto mirándome fijamente a los ojos.
- Sí, y este es mi intercambio. Intentaré reunir lo que pueda, sino... te la llevarás. - dice él.
Frunzo el ceño y le meto un empujón al tío que me sostenía. Miro al chico de los ojos miles, a Bieber.
- ¡No pienso irme con el! ¡Llévame a mi casa ahora mismo! - grito asustada.
- ¡Cállate! Harás lo que yo te diga.- dice el. - John, mañana nos vemos. - dice despidiéndose.
- Sí, y que no se te olvide la pasta... o la chica.
- Tranquilo, no se me olvidará. - contesta Bieber. Noto como me agarra del brazo con más fuerza que antes. Veo como los otros tíos se van en su coche, dejándonos completamente solos.
- Quiero irme a mi casa... - digo mientras me empiezan a caer lágrimas por las mejillas.
- Eres un jodida zorra. ¿Quién coño te crees para hablarme de esa forma? ¿Eh? ¿Quién te crees? No me conoces para nada. ¡No tiene idea de lo que soy capaz de hacer! - grita mientras empieza a agarrarme cada vez más fuerte. - Llorar no te sirve para una puta mierda. Tan solo conseguirás que me enfade aún mas. - sigue gritando.
Suelto un sollozo, y lo único que consigo es otro guantazo más.
- ¡Deja ya de llorar joder! - me grita.
- Quiero irme a casa, déjame ir. Por favor. - Suplico. Empieza a reír a carcajadas. Tira de mi brazo con brutalidad.
Nos acercamos al coche y abre la puerta, metiéndome sin cuidado alguno. Me coloco bien y cierra de un portazo.
Me llevo las manos a la cara, llorando. Y es ahora, cuando Marc me viene a la mente. Todo lo que estoy haciendo es para salvarlo a el y a mi familia. A Erika.
Dejo de llorar y me seco las lágrimas rápidamente.
Cierra la puerta y arranca.
- ¿Me vas a lle...
- Sí joder, te voy a llevar a tu puta casa, cállate de una vez. - dice adentrándose en la carretera. Me mira. - Como digas algo de esto, sabes lo que pasa ¿verdad?
Asiento.
- Bien. - dice.
Para el coche justo en frente de la ventana de mi habitación.
- Espero que sepas escalar. - dice, encendiendo un cigarro.
- Pues fíjate tu que no. - murmuro. Noto como me mira.
- ¿Cómo? - dice.
Suspiro.
- Que no se escalar. - repito más fuerte.
- Madre mía niña, hay que dártelo todo masticado. - dice saliendo del coche.
Abro la puerta y salgo, viendo como él se pone a mi lado.
- Pero si es fácil escalar eso. Son 2 metros apenas. ¿Nunca has escalado por una cuerda en gimnasia o qué?
- No se me da bien la gimnasia. - digo agachando la cabeza.
- Bueno, pues entra por la puerta. - dice rodeando el coche. Mierda.
- ¡No! - grito sin querer. Se queda quito, mirándome. - Por favor, si mis padres me ven me van a preguntar dónde he estado. Por favor, ayúdame. - le suplico rodeando el coche y colocándome frente a el.
Me sigue mirando. Le da una última calada al cigarro y lo apaga con sus dedos, para luego tirarlo y dejar salir de su boca un gran aro de humo.
Trago saliva. Me agarra la mano, tirando de ella y caminando hacia mi ventana.
- A ver Charlotte, esto de difícil tiene poco. Así que ve subiendo poco a poco, yo te ayudo. -dice mirándome.
Asiento y hago lo que me dice.
- Para. - me dice. Me quedo quita y miro hacia abajo viendo como él, con facilidad sube poco a poco y coloca sus manos en mi culo.
- ¡No me toques el culo! - susurro.
Ríe.
- Entonces, ¿cómo coño te ayudo a subir?
- Por los pies. - digo.
- Hazme caso. - dice, luego suspira.
- Está bien, pero no te pases.
- Cállate y sigue escalando, que yo te empujo. - dice. Lo hago, y el me empuja por el culo, hasta que dejo de notar sus manos y me quedo sentada en el marco de mi ventana.
Lo miro y me hace un saludo militar con los dos dedos. Luego se monta en el coche y arranca.
Suspiro fuertemente y entro en mi habitación. Cierro la ventana y me tumbo en la cama.
¿Cómo coño he llegado hasta ese punto de mi vida? Ni idea, pero quiero que acabe ya...¿o no?
Me quedo dormida.
*
Siento unas manos tocándome el pelo. Abro los ojos con dificultad, porque estoy muerta de sueño. Veo que ya es de día, me giro y veo unos ojos miles mirándome fijamente.
