jueves, 15 de agosto de 2013

CAPÍTULO 27. KILLER.

JASON MCCANN.

- Eh, ¿aún no tienes nada? - le pregunto a Marc.
Bufa y niega con la cabeza.
- Bieber parece no estar en la banda de esos gilipollas. - dice mi hermano.
- No importa. Sabemos dónde y con quién está. Es lo más importante. Y lo mejor es... que vas a recuperar a Charlotte. - digo. Me mira y sonríe.
- Tengo un plan. - dice arqueando las cejas.
- Soy todo oídos...

CHARLOTTE.

- ¡Justin! ¡Ah! ¡Bájame! - grito riendo.
- ¿Por qué tendría que hacerlo? - ríe.
Me deja en el sofá y empieza a hacerme cosquillas.

*

JUSTIN.

- Mamá, ¿puedo hablar contigo? - digo asomando la cabeza por la puerta de su dormitorio. Se gira mirándome.
Frunce el ceño.
- Claro. - dice. Entro y cierro la puerta.
Camino hacia ella.
- ¿Qué ocurre? - pregunta algo preocupada.
- Es que... bueno, no sé cómo decirte esto. - digo rascándome la nuca.
Abre los ojos exageradamente y se lleva las manos a la boca.
- ¿Charlie está embarazada? - pregunta horrorizada.
- ¿Qué? No. Claro que no. - grito sin querer. Suelta un suspiro de alivio y ríe. - Es que... mamá yo... yo quiero casarme con ella.
Sonríe abiertamente.
- ¡Eso es genial Justin! Creo que voy a llorar. - dice mordiéndose un labio. Sonrió.
- Y bueno, me gustaría que me ayudaras a elegir el anillo... ya sabes para pedir su mano y todo eso. - digo nervioso. Trago saliva con dificultad.
Asiente sonriendo.
- Claro que sí.

*

- ¿Tiene alguna idea de qué tipo de anillo quiere? - pregunta el dependiente.
- Sí, tengo una idea en la mente. Me gustaría que fuera de oro blanco, con un diamante grande en el centro, y al rededor del anillo diamantes más pequeños. - digo.
-  Entiendo. Pero el oro blanco es muy caro, y más los diamantes. - dice el dependiente.
- No se preocupe, tengo bastante dinero ahorrado. Créame, me llegará para comprar ese anillo. - sonrío convencido.
Miro a mi madre y me sonríe.

CHARLOTTE.

- ¡Jazzy! - grito y empiezo a reír. Se acaba de caer al bajar corriendo las escaleras. Empieza a reír también, tirada en el suelo. - ¿Estás bien? - pregunto entre risas. La levanto. No deja de reír.
- Sí, sí. - dice riendo.
- Creía que te había perdido. - digo bromeando.
- ¡Oh Dios mío! - grita siguiéndome el juego. Se abraza a mí. - Tengo miedo. Creo que voy a morir por este golpe. - dice. Las dos estallamos en una carcajada.
Mi móvil empieza a sonar. Frunzo el ceño. Me separo de Jazzy y me alejo un poco. Saco el móvil del bolsillo y descuelgo.
- ¿Si?
- ¿Charlie? - trago saliva. Dios mío. Erika. En ese momento la puerta se abre y Justin y Leah entran al salón.
- Hola cielo. ¿Cómo estás? - pregunto. La echo de menos. Mucho.
- Bien. Necesito verte. Hace mucho que no nos vemos. - dice.
- Lo sé... te echo de menos. - digo. Noto la mirada de Justin en mí, frunciendo el ceño.
- Y yo. Sabes, papá y mamá se han divorciado. El se ha ido de Madrid.
- ¿En serio? Joder... como han cambiado las cosas. Bueno... ¿cuándo vamos a quedar cielo? - pregunto.
- No sé. ¿Mañana?
- Vale. Cuando salga de trabajar te llamo. Quedamos en la cafetería del centro. ¿Sabes cuál es?
- Sí. Allí te veo. Te quiero hermanita. - ríe leve.
- Adiós cielo. - cuelgo.
Me guardo el móvil en el bolsillo y veo que Justin me está mirando serio.
- Hola. - sonrío. ¿Pasa algo?
- No.. Hola amor. - sonríe y me agarra fuertemente de la cintura atrayéndome hacia él. Me besa en los labios.
Me quedo sorprendida. Cuando se separa de mi me guiña un ojo.
- ¿Y esto? - pregunto.
- Te quiero. - dice. - ¿Salimos a dar un paseo?
- Vale. - contesto emocionada. Sonríe.

*

- ¿Con quién hablabas antes? - pregunta mientras caminamos.
- Con mi hermana. - sonrío.
- ¿Te ha llamado ella? - pregunta nuevamente.
- Sí, hacia mucho que no hablábamos. Mañana hemos quedado.
- Me alegro. - lo miro. Está sonriendo.
- ¿Charlotte? - oigo una voz que jamás podré olvidar. Levanto la cabeza. Marc...
- Marc, qu... que sorpresa. - digo fingiendo entusiasmo. Sonríe.
Justin y yo tenemos las manos unidas. Noto un fuerte apretón en mi mano.

JUSTIN.

Mira por donde...
- Cuanto tiempo... estás guapísima. - dice mirándola de arriba abajo.
- Gracias. - contesta Charlie. - ¿Cómo estás?
- Bueno... desde que me dejaste no levanté cabeza. Supongo que él es ahora el afortunado. - me mira.
Tenso mi mandíbula.
- Sí, estoy con él. Justin, él es Marc. Marc, él es Justin. - dice mi novia.
- Mucho gusto. - tiende su mano. Miro la mano y luego lo miro directamente a los ojos.
Humedezco mis labios.
- Piérdete. - mascullo.
- Justin... - dice Charlie.
- Vaya, no pareces ser muy educado. - dice el gilipollas.
Suelto la mano de Charlie y me acerco a el.
- No tengo ni pizca de educación con los hijos de puta como tú y tu hermano. - digo agarrando su camisa con fuerza.
- Justin para.
- No tienes huevos de darme delante de esta puta. - susurra, haciendo que Charlie no le escuche. - Además... he oído que estás bajo vigilancia. - susurra nuevamente.
- Justin por favor, suéltalo. - suplica Charlie.
- Me das pena gilipollas. Voy a ir a por tu hermana, y luego me la voy a follar. Te grabaré un vídeo. - habla en susurros.
- Hijo de puta. - lo empujo haciendo que caiga al suelo. Me pongo encima suya y empiezo a pegarle.
- ¡Justin para! ¡Para por favor! ¡Vas a acabar en la cárcel! - grita Charlie. - ¡Déjale! - agarra uno de mis brazos y sin darme cuenta... Oigo un grito de dolor. No por parte de Marc. Ya nadie me agarra del brazo.
Me levanto corriendo y me giro, viendo a Charlie con las manos en la nariz sollozando.

miércoles, 14 de agosto de 2013

CAPÍTULO 26. KILLER.


- No Justin, no he visto quién era... - respondo, suspirando.
- Tranquila, me encargaré personalmente de averiguar quién ha sido. - acaricia mi frente. - Ese hijo de puta me las va a pagar muy caro.