- ¡Joder! - me pongo la mano en el pecho. - ¿Qué haces aquí? - pregunto susurrando.
Sonríe y se sienta en la cama, a mi lado.
- Pues no se, me aburría.
Me entran ganas de decirle algo, pero me lo guardo todo, no vaya a ser que me lleve otra hostia.
- ¿Y que se supone que tienes que hacer aquí? - pregunto sentándome en la cama.
- Hombre, verte dormir, es algo que me entretiene. - dice humedeciéndose los labios.
- Ah. - suelto. Arqueo una ceja y niego con la cabeza. - Pues sigue mirándome, porque tengo mucho sueño. - digo tumbándome de nuevo, y tapándome hasta arriba.
- Eres una cría. - dice sonriendo. Arque las cejas y me incorporo de nuevo.
Girándome lo miro.
- Vaya, gracias. Un detalle entrar por la ventana a mi cuarto e insultarme para animarme un poco más. - digo irónica.
Me mira divertido. Noto como le brillan los ojos.
- ¿Y qué te hace creer que he entrado por la ventana? - dice, acariciando mi hombro. Me entra un escalofrío.
- ¿Entonces?
- Bueno, parece que le caigo bastante bien a tu hermana. Erika me ha dejado entrar. Muy maja. - dice mostrando sus dientes. Tiene una sonrisa enorme.
Llaman a la puerta. Los dos dirigimos nuestras miradas hacia ella, mientras se abre. Mi hermana entra y cierra la puerta detrás suya.
Suspiro.
El de los ojos mieles ríe leve, mientras agacha la cabeza.
Mi hermana se acerca y se sienta en la cama.
- Así que engañas a Marc con el - dice Erika señalando al de los ojos miles.
- ¡No! - grito. Erika lo mira y sonríe. El la devuelve la sonrisa y me mira, arqueando las cejas. - En serio, cómo vengan mis padres y te pillen aquí... - digo mirándole a el.
- No están, se han ido a disfrutar de un domingo sin que les molestemos. Los convencí. - dice mi hermana. - Por cierto, ¿cómo te llamas?
Lo miro y veo cómo agacha la cabeza, luego la sube y mira a mi hermana.
- Justin. Me llamo Justin. - dice serio.
Justin. Le pega ese nombre. Aunque no parece que le guste mucho.
- Pues Charlie, Justin es mucho mejor que Marc. Marc es muy gilipollas. - dice Erika mirándome. Justin ríe a carcajadas y le suelto una hostia a mi hermana.
- No hables así de Marc. - digo molesta.
- Pero si es verdad. - dice Erika.
- ¿Ves esto? - le digo señalando mi mano - pues como no te calles de una vez lo verás en tu cara.
- Es que dice estar muy pillada por el chaval, pero luego ni está enamorada ni nada, tan sólo quiere llenar ese vacío que la reconcome por dentro. - dice Erika en un susurro a Justin, el cual no deja de reír.
- Erika sal de mi cuarto.
- Ay, pero deja a la chica, que me río mucho. - dice Justin.
- ¿No te ríes mucho con ella? Pues vete también. Dejadme dormir, coño. - digo tapándome de nuevo.
Oigo un murmuro. Erika sale de mi cuarto.
Me vuelvo a sentar en la cama y Justin me mira.
- ¿De qué parte estás? ¿No querías matarla? Adelante, te dejo. - digo.
Niega con la cabeza.
- ¿Porqué matar a una persona tan graciosa? No. Prefiero dejarla vivir. - dice mostrando una pequeña sonrisa.
- No tiene idea de lo pesados que son a veces los hermanos. Ni puta idea. - digo levantándome de la cama y yendo hacia el armario.
Noto un silencio incómodo. Me giro y lo veo mirando al suelo.
- ¿He dicho algo...? - pregunto. Me mira y niega con la cabeza.
- No, tan solo... - ríe tristemente. - Nada, déjalo. - dice levantándose. - Me voy, ya por la noche vendré.
Me mira y asiento. Sale de mi habitación sin decir nada más y cierra la puerta. Frunzo el ceño. Suspiro y abro mi armario.
Entonces, el les dice algo a los otros dos tíos y los tres dirigen su mirada al coche. A mí. Vuelve a mirar a uno de los tíos y asiente. Veo cómo se acerca al coche y abre mi puerta.
- Sal. - me dice. Lo miro a los ojos, tiene una mirada fría. Sus ojos están como apagados, siguen igual que cuando se los vi por primera vez. - No te lo voy a repetir otra vez. Sal del puto coche.