*

Miro mi muñeca y bufo. Entonces, Justin entra corriendo, cierra la puerta con pestillo y corre hacia mí con una bandeja con comida basura. Nos miramos y reímos.
- ¿Cómo has conseguido entrar con eso? - pregunto riendo. Me siento sobre la camilla con las piernas cruzadas y el en frente mía con la bandeja de en medio de los dos.
- Bueno, como la  comida de aquí es una asco... he pensado traerte algo más bueno y menos saludable. - ríe mirándome. Niego con la cabeza.
- Gracias. - sonrío.
- Se me ha olvidado darte algo. - dice.
- ¿El qu... - me interrumpe incorporándose y dándome un beso en los labios. Un beso tierno. Se separa y vuelve a ponerse como antes. - Ah. - digo sonriendo.
Me guiña un ojo. ¿Qué haría yo sin este chico?
Nos comemos las hamburguesas entre risas debido a que Justin no deja de mancharse todo el rato.
- Eres un desastre. - río fuerte, mirando su nariz llena de ketchup.
- No es mi culpa que hayan echado tanto. - coge una servilleta y se limpia toda la cara.
Terminamos de comer todo lo que había en la bandeja. Justin se levanta con la bandeja en las manos y se acerca a la ventana. La abre y llama a alguien.
- ¿Me puedes tirar esta bandeja? Es que si salgo con ella al pasillo me echan de aquí. - oigo decir a Justin. Río leve.
- Claro. - dice una chica cogiendo la bandeja.
- Gracias cariño. - le guiña un ojo y cierra la ventana.
Vuelve a la camilla, se siente a mi lado y me abraza no muy fuerte, para no hacerme daño. Me besa en la mejilla varias veces, haciéndome reír.
- Justin. - me quejo riendo. Sonríe y me acaricia la mejilla.
- Te quiero mucho Charlie. - dice mirándome a los ojos. Sonrío.
- Yo también te quiero. Mucho. - digo.

ANNA.

- ¡Eres un gilipollas Zac! ¿Cómo coño se te ha ocurrido atropellar a Charlie? - grita Will. - ¿La has matado? - pregunta alterado.
- No, no creo. Es tan solo un aviso para Bieber. - sonríe malicioso.
- No vamos a hacer nada con ellos Zac. Reza para que Charlie esté bien. Ni se te ocurra ir por tu cuenta porque te juro que te mato yo mismo. - le amenaza Jhon. - Como Justin se llegue a enterar de que has sido tu... te mata.
- Que lo intente. - dice desafiante.

Semanas después.*

JUSTIN.

- Jazzy no me tires del... ¡Ahhh! - grito mientras mi hermana me tira del pelo. Ella y Charlie ríen a carcajadas.
- Jazzy, deja a tu hermano. No te lo repito más. - dice mi madre desde la cocina.
Pero ella sigue. La cojo y la cuelgo de mis hombros. Soltando mi pelo, empieza a patalear.
- ¡Bájame! - grita riendo.
- No. Ahora te aguantas. - empiezo a caminar con ella por todo el salón.
- ¿Qué haces? - pregunta Charlie sin poder dejar de reír.
- Hacer que esta enana me deje. - Jazzy deja de patalear y sigue riendo. - Si sigues riendo, te dolerá la tripa enana. - digo bajándola, y poniéndola en el sofá junto a Charlie.
Sigue riendo. Niego con la cabeza, mientras Charlie ríe junto a ella.
Me quito la camiseta muerto de calor y la dejo en el respaldo de la silla. Noto como alguien a mis espaldas, me sube los pantalones. Me giro viendo a Jazzy reír a Charlie frente a mí.
- ¿Pero qué haces? - pregunto riendo. Me vuelvo a bajar los pantalones dejando ver mis calzoncillos.
- Es que se te habían caído. - dice Jazzy.
Las dos empiezan a reír. Las miro arqueando una ceja.
- Nena, ¿quieres ver una peli? - pregunto a Jazzy acercándome a ella.
- No, me voy con mamá. - dice.
- Bien. ¡Mamá! - grito.
- ¿Qué pasa? - dice mi madre entrando al salón.
- ¿Os vais ya? - pregunto.
- Sí... ¿nos estás echando? - dice sonriendo.
- ¿Yo? No... ¿por qué haría eso? - digo negando con la cabeza.
Mi madre ríe y coge a Jazzy de la mano.
- Volveremos en un rato. - dice, para después salir.
Cojo a Charlie en brazos y juntos subimos las escaleras hasta nuestro cuarto.

CHARLOTTE.

Nuestros cuerpos desnudos se rozan el uno con el otro, erizándome la piel por completo. Justin empieza a besarme por el cuello.

De repente oigo unos pisotones. Los dos nos miramos sorprendidos.
- No puede ser... - digo.
- ¡Justin! - grita Jazzy. La puerta se abre. - Hol... - Intentamos taparnos  con las sábanas pero Justin cae al suelo. - Oops. - dice Jazzy tampandose la boca con las dos manos.
- Hola Jazzy. - dice Justin forzando una sonrisa.
La habitación se queda en silencio.
- Enana... ¿por qué no te vas a ver la tele? Y no le cuentes a mamá nada de esto, ¿vale? - dice Justin subiéndose a la cama.
- Me iré... si me decís lo que estabais haciendo. - dice sonriendo.
- Bueno... - digo. - Estabamos...
- Verás enana estábamos haciendo sexo. Que seguro sabes lo que es pero te gusta ver a tu hermano torpe y analfabeto explicar este tema ¿verdad que si? - digo.
- Estoy algo informada. Pero sí, me gusta oírte explicar cosas que no te van. - ríe mi hermana.
- Bueno pues eso... los hombres...
- ¡Justin! - me regaña Charlie.
- Es que no sé cómo explicarlo.
Jazzy empieza a reír. Sonrío divertido.
- Lo siento. A ver enana, como le cuentes algo de esto a mamá le diré que no haces los deberes y que se los copias en clase a tus amigas. - la chantajeo.
Mi hermana se queda callada mirándome y fulminándome con la mirada.
CAPÍTULO 25. KILLER.


CHARLOTTE.

- ¿Y Justin? - pregunto a Leah la cual está preparando el almuerzo. - No le he visto en toda la mañana.
- No lo sé cielo. - dice.
Voy hacia el salón y veo a Jazzy tumbada en el sofá viendo la tele. Me mira y sonríe. Le devuelvo la sonrisa.
- ¿No tienes deberes enana? - pregunto sentándome a su lado.
- Ya los he hecho. - sonríe.
- Madre mía que lista. - digo riendo.
- Que sarcástica.
- No, lo digo en serio. - reímos las dos mientras la puerta del salón se abre.
Dirigimos nuestras miradas hacia ella y vemos a Justin entrar al salón. Nos mira y sonríe leve.
- Justin, tu novia es muy sarcástica conmigo. - ríe Jazzy.
- ¡Oye! - me quejo mirándola. Ríe a carcajadas y empiezo a hacerle cosquillas.
- ¡Para Charlie! - grita riendo, pero yo me tumbo encima suya haciéndola reír más.
Reímos a carcajadas, entonces miro a Justin. Está de pie, junto a la puerta mirándonos con una sonrisa en la cara pero apenado.
Me levanto y Jazzy me pega con su pequeña mano en la pierna.
- Tu y yo la vamos a tener. - la señalo acusándola. Ríe y me guiña un ojo.
Me acerco a Justin y pongo mis manos sobre sus hombros.
- ¿Qué te pasa? Estás raro. - digo mirándolo fijamente.
Me mira a los ojos, luego mira por la ventana. Agarra una de mis manos y salimos del salón. Subimos las escaleras hacia nuestro cuarto. Cierra la puerta y se gira, mirándome.
- Siento que tengo que contártelo. No quiero... pero necesito hacerlo. - dice, con la voz ronca.
- Justin, ¿qué ocurre? ¿Dónde has estado esta mañana? - pregunto acercándome a el. Mira al suelo y cierra los ojos con fuerza. - Justin no me asustes. ¿Ha pasado algo malo verdad? - digo mientras los ojos se me llenan de lágrimas.
- ¡No! No es nada malo. He exagerado un poco pero es que... - hace una pequeña pausa. - quiero hacer el amor. - suelta de golpe acompañado de una risa nerviosa.
Frunzo el ceño y estallo en una carcajada.
- ¿Tanto lío para eso? - pregunto riendo. Se encoge de hombros. - Pues lo siento, pero estoy mala. - suspiro.
- No pasa nada. - sonríe.