Trago saliva y agacho la cabeza desabrochando el cinturón. El se aparta para que pueda salir.
Salgo del coche y me agarra fuerte del brazo. Tira de mi, mientras nos dirigimos hacia los otros dos.
Levanto la mirada y me sonríen, mirándome de arriba abajo. Vuelvo a bajar la mirada. Tengo miedo.
- Con que ella es la hija del oficial... - dice uno de ellos.
- La misma.
- A ver, girate. - me dice. Lo miro arqueando las cejas.
- No. - contesto.
El chico de los ojos mieles se acerca a mi oído.
- Hazlo niñata de mierda. - masculla.
- ¿Para que me miren estos tíos asquerosos? ¡No soy una puta! - digo enfadada. Me agarra del brazo y me gira, para quedarme frente a el.
- ¿Cómo coño hay que decirte las cosas? - dice gritando, para luego darme un guantazo. Me llevo las manos a la mejilla golpeada. Me arde muchísimo. - Ni se te ocurra volver a hablarme de esa forma.
- Cálmate Bieber. Tan solo es una niña. - dice el otro. - A ver Charlotte...ven aquí preciosa.
Miro aún al chico de ojos miles que parece apellidarse Bieber. Su mirada es fría aún. Me hace un gesto para que le haga caso. Me giro, y me acerco a los otros dos tíos.
Uno de ellos me agarra la mano y tira de mi, hasta pegarme a él. Mantengo mi cara suficientemente alejada de él.
- Bieber, si no me traes la pasta mañana tendremos que hacer un intercambio ¿lo sabes? - dice el más alto mirándome fijamente a los ojos.
- Sí, y este es mi intercambio. Intentaré reunir lo que pueda, sino... te la llevarás. - dice él.
Frunzo el ceño y le meto un empujón al tío que me sostenía. Miro al chico de los ojos miles, a Bieber.
- ¡No pienso irme con el! ¡Llévame a mi casa ahora mismo! - grito asustada.
- ¡Cállate! Harás lo que yo te diga.- dice el. - John, mañana nos vemos. - dice despidiéndose.
- Sí, y que no se te olvide la pasta... o la chica.
- Tranquilo, no se me olvidará. - contesta Bieber. Noto como me agarra del brazo con más fuerza que antes. Veo como los otros tíos se van en su coche, dejándonos completamente solos.
- Quiero irme a mi casa... - digo mientras me empiezan a caer lágrimas por las mejillas.
- Eres un jodida zorra. ¿Quién coño te crees para hablarme de esa forma? ¿Eh? ¿Quién te crees? No me conoces para nada. ¡No tiene idea de lo que soy capaz de hacer! - grita mientras empieza a agarrarme cada vez más fuerte. - Llorar no te sirve para una puta mierda. Tan solo conseguirás que me enfade aún mas. - sigue gritando.
Suelto un sollozo, y lo único que consigo es otro guantazo más.
- ¡Deja ya de llorar joder! - me grita.
- Quiero irme a casa, déjame ir. Por favor. - Suplico. Empieza a reír a carcajadas. Tira de mi brazo con brutalidad.
Nos acercamos al coche y abre la puerta, metiéndome sin cuidado alguno. Me coloco bien y cierra de un portazo.
Me llevo las manos a la cara, llorando. Y es ahora, cuando Marc me viene a la mente. Todo lo que estoy haciendo es para salvarlo a el y a mi familia. A Erika.
Dejo de llorar y me seco las lágrimas rápidamente.
Cierra la puerta y arranca.
- ¿Me vas a lle...
- Sí joder, te voy a llevar a tu puta casa, cállate de una vez. - dice adentrándose en la carretera. Me mira. - Como digas algo de esto, sabes lo que pasa ¿verdad?
Asiento.
- Bien. - dice.
Para el coche justo en frente de la ventana de mi habitación.
- Espero que sepas escalar. - dice, encendiendo un cigarro.
- Pues fíjate tu que no. - murmuro. Noto como me mira.
- ¿Cómo? - dice.
Suspiro.
- Que no se escalar. - repito más fuerte.
- Madre mía niña, hay que dártelo todo masticado. - dice saliendo del coche.
Abro la puerta y salgo, viendo como él se pone a mi lado.
- Pero si es fácil escalar eso. Son 2 metros apenas. ¿Nunca has escalado por una cuerda en gimnasia o qué?
- No se me da bien la gimnasia. - digo agachando la cabeza.
- Bueno, pues entra por la puerta. - dice rodeando el coche. Mierda.
- ¡No! - grito sin querer. Se queda quito, mirándome. - Por favor, si mis padres me ven me van a preguntar dónde he estado. Por favor, ayúdame. - le suplico rodeando el coche y colocándome frente a el.
Me sigue mirando. Le da una última calada al cigarro y lo apaga con sus dedos, para luego tirarlo y dejar salir de su boca un gran aro de humo.
Trago saliva. Me agarra la mano, tirando de ella y caminando hacia mi ventana.
- A ver Charlotte, esto de difícil tiene poco. Así que ve subiendo poco a poco, yo te ayudo. -dice mirándome.
Asiento y hago lo que me dice.
- Para. - me dice. Me quedo quita y miro hacia abajo viendo como él, con facilidad sube poco a poco y coloca sus manos en mi culo.
- ¡No me toques el culo! - susurro.
Ríe.
- Entonces, ¿cómo coño te ayudo a subir?
- Por los pies. - digo.
- Hazme caso. - dice, luego suspira.
- Está bien, pero no te pases.
- Cállate y sigue escalando, que yo te empujo. - dice. Lo hago, y el me empuja por el culo, hasta que dejo de notar sus manos y me quedo sentada en el marco de mi ventana.
Lo miro y me hace un saludo militar con los dos dedos. Luego se monta en el coche y arranca.
Suspiro fuertemente y entro en mi habitación. Cierro la ventana y me tumbo en la cama.
¿Cómo coño he llegado hasta ese punto de mi vida? Ni idea, pero quiero que acabe ya...¿o no?
Me quedo dormida.
*
Siento unas manos tocándome el pelo. Abro los ojos con dificultad, porque estoy muerta de sueño. Veo que ya es de día, me giro y veo unos ojos miles mirándome fijamente.
- ¡Joder! - me pongo la mano en el pecho. - ¿Qué haces aquí? - pregunto susurrando.
Sonríe y se sienta en la cama, a mi lado.
- Pues no se, me aburría.
Me entran ganas de decirle algo, pero me lo guardo todo, no vaya a ser que me lleve otra hostia.
- ¿Y que se supone que tienes que hacer aquí? - pregunto sentándome en la cama.
- Hombre, verte dormir, es algo que me entretiene. - dice humedeciéndose los labios.
- Ah. - suelto. Arqueo una ceja y niego con la cabeza. - Pues sigue mirándome, porque tengo mucho sueño. - digo tumbándome de nuevo, y tapándome hasta arriba.
- Eres una cría. - dice sonriendo. Arque las cejas y me incorporo de nuevo.
Girándome lo miro.
- Vaya, gracias. Un detalle entrar por la ventana a mi cuarto e insultarme para animarme un poco más. - digo irónica.
Me mira divertido. Noto como le brillan los ojos.
- ¿Y qué te hace creer que he entrado por la ventana? - dice, acariciando mi hombro. Me entra un escalofrío.
- ¿Entonces?
- Bueno, parece que le caigo bastante bien a tu hermana. Erika me ha dejado entrar. Muy maja. - dice mostrando sus dientes. Tiene una sonrisa enorme.
Llaman a la puerta. Los dos dirigimos nuestras miradas hacia ella, mientras se abre. Mi hermana entra y cierra la puerta detrás suya.
Suspiro.
El de los ojos mieles ríe leve, mientras agacha la cabeza.
Mi hermana se acerca y se sienta en la cama.
- Así que engañas a Marc con el - dice Erika señalando al de los ojos miles.
- ¡No! - grito. Erika lo mira y sonríe. El la devuelve la sonrisa y me mira, arqueando las cejas. - En serio, cómo vengan mis padres y te pillen aquí... - digo mirándole a el.
- No están, se han ido a disfrutar de un domingo sin que les molestemos. Los convencí. - dice mi hermana. - Por cierto, ¿cómo te llamas?
Lo miro y veo cómo agacha la cabeza, luego la sube y mira a mi hermana.
- Justin. Me llamo Justin. - dice serio.
Justin. Le pega ese nombre. Aunque no parece que le guste mucho.
- Pues Charlie, Justin es mucho mejor que Marc. Marc es muy gilipollas. - dice Erika mirándome. Justin ríe a carcajadas y le suelto una hostia a mi hermana.
- No hables así de Marc. - digo molesta.
- Pero si es verdad. - dice Erika.
- ¿Ves esto? - le digo señalando mi mano - pues como no te calles de una vez lo verás en tu cara.
- Es que dice estar muy pillada por el chaval, pero luego ni está enamorada ni nada, tan sólo quiere llenar ese vacío que la reconcome por dentro. - dice Erika en un susurro a Justin, el cual no deja de reír.