Está raro. Y no sé por qué. Me duele verlo así, porque siento que me esconde algo...

- ¿Seguro que estás bien? - pregunto acercándome a el y acariciando sus mejillas. Sonríe.
- Pues claro que sí nena. ¿Qué me va a pasar a mi? - ríe leve. Sonrío y le beso en los labios.
- Te amo. - digo.
- Yo más.

1 semana más tarde.*

JUSTIN.

Poniendo la última pieza del motor, bajo el capó del coche y me limpio las manos con un trapo que cuelga de mi cinturón.
Los párpados me empiezan a pesar. Empiezo a toser fuertemente.
- Eh, ¿un ataque de tos Bieber? - preguntan detrás mía. Me giro y veo a Kurt, mi jefe.
- Más o menos. - digo dejando de toser.
- Joder, esa tos es igual que la que mi padre tenía cuando tuvo cáncer de pulmón. - dice apoyándose en un coche.
- ¿Tu padre tuvo cáncer? - pregunto. Asiente. - ¿Le operaron?
- Así es. Pero... la operación era muy complicada y murió. - suspira.
Me empiezo a poner nervioso. Necesito un cigarro.
- ¿Qué te pasa tío? - pregunta. - Estás muy pálido. - dice metiéndose bajo el coche en el que anteriormente estaba apoyado.
- Nada. - digo volviendo al coche.

CHARLOTTE.

Salgo de la cafetería. Por fin he acabado.
Mi móvil empieza a sonar. Descuelgo.
- ¿Si?
- Cariño, ¿cuándo sales del trabajo? - es Justin.
- Acabo de salir ahora mismo, ya voy para casa. - digo.
- ¿Te recojo?
- No, no hace falta. Llego en seguida. No te preocupes.
- Está bien. - suspira. - Pero no tardes nena. Te echo de menos.
Sonrío. El semáforo está en rojo, así que cruzo la calle.
- Bueno, te dejo. - digo. - Nos vemos en casa. Te quiero. - sonrío.
- Yo más. - cuelgo.
Miro a mi izquierda y veo un coche negro acercándose demasiado rápido hacia mí.
Todo se vuelve negro.

JUSTIN.

Llego a casa y el teléfono empieza a sonar.
- ¡Ya voy yo! - grito. Voy hacia el teléfono y lo cojo. - ¿Si?
- ¿Familia Bieber? - pregunta un hombre.
- Sí, ¿ocurre algo?
- ¿Es usted familiar de Charlotte Lynn Bieber? - pregunta de nuevo.
- Lógicamente, por eso lleva el apellido Bieber. ¿Qué pasa? ¿De dónde llaman? - pregunto sentándome en el sofá. Mi madre y mi hermana me miran.
- Charlotte ha tenido un accidente. Un coche la ha atropellado. Ahora mismo está en urgencias.
- ¿Qué? No puede ser. Si hace unos minutos he hablado con ella. - digo mientras noto como me cuesta respirar.
- Lo siento, está muy grave. Es el hospital _______. - dice.
Aprieto con fuerza el teléfono. Cuelgo y me levanto.
- ¿Qué ha pasado? - pregunta mi madre asustada. Corro hacia la puerta. Cojo las llaves y salgo de casa, montándome en el coche y arrancando.

- ¿Cómo está Charlie? - pregunto desquiciado al doctor.
- Estamos haciendo todo lo posible. Ya le hemos dicho por teléfono que está muy grave. - dice.
- ¡Dígame cómo está! ¡Déjese de gilipolleces! - grito.
- Justin cálmate. - dice mi madre.
- ¿Cómo coño quieres que me calme? Charlie está ahí dentro y nadie me dice si va a salir o no de esta. ¡Como se muera os mato a todos! ¡Como se muera me meto un tiro aquí joder! - grito.
- Justin, por favor. - vuelve a decir mi madre.
- ¡Déjame en paz! ¿Quién coño ha atropellado a Charlie? - grito pegando patadas a la pared.
- Justin , por favor cálmate. - grita mi madre agarrándome del brazo. - Hijo por favor, cálmate. Lo único que vas a conseguir es que te echen de aquí y no te dejen ver a Charlie.
- Le rogamos que se calme. Está usted en un hospital. - dice una enfermera.
- Me importa una puta mierda dónde esté. Quiero que Charlie salga sana y salva de aquí sino no me haré responsable de lo que pase. Aquí nadie me conoce. - grito. Después me siento en una silla, al lado de mi hermana.
Mi madre se aleja de nosotros para poder hablar con una enfermera y con el doctor.
- Charlie va a estar bien. - suena la voz angelical de Jazzy. La miro.
- Eso espero. - digo suspirando.
- Vamos Justin, conoces mejor que nadie a Charlie. Es un hueso duro de roer, y sabemos que no le pasará nada. - sonríe. Paso mi brazo por sus hombros, abrazándola. Le doy un beso en la frente.
- Gracias enana. - susurro.
- A los desconocidos. - responde. Río leve.

CHARLOTTE.

Abro los ojos, y me doy cuenta de que estoy en una habitación de hospital. Me duele mucho la cabeza.
A mi lado hay una enfermera.
- Perdone, ¿hay alguien esperándome fuera? - pregunto.
- Sí. Su novio junto a una mujer y una niña pequeña. - sonríe. Sonrío leve.
- Hágalos pasar, por favor.
- Ahora mismo. - asiente sonriendo y sale de la habitación.
Fuera, oigo algo que me hace reír:
- Te dije que estaría bien. - suena la voz de Jazzy.
- ¿Pero qué eres? ¿Vidente o algo así? Porque si es eso dímelo y te llevo a la tele y así me gano algo de dinero. - dice Justin. Río fuerte, aunque me duele todo. - ¡Charlie! - grita entrando corriendo. Me abraza no muy fuerte. - Creía que te iba a perder nena. - besa mi frente.
- De mi no te libras. - río leve. Se separa de mi, sentándose a un lado de la camilla. Sonríe.
De repente su rostro se vuelve serio.
- Cariño, ¿has conseguido ver quién conducía el coche? - pregunta.
Me quedo pensando, intentando recordar, hasta que...

martes, 13 de agosto de 2013

CAPÍTULO 24. KILLER.


CHARLOTTE.

Me despierto y veo que estoy tumbada en una cama. Frunzo el ceño y me froto los ojos. La puerta se abre, dejándome ver a Justin con dos bolsas en las manos. Cierra la puerta con el pie y se gira, mirándome.
- ¿Dónde estamos? ¿De dónde vienes? ¿Qué haces con esas bolsas? - pregunto bostezando. Ríe y deja las bolsas encima de una mesa. Se acerca a la cama y se sienta a mi lado.
- Estamos en un motel. Vengo de la cafetería. En las bolsas traigo el desayuno. - dice sonriendo.
Sonrío y apoyo mi cabeza en su hombro. La sonrisa desaparece inmediatamente de mi cara.
- ¿Cuándo podremos ser felices de una vez? - pregunto mirándolo a los ojos. Su sonrisa desaparece y suspira.
- No lo sé nena. - rodea mi cintura con sus brazos. - Pero te prometo que haré todo lo posible para hacerte feliz el resto de nuestras vidas. - dice besando la parte superior de mi cabeza. Lo miro nuevamente.
- ¿Me lo prometes? - pregunto.
- Pues claro que sí nena, mereces ser muy feliz. Yo no tanto... pero quiero ser yo el que te haga feliz. - dice mientras me acaricia el brazo.
- Tengo hambre. - digo. Suelta una carcajada, haciendo que sus ojos se achinen y sus pómulos se hinchen. Sonrío aún más.

4 años más tarde.*

- ¡Justin, para! - digo riendo tirada en el sofá mientras Justin no deja de hacerme cosquillas. - Paaaara. - grito riendo.
El también ríe.
- ¿Cómo dices? No me entero. - dice riendo.
- ¡Para! - grito riendo más y más. - ¡Me meo! - grito. Justin para de hacerme cosquillas y me levanto yendo hacia la cocina.
- ¿Serás cerda? - dice riendo y empieza a correr detrás mía.
- Leah dile a tu hijo que pare. - grito riendo. Entro en la cocina y la veo. Me mira y me pongo detrás suya riendo.
- Justin tienes 24 años, eres muy mayorcito para correr detrás de Charlie. Y Charlie tu tienes 21 años y también eres muy mayorcita como para esconderte detrás mía. - dice Leah. Justin y yo estallamos en una gran carcajada.
- Lo siento Leah. - digo abrazándola por detrás y dándole un beso en la mejilla. La suelto para volver con Justin. - Pídeme perdón. - le digo.
- Sí claro. Esperate. - dice sonriendo.
- ¡Justin! - le regaña Leah. El ríe a carcajadas y me abraza, para luego empezar a darme besos por toda la cara.
- Perdóname mi amor. - me besa. Perdón - beso - por - beso - hacerte - beso - reír - beso - pero eres adorable. - después me da un beso en la boca.
- Justin tu madre... - murmuro entre dientes.
- Sois los dos muy adorables. - dice. - Os dejamos solos. Yo y Jazzy nos vamos a hacer la compra. No hagáis nada raro, por favor. - dice saliendo de la cocina.

Sentados en el sofá, estamos viendo Bob Esponja. No, no hay otra cosa que ver, además Patricio me cae bien.
Noto como Justin empieza a acariciarme la pierna. Le doy un manotazo en la mano.
- ¡Ah! - grita apartándola. Me muerdo el labio aguantando la risa. - ¿Por qué me pegas? - pregunta.
- Tu madre puede volver pronto. - digo riendo.
- ¿Estás en esos días del mes? - pregunta. Lo miro con la boca abierta.
- ¿Serás capullo? - digo tirándole del pelo.
- Ahhh. El pelo no. -  grita. Empiezo a reír y le suelto.

Hace 4 años Justin prometió hacerme feliz... y ahora mismo lo somos. Ya no está metido en toda la mierda de antes, y me alegro. Ya no se junta con los chicos. Ellos aún siguen metiéndose en líos. Justin está bajo vigilancia. El mismo se entregó a la policía, pero le perdonaron debido a que Leah pagó un dineral para que no le metieran entre rejas.
Ahora Justin quiere devolver el dinero a su madre. Está trabajando como mecánico para conseguirlo, cosa que se le da muy bien.
Yo trabajo como camarera en una cafetería. No es que sea un gran trabajo, pero al menos puedo pagarle a Leah por vivir en su casa. Aunque ella se niega a que yo le pague, es una de mis necesidades.
A mi madre no la veo desde que me fui de casa. Ni a mi hermana. Y mucho menos a Jake. No pienso volver.

- Eres mala persona. - dice arreglándose el pelo.
- Uy perdone usted, señorita. - digo riendo. Arquea una ceja mirándome.
- Repito, eres mala persona. - dice. Río fuerte y me abalanzo sobre él, besándolo por toda la cara. Le abrazo.
- Te amo. - dice siguiéndome el abrazo. Sonrío en medio del abrazo.
- Solo tu haces que siempre tenga una sonrisa en la cara, ¿lo sabías? - digo.
- Vaya, ya somos dos. - dice. Me separo un poco de el y le beso los labios.
- Te adoro. - digo mirando fijamente sus ojos color miel.
- Pues anda que yo a ti. - vuelve a sonreír y sus ojos se achinan de nuevo de esa forma tan tierna.
Agarro su mano y entrelazo sus dedos y los míos. Me da un leve apretón y no puedo evitar sonreír.
- Eres mi mundo. - susurra con la voz ronca, acariciando mi mejilla con su mano libre.
- Tu el mío.
- Ya, pero yo lo he dicho antes. - dice burlándose de mi. Sonrío y deposito un beso en su frente.
- ¿Por qué te quiero tanto? - pregunto, mientras junto mi frente con la suya.
- No lo sé, dímelo tu. - sonríe como un niño inocente. Sonrío y le abrazo. Reímos los dos. Pero su risa se corta y deja paso a un gemido de dolor.
- ¿Justin? - susurro. Lo miro y sus ojos cerrados y sus dientes apretados hacen que me congele totalmente por dentro. - Dios míos Justin.
Suspira y abre los ojos mirándome. Finge una sonrisa.
- ¿Qué te pasa? - pregunto.
- Nada... ha sido... mi pecho se ha contraído. Pero ya estoy bien. - sonríe.
- ¿Estás seguro? - pregunto.
- Sí nena, no te preocupes. - dice dándome un beso en la mejilla.

lunes, 12 de agosto de 2013

CAPÍTULO 23. KILLER.

WILL.

- ¿Dónde han ido? - pregunta Anna.
- No lo sé. Pero tenemos que largarnos de aquí cuanto antes. - contesto.

JUSTIN.

- ¿Y ahora qué hacemos? - pregunta Charlie asustada.
- Sígueme y todo irá bien nena. - digo mirando al frente.
Dónde coño estará el garaje de Austin. Debería estar cerca. Espero que me deje un coche. Austin nos ha ayudado siempre en todo. Es uno hombre de unos 45 años, que aparenta muchos menos.