- Erika sal de mi cuarto.
- Ay, pero deja a la chica, que me río mucho. - dice Justin.
- ¿No te ríes mucho con ella? Pues vete también. Dejadme dormir, coño. - digo tapándome de nuevo.
Oigo un murmuro. Erika sale de mi cuarto.
Me vuelvo a sentar en la cama y Justin me mira.
- ¿De qué parte estás? ¿No querías matarla? Adelante, te dejo. - digo.
Niega con la cabeza.
- ¿Porqué matar a una persona tan graciosa? No. Prefiero dejarla vivir. - dice mostrando una pequeña sonrisa.
- No tiene idea de lo pesados que son a veces los hermanos. Ni puta idea. - digo levantándome de la cama y yendo hacia el armario.
Noto un silencio incómodo. Me giro y lo veo mirando al suelo.
- ¿He dicho algo...? - pregunto. Me mira y niega con la cabeza.
- No, tan solo... - ríe tristemente. - Nada, déjalo. - dice levantándose. - Me voy, ya por la noche vendré.
Me mira y asiento. Sale de mi habitación sin decir nada más y cierra la puerta. Frunzo el ceño. Suspiro y abro mi armario.
CAPÍTULO 2. KILLER.
Empiezo a subir las escaleras, hasta llegar al piso de arriba. Voy a mi cuarto y entro, cerrando la puerta detrás de mi.
Saco mi móvil y lo dejo en la cama. Me dirijo hacia el armario y cojo una camiseta de tirantes y unos shorts.
Me cambio y entonces suena el timbre. Bajo corriendo y abro, viendo a Maria. Mi mejor amiga.
- ¡Aaaaaah! - gritamos las dos, para luego abrazarnos.
- Te he echado de menos.
- Yo también, y eso que solamente llevamos dos días sin vernos. - reímos las dos. - Pasa. - digo mientras nos separamos.
Entra y cierro la puerta. Subimos corriendo a mi cuarto.
Nos sentamos en la cama y cojo mi móvil para dejarlo encima del escritorio.
- Bueno que he venido para decirte que hoy hay una fiesta a la que tu tienes que venir sí o sí. - dice arqueando las cejas seguidamente. Río leve.
- Maria, hoy no tengo muchas ganas de salir a ningún sitio. - digo.
- Oh venga, enróllate un poco nena. Antes salíamos todo el día, desde que estás con Marc no has salido ningún día conmigo. Parece que te has olvidado de mi. - dice algo seria.
Suspiro.
- Tienes razón. Me vendrá bien salir un poco. - digo sonriendo. Me mira y sonríe.
- ¡Esa es mi Charlie! - grita mientras se abalanza sobre mi. Nos caemos a la cama.
Empezamos a reírnos cuando mi móvil empieza a sonar. Miro quién es. De nuevo ''Desconocido.''
Me levando y salgo de la habitación, cerrando la puerta. Contesto.
- ¿Si?
- Charlotte ¿cómo estás? - pregunta la misma voz que antes.
- ¿Quién eres y cómo sabes mi nombre y mi número? - contesto borde.
- Eh, eh. Tranquila morena. Por cierto, tienes buen culo. Y tu amiga, la que está contigo ahora mismo en tu habitación, no veas como me pongo con estas vistas. - dice.
Me quedo callada. Entro corriendo en la habitación y me asomo por la ventana.
- Preciosa, no mires por la ventana, no me vas a ver. Da media vuelta, si quieres que todo salga bien cielo. - dice amenazante.
Lo hago y María me mira frunciendo el ceño.
- ¿Quién es? - vocaliza. Le hago una seña para que espere y vuelvo a salir de la habitación.
- Mira, seas quién seas, me estás cabreando. Déjame en paz si no quieres que...
- ¿Tu papi me meta a la cárcel? - acaba mi frase. Ríe a carcajadas. - No me hagas reír pequeña. Ahora, vuelve a tu habitación y echa a tu amiguita de tu casa. Haz lo que te digo, si no quieres que tu novio Marc pague por tu culpa. - amenaza con la voz ronca.
Trago saliva.
- Vamos, no me hagas esperar Charlie. No me gusta esperar. - dice.
- ¿Qué te he hecho? - pregunto con un hilo de voz.
- No, mejor... ¿qué no has hecho? Porque el culpable de todo, es tu puto padre. Ahora, haz lo que te digo y todo irá bien... de momento.
Entro en el cuarto.
- María, ¿a qué hora voy a tu casa? - pregunto.
- Pues a las 21:00. Ahora me tengo que ir. - dice levantándose. - Que no se te olvide.