- Justin. - dice Charlie. - Estoy cansada. - dice con la respiración agitaba. Suspiro y me giro, parándome. La miro. Sus brazos descansan sobre sus rodillas, dando grandes bocanadas.
- Madre mía. - niego con la cabeza sonriendo. Me mira y sonríe. - Pues nada, tendré que llevarte yo.
 Bufa y se sube a mi espalda, pasando sus piernas por mi cintura y con sus brazos rodea mi cuello. Agarro bien sus piernas para evitar que caiga.
Empiezo a andar, cuando de repente noto cómo Charlie empieza a besarme el cuello llegando hasta mi oreja.
- Charlie cariño, si quieres que lleguemos a tiempo tendrás que dejar de hacer eso, porque si no paramos aquí mismo y hago yo lo mismo. - digo con la voz ronca.
Oigo su risa en mi oído. Retumba una y otra vez en mi cabeza. Sonrío y sigo andando.

Ya es de noche, pero consigo ver el garaje. Por fin hemos llegado.
- ¡Gracias a Dios! ¡Por fin! - grito.
- ¿Qué? - dice Charlie medio dormida. La acabo de despertar con mis gritos.
- Lo siento nena, no recordaba que estabas durmiendo. - digo.
- No importa. Déjame bajar. - dice dándome un beso en la mejilla.
La bajo con cuidado, pero cae al suelo.
- Charlie. - digo mientras me arrodillo frente a ella. - ¿Estás bien?
- Sí, no te preocupes. - dice sonriendo.
- Venga, levanta. - digo riendo. La agarro de las manos y la levanto. - Vamos. - tiro de su mano y caminamos hacia el garaje.

Llamo al timbre.
- ¿Dónde estamos? - pregunta Charlie.
- Tranquila, le pediré un coche y volveremos a Madrid. - digo.
- ¿Quién es? - pregunta una voz desde dentro.
- Soy yo. Justin. - respondo.
- ¿Qué coño? Espera, ahora salgo. - grita. Miro a Charlie. Su cara es de asombro. Río.
La puerta tarda un rato en abrirse y entonces Austin me abraza.
- Tío creía que no te volvería a ver. - grita mientras me abraza. Estallo en una carcajada.
- No te librarás tan fácil de mi. - río. Se separa de mi y sonríe. Luego mira a Charlie.
- Con que Killer ha encontrado a una chica. Bastante, bueno... exageradamente guapa. - dice.
- Oh Dios. - Charlie se tapa la cara. Austin y yo empezamos a reír.
- Preciosa, soy como el padre de Justin . - dice Austin. Charlie se destapa la cara. Está roja.
- Me llamo Charlotte. - dice sonriendo. Austin le agarra la mano y le da dos besos. Ella sonríe vergonzosa. Sonrío.
- Encantado bonita. - Austin se gira hacia mí.
- Austin, no nos podemos quedar mucho tiempo. Por favor, necesitamos un coche. - digo.
Se queda pensativo.
- Tengo un coche perfecto. Esperad aquí. - dice, entrando de nuevo a la casa.

Por la carretera no veo nada. Enciendo los faros y giro un segundo mi cabeza para ver a Charlie dormida.
Mi móvil empieza a sonar. Con una mano sigo manejando el volante y con la otra saco el móvil del bolsillo.
- ¿Sí?. - digo.
- Hola Bieber. - suena una voz muy, muy familiar.
- McCann.
- ¿Qué tal? Espero que no te haya molestado lo de los coches patrulla. Ya sabes cómo es mi hermano. Se ha puesto celoso al enterarse de que eras tu el que tenía a la pequeña Charlotte, y os jodió chivándose a tu tío. - dice, acompañado de una carcajada.
Aprieto el teléfono con fuerza.
- Con que... ¿tu hermano es Marc? - digo.
- Muy bien Justin. Al fin lo descubres. - grita riendo. Gilipollas. - Por cierto, - su risa cesa. - dale las buenas noches de mi parte a la preciosa Charlotte. Se le ve tan tierna durmiendo. - frunzo el ceño y miro por el espejo retrovisor viendo un coche. El que va conduciendo saluda. Se está riendo.
- Hijo de puta. - mascullo entre dientes.
- Teneis dos minutos para salir del coche. Hay una bomba dentro que estallará en 10 minutos. - dice.
Cuelgo y guardo mi móvil en el bolsillo. Acelero, pero Jason nos sigue aún.
- ¡Maldito cabrón! - grito dándole un golpe al volante.
- ¿Qué ocurre? - oigo la voz de Charlie. La miro y después vuelvo la mirada hacia la carretera.
Me adentro en el campo y paro. Salgo corriendo del coche y lo rodeo. Abro la puerta de Charlie y le quito el cinturón, para después agarrarla del brazo y tirar de ella.
- Justin, ¿qué pasa? - grita.
- ¡Cállate joder! - grito.
- No sirve de nada correr. - oigo la voz de Jason. Me giro y le veo muy cerca de mí, con una pistola. - Porque hasta aquí el juego amigo mío. - dice apuntándome.
- Justin... - Charlie me aprieta la mano. Le devuelvo el apretón.
Jason me agarra por el cuello y me pone la pistola en la sien.
- Charlotte dile adiós a Justin. - dice Jason.
- ¡Vete Charlie! - grito. No se mueve. - ¡Joder vete! !Vete de aquí!
- Suéltalo. - grita ella.
- ¡¿QUIERES IRTE DE UNA MALDITA VEZ ZORRA?! - grito. No quería decirle lo de zorra, pero sabía que si no era imposible que se fuera. Me mira con odio. Se gira y empieza a correr.
- Vaya, que bien os lleváis. - ríe Jason. Hago un movimiento rápido y ahora soy yo el que le agarra por el cuello.
- A mi no me vuelvas a amenazar ni en tus sueños ¿entiendes? He matado a tu familia, menos a tu hermano porque era demasiado pequeño... Ahora te mataré a ti y luego a ese hijo de puta. - digo, quitándole la pistola y poniéndosela en la cabeza.
- Mátame, vamos. - ríe. - Mi hermano se encargará de tu hermana un día de estos. - empieza a reír a carcajadas.
- Hijo de puta. - digo apretando el gatillo. Pero no dispara. - Que listo eres Jason. Muy maduro por tu parte eh tío. - digo golpeándole en la nuca con la pistola. Cae al suelo.

CHARLOTTE.

Corro con todas mis fuerzas. ¿Va a volver a ser un cabrón conmigo? ¿Pero por qué? ¿Qué coño he hecho mal ahora? No quiero que me insulte. Solo que me bese.
- ¡Charlie! ¡Charlie! - gritan detrás mía. Me giro y veo que es Justin. Empiezo a correr más rápido. - ¡Charlie por favor para! - grita.
Las lágrimas empiezan a salir de mis ojos. No me quedan más fuerzas para seguir corriendo. Me dejo caer al suelo. Entonces siento unos brazos rodeando mi cuerpo.
- Charlie perdóname. Lo de zorra te lo he dicho porque si no sabía que no me dejarías. Yo nunca te haría daño mi vida. - dice besando mi mejilla.
- Pues lo has hecho. Me has hecho mucho daño. - digo llorando.
- Mierda Charlie. Levanta, corre. - dice tirándome del brazo.
- Suéltame. - grito.
- Levanta joder. La bomb...

Se escucha un gran estruendo, haciendo que mis oídos se taponasen. Justin se tira encima mía, y siento como si nos elevásemos un poco del suelo. Me tapa los oídos con fuerza. Pero no oigo nada.
Justin me destapa los oídos pero no oigo el más mínimo ruido. Me gira la cabeza, agarrándomela entre sus manos y me empieza a hablar. Pero no sé lo que dice. Me pesan los párpados. Tengo sueño.

Empiezo a oír un murmuro hasta que, de repente lo oigo todo de golpe. Haciendo que se me salten las lágrimas.
- ¿Charlie? ¿Me oyes? - dice Justin.
- Sí, ahora sí. - tenso mi mandíbula. Me duelen los oídos. - ¿Qué ha sido eso? - pregunto asustada. - ¿Qué ha pasado con Jason?
- Nena será mejor que nos vayamos de aquí antes de que llegue la policía. ¿Vale? - dice. Asiento. - ¿Me perdonas? - dice dándome un beso en la frente.
Río leve y lo abrazo. Me coge en brazos.
- Yo te llevo. Estás destrozada. - dice volviéndome a dar un beso.
- ¿Dónde vamos? - pregunto apoyando mi cabeza en su hombro?
- Donde nos lleve la noche. - dice después de besarme la mejilla.

¿Conocéis esa sensación de sentir que tienes el mundo en tus manos? ¿Esas punzadas que te da el corazón, al saber que alguien de verdad se preocupa por ti, y que daría la vida con tal de mantenerte a salvo? ¿No? Pues tranquilos, porque ya llegará esa persona adecuada, que se comprometa a estar a tu lado en los buenos y malos momentos.

viernes, 9 de agosto de 2013

CAPÍTULO 22. KILLER.

JUSTIN.

- Os lo teníais muy preparado ¿verdad? - dice Jake.
- ¿Papá? - dice Charlie mirándole sorprendida.
- Ven aquí ahora mismo Charlotte. No vas a volver a ver a este gilipollas. - dijo Jake refiriéndose a mi.
- Vaya Jake, cuanto tiempo ¿no? - digo pasando mi brazo por encima de los hombros de Charlie.
- Suelta a mi hija y no te detendré. Desaparece de su vida y no volveré a por ti. Te olvidaré por completo. Olvidaré tu miserable vida y tus delitos. - dice mi tío.
- ¿Tu hija? - pregunto soltando a Charlie y empujándola levemente para acercarla a Anna. Miro a mi tío. - ¿De verdad tito? ¿Charlotte es tu hija? - pregunto mientras una sonrisa se dibuja en mi rostro.
Noto como se pone tenso.
- ¿De qué demonios estás hablando Justin? - pregunta Charlie. - ¿Por qué le llamas tito?
- Eres un hijo de puta. Nunca has querido a Charlotte, y ahora que está conmigo te la quieres llevar. ¿De qué coño vas Jake? Te importaba una puta mierda lo que le pasase a tu pequeña. Cuando ella jugaba conmigo de pequeña la apartabas de mi joder. - grito poniéndome nervioso.
- Cállate. - dice mi tío.
- Me callaría, si hubieras dicho toda la verdad desde el principio. Vamos ¿no lo vas a decir? ¿Quieres que lo haga yo?
- ¡Cállate! - grita.
- ¡Dile a Charlotte que no es tu hija! ¡Díselo! ¡Dile de una puta vez que tu mujer te ha puesto los cuernos y que se quedó embarazada! ¡Vamos! - grito enfadado.
- ¿Cómo? - dice Charlie acercándose a Jake. - ¿Es eso verdad?
- Hija...
- ¡No! ¡Me has mentido toda mi vida! - grita Charlie. - ¿Por qué? ¿Qué es eso de que yo jugaba con Justin de pequeña?
- Cariño yo... si tu fueras mi hija sería prima de Justin.
- ¿Puedes salir un momento Jake? - dice Charlie.
- Cariño...
- Por favor.
Asiente y sale. Charlie se gira, mirándome sin ninguna expresión. Niega con la cabeza.
- Eres... el tío más despreciable que he podido conocer en toda mi vida. - dice. Cierro los ojos con fuerza. Lo abro para volver a mirarla.
- Charlie... yo quería decírtelo pero...
- No vuelvas a llamarme Charlie. No quiero volver a verte nunca más ¿entiendes? ¡Nunca más joder! ¡Te odio! No me has contado una mierda. ¿De qué coño vas? Ni siquiera me quieres. Me has usado para hacer daño a mi pad... a Jake. - dice llorando.
- Charlie sabes que eso no es cierto. Yo te quiero.

CHARLOTTE.

Muerdo mi labio inferior mirándolo.
No quiero hacerle daño porque le quiero pero me ha engañado. Y eso me duele mucho.
- Perdóname por favor Charlie. Perdóname. Yo nunca te mentiría solo... no sabia cómo contarte todo esto. ¡Te amo Charlie! - grita llorando.
Me giro dispuesta a irme pero Justin agarra mi brazo. Me giro viéndole arrodillado frente a mi.
- No te vayas... No me dejes solo por favor. - suplica.
- Suéltame. - digo.
- No puedes irte. Por favor.
- ¡Suéltame! Por favor Justin, no hagas esto tan jodidamente difícil. - digo llorando.
- Justin... - dice Anna agachándose. - Vamos, levanta.
- No. - dice el agarrándose a mi cintura. Abrazándome fuerte. - No te separes de mí. No me hagas daño tu también. Por favor... - susurra llorando.
Me da un vuelco al corazón. No puedo hacerle esto. No después de todo lo que ha tenido que pasar por culpa de su familia. A veces es mejor tragarse el orgullo, y más si es por alguien al que amas tanto.
Lo miro y sigue llorando. Lo ojos se me llenan de nuevo de lágrimas.
- Justin... - digo.
- No me dejes. - dice con un hilo de voz. Aparto sus brazos de mi cintura. - No. - dice llorando. Pero no me detengo, quito sus brazos y le ayudo a levantarse.
- No te voy a dejar. - susurro. Suspira. - Espérame aquí ¿vale? - me separo de el.
Asiente y voy hacia la puerta. Al salir me quedo de piedra al ver cuatro coches patrulla y unos diez policías hablando con mi padre.
- ¿Qué demonios es esto? - grito.
- Vamos Charlotte, nos largamos de aquí.
- ¡No! - grito entrando y cerrando la puerta. Después echo el seguro. Corro hacia la puerta trasera y hago lo mismo. - ¡Justin! - grito entrando en el salón.
- ¿Qué pasa? - pregunta.
- Jake ha llamado a algunos policías. Os quieren meter a la cárcel. - grito alterada.
- Mierda. - dice Will. - ¿Qué hacemos? - pregunta mirando a Justin.
Empiezan a aporrear la puerta principal.
- Tenemos que acabar con esto. Estaba claro que no iba a durar para siempre chicos. - dice Justin.
- ¡Una puta mierda! - grito. Todos me miran. - ¿Os vais a dejar coger después de tantos años? ¿Tan fácil os vais a rendir? ¡Abre los ojos Justin! El que decía ser mi padre es un capullo. Tu mismo me lo has dicho hace tiempo. No voy a dejar que esto acabe así. - digo.
- Charlie tiene razón tío. - dice Jack. - No podemos rendirnos tan fácil. Recuerda... eres Killer. ¿Qué ha pasado con ese apodo? ¿Ahora te importa una mierda?
Justin asiente, pero entonces unos gritos nos llaman la atención.
- ¡Justin! ¡Justin! - es una chica. Miro a Justin y este se vuelve blanco.
- Kiley... - dice Justin corriendo hacia la puerta principal. Todos le seguimos.
- No abras. - dice Will.
Pero Justin no le hace caso y abre la puerta. Hay una patrulla y Jake está junto a Kiley.
- Justin, ¿qué hace aquí la policía? ¿Y por qué el tío Jake está aquí? - pregunta la chica rubia.
Corro al lado de Justin y le agarro del brazo. Justin cierra los ojos.
- Kiley, vuelve a casa con papá ¿quieres? - dice su hermano.
- Pero Justin...
- ¡Haz lo que te digo! - grita. Esta asiente y se va corriendo, desapareciendo.
Un policía se acerca y agarra a Justin por el brazo.
- Queda detenido por 28 asesinatos. Tiene derecho a guardar silencio. - dice, dándole la vuelta y poniéndole unas esposas. - Podrá pagar a un abogado.
- Pues que bien. - dice Justin sarcástico.
- No papá. No hagas esto. - suplico.
- Lo siento... pero no puedo dejar a un asesino libre. - dice.
- ¡Pero es tu sobrino joder! ¿De verdad le vas a hacer esto? - dijo empujando a Jake. Mi supuesto padre.
- Charlie ya. Tranquila ¿vale? - dice Justin. Lo miro y me muerdo el labio mientras las lágrimas empiezan a resbalar sobre mis mejillas. - No llores por favor. - dice.
Me acerco a el y le abrazo fuerte, llorando sobre su hombro.