Asiento y la abrazo.
- Adiós.
- Adiós. - digo. Sale de mi habitación y cierro la puerta de mi cuarto.
Me siento en el borde de la cama.
- Ya. - digo.
- Bien. No te voy a decir quién soy, porque nadie lo sabe. Y espero que nunca lo sepan. Tan solo quiero que estés atenta bonita. - dice. Trago saliva. - Tu novio tiene algo que me tendría que pertenecer a mí. Te lo diré más adelante. Ahora tan sólo, quiero que dejes de comunicarte con ese capullo, y que no le digas a nadie lo de estas llamadas, porque, si llegas a contárselas a alguien... esa persona pagará muy caro. A ti no te tocaré. - dice.
- ¿Quién eres? - pregunto yendo al grano.
Ríe.
- Impaciente como yo. Me gusta. Bien pues... ya que tú eres la hija del poli jefe, ¿qué mejor que zafarse un poco de ella? No te muerdas las uñas, no te pongas nerviosa. Deja tu pierna quita y céntrate.
Con miedo, dejo de morderme las uñas y dejo la pierna quita. Ese tío va muy enserio.
- Estas noche, vas a ir al almacén del viejo Jack que está a las afueras de Nueva York. ¿Sabes cuál es?
- Sí.
- Bien, pues vas a ir allí. A las doce de la noche tienes que estar allí. Sé puntual, no me gusta esperar. Te necesito para un pequeño negocio. Ya te contaré a la noche. Como se te ocurra decir algo de esto a alguien, te juro que me cargo a tu hermana, o a tu novio. Que veo que son las personas que más quieres. Sé que a tus padres también, pero papá no está contento con Marc ¿verdad? - dice divertido.
- Estaré allí. - digo.
Ríe.
- En serio, me encantas. Pero luego me entran ganas de soltarte dos hostias, para ver cómo sufre tu padre. Ese gilipollas. Bueno, te seguiré mirando hasta la noche. Nos vemos muñeca. - dice y luego cuelga.
Cuelgo y dejo el móvil a mi lado, en la cama. ¿Qué coño quiere ese tío? ¿Porqué yo, en vez de mi hermana? Aunque prefiero que me haya tocado a mí antes que a ella la verdad.
*
- Pero Charlotte, me prometiste que ibas a venir. - dice María tras el teléfono.
- No puedo joder, mi padre no me deja salir. - digo frotándome la frente.
- Está bien. - dice. Luego cuelga.
Suspiro pesadamente. Está cabreadísima, se le notaba en la voz.
Cuelgo y miro el reloj. Las 23:45. Tengo que salir ya. Mi móvil empieza a sonar. Lo cojo.
- Charlotte, date prisa, te estoy esperando. Sé que no puedes conducir, te hago un favor. - dice. Cuelga y cuelgo también..
Abro la ventana, y en realidad no está tan alta como parece.
Salgo y me quedo sentada en el filo de la ventana. Veo un coche a pocos metros de mi jardín. Alguien sale de su interior, pero lleva capucha, unas gafas y una gorra, así que no consigo identificarlo. Será él.
Se pone bajo mi ventana y hace un seña para que baje. Extiende sus brazos.
Suspiro fuertemente y sin pensármelo dos veces me dejo caer. Cayendo en sus brazos. Abro los ojos y lo miro. Tiene unos labios rosados.
Me deja en el suelo.
- Vamos. -dice. Asiento con miedo y nos acercamos al coche. Él entra en el coche y luego yo. - ¿Tus papis no te dejaban salir? - pregunta arrancando el coche.
- Cállate y hagamos lo que hay que hacer. - digo cruzándome de brazos. Noto como me mira. Me agarra del mentón y me gira la cabeza con fuerza, haciendo que lo mire.
- No me vuelvas a hablar así, si quieres conservar tu preciosa lengua ¿te queda claro niñata? - dice con la voz ronca.
No le contesto. Me suelta el mentón con brutalidad y arranca el coche. Suspiro y miro hacia delante.
Llegamos al almacén del viejo Jack. Mi padre me traída muchas veces aquí, porque el era amigo de Jack.
- No bajes hasta que yo venga a por ti. - dice mirándome. Asiento y sale del coche. Miro por la ventanilla, viendo como ese chico de ojos miles, saluda a unos tíos que hay ahí.
Se quita la capucha y la gorra, dejando ver un pelo marrón claro. Está de perfil, y para qué mentir...es guapísimo. Me pregunto de dónde coño habrá salido. Lo que sí no entiendo, es qué habrá hecho mi padre, para que ahora quiera pagarla con la hija mayor del oficial.