Lo separan de mí.
- No, no se lo pueden llevar. - digo poniéndome frente al policía.
- Señorita quítese del medio por favor. - dice.
- ¿Y si no me quito? - pregunto acercándome más a el.
- Tendré que tomar medidas. - dice mirándome.
- Bien, pues tómelas. Estoy deseando ver de qué medidas me habla un hombre tan importante con uniforme. - digo intentando contener las lágrimas.
Carraspea.
- Por favor, quítese.
- No. Venga, ¿o a caso es que no le gusta una niña de 17 años? - digo levantando mi camiseta y dejando ver mi sujetador.
- ¡Charlotte! - grita Jake.
El policía se queda embobado. Miro a Justin y el también. Está enfadado.
Me acerco al policía y le pego un puñetazo en el estómago. Agarro a Justin de la mano y empezamos a correr.

- ¿Todavía nos siguen? - pregunto con la respiración agitada.
- Sí. Corre, métete ahí. - dice señalando un arbusto. Lo hago y el se esconde a mi lado. - Ya los hemos perdido de vista. - suspira.
Suspiro aliviada, y me doy cuenta de que tiene las esposas aún.
- Mierda, ¿cómo te quito esto Justin? - pregunto agarrando la cadena que une las esposas.
- Con cualquier cosa. ¿Llevas alguna pinza en el pelo?
Me toco el pelo y por suerte sí. Me la quito y se la doy. El rápidamente se las quita y las tira al suelo, después me devuelve la pinza.
- Charlie. - dice mirándome.
- Dime. - digo mirándolo mientras me coloco la pinza en el pelo.
- No vuelvas a hacer eso.
- ¿El qué? - pregunto arqueando una ceja.
- Coquetear con un tío delante mía y levantarte la puta camisa. Nunca más. - tensa la mandíbula.
- Justin lo he hecho par...
- Ya, ya sé por qué lo has hecho. Pero había más maneras ¿sabes? - dice agarrándome de las muñecas.
- Justin estaba muy asustada y no sabía que hacer. Fue lo primero que se me ocurrió. - digo defendiéndome.
Aprieta mis muñecas, haciendo que de un pequeño grito.
- No vuelvas a hacerlo Charlotte. Porque juro que no me haré cargo de mis actos. Eres mia Charlie. Mía. - dice con la voz ronca muy cerca de mi.
Trago saliva mirándolo con miedo. ¿Qué ha sido de ese Justin cariñoso? ¿Por qué me habla así?
- Justin me haces daño. - susurro con el corazón en la garganta.
Su mirada es penetrante. Está muy enfadado, se le nota por su forma de mirar y hablar.
Entonces me aprieta más y noto un pinchazo en las muñecas. Me duele muchísimo.
- Justin. - susurro mientras una lágrima cae de mi ojo izquierdo. Su mandíbula deja de tensarse y me suelta.
- Dios, mierda Charlie. Mi amor lo siento. - dice acogiéndome en su pecho. Me escondo entre sus brazos. - Lo siento mi vida. No... no quería hacerte daño. Soy gilipollas. Tu lo has hecho con buena intención. - me besa en la frente. - Mi pequeña. - susurra, acariciándome la mejilla mientras me abraza con fuerza. - Te quiero.

martes, 6 de agosto de 2013

CAPÍTULO 21. KILLER.

CHARLOTTE.

Han pasado varios días y no he vuelto a vomitar. Supongo que algo me habrá sentado mal.
Me muevo en la cama. Es de noche y Justin está a mi lado dormido, con un brazo por encima de mi cintura. Me levanto despacio intentando no despertarle y salgo de la habitación. Al salir me choco con Anna.
- ¿Qué haces despierta? - pregunta.
- Estoy muy mareada y tengo ganas de vomitar y no sé de qué puede ser. - digo sincera.
- Charlie... ¿tu y Justin habéis...?
- ¿Que si hemos que? - pregunto frunciendo el ceño.
- Ya sabes... cuando os acostasteis... ¿habéis usado condón?
Empiezo a pensar y me quedo sin aliento.
- No. - contesto.
- Ostia Charlie... - se lleva la mano a la frente. - No puede ser. - me mira horrorizada.
- ¿Charlie? - se oye dentro de la habitación. Cuando voy a entrar sale Justin. - ¿Qué haces despierta? - pregunta.
- Justin, ¡eres gilipollas tío! - grita Anna.
- ¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué he hecho ahora? - pregunta Justin.
- La has dejado em...
- ¡Anna! - grito.
- ¿Qué? ¿He dejado em...? - dice Justin arqueando una ceja.
- Pues que has dejado embarazada a Charlie. - suelta Anna rápidamente.
La miro con odio. Mierda. ¿Por qué se lo ha dicho? Quizás solo sea una falsa alarma.
- ¿C-como? - consigue decir Justin. - Dime que se lo acaba de inventar. - dice mirándome.
Niego con la cabeza.
- Pero puede que no lo esté ¿no? - miro a Anna.
- Estás mareada, tienes ganas de vomitar... ¿qué otra cosa puede ser? - dice ella.
- ¡Joder! ¡Joder! ¡Siempre tiene que haber algo de por medio! - Justin sale de la habitación. - ¡Me cago en la puta! - grita.
- Dejar de gritar joder. - dice Jhon saliendo de su habitación.