Y no sé porqué, pero no puedo apartar la mirada de él. Es como si me hubiera hechizado. Está hablando con esos tíos, que no tienen muy buena pinta, aunque el de ojos mieles tampoco. Él lleva los brazos tatuados, apenas se le ve la piel. Pero eso le da un toque sexy. ¿Qué estas diciendo Charlotte? Ese tío te está acosando, y te acaba de traer para negociar contigo, gilipollas.
Por una parte quiero largarme de aquí cuanto antes. Pero por otra, quiero quedarme. ¿Por qué? Ni yo misma lo sé.
Empiezo a subir las escaleras, hasta llegar al piso de arriba. Voy a mi cuarto y entro, cerrando la puerta detrás de mi.
Saco mi móvil y lo dejo en la cama. Me dirijo hacia el armario y cojo una camiseta de tirantes y unos shorts.
Me cambio y entonces suena el timbre. Bajo corriendo y abro, viendo a Maria. Mi mejor amiga.
- ¡Aaaaaah! - gritamos las dos, para luego abrazarnos.
- Te he echado de menos.
- Yo también, y eso que solamente llevamos dos días sin vernos. - reímos las dos. - Pasa. - digo mientras nos separamos.
Entra y cierro la puerta. Subimos corriendo a mi cuarto.
Nos sentamos en la cama y cojo mi móvil para dejarlo encima del escritorio.
- Bueno que he venido para decirte que hoy hay una fiesta a la que tu tienes que venir sí o sí. - dice arqueando las cejas seguidamente. Río leve.
- Maria, hoy no tengo muchas ganas de salir a ningún sitio. - digo.
- Oh venga, enróllate un poco nena. Antes salíamos todo el día, desde que estás con Marc no has salido ningún día conmigo. Parece que te has olvidado de mi. - dice algo seria.
Suspiro.
- Tienes razón. Me vendrá bien salir un poco. - digo sonriendo. Me mira y sonríe.
- ¡Esa es mi Charlie! - grita mientras se abalanza sobre mi. Nos caemos a la cama.
Empezamos a reírnos cuando mi móvil empieza a sonar. Miro quién es. De nuevo ''Desconocido.''
Me levando y salgo de la habitación, cerrando la puerta. Contesto.
- ¿Si?
- Charlotte ¿cómo estás? - pregunta la misma voz que antes.
- ¿Quién eres y cómo sabes mi nombre y mi número? - contesto borde.
- Eh, eh. Tranquila morena. Por cierto, tienes buen culo. Y tu amiga, la que está contigo ahora mismo en tu habitación, no veas como me pongo con estas vistas. - dice.
Me quedo callada. Entro corriendo en la habitación y me asomo por la ventana.
- Preciosa, no mires por la ventana, no me vas a ver. Da media vuelta, si quieres que todo salga bien cielo. - dice amenazante.
Lo hago y María me mira frunciendo el ceño.
- ¿Quién es? - vocaliza. Le hago una seña para que espere y vuelvo a salir de la habitación.
- Mira, seas quién seas, me estás cabreando. Déjame en paz si no quieres que...
- ¿Tu papi me meta a la cárcel? - acaba mi frase. Ríe a carcajadas. - No me hagas reír pequeña. Ahora, vuelve a tu habitación y echa a tu amiguita de tu casa. Haz lo que te digo, si no quieres que tu novio Marc pague por tu culpa. - amenaza con la voz ronca.
Trago saliva.
- Vamos, no me hagas esperar Charlie. No me gusta esperar. - dice.
- ¿Qué te he hecho? - pregunto con un hilo de voz.
- No, mejor... ¿qué no has hecho? Porque el culpable de todo, es tu puto padre. Ahora, haz lo que te digo y todo irá bien... de momento.
Entro en el cuarto.
- María, ¿a qué hora voy a tu casa? - pregunto.
- Pues a las 21:00. Ahora me tengo que ir. - dice levantándose. - Que no se te olvide.
Asiento y la abrazo.
- Adiós.
- Adiós. - digo. Sale de mi habitación y cierro la puerta de mi cuarto.
Me siento en el borde de la cama.
- Ya. - digo.
- Bien. No te voy a decir quién soy, porque nadie lo sabe. Y espero que nunca lo sepan. Tan solo quiero que estés atenta bonita. - dice. Trago saliva. - Tu novio tiene algo que me tendría que pertenecer a mí. Te lo diré más adelante. Ahora tan sólo, quiero que dejes de comunicarte con ese capullo, y que no le digas a nadie lo de estas llamadas, porque, si llegas a contárselas a alguien... esa persona pagará muy caro. A ti no te tocaré. - dice.