Justin se acerca a mi y me agarra las manos.
- Mierda Charlie, se me olvidó darte la píldora. Joder. Lo siento nena de verdad, te he jodido la vida. - dice dándome un beso en la mejilla.
- Justin tranquilo. - hago que suelte mis manos y acaricio sus mejillas. - Todo irá bien, ¿vale? - digo regalándole una pequeña sonrisa.
Mira hacia otro lado, tensando su mandíbula.
- Justin ya. ¡Para! No te comportes como un puto crío joder porque no aguanto eso ¿vale? - digo soltando sus mejillas. Estoy empezando a enfadarme. - Lo último que puedes hacer ahora es enfadarte. ¿De qué vas? ¡Estoy cansada de toda esta mierda! - digo levantando mis brazos hacia arriba.
- Charlie... - dice Justin acariciándome.
- ¡No! ¡Déjame ya en paz de una vez joder! ¡Soy yo la que debería enfadarme no tu! ¡Soy yo la que está embarazada! - grito mientras las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas.
- Charlie cálmate. No te va a sentar bien. - dice Anna rodeándome con sus brazos.
- ¡Suéltame! - grito. Lo hice sin pensarlo.
- Cariño... - dice Justin. - Lo siento, yo...
- ¿Tu qué? Déjame en paz, en serio. - digo mirándolo. Entro en la habitación y me tumbo en la cama rodeando mi vientre.

JUSTIN.

- Tío Justin - dice Will apoyando si mano en mi hombro. - no te rayes. Ya verás como mañana se levantá como si nada.
- Conozco a Charlie. Esto no se le quitará en un tiempo. - digo suspirando.
- Justin, quizás, no lo esté. No, no lo podemos saber aún. - dice Jhon.
- No sé tío. Estoy confuso. - niego con la cabeza. - Buenas noches.
- Hasta mañana tío y no te preocupes. - dice Will. Asiento y entro en la habitación cerrando la puerta detrás de mí.
Veo a Charlie tumbada en la cama. Está dormida con los brazos rodeando su vientre. Trago saliva.
¿Y si es verdad que está embarazada?

A la mañana siguiente.*

- ¡Justin! - grita alguien entrando en mi habitación.
- ¡Joder! - me tapo con la manta.
- Despierta cariño. - Es Charlie. Me lo temía. Abro lo ojos y la veo sonriendo.
- ¿Qué pasa? - pregunto medio dormido aún.
- Vamos. Me quiero hacer el test. - me mira con una especie de termómetro en la mano.
Me levanto revolviéndome el pelo y salimos los dos de la habitación. Entramos en el baño.
- ¿Cómo va esa cosa? - pregunto.
- Tengo que hacer pis aquí. - señala el termómetro. - Y luego esperar unos minutos. Si se pone rosa, estoy embarazada. Pero si se pone azul no. - dice mirándome.
- Vale. Yo salgo. - digo abriendo la puerta. Antes de poder salir Charlie me agarra la mano. Giro mi cabeza y veo cómo se acerca hacía mí. Me abraza con fuerza. Suelto el pomo de la puerta y le sigo el abrazo.
- Te quiero. - susurra.
- Te amo. - contesto.
Se separa un poco de mi, mirándome a los ojos.
- Quiero que sepas que si estoy embarazada... me va a dar igual. Quiero decir que seguiré a tu lado pase lo que pase. No quiero volver a pelear ni por eso ni por nada. - dice acariciando mi mentón. - Nunca te dejaré ¿vale? - dice sonriéndome de esa forma tan bonita.
La aprieto contra mi y asiento.
Me acerco más a ella y la beso. Nos separamos y salgo del baño.

- Pero, ¿está en el baño? - pregunta Anna. Asiento y me siento en el sofá junto a los demás.
- Reza porque no esté embarazada. Que es menor. - dice Jhon. Lo miro. Está sonriendo.
- ¿Qué pasa? ¿Te divierte esta mierda Jhon? Porque a mi no me hace mi puta gracia. - digo apretando mis puños.
Todos se quedan callados.
- Justin ya. - dice una voz femenina detrás mía. Me giro y veo a Charlie mirando el termómetro.
Me levanto y voy hacia ella.
- ¿Aún no ha salido? - pregunto. Niega con la cabeza.
- No me la imagino con una enorme tripa. - dice Zac. Lo miro y tenso la mandíbula.
Noto cómo Charlie se tensa.
- Zac, calla esa puta boca que tienes porque no hace más que salir mierda y más mierda de ella. - digo.
- Ya. - Charlie me agarra  con fuerza del brazo impidiendo que mi puño acabe en la cara de Zac.
Zac empieza a reír.
- ¿Qué pasa? ¿Tiene que pararte la zorra de tu novia para que no te metas en otra pelea? - dice Zac.
Le miro tensando la mandíbula.
- Cállate de una vez Zac. - dice Will.
- No me sale del rabo que este gilipollas se crea alguien. La niña tiene 17 años. ¿En qué pensabas? Aunque claro... hay que reconocer que la chica no está nada mal. - dice mirando a Charlie de arriba abajo.

- Zac, ¿quieres que Justin te mate o qué? - dice Anna.
- No es capaz. La zorra de su novia le pararía. - dice riendo.
- Hasta aquí mi paciencia. - digo con la voz ronca.
- No Justin. - me para Charlie.
- ¿Quieres que te parta la puta cara? Porque lo haré encantado. - voy hacia el y le agarro por el cuello, levantándolo del suelo lo estampo contra la pared. Está rojo. - ¡Venga! ¡Di algo ahora! ¡Di otra vez que mi novia es una zorra! - le grito.
- ¡Justin para! - dice Charlie.
- ¡Vuelve a mirar a Charlie como lo has hecho antes y te parto la puta cara de gilipollas que tienes!
- Justin está saliendo un color. - grita Charlie. Suelto a Zac mirándolo con asco y me acerco a ella.
Va cambiando de color hasta que se vuelve azul. Suelto un suspiro de alivio y Charlie grita de la emoción.
- Que momento de tensión para nada. - dice Anna suspirando.
Charlie sonríe y va hacia la cocina para luego volver corriendo sin el test y abalanzarse sobre mi.
- Que alivio nena. - digo después de darle un beso en la frente.

ERIKA.

- ¡No papá! ¡No puedes detener a Justin! - grito llorando. Lo agarro del brazo para que no se vaya.
- Lo encontraré y acabaré con ese hijo de puta. ¡Suéltame Erika! - grita.
- Jake por favor. - dice mi madre.
- ¡Suéltame Erika tengo que irme! - grita de nuevo mi padre. Mi madre me obliga a soltarlo y a sentarme en el sofá. Veo cómo sale por la puerta y empiezo a llorar más.
- ¡Mamá no puede hacer eso! - grito. - No puede porque Justin y Charlie se aman. - digo tragando saliva.
Mi madre abre lo ojos como platos.
- Pero... ¿ella no quería a Marc? - pregunta. Trago saliva y niego con la cabeza.
- Ella está enamorada de Justin. De mi primo. - digo.
- Cariño pero...
- ¡Olvídalo! ¡ Va a detener a Justin! El es un buen chico con problemas familiares muy jodidos. No merece la vida que tiene. Entonces llegó Charlie y le devolvió la felicidad. ¿No lo entiendes? Joder mamá, tu misma me has dicho que de pequeño Justin no era capaz de hacer daño a nadie. Pero con todo lo que le ha pasado es normal que esté así. El lo ha pasado muy, muy mal y Charlie ha salido la única capaz de volver a hacerle sonreír. Ellos dos se necesitan el uno al otro.

JUSTIN.

Oigo cómo la puerta principal se abre. Todos miramos y entra la persona que menos me esperaba. Es mi tío. El "padre" de Charlie.