- ¿Quién eres? - pregunto yendo al grano.
Ríe.
- Impaciente como yo. Me gusta. Bien pues... ya que tú eres la hija del poli jefe, ¿qué mejor que zafarse un poco de ella? No te muerdas las uñas, no te pongas nerviosa. Deja tu pierna quita y céntrate.
Con miedo, dejo de morderme las uñas y dejo la pierna quita. Ese tío va muy enserio.
- Estas noche, vas a ir al almacén del viejo Jack que está a las afueras de Nueva York. ¿Sabes cuál es?
- Sí.
- Bien, pues vas a ir allí. A las doce de la noche tienes que estar allí. Sé puntual, no me gusta esperar. Te necesito para un pequeño negocio. Ya te contaré a la noche. Como se te ocurra decir algo de esto a alguien, te juro que me cargo a tu hermana, o a tu novio. Que veo que son las personas que más quieres. Sé que a tus padres también, pero papá no está contento con Marc ¿verdad? - dice divertido.
- Estaré allí. - digo.
Ríe.
- En serio, me encantas. Pero luego me entran ganas de soltarte dos hostias, para ver cómo sufre tu padre. Ese gilipollas. Bueno, te seguiré mirando hasta la noche. Nos vemos muñeca. - dice y luego cuelga.
Cuelgo y dejo el móvil a mi lado, en la cama. ¿Qué coño quiere ese tío? ¿Porqué yo, en vez de mi hermana? Aunque prefiero que me haya tocado a mí antes que a ella la verdad.
*
- Pero Charlotte, me prometiste que ibas a venir. - dice María tras el teléfono.
- No puedo joder, mi padre no me deja salir. - digo frotándome la frente.
- Está bien. - dice. Luego cuelga.
Suspiro pesadamente. Está cabreadísima, se le notaba en la voz.
Cuelgo y miro el reloj. Las 23:45. Tengo que salir ya. Mi móvil empieza a sonar. Lo cojo.
- Charlotte, date prisa, te estoy esperando. Sé que no puedes conducir, te hago un favor. - dice. Cuelga y cuelgo también..
Abro la ventana, y en realidad no está tan alta como parece.
Salgo y me quedo sentada en el filo de la ventana. Veo un coche a pocos metros de mi jardín. Alguien sale de su interior, pero lleva capucha, unas gafas y una gorra, así que no consigo identificarlo. Será él.
Se pone bajo mi ventana y hace un seña para que baje. Extiende sus brazos.
Suspiro fuertemente y sin pensármelo dos veces me dejo caer. Cayendo en sus brazos. Abro los ojos y lo miro. Tiene unos labios rosados.
Me deja en el suelo.
- Vamos. -dice. Asiento con miedo y nos acercamos al coche. Él entra en el coche y luego yo. - ¿Tus papis no te dejaban salir? - pregunta arrancando el coche.
- Cállate y hagamos lo que hay que hacer. - digo cruzándome de brazos. Noto como me mira. Me agarra del mentón y me gira la cabeza con fuerza, haciendo que lo mire.
- No me vuelvas a hablar así, si quieres conservar tu preciosa lengua ¿te queda claro niñata? - dice con la voz ronca.
No le contesto. Me suelta el mentón con brutalidad y arranca el coche. Suspiro y miro hacia delante.
Llegamos al almacén del viejo Jack. Mi padre me traída muchas veces aquí, porque el era amigo de Jack.
- No bajes hasta que yo venga a por ti. - dice mirándome. Asiento y sale del coche. Miro por la ventanilla, viendo como ese chico de ojos miles, saluda a unos tíos que hay ahí.
Se quita la capucha y la gorra, dejando ver un pelo marrón claro. Está de perfil, y para qué mentir...es guapísimo. Me pregunto de dónde coño habrá salido. Lo que sí no entiendo, es qué habrá hecho mi padre, para que ahora quiera pagarla con la hija mayor del oficial.
Y no sé porqué, pero no puedo apartar la mirada de él. Es como si me hubiera hechizado. Está hablando con esos tíos, que no tienen muy buena pinta, aunque el de ojos mieles tampoco. Él lleva los brazos tatuados, apenas se le ve la piel. Pero eso le da un toque sexy. ¿Qué estas diciendo Charlotte? Ese tío te está acosando, y te acaba de traer para negociar contigo, gilipollas.
Por una parte quiero largarme de aquí cuanto antes. Pero por otra, quiero quedarme. ¿Por qué? Ni yo misma lo sé.
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